{"id":1129,"date":"2011-07-15T09:37:59","date_gmt":"2011-07-15T07:37:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=1129"},"modified":"2011-07-15T09:37:59","modified_gmt":"2011-07-15T07:37:59","slug":"168-repactacion-del-dolor-en-una-familia-por-julio-rivera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/168-repactacion-del-dolor-en-una-familia-por-julio-rivera\/","title":{"rendered":"168-Repactaci\u00f3n del dolor en una familia. Por Julio Rivera"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El disparo atraves\u00f3 sin permiso desde el extremo izquierdo al derecho del cr\u00e1neo. Margarita, horrorizada tap\u00f3 su cara con ambas manos, tratando de atrapar el grito de espanto. Julia, cinco pasos m\u00e1s atr\u00e1s, se abalanz\u00f3 como desmayada hacia su abuelo, intentando encontrar consuelo en su demacrado cuerpo. <!--more-->Sumergida en los brazos del octogenario, llor\u00f3 desconsoladamente mientras en cada l\u00e1grima ca\u00eda el recuerdo de sus 17, con el resto de su padre que estaba frente a ella. El cuerpo inerte de Ram\u00f3n cay\u00f3 desparramado en el suelo y, a su lado, un poco m\u00e1s all\u00e1, una carta manchaba sus faldas blancas con la sangre del suicidio desesperado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Al pasar los minutos, la familia congregada comenz\u00f3 a reaccionar. Atr\u00e1s quedaron las \u00faltimas palabras de Ram\u00f3n, poco antes de apretar el gatillo justiciero de la pistola: <em>lo importante es que estamos todos juntos para superar este momento. <\/em>Entonces Margarita, Julia y el abuelo cayeron enga\u00f1ados ante la calmante seducci\u00f3n que se desprend\u00eda en sus palabras. Entonces dejaron escapar un suspiro de alivio tras escucharlo, pero antes de concluir, el insolente rugido bal\u00edstico alcanz\u00f3 indirectamente la vida de cada uno. Ah\u00ed quedaron congelados en el impacto.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Cuando reaccionaron nuevamente, Margarita trag\u00f3 con dificultad una l\u00e1grima atravesada en su garganta. Con mucho valor y no tanta valent\u00eda, alcanz\u00f3 la carta manchada con sangre y la coloc\u00f3 sobre la mesa. Era el \u00fanico mueble que decidi\u00f3 permanecer fiel hasta la dr\u00e1stica decisi\u00f3n. Entonces como un detective analiz\u00f3 su contenido en silencio. Sobre el comportamiento de Ram\u00f3n esa ma\u00f1ana nadie manejaba datos certeros. Estuvo solitario en una plaza, porque ocupaba el puesto de cesante hac\u00eda dos meses, pero ninguno de la familia conoc\u00eda esa situaci\u00f3n. S\u00f3lo entrada la tarde, Julia se extra\u00f1\u00f3 al verlo tan temprano en casa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-Y t\u00fa,\u00a0 \u00bfqu\u00e9 haces ac\u00e1?- pregunt\u00f3 extra\u00f1ada. Los ojos de Ram\u00f3n bailaban desorientados. Un vaso de whisky sobre esa mesita confirmaba su ebriedad. Con la mano derecha trataba de ordenarse el pelo revelado ante el gel; con la izquierda sosten\u00eda la carta. En cada balanceo, la camisa trataba zafarse del pantal\u00f3n, mientras los botones, como adelantando el dr\u00e1stico final, intentaban huir lanz\u00e1ndose al vac\u00edo poco a poco.\u00a0 Despu\u00e9s, el abuelo despert\u00f3 de su siesta vespertina. Como la sordera atacaba de vez en cuando, asent\u00eda obedientemente a las respuestas de Julia. El toque del timbre pareci\u00f3 salvarlo, pero la visita era inesperada e inoportuna. El agente fue breve, conciso y dr\u00e1stico.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El esc\u00e1ndalo de Margarita vino despu\u00e9s. Pero el origen de su furia no era por el estado alcoholizado, sino por toda la situaci\u00f3n. Despu\u00e9s Ram\u00f3n trat\u00f3 de calmarse, apacigu\u00f3 a la familia y se dispar\u00f3. La viuda recientemente nombrada pregunt\u00f3 nuevamente qu\u00e9 le hab\u00eda dicho el agente.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-Que el pr\u00f3ximo mi\u00e9rcoles era el \u00faltimo plazo- respondi\u00f3 Julia, tropez\u00e1ndose entre sollozos. Los tres miraron el cuerpo como esperando est\u00fapidamente que confirmara ese dato. Esa inc\u00f3moda pausa la rompi\u00f3 el abuelo al dar respiros agitados de desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-Es\u2026 es la presi\u00f3n- alcanz\u00f3 a advertir mientras se tocaba el pecho como poni\u00e9ndole una barrera al coraz\u00f3n que imploraba escapar. Margarita le dio una pastilla que lo calm\u00f3. Ella se tom\u00f3 otra para evadir esos inc\u00f3modos minutos. S\u00f3lo cuando sinti\u00f3 el impulso adecuado llam\u00f3 a la polic\u00eda para notificar la muerte. <em>Como si ellos fueran los jueces que corroboran el fallecimiento<\/em>, pens\u00f3 ir\u00f3nicamente. Despu\u00e9s sinti\u00f3 culpa de albergar esa idea en un momento tan inoportuno como \u00e9ste. Siempre los ten\u00eda, pero no trabajaba en evitarlos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Una patrulla no tard\u00f3 en llegar. Se bajaron dos uniformados. Uno gordo y viejo que insist\u00eda en arreglarse el cintur\u00f3n, y otro m\u00e1s joven y flaco. \u00c9ste \u00faltimo se identific\u00f3 como teniente. En sus hombros portaba dos estrellas que lo posicionaban como un ser superior ante sus pares. Con la frialdad de un profesional, los polic\u00edas movieron el cuerpo como si se tratara de un saco desprendido en el suelo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Leyeron el contenido de la carta y parecieron transcribir parte de \u00e9sta a su libreta de apuntes. Alcanzaron a susurrarse algo y sonre\u00edr, pero la inquisidora mirada de la familia detuvo los comentarios.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-\u00bfY a qu\u00e9 hora vino ese hombre que me coment\u00f3?- pregunt\u00f3 con la seriedad propia de un teniente.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-Habr\u00e1 sido como las 2:30, despu\u00e9s de almorzar- respondi\u00f3 coqueta Julia. Entonces el superior, haciendo uso de su ojo policial, enter\u00f3 la reverencia adolescente. Crispando sus cejas volvi\u00f3 a inquirir.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-\u00bfLe dijo algo despu\u00e9s que se fue?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-No, solamente mencion\u00f3 lo que ten\u00eda que decir y se march\u00f3. \u00c9l, como estaba medio ebrio, nos mir\u00f3 casi llorando, y dijo que no pod\u00eda m\u00e1s. En todo momento hablaba que era lo mejor para todos. Trat\u00e9 de distraerlo, al menos hasta que llegara mi mam\u00e1\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-\u00bfCu\u00e1ndo se dispar\u00f3?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-Cuando est\u00e1bamos todos juntos. Esper\u00f3 que estuviera reunida la familia para hacerlo- intervino Margarita y, para no perder protagonismo en el improvisado interrogatorio, agreg\u00f3 otras palabras\u2013 nos junt\u00f3 a todos en esta sala, que hasta algunas semanas era un living y luego nos ley\u00f3 la carta, nos mir\u00f3 y de su bolsillo sac\u00f3 la pistola y se dispar\u00f3. Fue todo tan r\u00e1pido-.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Cinco horas despu\u00e9s lleg\u00f3 un carro para retirar el cuerpo. El oficial antes de irse pregunt\u00f3 a Julia, con segundas intenciones, si necesitaba algo; ella respondi\u00f3 que no. Entonces el teniente dej\u00f3 su n\u00famero telef\u00f3nico recalcando que lo molestara sin culpa, <em>me llamas a cualquier hora y ah\u00ed estar\u00e9<\/em>, enfatiz\u00f3 gal\u00e1n al despedirse.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El abuelo y Margarita no durmieron esa noche; Julia, en cambio, observ\u00f3 indecisa el celular entre una llamada inexistente al teniente y la extinguida pena tras la muerte de su padre.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A primera hora, el tel\u00e9fono irrumpi\u00f3 en el silencio. La pena desdibujada en el rostro de Margarita se transform\u00f3 en molestia al cuarto llamado telef\u00f3nico. En la \u00faltima, colg\u00f3 con la impaciencia atormentada. La din\u00e1mica de las horas siguientes empeor\u00f3. Era como si estuvieran esperando la muerte de Ram\u00f3n para acechar. Se colocaron el uniforme oficial de luto y doctrinariamente dejaron escapar el llanto. Detr\u00e1s de un abrazo, Margarita divis\u00f3 a la distancia que afuera, un grupo de extra\u00f1os escrutaba curioso hacia el interior del responso f\u00fanebre.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-Son ellos- coment\u00f3 clandestina Margarita. El abuelo y Julia miraron de reojo, camufl\u00e1ndose en el dolor. Y precisamente, para pasar inadvertidos, evitaron la salida por una puerta lateral de la iglesia. Pero la acci\u00f3n fue in\u00fatil. Cuando volvieron al hogar, uno de los agentes los estaba esperando. Regal\u00f3 el fr\u00edo y distante <em>buenos d\u00edas<\/em> y antes que comenzara su discurso, con la mirada angusti\u00f3 en sus amenazas. A Julia la escena le parec\u00eda id\u00e9ntica a las horas previas del suicidio de su padre.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Convers\u00f3 sentado en una vieja silla en condici\u00f3n de allegada, gracias a la generosa voluntad de una vecina. La cita fue breve; la amenaza profunda. Al marcharse, Margarita recibi\u00f3 a uno tras otro. Era como un acuerdo com\u00fan para definir los \u00faltimos plazos. Al final del d\u00eda, Julia y el abuelo trataban de consolar sin \u00e9xito la condena perpetua de la viuda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-Por favor, d\u00e9jenme sola- pidi\u00f3 en el primer llanto sincero de la jornada. Dos cubos de hielo comenzaron a expandirse en el whisky tibio, el mismo que Ram\u00f3n tom\u00f3 antes de morir. Los rostros de los agentes en cada mirada perdida de Margarita, ni siquiera la dejaban tranquila en su borrachera. A medianoche, un estruendo alcanz\u00f3 a despertar a Julia y el abuelo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El cuerpo de la madre agonizaba ante la violencia de un cuchillo en las venas de la mu\u00f1eca. Como una tr\u00e1gica met\u00e1fora, Margarita trat\u00f3 de cortar las mismas deudas que agobiaron a Ram\u00f3n. Las dos muertes ser\u00edan heredadas \u2013parad\u00f3jicamente\u2013 a Julia que deber\u00e1 pagarlas en cuotas infinitas. La excepci\u00f3n es repactar la deuda y cortar su vida, como el padre y la madre. Pero cuando ello ocurra, las casas comerciales y la funeraria estar\u00e1n esperando para entregar la cuantiosa boleta al \u00fanico heredero, el abuelo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El disparo atraves\u00f3 sin permiso desde el extremo izquierdo al derecho del cr\u00e1neo. Margarita, horrorizada tap\u00f3 su cara con ambas manos, tratando de atrapar el grito de espanto. 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