{"id":384,"date":"2011-06-14T21:26:56","date_gmt":"2011-06-14T19:26:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=384"},"modified":"2011-06-14T21:26:56","modified_gmt":"2011-06-14T19:26:56","slug":"40-facsimil-por-f-killer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/40-facsimil-por-f-killer\/","title":{"rendered":"40- Facsimil. Por F. Killer"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 I\u00a0<\/p>\n<p>Soy inocente y doblemente inocente del \u00fanico crimen que me imputan.<\/p>\n<p>Ahora, despu\u00e9s de haber cumplido\u00a0 sentencia, ahora que voy a entregar mi cuerpo a la tierra,\u00a0 necesito que lean estos\u00a0 hechos y exculpen mi memoria de injusto veredicto.<!--more--><\/p>\n<p>Acud\u00ed a aquella cita ignorando que me dirig\u00eda a mi ocaso. En la\u00a0 placeta,\u00a0 formada por tres edificios, un cartel\u00a0 <em>Escocia S.A.<\/em>, se\u00f1alaba una librer\u00eda de lance. Busqu\u00e9 la puerta trasera rodeando el edificio y me encontr\u00e9 frente a\u00a0 un acantilado\u00a0 donde romp\u00edan las olas.\u00a0 Las gaviotas y los cormoranes sub\u00edan y bajaban\u00a0 entre agudos chillidos, metiendo su pico en las aguas. Un carro\u00f1ero planeaba cerca. Arrim\u00e9 mi espalda\u00a0 a la pared,\u00a0 caminando con cuidado para no deslizarme hasta las aguas. Un buen sitio para deshacerse de un fardo inc\u00f3modo, o\u00a0 pasar alijos, pens\u00e9.<\/p>\n<p>Entr\u00e9 en la librer\u00eda. El viejo se identific\u00f3. Abri\u00f3 en el suelo un portillo que conduc\u00eda a una cripta excavada en la roca. Ol\u00eda a pegamento a tinta fresca y a papel. En el cabecero de la nave, una mesa: un ara, donde se extend\u00edan , una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica, cordobanes, buriles,\u00a0 botes de cola, pan de oro, oro l\u00edquido y un recipiente con una pasta de color blanco lechoso.\u00a0 A la izquierda una imprenta, y\u00a0 un telar con cuadernillos a medio coser. A modo de retablo,\u00a0 un anaquel guarnecido de\u00a0\u00a0 facs\u00edmiles. Introdujo la mano por entre los libros y accion\u00f3\u00a0 un mecanismo. Se abri\u00f3\u00a0 un pasadizo que daba\u00a0 al farall\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2212Por aqu\u00ed deber\u00e1 huir.\u2212lanc\u00e9 hacia abajo una mirada llena de respeto.<\/p>\n<p>\u2212 \u00bfNo hay otra salida?\u00a0 \u2212mi consulta no obtuvo respuesta.<\/p>\n<p>\u00a0\u2212Si\u00e9ntese. \u2212me orden\u00f3\u00a0 con una\u00a0 cenagosa mirada de pantano.<\/p>\n<p>\u2212Usted dir\u00e1.<\/p>\n<p>\u2212Tengo un problema: un moroso \u2212abr\u00ed la boca para preguntar\u2212. No hay preguntas, ni ahora, ni nunca. Todo lo que tiene que saber; los pasos a seguir, est\u00e1n\u00a0 en el dossier \u2212me ataj\u00f3 asomado a sus dos pozas estancadas.\u00a0<\/p>\n<p>\u2212De acuerdo.<\/p>\n<p>\u2212Tenga, lo convenido \u2013a\u00f1adi\u00f3 tras unos instantes de silencio.\u00a0<\/p>\n<p>Sus manos luctuosas me extendieron un sobre con dinero.\u00a0 Cuando termin\u00e9 de contar,\u00a0 lo guard\u00e9 en el interior de mi chaqueta.<\/p>\n<p>\u2212Est\u00e1 bien \u2013respond\u00ed y acto seguido\u00a0 me alarg\u00f3 una carpeta.<\/p>\n<p>\u2212\u00c9sta es su tarea. No se desv\u00ede del horario: a las 12 a.m. ha de estar todo consumado para deshacerme del cuerpo.<\/p>\n<p>\u00a0Era el primer trabajo que me encomendaba el librero. La mec\u00e1nica del encargo era f\u00e1cil, la remuneraci\u00f3n buena. La \u00fanica condici\u00f3n: no hacer preguntas. Me dispuse a seguir de inmediato las instrucciones. Me cal\u00e9 el sombrero,\u00a0 y con el cuello de la gabardina alzado me proteg\u00ed del viento del norte y de la llovizna.\u00a0 Mi boca\u00a0 expel\u00eda\u00a0 pedazos de bruma que se fund\u00edan con la densa\u00a0 niebla. A trav\u00e9s de calles encharcadas llegu\u00e9 hasta un edificio con aspecto de castillo. Comprob\u00e9 la direcci\u00f3n. S\u00ed, era all\u00ed.\u00a0 Llam\u00e9 dos veces.\u00a0 Los ladridos de un\u00a0 perro me confirmaron que estaba habitada. Esper\u00e9. Alguien se acercaba. Descorri\u00f3 los cerrojos con ruido de cadenas. Me encontr\u00e9 frente a un hombre, cuya estampa me era familiar, acompa\u00f1ado por\u00a0 un sabueso\u00a0 con bozal.\u00a0<\/p>\n<p>\u2212Tenga, de parte de\u00a0 la librer\u00eda <em>Escocia<\/em>.<\/p>\n<p>\u2212 Pase, pase, no se quede fuera con \u00e9ste\u00a0 tiempo.<\/p>\n<p>Sobre el velador de la entrada deshizo\u00a0 el envoltorio. A la vista qued\u00f3\u00a0 un hermoso facs\u00edmil. Las palmas admiradas de sus manos\u00a0 acariciaban las tapas. Lo abri\u00f3 por una se\u00f1al: un separador de fino terciopelo marcaba\u00a0 una p\u00e1gina en blanco. Adherida a ella, un saquito de suave papel seda. Adem\u00e1s, una\u00a0 nota con la caligraf\u00eda de mi mandante:<\/p>\n<p>\u00a0<em>Jon\u00e1s: no creas que \u00e9sta p\u00e1gina es un fallo de\u00a0 reproducci\u00f3n, es\u00a0 copia fidedigna. Como ver\u00e1s, una rareza. Si quieres disfrutar del original, en oro y seda,\u00a0 te espero en mi imprenta despu\u00e9s de cerrar: el d\u00eda 3 a las 22,30. <\/em><\/p>\n<p><em>Fdo. Scourie. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Los ojos de Jon\u00e1s se abrieron con una voracidad sanguinaria que por un segundo me extra\u00f1\u00f3.\u00a0 Su voz era fuerte y en\u00e9rgica y su boca dibujaba una mueca \u00e1cida:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2212Diga que ir\u00e9 \u2212a continuaci\u00f3n me interpel\u00f3.\u00a0 \u2212 \u00bfA qu\u00e9 huele?<\/p>\n<p>\u2212 \u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>\u2212 \u00bfA qu\u00e9 huele? \u2212repiti\u00f3 mientras me acercaba el facs\u00edmil a la nariz<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2212A tinta fresca, a papel caliente \u2212le respond\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2212Humm\u2026 como me gustaba ese olor. No sabe como lamento haber perdido el olfato\u00a0 \u2212record\u00e9 las \u00faltimas palabras del impresor:<\/p>\n<p>\u2212F\u00edjese bien en su rostro.<\/p>\n<p>\u2212 Est\u00e9 tranquilo, es mi oficio \u2212al reparar con m\u00e1s detenimiento me pareci\u00f3 conocerlo de algo, pero no pod\u00eda ubicar el c\u00f3mo, ni el donde.<\/p>\n<p>En la fecha se\u00f1alada, y con el \u00e1nimo as\u00e9ptico que otorga mi negocio,\u00a0 volv\u00ed a <em>Scocia S.A<\/em>. En el camino, tropec\u00e9 ligeramente con una piedra y \u00e9sta cay\u00f3 despe\u00f1ada hacia las\u00a0 corrientes. Me cel\u00e9 en el puesto de ojeador que el librero me hab\u00eda asignado. Algo lejano,\u00a0 para mi gusto, de la pieza a derribar. Me sent\u00e9 sobre un grueso fardo envuelto en pl\u00e1stico resistente, atado con gruesa driza trenzada con\u00a0 nudos marineros.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0A las veintitr\u00e9s treinta,\u00a0 Scourie acompa\u00f1\u00f3 a la v\u00edctima hasta el altar y volvi\u00f3 a la librer\u00eda. Le dej\u00f3 pertrechado con una lupa, inclinado sobre el original del siglo XV, disfrutando con sus ojos de experto. La nariz de Jon\u00e1s, como la de un sabueso, husmeaba\u00a0 la joya: absorb\u00eda por una sola fosa nasal haciendo un\u00a0 ruido inconfundible. Apunt\u00e9 a su cuerpo inclinado.\u00a0 Apret\u00e9 el gatillo. El supresor TAC diecis\u00e9is, acoplado al arma, ahog\u00f3\u00a0 el estruendo. <em>\u00a0<\/em>Sal\u00ed con premura, sin volver la cabeza. Sal\u00ed por la disimulada abertura de la cripta. En el silencio profundo de la madrugada, o\u00ed, caer un bulto\u00a0 hasta el oc\u00e9ano. De nuevo el\u00a0 carro\u00f1ero planeaba, sin que\u00a0 una lancha motora espantara su \u00e1vido vuelo. Mi reloj marcaban las veintitr\u00e9s cincuenta y nueve.<\/p>\n<p>Regres\u00e9 a mi guarida, en los confines\u00a0 de la costa, con la conciencia tranquila. Si, con la conciencia tranquila, porque repito que soy inocente.<\/p>\n<p>Sum\u00e9 el dinero\u00a0 reci\u00e9n cobrado a mis ahorros.\u00a0 Ten\u00eda la fortuna suficiente para abandonar la casa donde viv\u00eda. La casa colgada en los escarpados batientes, cubierta de panocha, que el viento destru\u00eda a pesar del alquitr\u00e1n que la entramaba. La casa de mojadas habitaciones y un retrete por cuyo ojo, a veces, asomaba el oc\u00e9ano. Era rico para irme\u00a0 al sur, buscando tiempos m\u00e1s benignos, sin esa humedad que como zarpa se aferraba a mi garganta, clav\u00e1ndome cuchillos de dolor que luego bajaban a los bronquios, haci\u00e9ndome toser, yo mismo hecho esputo y vaho. Huir de la noche perenne causante de mi p\u00e9rdida de visi\u00f3n. Iniciar una vida nueva\u00a0 donde nadie supiera; preparadas las falsas\u00a0 palabras, para quien se interesase por mi pasado.<\/p>\n<p>Estando en estos pensamientos y preparando mi equipaje, llamaron a la puerta.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0\u00a0\u00a0II\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un mensajero tra\u00eda un inesperado encargo: un paquete\u00a0 con una llave y una nota mecanografiada de Scourie.\u00a0 Me extra\u00f1\u00f3 que\u00a0 en lugar de escribirla a mano, como anteriormente,\u00a0 prefiriese la m\u00e1quina. Pens\u00e9 que ser\u00eda por seguridad.\u00a0 En ella, me encomendaba\u00a0 con urgencia otra misi\u00f3n.\u00a0 \u00c9sta con algunas variantes. No habr\u00eda entrega previa del facs\u00edmil. Pagaba el doble, pero a t\u00e9rmino. La cantidad era golosa.<\/p>\n<p>Anduve\u00a0 en vela. El trabajo era a\u00fan m\u00e1s f\u00e1cil de ejecutar que la vez anterior. Sin embargo: \u00bfpara qu\u00e9 exponerme?\u00a0 Pero aquel monto me iba a permitir buscar una mujer joven que me diese hijos, compa\u00f1\u00eda y atenciones. He visto hombres acaudalados matrimoniar con mujeres lozanas. Yo hab\u00eda crecido en un orfanato, instruido y educado severamente por los cl\u00e9rigos\u00a0 de la parroquia. Sin familia: sin m\u00e1s calor que una arpillera por cobertor, un tejido de yute como sabana h\u00fameda sobre mi cuerpo. Ya desde ni\u00f1o sufr\u00ed la inflamaci\u00f3n de las articulaciones, hasta producirme fiebres que a\u00fan perduran. Sin amigos: la amistad no era posible, porque solo superviv\u00edas\u00a0 si delatabas a tus compa\u00f1eros. Una\u00a0 infancia de privaciones. S\u00f3lo una vez al a\u00f1o com\u00edamos carne, un peque\u00f1o trozo sobre el que escup\u00edamos velozmente, para que los compa\u00f1eros de mesa no te la arrebataran.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Dudaba en aceptar aquel trabajo por una desaz\u00f3n interna. Conforme avanzaban las horas mi inquietud aumentaba: algo indefinido me hac\u00eda desconfiar. No pod\u00eda dormir. Sent\u00eda en mis costillas los alambres del somier. Me levant\u00e9 a prepararme unas hierbas calmantes. Mir\u00e9 por la abertura de la mirilla. No hab\u00eda luna. Era noche cerrada y llov\u00eda sin tregua. Atormentado mi esp\u00edritu vi clarear el d\u00eda, como clarea por \u00e9stas lindes, de forma indecisa. La imagen de una mujer joven y una familia en mi futuro,\u00a0 me disip\u00f3 las dudas para tomar una resoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aceptada la misi\u00f3n, desanduve el camino \u00a0hacia\u00a0 la librer\u00eda. Demasiado pronto para mis astucias, sin esperar a que mis facciones se perdieran en el calendario. Ten\u00eda algo de tiempo. Entr\u00e9 en la taberna para deshacer el sabor a metal oxidado en mi boca y mitigar la desaz\u00f3n que por primera vez sent\u00eda en el est\u00f3mago.\u00a0 El gusto\u00a0 caramelizado de la malta tostada, alivi\u00f3\u00a0 mi garganta convertida\u00a0\u00a0 en\u00a0 lodo putrefacto. Desde\u00a0 la ventana controlaba la plaza. De golpe empez\u00f3 a tronar. Violentas r\u00e1fagas de viento arrastraban ramas de \u00e1rboles por el suelo. La lluvia\u00a0 se convirti\u00f3 en granizo. Un rel\u00e1mpago dio una luz fantasmag\u00f3rica al lugar. Me pareci\u00f3\u00a0 que unas sombras merodeaban la casa del librero. Rechac\u00e9 la idea por deshoras: posiblemente fuese efecto del terrible rayo duplicado\u00a0 en las aguas del oc\u00e9ano. A esto sigui\u00f3 una oscuridad paralizante.<\/p>\n<p>Un tel\u00f3n negro vel\u00f3 todo el paisaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">III<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p>Tuve la sensaci\u00f3n que se hab\u00eda parado el mundo. Deposit\u00e9\u00a0 en el velador unas monedas generosas para el tabernero: no\u00a0 quedaba tiempo para esperar el cambio. Recorr\u00ed\u00a0 el trayecto, inclinado contra la direcci\u00f3n de la borrasca. Repasando mentalmente las instrucciones de\u00a0 Scourie que tanto me facilitaban las cosas. \u00c9l, citar\u00eda al deudor. Yo no tendr\u00eda que esperar\u00a0 a que la v\u00edctima se ofreciera<\/p>\n<p>\u2212Nada m\u00e1s pise el s\u00f3tano el interfecto, vac\u00edele el cargador. \u2013el patr\u00f3n, como la vez anterior, ordenaba cumplir su orden con precisiones.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entr\u00e9 de tapado, por el hueco disimulado de\u00a0 la cripta. La llave abri\u00f3 silenciosamente una cerradura reci\u00e9n engrasada.\u00a0\u00a0 Avanc\u00e9 con cautela. Tanteando con mis manos. Evitando tropezar.\u00a0 En el escondite, ech\u00e9 de menos el fardo atado con gruesa driza. Por la escaleta descendi\u00f3\u00a0 una sombra.\u00a0<\/p>\n<p>Tres disparos bastaron. Despu\u00e9s esper\u00e9\u00a0 que bajara Scourie. Tardaba. El cuerpo permanec\u00eda inm\u00f3vil. Mir\u00e9 mi reloj: el minutero se deslizaba lentamente. A mi lado una brazada de papel esperaba su paso por la imprenta. Para dominar la demora me entretuve en contar mentalmente las hojas, de un tacto \u00e1spero como papel secante.\u00a0 Al llevarme los dedos a la boca, not\u00e9 un sabor amargo, quiz\u00e1s conocido.<\/p>\n<p>Afin\u00e9 mi o\u00eddo esperando o\u00edr pasos. Mi mirada oscilaba del cuerpo yacente, al cuadril\u00e1tero de luz que\u00a0 entraba del piso superior. Me incorpor\u00e9 estirando mis piernas. Me dirig\u00ed a la escaleta. Sujetando los tramos finales llam\u00e9 a gritos a Scourie: mi voz reson\u00f3 sin eco. Sub\u00ed unos pelda\u00f1os y\u00a0 asom\u00e9 la cabeza: la librer\u00eda estaba solitaria y en silencio.\u00a0<\/p>\n<p>Una intuici\u00f3n cruz\u00f3 mi mente.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">IV<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0Abr\u00ed la otra tabla del portillo, el cuadril\u00e1tero de luz se duplic\u00f3 hasta enfocar el cuerpo sin vida. Me acerqu\u00e9 despacio. Los cinco sentidos alertas. No o\u00eda respiraci\u00f3n ni jadeo alguno. Con mi pie empuj\u00e9 despacio el cuerpo tendido. Oscil\u00f3 ligeramente y volvi\u00f3 a su postura dec\u00fabito prono. Convencido que no hab\u00eda resto de aliento, con una seca patada, volte\u00e9 el cuerpo.<\/p>\n<p>A mi vista se ofreci\u00f3 el cad\u00e1ver: un brazo permanec\u00eda crispado junto al pecho en un intento vano de cerrar la herida; el otro qued\u00f3 abierto, con la palma hacia arriba, mostrando en su mano luctuosa, hojas de facs\u00edmiles impregnadas\u00a0 de coca\u00edna.\u00a0 En su rostro, los ojos, que permanec\u00edan abiertos, ten\u00edan una extinta mirada cenagosa de pantano.\u00a0 S\u00ed, era Scourie.<\/p>\n<p>En ese momento la puerta falsa, que juro\u00a0 cerr\u00e9, se abri\u00f3. La tormenta hab\u00eda pasado. Entraba \u00a0una espectral claridad.\u00a0 Algo se abalanz\u00f3 sobre m\u00ed. Not\u00e9 los dientes de un perro sabueso clavarse con sa\u00f1a en mi mano. El dolor me hizo soltar la pistola.<\/p>\n<p>Qued\u00e9 espantado. All\u00ed estaba Jon\u00e1s, luciendo con cinismo su chaleco antibalas.<\/p>\n<p>Con voz fuerte y en\u00e9rgica me dijo:<\/p>\n<p>\u2212 \u00a1Entr\u00e9guese: ha matado a mi hermano!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 I\u00a0 Soy inocente y doblemente inocente del \u00fanico crimen que me imputan. Ahora, despu\u00e9s de haber cumplido\u00a0 sentencia, ahora que voy a entregar mi cuerpo a la tierra,\u00a0 necesito que lean estos\u00a0 hechos y exculpen mi memoria de injusto veredicto.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-384","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/384","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=384"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/384\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":389,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/384\/revisions\/389"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=384"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=384"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=384"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}