{"id":1120,"date":"2011-07-15T09:30:01","date_gmt":"2011-07-15T07:30:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=1120"},"modified":"2011-07-15T09:30:01","modified_gmt":"2011-07-15T07:30:01","slug":"166-%c2%bfque-ves-en-el-espejo-por-angel-b-p","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/166-%c2%bfque-ves-en-el-espejo-por-angel-b-p\/","title":{"rendered":"166- \u00bfQu\u00e9 ves en el espejo? Por Angel B.P."},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 H<\/strong>ab\u00eda una vez un se\u00f1or muy, muy, muy viejo que cada ma\u00f1ana, sonre\u00eda con la dulzura del que es tocado por un secreto\u2026\u00a0 En su mirada, limpia como el agua del manantial, brillaban las estrellas que no alumbran la noche, los soles que se esconden entre las nubes, las nubes que ceden su paso a la majestuosa luna llena\u2026 \u00c9l, pose\u00eda un secreto\u2026<!--more-->\u00a0y \u00e9ste se guardaba en un lugar tan m\u00e1gico que nadie lograba encontrarlo, tan hermoso, que nadie osaba mirarlo\u2026 Era el reflejo del lago al que sol\u00eda ir paseando cada ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Asombrados por su salud y su alegr\u00eda, los vecinos de la aldea sol\u00edan preguntarle: \u201c<em>\u00bf<strong>qu\u00e9 le hace estar siempre feliz<\/strong>?<\/em>\u201d, \u00e9l siempre respond\u00eda igual: <strong><em>\u201ccada ma\u00f1ana camino hasta el lago, es un paseo muy hermoso<\/em><\/strong><em>\u201d<\/em>\u2026 los vecinos sonre\u00edan educadamente, pero no alcanzaban a entender la verdad que ocultaban aquellas sencillas palabras, y le dejaban marchar sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un d\u00eda de Oto\u00f1o, el viento parec\u00eda querer frenar su caminar. Sus piernas arqueadas, dif\u00edcilmente se sosten\u00edan\u00a0 en equilibrio. Sus manos, cargadas con los cien dolores de la edad, apenas sab\u00edan sujetar el bast\u00f3n de nogal que tantos pasos hab\u00eda precedido. Sus ojos no eran rival para la llovizna impertinente que mojaba su rostro y su pelo encanecido. As\u00ed, achinados, casi ocultos entre las pesta\u00f1as, los ojos del viejo intentaban iluminar sin \u00e9xito, el camino ya conocido por sus pies\u2026<br \/>\nCansado de tanta lucha, como un guerrero abatido, el anciano se detuvo junto a un roble tan arcaico como \u00e9l mismo\u2026 \u201c <strong><em>T\u00fa tambi\u00e9n te detuviste aqu\u00ed, \u00bfeh?&#8230; si hubieras continuado un poco m\u00e1s lejos, podr\u00edas haber descansado en la pradera m\u00e1s hermosa que jam\u00e1s imaginaste. Sus flores se visten seg\u00fan las estaciones, ahora encontrar\u00edas unas lilas estrelladas cuyo aroma recuerda el de los dulces que com\u00eda de peque\u00f1o\u2026 y los arbustos se abrir\u00edan a tu paso para honrar as\u00ed tu presencia. Y al final como si cada d\u00eda cambiase de sitio, aparece ante ti un lago tan espectacular como las estrellas en las noches de verano, cuyo reflejo te cuenta mil historias, cada una m\u00e1s hermosa que la anterior\u2026\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya es tarde viejo\u2026 no puedo caminar como t\u00fa. Me conformo con verte pasar cada d\u00eda y verte sonreir al volver\u2026 Pero no debes detenerte ahora, la tormenta se har\u00e1 poderosa y no tendr\u00e1s tiempo de guarecerte. Debes regresar a casa\u2026<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>No tan asombrado como debiera estarlo por escuchar hablar a un \u00e1rbol, el anciano se volvi\u00f3 hacia el gigante de fuertes brazos y henchido tronco. <strong><em>\u201c no amigo, debo seguir mi camino\u2026 como cada d\u00eda desde que llegu\u00e9 aqu\u00ed por primera vez. Seguir\u00e9 con un pie delante de otro hasta alcanzar la meta que deba alcanzar y cuando la se\u00f1ora me reclame el paseo de los justos, igual de sonriente me ir\u00e9 con ella, seguro de haber obtenido aquello que los dem\u00e1s ans\u00edan\u2026 la Eterna Juventud\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Y as\u00ed continu\u00f3 su marcha, camino adelante, entre los grises del cielo y los verdes ocre del bosque, pero esta vez m\u00e1s firme, m\u00e1s entero, pues sab\u00eda que no volver\u00eda a casa para el almuerzo, que no habr\u00eda m\u00e1s \u201cbuenos d\u00edas se\u00f1or Juan\u201d en las calles del pueblo, y que quiz\u00e1 el viejo roble, llorar\u00eda sus hojas de pena al no verle retornar. Al llegar al claro, casi pudo o\u00edr las voces de las plantas, sentir las caricias de la naturaleza, e incluso agradeci\u00f3 el frescor de la lluvia en sus ropas.<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Al arrimarse a la orilla, el viento enturbi\u00f3 las aguas del lago impidiendo que su reflejo se mostrara con claridad. Contrariado por aquel desatino del tiempo, golpe\u00f3 las aguas y por un instante pudo ver su rostro reflejado en \u00e9l, y lo que vislumbr\u00f3 no fue en absoluto de su agrado\u2026 un viejo de nariz excesivamente grande, pelusa blanca donde antes hubo pelo, labios agrietados, piel surcada por las hendiduras que las emociones pasadas dejaron grabadas como recuerdo perenne del coste de la vida\u2026 Pero lo que m\u00e1s disgust\u00f3 al anciano, fueron sus ojos, cuya fiereza enmarcada por unas cejas pobladas y ce\u00f1idas, reflejaban rabia y frustraci\u00f3n. Al observarse as\u00ed, dos l\u00e1grimas brotaron silenciosas y aquel rostro iracundo se relaj\u00f3, dejando paso al rostro que sol\u00eda acompa\u00f1arle cada d\u00eda\u2026 <strong><em>\u201colvid\u00e9 por un instante que para poder ver\u2026 hay que saber mirar <\/em><\/strong>.\u201d\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Como si de un encantamiento se tratase, la sonrisa regres\u00f3 a su boca y a un tiempo la lluvia se apart\u00f3 empujada por el viento, que se la llev\u00f3 a regar nuevos parajes, lejos de all\u00ed. T\u00edmido y avergonzado, como el ni\u00f1o al que han pillado en falta, el viejo se arriesg\u00f3 a mirar una vez m\u00e1s el espejo que le mostraba su realidad. Transparente, brillante, el agua le devolvi\u00f3 la imagen de hombre bueno y trabajador que siempre fue. Cargado de sue\u00f1os que no lleg\u00f3 a cumplir pero que le calentaban el coraz\u00f3n en los momentos de incertidumbre, le mostr\u00f3 uno por uno los recuerdos que dormitaban en cada arruga de su rostro: ahora una m\u00fasica, luego la mirada de aquella muchacha a la que nunca lleg\u00f3 a conocer pero que encend\u00eda luces en cada parpadeo\u2026 el viaje con los amigos, la siembra de aquel ventisco a\u00f1o, las pesadillas de ni\u00f1o, su primer y \u00fanico bal\u00f3n, la ida de \u00e9ste, la boda de aquel\u2026 y a cada recuerdo la sonrisa se hac\u00eda m\u00e1s grande, la mirada m\u00e1s nublada y el tiempo\u2026\u00a0<\/p>\n<p>BASADO En un amigo , Juan , que tiene el \u201cdon\u201d de hacerme recordar, a veces pienso en \u00e9l como \u201c el Guardi\u00e1n de las Llaves\u201d, pues con una palabra abre un cofre, cuyas telara\u00f1as me advierten de que hace tiempo que no lo visito\u2026<\/p>\n<p>BASADO En uno de mis pensamientos m\u00e1s antiguos, forjado en el Templo de la Soledad donde habit\u00e9 hace ya muchas vidas, durante la \u00c9poca Oscura, y que se apoyaba en\u00a0 la b\u00fasqueda del ser humano de la \u201c Vida Eterna\u201d.\u00a0 Para m\u00ed la vida eterna no es posible si no se es eternamente joven, pero la juventud no habita en el cuerpo caduco, ni en el coraz\u00f3n, guarida de los sentimientos, (m\u00e1s caducos a\u00fan si cabe), ni en la mente, demasiado organizada ella para detenerse a vivir\u2026 Si no en el alma, que representa la ni\u00f1ez, la inocencia, la inquietud, los interminables porqu\u00e9s, las incansables ganas de mirar, y tocar lo que no se debe, (o quiz\u00e1 s\u00ed).\u00a0 Amasar recuerdos, risas y l\u00e1grimas, esperanzas y sue\u00f1os\u2026 Coleccionar momentos, y personas a las que escuchar, conocer, sentir\u2026 ese es para m\u00ed el secreto de la Vida Eterna.<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Mientras haya una sola persona que desee conocerme, que desee contarme algo\u2026 vivir\u00e9.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hab\u00eda una vez un se\u00f1or muy, muy, muy viejo que cada ma\u00f1ana, sonre\u00eda con la dulzura del que es tocado por un secreto\u2026\u00a0 En su mirada, limpia como el agua del manantial, brillaban las estrellas que no alumbran la noche, los soles que se esconden entre las nubes, las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1120","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1120","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1120"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1120\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1123,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1120\/revisions\/1123"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1120"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1120"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1120"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}