{"id":1133,"date":"2011-07-15T09:40:44","date_gmt":"2011-07-15T07:40:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=1133"},"modified":"2011-07-15T09:40:44","modified_gmt":"2011-07-15T07:40:44","slug":"169-1490-por-jefree-jee","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/169-1490-por-jefree-jee\/","title":{"rendered":"169- 1490. Por Jefree Jee"},"content":{"rendered":"<p>Mi universo favorito siempre estuvo entre todas aquellas botellas de mil colores y extra\u00f1as formas, en la oscura trastienda donde el aire parec\u00eda oro cuando la luz lo atravesaba, y ol\u00eda como huele todo lo antiguo, a madera de bosques misteriosos, cera para abrillantar, polvo, y algo que la hac\u00eda \u00fanica, pimpinella anisum (an\u00eds).<!--more-->\u00a0Mat\u00edas era una curiosa mezcla de muchas cosas, creo que lo que m\u00e1s le gustaba eran las historias de tierras lejanas, las contaba con entusiasmo y las escuchaba con deleite. Como hombre de mundo que era, y no precisamente por las historias, mucha gente sol\u00eda acudir a la tienda en busca de sus curiosos consejos. Como medio de vida (y de conocer nuevas historias) se dedicaba a comerciar y transportar, ten\u00eda tres grandes y lentos barcos de vela con los que compraba y vend\u00eda mercanc\u00eda de lo m\u00e1s variopinto. Sent\u00eda una extra\u00f1a debilidad por las botellas de cristal de formas y colores caprichosos; aunque lo que en verdad lo hab\u00eda hecho famoso en la ciudad eran sus caramelos de an\u00eds. Y ese era uno de sus secretos, los mandaba traer en sus barcos de la lejana China, por eso los caramelos de Mat\u00edas, al igual que las galletas de la suerte, ten\u00edan un papelito con mensaje dentro y eso los hac\u00eda doblemente deseados.<\/p>\n<p>Esa tarde acababa de arribar el capit\u00e1n Yuste con el barco grande de Mat\u00edas. Estaba escap\u00e1ndose ya el d\u00eda y las sombras campaban a sus anchas por el puerto cuando el capit\u00e1n se dej\u00f3 caer por la tienda. Desde la misma puerta hizo un adem\u00e1n ansioso a Mat\u00edas y ambos desaparecieron en lo que mi t\u00edo gustaba de llamar su despacho. Digo mi t\u00edo aunque no lo es, quiz\u00e1 sea m\u00e1s. Mi padre fue marinero, precisamente en el barco de Yuste, y mi madre&#8230; mi madre dice Mat\u00edas que ten\u00eda una sonrisa maravillosa, capaz de evaporar el malhumor m\u00e1s pertinaz. De ella he heredado mi pelo oscuro y lacio que nunca deseo cortar, como un pirata, aunque a fuerza de ser sinceros, tambi\u00e9n he heredado de ella su peque\u00f1a estatura. De mi padre he sacado los ojos marinos y la risa f\u00e1cil; el gusto por el vino, dice Mat\u00edas, que por mi bien, mejor no lo compruebo. A ella se la llev\u00f3 la s\u00edfilis, a \u00e9l un golpe en una taberna, y yo ten\u00eda todas las papeletas para irme de cabeza al hospicio. Pero no fue as\u00ed y por eso y por muchas cosas, dar\u00eda lo que fuese por mi t\u00edo.<\/p>\n<p>El caso es que cuando Yuste y Mat\u00edas salieron del despacho, a mi t\u00edo se lo ve\u00eda a la vez preocupado y emocionado, caminaba sin ver, con la mirada lejos, muy lejos de la tienda. Dej\u00f3 mi t\u00edo a Yuste c\u00f3modamente sentado en una mesa, dando buena cuenta de un abundante plato de viandas, que la tienda era tambi\u00e9n bar, y posada, y agarr\u00f3 decidido la puerta de la calle, a\u00fan sin soltarla se gir\u00f3 lo justo para indicarme que lo acompa\u00f1ase, y as\u00ed empez\u00f3 la historia.<\/p>\n<p>Mientras camin\u00e1bamos en pos del puerto y por consiguiente del barco grande, supe que hab\u00eda llegado procedente de la China, cargado hasta los topes de los preciados caramelos de an\u00eds. Pero esta vez, los caramelos eran distintos. Cuando Yuste lleg\u00f3 a la f\u00e1brica, situada en una remota regi\u00f3n asi\u00e1tica, se encontr\u00f3 con que la hab\u00eda adquirido un anciano todav\u00eda m\u00e1s sabio que el anterior propietario.<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 es m\u00e1s sabio el due\u00f1o actual? -le pregunt\u00e9 a Mat\u00edas.<\/p>\n<p>-Los nuevos caramelos poseen la antigua sabidur\u00eda I-Ching, surgida hace unos 2.500 a\u00f1os. En vez de un mensaje traducido, tienen bellamente dibujada una respuesta en caracteres chinos, unos dicen \u201cs\u00ed\u201d, otros dicen \u201cno\u201d y otros&#8230;<\/p>\n<p>-\u00bfy otros&#8230;? \u2013insist\u00ed yo.<\/p>\n<p>-Otros dicen \u201ctal vez\u201d -me contest\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>-\u00bfY por eso son mejores los caramelos?<\/p>\n<p>-Por eso nos han costado lo triple, y si es verdad lo que dice el capit\u00e1n Yuste, se me antojan baratos -replic\u00f3 Mat\u00edas, y al poco llegamos al puerto.<\/p>\n<p>-\u00bfFuncionan? -le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>-Yuste ha asegurado que son asombrosamente infalibles, cuando realizas la consulta correctamente, te contestan y adem\u00e1s tienes la certeza de que no es un enga\u00f1o. \u00danicamente hay que seguir al pie de la letra unas sencillas reglas antes de formular la pregunta y desenvolver el caramelo.<\/p>\n<p>-Ser\u00e1 antes de elegirlo \u2013lo interrump\u00ed, dando por seguro que Mat\u00edas se hab\u00eda equivocado.<\/p>\n<p>-No, y ah\u00ed reside parte de su extra\u00f1a magia, primero lo eliges, y luego preguntas \u2013me replic\u00f3 mientras ascend\u00edamos por la pasarela del enorme carguero, que adem\u00e1s de a brea y a mar, ol\u00eda a misterio.<\/p>\n<p>La tripulaci\u00f3n se hab\u00eda apresurado camino de tabernas, posadas y&#8230; otros locales, de modo que nos encontramos con la tropilla de vigilancia (5 fornidos marineros y un suboficial) y con alguien que llevaba rato esper\u00e1ndonos, el chino que mi t\u00edo empleaba de int\u00e9rprete en los viajes de sus barcos a Asia. \u00c9l mismo, vestido con magn\u00edficas ropas extranjeras, fue quien nos explic\u00f3 con detalle las instrucciones para poder preguntar a los caramelos y luego nos anim\u00f3, si es que est\u00e1bamos en circunstancias de poder hacerlo, a coger un caramelo y obtener una respuesta. Yo le pregunt\u00e9 a mi caramelo si ser\u00eda un famoso pirata y al ense\u00f1arle el papelito con extra\u00f1os caracteres al chino, \u00e9l ley\u00f3 \u201ctal vez\u201d, pues vaya&#8230; Desconozco la pregunta que hizo Mat\u00edas, pero el chino al leer el papelito mir\u00f3 a mi t\u00edo a los ojos y movi\u00f3 afirmativamente la cabeza, y \u00e9l sin a\u00f1adir palabra, me puso una mano sobre el hombro y con un extra\u00f1o brillo en la mirada me revolvi\u00f3 el pelo. Les cont\u00e9 cu\u00e1l hab\u00eda sido mi pregunta y con una sonrisa indulgente flotando en sus labios, el chino me dijo que todav\u00eda era demasiado joven, que para m\u00ed eran tan s\u00f3lo sabrosos caramelos de an\u00eds. Y en verdad que eso no era poco, pero me qued\u00e9 bastante desilusionado. Por aquel entonces, ser pirata, era mi gran sue\u00f1o, aquel con el que fantaseaba sin descanso y del que habla a todas horas con todo el mundo.<\/p>\n<p>Todo eso sucedi\u00f3 siendo yo muy ni\u00f1o, casi un hombre. Luego todas las aguas siguieron caminando hacia el mar y mis l\u00e1grimas se sumaron a ellas cuando Mat\u00edas, ya el viejo Mat\u00edas, se fue al mundo de sus historias. Yo cog\u00ed de sus manos el tim\u00f3n de su reino, pero ya no eran tres grandes barcos que surcaban los profundos oc\u00e9anos sino un viejo cascar\u00f3n el que apenas navegaba por costas cercanas; la tienda se hab\u00eda limitado definitivamente a posada, y la trastienda se hab\u00eda quedado casi, casi, vac\u00eda; llena tan s\u00f3lo de ecos del pasado y de unas cuantas de las m\u00e1s extra\u00f1as botellas de la especial colecci\u00f3n de mi t\u00edo. Da la amarga impresi\u00f3n de que todo se estaba yendo inexorablemente a pique, que Mat\u00edas hab\u00eda despistado sus posesiones y que yo mismo no hab\u00eda sido m\u00e1s que un perfecto in\u00fatil, y no, nada tan lejos de lo realmente acontecido. Lo que sucedi\u00f3, es lo que siempre, siempre, sucede, que el mundo gira, y \u00e9ste ya no es tiempo de peque\u00f1os e intr\u00e9pidos comerciantes, sino de grandes empresas societarias. Mat\u00edas y yo lo sab\u00edamos y fuimos vendiendo cuando era menester vender y guardando el valor de cada cosa en oro, porque el sue\u00f1o de Mat\u00edas se terminaba y yo deber\u00eda, con ayuda de ese oro, construir el m\u00edo.<\/p>\n<p>Unos carboneros me hicieron una oferta justa por el \u00faltimo de los barcos y se lo vend\u00ed con pena, pero no fue ni la d\u00e9cima parte de la tristeza que me produjo desprenderme del edificio de la tienda. Lo compr\u00f3 una f\u00e1brica enorme de salaz\u00f3n que se quedaba sin espacio y por eso pag\u00f3 casi el doble de lo que costaba. Ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana todo esto ser\u00e1 suyo y vendr\u00e1n a derribarlo para poder extender sus ruidosas entra\u00f1as met\u00e1licas. Pero esta noche todav\u00eda es m\u00edo, esta \u00faltima noche estoy solo en la trastienda, como tantas veces, entre el aire de oro, embalando con l\u00e1grimas en los ojos, dos peque\u00f1as botellas de colores, las \u00faltimas, y despidi\u00e9ndome de cada rinc\u00f3n de mi querido Universo.<\/p>\n<p>Ya no soy un ni\u00f1o, he crecido y el mundo tambi\u00e9n ha crecido. Un espa\u00f1ol ha descubierto el final del oc\u00e9ano tenebroso y a su vez un continente nuevo o una nueva ruta hacia Asia, todav\u00eda no parece estar claro; pero yo sigo queriendo ser pirata. Mi sue\u00f1o se dibuja con un flamante y veloz barco de guerra, con conquistas y proezas, con grandes batallas&#8230; Ser pirata es ir en contra de todo aquello por lo que Mart\u00edn luchaba y ciertamente esa es mi ancla. Podr\u00eda adquirir una hacienda en el interior empleando parte del oro que poseo y tener una vida pr\u00f3spera y apacible&#8230; Mat\u00edas siempre me dec\u00eda que escuchase a mi coraz\u00f3n, pero cuando o\u00eda de mis labios la palabra pirata algo se le revolv\u00eda dentro y por eso dej\u00e9 de decirla, por eso&#8230; por eso. Ya una vez siendo ni\u00f1o pregunt\u00e9 a los caramelos de an\u00eds y no me dieron respuesta. Ya no quedan caramelos de esos, hace ya muchos a\u00f1os que se ha vuelto demasiado temerario el viajar a la China, pero todav\u00eda recuerdo las instrucciones:<\/p>\n<p>1. No preguntar lo mismo m\u00e1s de una vez.<\/p>\n<p>2. No preguntar algo que ya se sabe o que se puede averiguar.<\/p>\n<p>3. No preguntar lo que no desees saber.<\/p>\n<p>Centenares de caramelos de an\u00eds me habr\u00e9 comido en esta silenciosa trastienda, dejando vagar mi mente entre tantas tontas fantas\u00edas allende los mares, aunque siempre sin leer los papelitos. Porque Mat\u00edas, aquella noche al salir del barco, me recomend\u00f3 respetar siempre la sabidur\u00eda del I-Ching, y como en todo procuraba yo seguir su consejo, habiendo ya planteado la \u00fanica pregunta para m\u00ed importante, jam\u00e1s volv\u00ed a formular ninguna otra a los m\u00e1gicos caramelos de an\u00eds. Guard\u00e9, eso s\u00ed, aquel papelito con la respuesta \u201ctal vez\u201d en una diminuta botella lapisl\u00e1zuli, mi favorita, la que estaba colocada justo al lado de la rojo drag\u00f3n, la preferida de mi t\u00edo. La guard\u00e9 porque aunque no era un s\u00ed, era mucho, much\u00edsimo m\u00e1s que un no.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima noche, decid\u00ed contemplar el mensaje de nuevo; me cost\u00f3 gran esfuerzo sacarlo por el estrecho cuello de la singular botella. Algo especial recorri\u00f3 mi cuerpo cuando volv\u00ed a tener ante mis ojos aquel papel procedente de tierras tan ex\u00f3ticas. Lo desplegu\u00e9 y pude observar de nuevo la elegante caligraf\u00eda china. Entonces, sin saber por qu\u00e9, me asaltaron mil dudas y me acerqu\u00e9 casi corriendo a una de las tabernas grandes del puerto. Me llev\u00f3 un buen rato localizar a un oriental entre la mariner\u00eda all\u00ed presente; cuando al fin encontr\u00e9 a uno capaz de leer chino, le rogu\u00e9 que me tradujese el papel. Lo tom\u00f3 cuidadosamente de mis manos y tras acercarlo a la luz cimbreante de una l\u00e1mpara, pronunci\u00f3 dos palabras con voz sorprendida: \u00abser\u00e1s pirata\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi universo favorito siempre estuvo entre todas aquellas botellas de mil colores y extra\u00f1as formas, en la oscura trastienda donde el aire parec\u00eda oro cuando la luz lo atravesaba, y ol\u00eda como huele todo lo antiguo, a madera de bosques misteriosos, cera para abrillantar, polvo, y algo que la hac\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1133","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1133","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1133"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1133\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1136,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1133\/revisions\/1136"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1133"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1133"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1133"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}