{"id":390,"date":"2011-06-14T21:33:51","date_gmt":"2011-06-14T19:33:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=390"},"modified":"2011-06-14T21:33:51","modified_gmt":"2011-06-14T19:33:51","slug":"41-dulce-aurora-por-mejor-en-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/41-dulce-aurora-por-mejor-en-silencio\/","title":{"rendered":"41- Dulce Aurora. Por Mejor en silencio"},"content":{"rendered":"<p>Aurora no pudo ser ni\u00f1a. Me lo contaron las vecinas del pueblo la tarde que fui a verlas. Les sorprendi\u00f3 mi inter\u00e9s y mi s\u00fabita presencia en aquel lugar perdido, en mitad de un laberinto de chicharras, espinos y hierbas secas. Nadie hab\u00eda vuelto a nombrar a Aurora, ni a preguntar nunca m\u00e1s por ella.<!--more-->\u00a0Les mostr\u00e9 mi identificaci\u00f3n personal, mi pase de voluntario en el Hogar de Santa Clara y hasta un retrato m\u00edo en el jard\u00edn, empujando su silla de ruedas. Pese a la reticencia inicial, me ofrecieron finalmente agua fresca del c\u00e1ntaro de barro y una destartalada silla de mimbre, que se estremec\u00eda, enclenque, bajo mi peso. Permanec\u00ed all\u00ed sentado, en aquel corrillo de ancianas reunidas al ponerse el sol, a la vera de paredes blancas, cuarteadas como sus rostros. No hice m\u00e1s preguntas. S\u00f3lo escuch\u00e9, mientras aquellas mujeres compon\u00edan con retales deshilachados la historia de Aurora Le\u00f3n, sin mirarme ni una vez a los ojos.<strong><\/strong><\/p>\n<p>\u2013As\u00ed que quiere saber de la Aurora\u2026 \u00a1Qui\u00e9n iba a pensar que segu\u00eda viva! Ha pasa\u00f3 tanto tiempo\u2026<\/p>\n<p>\u2013Ay, la Aurora\u2026 Pobrecica\u2026 Sin ni\u00f1ez que se qued\u00f3 antes de aprender siquiera a jugar al pite.<\/p>\n<p>\u2013Vaya que s\u00ed\u2026 criatura\u2026 y encima fue ella quien encontr\u00f3 a la madre, en el suelo de la cocina y ahog\u00e1 en su propia sangre. Jes\u00fas\u2026<\/p>\n<p>\u2013No s\u00e9 qu\u00e9 a la cabeza le dio, \u00bfno, Paquita?<\/p>\n<p>\u2013Eso dijeron\u2026 Dios la tenga en su gloria.<\/p>\n<p>Se persignaron al un\u00edsono entre suspiros y bisbiseos y continuaron con su ch\u00e1chara, como si en realidad yo no estuviera.<\/p>\n<p>\u2013Ay, Se\u00f1or\u2026 \u00a1aquello s\u00ed que fue un disgusto! \u00a1De los gordos!<\/p>\n<p>\u2013Y ah\u00ed se qued\u00f3 la familia, de la noche a la ma\u00f1ana: el Esteban viudo con poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os y con dos zagalillos chicos.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1El Perico a\u00fan en pa\u00f1ales andaba!<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed. Y la Aurorita, tan dulce, tan modosita ella\u2026 no tendr\u00eda m\u00e1s de diez a\u00f1os. \u00bfT`acuerdas en el entierro, Rufina?<\/p>\n<p>\u2013Vaya si m`acuerdo\u2026 La ni\u00f1a no chorre\u00f3 ni una l\u00e1grima, pero daba penita verla, tan delgadina y tan p\u00e1lida en el cementerio, con su vestido de los domingos sin planchar y los zapatos sucios.<\/p>\n<p>\u2013Llevaba a su hermano Periquillo de la mano y aquella mu\u00f1eca con la que iba a todos lados, debajo del brazo. Angelitos\u2026<\/p>\n<p>\u2013Y luego vino lo peor, que a partir de la muerte de la Elisa, al Esteban no se le ve\u00eda en otro sitio que no fuera en la taberna.<\/p>\n<p>\u2013Que ahora ya beb\u00eda con motivo, dec\u00eda, el muy sinverg\u00fcenza.<\/p>\n<p>\u2013Y los reveses que ya no le daba a su mujer, se los llevaba la pobre cr\u00eda.<\/p>\n<p>\u2013Hasta el cura de Ambiares vino a hablar con \u00e9l, \u00bfos acord\u00e1is?, a ver si le entraba en raz\u00f3n. \u00a1Que ten\u00eda dos criaturas, carajo! Pero nada; no hubo forma\u2026<\/p>\n<p>\u2013Nosotras por no meternos y que el Esteban la pagara con la Aurora y el chiquillo\u2026 pues\u2026 \u00bfQu\u00e9 \u00edbamos hacer?<\/p>\n<p>Un silencio espeso desliz\u00f3 su lengua sobre las siete mujeres.<\/p>\n<p>\u2013Yo\u2026 les daba longanizas y alg\u00fan cacho de tocineta despu\u00e9s de cada matanza.<\/p>\n<p>\u2013Y anda que no les dej\u00e9 yo veces, delante de la cancela, un buen cuenco del puchero de los viernes.<\/p>\n<p>\u2013Si es que no pod\u00edamos hacer m\u00e1s\u2026. Que eran otros tiempos, joven.<\/p>\n<p>\u2013Y aqu\u00ed, en este pueblo, peor todav\u00eda&#8230; No sabe ust\u00e9 bien\u2026<\/p>\n<p>De nuevo el silencio.<\/p>\n<p>\u2013Hasta que un buen d\u00eda la muchachilla se fue. \u00bfQu\u00e9 a\u00f1os tendr\u00eda? \u00bfCatorce o quince?<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, s\u00ed. Era ya una mujercita. Casi no hablaba y viv\u00eda na m\u00e1s que pendiente de su casa y de su hermanillo Perico. Muy mal lo tuvo que ver pa irse as\u00ed&#8230; de repente, sin decir na a nadie.<\/p>\n<p>Resoplidos, ojos en blanco, m\u00e1s tosecillas inc\u00f3modas\u2026<\/p>\n<p>\u2013Pues claro, \u00a1diantres! \u00bfC\u00f3mo leches se iba a quedar esa ni\u00f1a?<\/p>\n<p>\u2013Si ya lo cont\u00f3 el Toribio, que la vio venir a todo correr desde el r\u00edo el d\u00eda de antes, con la falda raj\u00e1 hasta medio muslo y los rizos revueltos.<\/p>\n<p>\u2013No hac\u00eda falta ser muy listo pa saber lo qu\u00e9 pas\u00f3\u2026<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Bueno, bueno!\u00a1A callarse de una vez! \u00a1Que de eso nosotras no sabemos! El Toribio\u2026 Otra buena pieza era \u00e9se\u2026 \u00a1Qu\u00e9 iba a ver \u00e9l!<\/p>\n<p>\u2013Pues lo que s\u00ed vimos todos al d\u00eda siguiente fue la cara del Esteban marc\u00e1 de punta a punta con cuatro ara\u00f1azos bien feos. \u00bfO nos vamos a seguir haciendo las tontas ahora que no nos quedan ya ni dientes?<\/p>\n<p>\u2013Qu\u00e9 s\u00ed, co\u00f1a, que s\u00ed. \u00bfDe qu\u00e9 iba a irse esa criatura si no, dejando aqu\u00ed solillo al hermano?<\/p>\n<p>\u2013Con lo que lo quer\u00eda\u2026 la pobre\u2026<\/p>\n<p>Poco a poco, el cielo se hab\u00eda cubierto de nubes al son de la mara\u00f1a de palabras de aquel c\u00edrculo de viejas. Rug\u00eda amenazas de tormenta y en apenas cinco minutos el viento nos ceg\u00f3 y nos llen\u00f3 la boca de polvo. Me desped\u00ed con prisa de aquellas mujeres, sin saber a ciencia cierta si sentirme agradecido o asqueado. Las vi esconderse en sus casas, como debieron hacer tantas otras veces, arrastrando sus sillas de mimbre, sin levantar la cabeza del suelo.<\/p>\n<p>La lluvia me sorprendi\u00f3 al volante mientras pensaba en Aurora. En cuanto llegu\u00e9 al centro sub\u00ed a verla y la encontr\u00e9 en su cuarto, sentada en su sill\u00f3n de orejas junto a la ventana. Su boca desdentada esboz\u00f3 una sonrisa nada m\u00e1s verme.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Perico! \u2013exclam\u00f3 como siempre, sin que yo la corrigiera\u2013. \u00a1Ay, Periquillo! \u2013Y se le encharc\u00f3 la mirada\u2013. \u00a1Has venido!<\/p>\n<p>\u2013Pues claro que he venido, Aurora. Igual que todos los d\u00edas, s\u00f3lo que todav\u00eda no llevo el uniforme puesto porque mi turno no empieza hasta dentro de una hora.<\/p>\n<p>\u2013Mira, Perico, mira qu\u00e9 mu\u00f1eca m\u00e1s bonita.<\/p>\n<p>Me mostr\u00f3 orgullosa su mu\u00f1eca rubia, ennegrecida por la desolaci\u00f3n y el paso del tiempo, y le acarici\u00f3 la melena con manos temblorosas. Esas manos fr\u00e1giles, atormentadas, dolidas&#8230; <em>\u00bfQu\u00e9 fue de ti cuando huiste, Aurorilla? \u00bfNo encontraste quien te cuidara?<\/em><\/p>\n<p>\u2013\u00bfMe ayudas a peinar a mi mu\u00f1eca, Perico? \u00bfEh? \u00bfMe ayudas a ponerla guapa?<\/p>\n<p>\u2013T\u00fa s\u00ed que eres guapa, Aurora.<\/p>\n<p>Le puse un beso en la frente y sus mejillas se avivaron, como las de una ni\u00f1ita inocente, mientras se atusaba el pelo e intentaba detenerle el paso a una ruborizada sonrisa. Despu\u00e9s, su atenci\u00f3n regres\u00f3, feliz, a su gastada mu\u00f1eca y cuando me arrodill\u00e9 frente a ella y me asom\u00e9 a sus ojos casta\u00f1os, lo vi: ese brillo inconfundible, ese candor, la luz irisada de una infancia que hab\u00eda regresado, por fin, al coraz\u00f3n de la dulce Aurora.<strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aurora no pudo ser ni\u00f1a. Me lo contaron las vecinas del pueblo la tarde que fui a verlas. Les sorprendi\u00f3 mi inter\u00e9s y mi s\u00fabita presencia en aquel lugar perdido, en mitad de un laberinto de chicharras, espinos y hierbas secas. Nadie hab\u00eda vuelto a nombrar a Aurora, ni a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-390","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/390","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=390"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/390\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":396,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/390\/revisions\/396"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=390"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=390"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}