{"id":294,"date":"2011-06-08T19:05:23","date_gmt":"2011-06-08T17:05:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=294"},"modified":"2011-09-15T11:53:18","modified_gmt":"2011-09-15T09:53:18","slug":"25-cuando-la-niebla-te-envuelve-por-capitan-wentworth","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/25-cuando-la-niebla-te-envuelve-por-capitan-wentworth\/","title":{"rendered":"25- Cuando la niebla te envuelve. Por Capit\u00e1n Wentworth"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A pesar de saber que algo no iba bien desde hac\u00eda tiempo, el diagn\u00f3stico fue como recibir un martillazo entre los ojos.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a1No puede ser! \u00a1Alguien tiene que haberse equivocado!<\/em>, recuerdo que le grit\u00e9 al doctor, aunque era a mi mujer a quien miraba \u2013su rostro, un espejo de mi p\u00e1nico\u2013. <em>\u00a1S\u00f3lo tiene treinta y ocho a\u00f1os!<!--more--><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00bfC\u00f3mo quieres que te peine hoy, Paula? \u00bfPrefieres una coleta, un lazo a un lado&#8230;?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Unos meses atr\u00e1s, sentado en la ba\u00f1era, observaba como Ana terminaba de arreglar a nuestra hija. Era el primer d\u00eda de colegio y la ni\u00f1a estaba preciosa con el pichi y el polo blanco del uniforme. A sus pies reposaba una mochila reluciente, casi tan grande como ella. Mi mujer pasaba un cepillo por su pelo mientras Paula, subida a un peque\u00f1o escal\u00f3n de pl\u00e1stico, no paraba quieta; se pon\u00eda de puntillas y mov\u00eda la cabeza a uno y otro lado, tratando de captar una visi\u00f3n completa de su imagen.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Dos trenzas, mam\u00e1, como las de ayer.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ana traz\u00f3 una l\u00ednea blanca en su cabello, separando su melena en dos con un peine. Agarr\u00f3 una mitad y la dividi\u00f3 de nuevo para trenzarla. Lo intent\u00f3 una vez, dos&#8230;\u00a0 Volvi\u00f3 a probar, pero sus dedos se negaron a realizar esa sencilla tarea y los mechones resbalaron fl\u00e1cidos entre ellos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Bueno, Paula \u2013me lanz\u00f3 una mirada nerviosa, a ver si me hab\u00eda dado cuenta\u2013, mejor te hago dos coletas, que hoy estoy un poco torpe.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Con rapidez acab\u00f3 de peinarla, y Paula permaneci\u00f3 un rato contemplando su reflejo, encantada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0S\u00e1bado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Tirados cada uno en un sill\u00f3n, yo zapeaba perezosamente. Hac\u00eda varias semanas que ya no d\u00e1bamos nuestro paseo habitual por la Casa de Campo, Ana se quejaba de que estaba agotada, de que no daba abasto. En cuanto ten\u00eda una oportunidad, se tumbaba en el primer sill\u00f3n que encontraba y pon\u00eda los pies en alto.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00bfHas decidido por fin qu\u00e9 vestido te pondr\u00e1s?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ensimismada en sus pensamientos, tard\u00f3 un rato en responderme.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00bfVestido? No me voy a cambiar para ir al cine.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00bfEs una broma, no? Hoy es la boda de tu prima.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Su expresi\u00f3n era de absoluto desconcierto y de algo m\u00e1s que no supe identificar: \u00bfangustia, temor?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013No puedo creer que lo hayas olvidado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00a1No seas tonto! \u2013respondi\u00f3 irritada\u2013. Por supuesto que me acuerdo; es s\u00f3lo que estaba pensando en otra cosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Nos \u00edbamos a la sierra.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ana dijo que bajaba un momento al trastero a coger unos juguetes para Paula. Media hora despu\u00e9s todav\u00eda no hab\u00eda vuelto. Cuando fui a buscarla, la encontr\u00e9 delante de una estanter\u00eda, incapaz de decidir entre unos patines o una raqueta.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Vamos mam\u00e1, juega conmigo. Tila quiere jugar tambi\u00e9n \u2013grit\u00f3 Paula restregando su \u00a0ajada mu\u00f1eca de trapo contra su hombro.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013No, Pau, de verdad que no puedo. Estoy muy cansada. Hoy no he parado en todo el d\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Vamos, mam\u00e1, venga&#8230;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00a1He dicho que no! \u2013grit\u00f3 furiosa dando un manotazo a Tila y lanz\u00e1ndola por los aires\u2013. \u00a1\u00bfNo puedes dejarme en paz ni un minuto?!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Paula se qued\u00f3 quieta, los ojos muy abiertos, mientras sus labios temblaban en un puchero. Al fin se dio la vuelta y, tras recoger su mu\u00f1eca del suelo, escap\u00f3 corriendo de la habitaci\u00f3n. Ana sali\u00f3 tras ella, la apret\u00f3 con fuerza entre sus brazos y suplic\u00f3:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Perd\u00f3name, mi vida, perd\u00f3name&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">***<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00bfSe puede saber d\u00f3nde has estado? \u2013me pregunt\u00f3 nada m\u00e1s llegar, los brazos en jarras, el ce\u00f1o fruncido, su pie golpeando el suelo como un taladro.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00bfD\u00f3nde va a ser?, ganando ese pan que vosotras os com\u00e9is hasta la \u00faltima miga \u2013respond\u00ed intentando ser gracioso.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00a1Mentira! \u2013chill\u00f3 arrojando su m\u00f3vil contra el suelo, donde se desintegr\u00f3 en una lluvia de piezas met\u00e1licas\u2013. Te he llamado varias veces a tu despacho y nadie contest\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Ana, por favor, no podemos seguir as\u00ed. \u00bfQu\u00e9 tienes? M\u00edrame \u2013supliqu\u00e9 agarr\u00e1ndola de los brazos y clavando mis pupilas en las suyas\u2013, \u00bfqu\u00e9 te ocurre?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Parec\u00eda perdida, como si saliera de un trance. Una l\u00e1grima solitaria rod\u00f3 lenta por su mejilla. Se arroj\u00f3 contra mi pecho, mientras del suyo brotaban unos sollozos secos, que dol\u00edan.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013No s\u00e9 qu\u00e9 me est\u00e1 pasando, Manu&#8230; abr\u00e1zame. Estoy muy asustada&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Tras salir de la consulta del m\u00e9dico, conduje en silencio todo el camino hasta casa. Ana, sentada a mi lado, no paraba de retorcer entre sus dedos el pa\u00f1uelo rosa que llevaba al cuello. Un peso me oprim\u00eda los pulmones y me imped\u00eda respirar con normalidad; cada bocanada de aire se me clavaba en el pecho como un hierro incandescente.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013No lo entiendo, Manu. Mi abuelo muri\u00f3 con ochenta y cinco a\u00f1os y todav\u00eda era capaz de dar una lecci\u00f3n magistral de filosof\u00eda a todo aquel que quisiera escucharlo. La abuela Fina cocinaba, planchaba y a sus noventa a\u00f1os segu\u00eda escribiendo poes\u00eda. No recuerdo ning\u00fan caso en la familia.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Tumbados en la cama tras hacer el amor, la sosten\u00eda apretada contra m\u00ed como si quisiera fundirla con mi piel. Llev\u00e1bamos juntos desde que ten\u00eda memoria y no conceb\u00eda la vida sin ella.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013No tengas miedo, mi amor, lo superaremos. No llores, yo siempre estar\u00e9 a tu lado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pero era yo el que lloraba y mis l\u00e1grimas empapaban su pelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00bfPor qu\u00e9 ahora me vistes siempre t\u00fa? \u2013pregunt\u00f3 Paula mientras yo terminaba de enrollar la goma en su segunda coleta, con una habilidad que no hubiera sospechado unos meses atr\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00bfAcaso no te gusta c\u00f3mo te peino? El famoso Rupert no tiene nada que hacer mi lado. <em>Oui, Madam?<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Paula esboz\u00f3 una sonrisa, pero no consegu\u00ed desviar su atenci\u00f3n del asunto que le preocupaba.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Pap\u00e1, \u00bfrezar sirve?&#8230; Rezo por mam\u00e1 todas las noches, pero creo que no funciona.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El restaurante estaba lleno de gente.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Me dije que quiz\u00e1 no hab\u00eda sido buena idea venir\u2026; aunque, seg\u00fan ese pensamiento tomaba forma, Ana sonri\u00f3 y desapareci\u00f3 de sus ojos y de su cuerpo cualquier vestigio de inquietud. Toda la noche estuvo riendo y conversando animada con esa luz, tan suya, que parec\u00eda iluminarla desde el interior. Yo la contemplaba embelesado. No, no hab\u00eda sido una mala idea, al fin y al cabo Carmen y Juan eran amigos nuestros desde siempre.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ocurri\u00f3 antes de que nos trajeran el postre. De repente, mi mujer se levant\u00f3 arrastrando la silla, dio un golpe seco sobre la mesa que derram\u00f3 el vino de su copa y grit\u00f3:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00a1Estoy hasta los cojones de vuestra hipocres\u00eda, sobre todo de la tuya, Carmen! \u00a1Recon\u00f3celo de una vez: diles a todos estos cabrones que llevas a\u00f1os tir\u00e1ndote a mi marido!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El silencio retumb\u00f3 en el restaurante. Los segundos se estiraron como un chicle pegajoso hasta que consegu\u00ed reaccionar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Ana \u2013susurr\u00e9\u2013, tranquila, mi amor.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Volvi\u00f3 la cabeza hacia m\u00ed como una ni\u00f1a que teme ser castigada. Me levant\u00e9, la agarr\u00e9 de la cintura con suavidad y salimos del restaurante perseguidos por el regocijo y la l\u00e1stima del resto de los comensales.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00a1Manu, ay\u00fadame! Lo siento tanto&#8230;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La bes\u00e9 en el pelo sin soltarla en ning\u00fan momento. Ya en casa, la ayud\u00e9 a desvestirse, le puse el camis\u00f3n, la met\u00ed en la cama y coloqu\u00e9 las s\u00e1banas como a ella le gustaba, subidas hasta la barbilla. Se durmi\u00f3 enseguida. Un borrador invisible se desliz\u00f3 por su rostro y sus facciones recuperaron la calma de la que ya s\u00f3lo disfrutaban durante el sue\u00f1o. Con el dorso de mi mano roc\u00e9 su mejilla, deseando que mi caricia fuera capaz de transmitir todo el amor que sent\u00eda por ella. Me sent\u00e9 en el suelo, a un lado de la cama, rodeando mis piernas con los brazos. Apoy\u00e9 la frente sobre las rodillas y permanec\u00ed despierto, velando su sue\u00f1o durante horas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">***<\/span>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Un ruido sordo me despert\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Toqu\u00e9 el colch\u00f3n a mi lado; estaba fr\u00edo. Me levant\u00e9 de un salto, las s\u00e1banas volaron al otro extremo de la cama. Corr\u00ed por el pasillo y llegu\u00e9 justo cuando Ana estaba a punto de salir de casa. Cerr\u00e9 la puerta de golpe y di dos vueltas a la llave en la cerradura. S\u00f3lo llevaba puesto un camis\u00f3n corto y estaba descalza. Despacio, para no asustarla, la tom\u00e9 de la mano. Estaba helada. Entonces la cog\u00ed en brazos y regres\u00e9 con ella al dormitorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Los tres sentados en el sill\u00f3n del sal\u00f3n viendo la tele.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Yo en el medio, rodeando con mis brazos la cintura de mis dos chicas. Ellas agarradas de la mano, sus cabezas apoyadas sobre mis hombros.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Aunque Ana y yo apenas sal\u00edamos ya de casa \u2013un corto paseo diario hasta el parque cercano o a la tienda de comestibles\u2013, procuraba aceptar todas las invitaciones dirigidas a Paula, de sus amigos, de los abuelos&#8230; Quer\u00eda que ella hiciera una vida lo m\u00e1s normal posible, que se aireara, que m\u00e1s adelante pudiera recordar a su madre tal como hab\u00eda sido hasta no hac\u00eda tanto tiempo. Yo hab\u00eda pedido la excedencia del trabajo para poder cuidar de Ana. Me gustaba quedarme a solas con mi mujer. No deseaba perderme ni una cent\u00e9sima del tiempo que nos quedara juntos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Las mir\u00e9 con disimulo. Paula segu\u00eda la pel\u00edcula con inter\u00e9s, la cara de Ana al contemplar a su hija reflejaba un contento cada vez m\u00e1s esquivo y yo, simplemente, me limitaba a disfrutar del momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Cierto d\u00eda pase\u00e1bamos por la calle de la mano.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La primavera se anunciaba t\u00edmida, pero el sol brillaba y el cielo, de un azul que te obligaba a entornar los ojos, me llenaba de energ\u00eda. Charlaba sin parar sobre cualquier tonter\u00eda que me ven\u00eda a la cabeza y, aunque la \u00fanica respuesta de Ana era la suave sonrisa posada en sus labios, me sent\u00eda feliz.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Unos metros m\u00e1s adelante, se par\u00f3 de golpe en mitad de la acera y yo me detuve tambi\u00e9n y me volv\u00ed hacia ella. Sin decir palabra, comenz\u00f3 a trazar con sus pulgares la l\u00ednea de mis cejas, mis p\u00f3mulos, mis labios&#8230; y en su semblante reencontr\u00e9 a la Ana de anta\u00f1o. Durante un momento, pens\u00e9 que ese \u00faltimo a\u00f1o y medio s\u00f3lo hab\u00eda sido un mal sue\u00f1o del que por fin acababa de despertar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Te quiero \u2013declar\u00f3 con dulzura, provocando que mi coraz\u00f3n diera una voltereta en mi pecho.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0De repente, se desasi\u00f3 de mi mano y cruz\u00f3 la calzada corriendo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La furgoneta no pudo esquivarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0En casa, una tarde.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Paula y yo, sentados en el sill\u00f3n cogidos de la mano, miramos la pantalla del televisor apagado. No hablamos, pero nos comunicamos a trav\u00e9s de nuestros dedos entrelazados. Ella me aprieta la mano&#8230;, tras unos segundos le devuelvo el apret\u00f3n. Ahora soy yo el que ejerce presi\u00f3n sobre sus dedos y la respuesta no se hace esperar. De ese modo, va transcurriendo la tarde, segundo a segundo, minuto a minuto, hasta conseguir que \u00e9stos se conviertan en horas y \u00e9stas en d\u00edas. Hasta lograr que el tiempo pase y que el dolor pase con \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A pesar de saber que algo no iba bien desde hac\u00eda tiempo, el diagn\u00f3stico fue como recibir un martillazo entre los ojos. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a1No puede ser! \u00a1Alguien tiene que haberse equivocado!, recuerdo que le grit\u00e9 al doctor, aunque era a mi mujer a quien miraba \u2013su rostro, un espejo de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7,5],"tags":[],"class_list":["post-294","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-finalistas-del-jurado","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":298,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294\/revisions\/298"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}