{"id":282,"date":"2011-06-07T22:50:08","date_gmt":"2011-06-07T20:50:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=282"},"modified":"2011-06-07T22:50:08","modified_gmt":"2011-06-07T20:50:08","slug":"23-melody-por-leonard","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/23-melody-por-leonard\/","title":{"rendered":"23-M\u00e9lody. Por Leonard"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em> La mujer sentada tras la mesa se hab\u00eda esforzado en presentar un aspecto normal, lo que no es frecuente entre las de su gremio. No parec\u00eda pitonisa sino un ama de casa que saliera a cenar\u00a0 atosigada por la pena; la que desbordaban sus ojos vacunos y tr\u00e1gicos. Era tanta su aflicci\u00f3n que uno esperaba que, de un momento a otro, corrieran l\u00e1grimas por sus mejillas enjutas. La nariz, fina y larga, asemejaba un dedo acusador dirigido al hipot\u00e9tico cliente. <!--more-->A pesar del traje de chaqueta color burdeos, del hilo de perlas falsas y del broche en la solapa, parec\u00eda lo que era, alguien que hablaba a diario con los muertos. Fabiana, la m\u00e9dium<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em>\u00a0Obediente a la invitaci\u00f3n de Fabiana, el hombre que vacilaba\u00a0 en el umbral, entr\u00f3, cerr\u00f3 la puerta y ocup\u00f3 la silla, s\u00f3lo la mitad de ella, frente a esa\u00a0 mujer, casi inmaterial de tan delgada, que deb\u00eda salvarlo de sus demonios cotidianos. Y se qued\u00f3 all\u00ed, tieso, sin rozar siquiera el respaldo del asiento, enmudecido por los nervios o por el miedo a poner en palabras su apremiante petici\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em>\u2014D\u00edgame, qu\u00e9 quiere de m\u00ed<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em> La voz, que pretend\u00eda ser acogedora, era sin embargo aguda y helada, Andr\u00e9s hubiera querido marcharse pero record\u00f3 que este era su \u00faltimo asidero, de modo que levant\u00f3 los ojos y trat\u00f3 de sostener la mirada inquisitiva de la mujer.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em> \u2014Empiece por cualquier parte. Y c\u00e1lmese, yo puedo ayudarle.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em> Quiz\u00e1s porque las \u00faltimas palabras de Fabiana sonaran m\u00e1s humanas, o porque transmitieran seguridad, Andr\u00e9s comenz\u00f3 a hablar entre tartamudeos, que se fueron corrigiendo a medida\u00a0 que los recuerdos\u00a0 tomaban forma en su mente.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em>Y esta es la historia que Fabiana hubiera preferido no o\u00edr.<em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em>\u2014Hace tres a\u00f1os yo estuve en la guerra, una guerra que no era m\u00eda y para la que no estaba preparado. Tanto tiempo sesteando en el cuartel, haciendo guardias y ensayos de escaramuzas,\u00a0 que cuando me vi en un frente aut\u00e9ntico, con un enemigo real delante, sent\u00ed un miedo cerval. Pens\u00e9, al ver morir gente a m\u00ed alrededor, que yo no estaba preparado para matar. Y muchos menos para morir.\u00a0 Si hubiera servido de algo habr\u00eda suplicado que me sacaran de all\u00ed. Yo no val\u00eda para esta guerra terrible, tan distinta de la fingida. Pero de all\u00ed solo saldr\u00eda cuando hubiera terminado nuestra misi\u00f3n que, parad\u00f3jicamente, al decir de los mandos, era una misi\u00f3n de paz. <\/em><\/p>\n<p><em><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em>El instinto de supervivencia y el tiempo lograron al fin hacer de m\u00ed un soldado en toda regla. Cuando se trata de tu vida o de la del otro, tienes que escoger de prisa y sin dudar. Y para eso has de ser\u00a0 fuerte y duro. No puedes\u00a0 desmayarte al ver los trozos del\u00a0 soldado que estaba a tu lado, hombro con hombro,\u00a0 un minuto\u00a0 antes. Tienes que agradecer a tu suerte que la granada no te alcanzara a ti, sino a \u00e9l. Pero cuando eres capaz de conservar la cabeza fr\u00eda ante tales espect\u00e1culos, es que algo ha muerto en ti, algo que te estorbaba para la guerra pero que echar\u00e1s de menos en la paz: la piedad. Un soldado no puede tener piedad. <\/em><\/p>\n<p><em><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em>Y la paz estaba all\u00ed, a la vuelta de la esquina, una paz de mentira, s\u00f3lo una tregua entre dos carnicer\u00edas, pero al menos no era el frente ni se o\u00edan los obuses. Est\u00e1bamos en lo que fuera el sal\u00f3n de masajes de madame Luzi, all\u00ed no hab\u00eda habido propiamente masajistas sino chicas amables que te adivinaban el pensamiento. No les ser\u00eda demasiado dif\u00edcil, tan predecibles somos los soldados\u2026Pero cogidas en mitad de un avance o una retirada, para el caso da lo mismo, las chicas, la mayor\u00eda de ellas, hab\u00edan logrado huir. All\u00ed hab\u00eda un poco de comida pasada, algunas botellas de vino y\u2026 Melody. \u00c9ramos ocho en el grupo. Deambul\u00e1bamos por el edificio vac\u00edo en busca de algo que no fuera vino, cuando la encontraron. Si estaba all\u00ed, es que era puta. Qu\u00e9 m\u00e1s pod\u00edamos necesitar despu\u00e9s de seis meses sin catar mujer. Yo no estaba con ellos, me qued\u00e9 dormido en una mecedora antigua, parecida a la que hab\u00eda en casa de mi abuela, tal era mi cansancio. Me despert\u00f3 la urgencia de sus voces. Me ten\u00edan preparada una sorpresa \u2013Andr\u00e9s, mira que te hemos guardado, t\u00edo, ven, no te lo vas a creer-<\/em><\/p>\n<p><em><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em>Para sobrevivir en una guerra hace falta peder el miedo y no tener piedad, eso ya lo he dicho antes, pero hay algo m\u00e1s, hay que pertenecer a un grupo, tener amigos y serles\u00a0 fiel. Ellos eran mis amigos. S\u00e9 lo que est\u00e1 usted pensando, se\u00f1ora, tal vez la chica no era una trabajadora del sal\u00f3n de masajes, sino alguien que se acerc\u00f3 all\u00ed buscando refugio o comida. O sea, no era puta. Pero eso mis compa\u00f1eros no lo sab\u00edan, ni siquiera lo pensaron. Y tampoco importaba. Yo no estaba, pero llegu\u00e9 a tiempo y\u00a0 no pod\u00eda saber que todos hab\u00edan pasado ya por ella.\u00a0 Pero as\u00ed era. Me tocaba. No pod\u00eda despreciar el regalo. Eso no lo hace un hombre. La mujer parec\u00eda ajena a m\u00ed, gem\u00eda bajito y manten\u00eda su antebrazo sobre los ojos. Era muy delgada.\u00a0 Yo me afanaba en conseguir mi gusto, el cansancio, el hambre, no\u00a0 ayudaban mucho. En un \u00faltimo envite me corr\u00ed, ella grit\u00f3, fue un aullido desgarrado que par\u00f3 en seco mi excitaci\u00f3n, salt\u00e9 de encima de ella, la mir\u00e9 tan p\u00e1lida, tan quieta. Acostumbrado a tener alerta todos los sentidos, alcanc\u00e9 a o\u00edr algo parecido a un goteo. Mir\u00e9 a m\u00ed alrededor, tenso, asustado. De pronto me fij\u00e9 en mis botas, hasta ellas llegaba un hilillo rojo mugre, ca\u00eda de la estera que cubr\u00eda el catre. Las gotas formaban un charco, el charco corr\u00eda en hilillos, la mujer estaba quieta. Me sent\u00ed mal,\u00a0 yo no hab\u00eda sido, yo era \u00e9l \u00faltimo, ellos lo habr\u00edan hecho. Corr\u00ed y corr\u00ed. Ten\u00eda que alcanzarlos, iban todos juntos riendo, borrachos.<\/em><\/p>\n<p><em><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em>\u2014Qu\u00e9, \u00bfqu\u00e9 te ha parecido Melody?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u2014 \u00bfSe llama Melody?, de qu\u00e9 la conoc\u00e9is<\/em><\/p>\n<p><em><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em>\u2014No,\u00a0 nadie la conoce, ha sido una ocurrencia de Manolo, le ha entrado la flojera y se ha puesto a llamar a su novia <\/em><\/p>\n<p><em><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em>Qu\u00e9 pod\u00eda hacer, corr\u00edamos campo a trav\u00e9s, all\u00ed no hab\u00eda m\u00e9dicos, ni hospitales\u2026 seguramente ya habr\u00eda muerto. Tal vez estuviera enferma\u2026Yo no s\u00e9\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Luego regres\u00f3 la guerra, m\u00e1s sangre y m\u00e1s muerte. Y el miedo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mucho tiempo despu\u00e9s volvimos a casa a lo que deb\u00eda ser la paz. Pero no para m\u00ed. Cada noche me visita Melody; est\u00e1\u00a0 all\u00ed en la cama, p\u00e1lida y quieta. Pero ahora no se cubre los ojos con el brazo, me mira y su mirada es de hielo. Me da miedo, m\u00e1s que la guerra, m\u00e1s que la muerte. No puedo soportarlo m\u00e1s. Por eso he venido, para que\u00a0 usted hable con ella; d\u00edgale que no fui yo, alguno de los otros lo hizo, yo llegu\u00e9 al final, no sab\u00eda nada, no pod\u00eda saber\u2026ellos dijeron que era puta, yo les cre\u00ed. D\u00edgale que lo siento, que estoy dispuesto a hacer cualquier cosa para que me deje en paz. Lo que sea. Lo que me pida, por dif\u00edcil que sea.\u00a0 No puedo vivir as\u00ed.<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fabiana lo miraba horrorizada, a\u00fan m\u00e1s p\u00e1lida que de costumbre, se mord\u00eda el labio inferior mientras pensaba qu\u00e9 podr\u00eda decir a este hombre desesperado que confiaba en ella.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Ver\u00e1, las \u00e1nimas no acuden siempre a mis llamadas. La verdad es que s\u00f3lo de vez en cuando lo hacen. Y adem\u00e1s, no sabemos quien era, ni su nombre, nada \u00bfc\u00f3mo voy a convocarla?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Int\u00e9ntelo, por favor.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 La mujer se repleg\u00f3 en si misma, apret\u00f3 los ojos y extendi\u00f3 sus manos delgadas, se forz\u00f3 a pensar en una mujer violada hasta la muerte, en un pa\u00eds comido por la guerra. Evoc\u00f3, a pesar de su rechazo, el catre con la estera, el sal\u00f3n de masajes, el aullido triste de Melody\u2026pero ella no acudi\u00f3. Lo siento, dijo extenuada por el esfuerzo, nadie ha respondido, no nos escucha o no sabe que la llamamos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Andr\u00e9s sigui\u00f3 sentado, la cabeza metida entre los hombros, los brazos colgando, desgonzados. Levant\u00f3 los ojos hasta los de ella para volver a suplicar,\u00a0 apenas sin voz.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Lo siento, le repito que no puedo hacer nada<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Yo s\u00e9 lo que quiere. Quiere que vaya a buscarla. Yo personalmente, sin intermediarios.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014No diga eso. Debe acudir a un m\u00e9dico, \u00e9l lo curar\u00e1, usted est\u00e1 enfermo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Andr\u00e9s se levant\u00f3 decidido, dej\u00f3 un billete sobre la mesa y sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n. Enfil\u00f3 la calle de prisa, resuelto. Caminaba mascullando una y otra vez la misma cantinela \u2013yo ir\u00e9, yo mismo ir\u00e9\u2026.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La mujer sentada tras la mesa se hab\u00eda esforzado en presentar un aspecto normal, lo que no es frecuente entre las de su gremio. No parec\u00eda pitonisa sino un ama de casa que saliera a cenar\u00a0 atosigada por la pena; la que desbordaban sus ojos vacunos y tr\u00e1gicos. 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