{"id":267,"date":"2011-06-06T14:08:36","date_gmt":"2011-06-06T12:08:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=267"},"modified":"2011-06-06T14:11:54","modified_gmt":"2011-06-06T12:11:54","slug":"20-el-bolso-de-pandora-por-bhavnika","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/20-el-bolso-de-pandora-por-bhavnika\/","title":{"rendered":"20- El Bolso de Pandora. Por Bhavnika"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esto que voy a contar lo escuch\u00e9 en una cafeter\u00eda hace tiempo, cuando a\u00fan pod\u00eda re\u00edr a carcajadas. Ahora tengo que rebuscar entre las cenizas de mi cerebro las im\u00e1genes que una tarde lo cambiaron todo, las palabras que me provocaron aquella sacudida interna que todav\u00eda hoy no logro entender.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La calle estaba tomada por una niebla rala poco com\u00fan en la ciudad pero nada parec\u00eda diferente en el bar de Glorio. El sonido invariable del chascar de los vasos y el murmullo de las tertulias lo inundaba, s\u00f3lo la atm\u00f3sfera se percib\u00eda m\u00e1s densa, ligeramente viscosa. Me esfuerzo en hacer memoria y recuerdo dos cosas: la luz mortecina de la tarde invernal y la expresi\u00f3n grave y absorta de Glorio secando una copa. El robusto camarero frotaba mec\u00e1nicamente el cristal contra el trapo escuchando ensimismado la mon\u00f3tona charla de un cliente ebrio. No atendi\u00f3 a mi petici\u00f3n de caf\u00e9, hizo un adem\u00e1n r\u00e1pido indic\u00e1ndome que no molestara y sigui\u00f3 con su tarea absorto. Mi brebaje lleg\u00f3 de la mano de uno de sus chavales y antes de que el terr\u00f3n de az\u00facar se disolviera en \u00e9l, yo hab\u00eda ca\u00eddo en el mismo estado hipn\u00f3tico que abstra\u00eda al due\u00f1o del bar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El hombre que hablaba persegu\u00eda el rastro de una mujer; era del norte y la humedad filtrada en el ambiente no le afectaba, la suya era tierra de fantasmas y \u00e9l ten\u00eda uno ara\u00f1\u00e1ndole la piel de la nuca constantemente. Su nombre era Carla y unos minutos los culpables de que sus vidas nunca llegaran a cruzarse. Las palabras turbias del borracho hablaban de una joven anacr\u00f3nica, maquillada con esmero y subida a unos tacones imposibles que engalanaba sus pantorrillas con medias negras de red y su cintura con cadenas doradas. En su mano, una cartera de charol guardaba <em>la llave<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Adem\u00e1s, el bolso conten\u00eda otras cosas. Como un sherpa equipado para una ascensi\u00f3n de alto riesgo, escond\u00eda all\u00ed la sabidur\u00eda de la gran pir\u00e1mide, tres kilos de frustraciones y un caramelo de fresa. Porque era joven s\u00f3lo en apariencia. Para ella cada d\u00eda transcurri\u00f3 por un camino pedregoso que multiplicaba los minutos y hac\u00eda tambalear sus finos tobillos. No eligi\u00f3 la fortuna que sali\u00f3 a su encuentro y vivi\u00f3 acumulando historias crueles en su bombonera de piel falsa; tambi\u00e9n guardaba <em>la llave<\/em> que abr\u00eda su caja de Pandora particular.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Unos pocos minutos m\u00e1s y hubiera podido abandonar el bolso en la papelera de la terminal de autobuses. Estuvo esperando hasta el \u00faltimo instante para llevarse a la boca el caramelo de fresa y paladearlo mientras escudri\u00f1ara su equipaje abandonado entre los restos de una salchicha mordisqueada. Quiz\u00e1 aquel que lo cogiera tuviera la suerte de no entender los vestigios invisibles del miedo que conten\u00eda y creyera que se trataba de un vulgar robo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le esper\u00f3 hasta el \u00faltimo instante y no lleg\u00f3. El hombre del norte debi\u00f3 tomar su mano para hacerla volar lejos pero no lo hizo y ahora derramaba l\u00e1grimas de alcohol. Un est\u00fapido incidente le impidi\u00f3 recoger <em>la llave<\/em> que abr\u00eda la esperanza de Carla y firmar los documentos de su liberaci\u00f3n. El autob\u00fas parti\u00f3 al tintineo de las cadenas de su cintura llev\u00e1ndose a una mujer de zapatos deslucidos que agarraba su cartera de charol engrosada por un fracaso m\u00e1s, defraudada por una traici\u00f3n esperada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dentro de la cafeter\u00eda, Carla comenz\u00f3 a formarse por condensaci\u00f3n del vapor de agua, molde\u00e1ndose a partir del humo de los cigarros. Cuando la vi, comprend\u00ed al cliente borracho. Apreci\u00e9 su melena rubia recogida en base del cuello y su falda estrecha ce\u00f1ida por grilletes brillantes. Entonces comenc\u00e9 a morir hundido en aquellos ojos que ocultaban la existencia de varias vidas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 S\u00e9 que Glorio tambi\u00e9n la percib\u00eda porque su rostro estaba l\u00edvido. Carla se reflejaba en cada superficie pulida, en el espejo colgado tras el mostrador, en las cristaleras de la entrada o deformada en el vidrio c\u00f3ncavo de los vasos. Comprend\u00ed la ofrenda de que aquella mujer me brindaba. La demolici\u00f3n de su peque\u00f1a mochila supon\u00eda para m\u00ed un reto, era la \u00fanica forma de alejar de una vez por todas los fantasmas que desde hac\u00eda tanto me amenazaban. Me conced\u00eda la posibilidad de iniciar una nueva vida lejos de un pasado, el m\u00edo, que deseaba olvidar con todas mis fuerzas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Escuch\u00e9 su llamada para entregarme el bolso. Sonre\u00eda levemente y con un movimiento de mano me invitaba a seguirla. Y lo hice. Atraves\u00e9 tras ella la puerta giratoria del establecimiento hasta que se difumin\u00f3 por completo en el exterior, incapaz de mantenerse intacta en la brisa g\u00e9lida del invierno. Estaba en la calle solo y con la misi\u00f3n de destruir su bolso. Ella me lo susurr\u00f3 mientras su \u00faltima imagen se dilu\u00eda. El hombre del norte hab\u00eda fallado; era mi turno y no pod\u00eda fracasar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero no soy capaz de encontrarla. La ciudad es demasiado grande para m\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y el bar de Glorio ha cerrado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y La obsesi\u00f3n me mata.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esto que voy a contar lo escuch\u00e9 en una cafeter\u00eda hace tiempo, cuando a\u00fan pod\u00eda re\u00edr a carcajadas. Ahora tengo que rebuscar entre las cenizas de mi cerebro las im\u00e1genes que una tarde lo cambiaron todo, las palabras que me provocaron aquella sacudida interna que todav\u00eda hoy no logro [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-267","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/267","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=267"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/267\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":272,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/267\/revisions\/272"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}