{"id":1116,"date":"2011-07-15T09:23:11","date_gmt":"2011-07-15T07:23:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=1116"},"modified":"2011-07-15T09:23:11","modified_gmt":"2011-07-15T07:23:11","slug":"165-estado-de-anima-por-valeriant","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/165-estado-de-anima-por-valeriant\/","title":{"rendered":"165- Estado de \u00c1nima. Por Valeriant"},"content":{"rendered":"<p>Se encontraba sola en casa. Siempre sola en casa. Sus padres estaban eternamente de viaje por trabajo. Aquello no era una familia y nunca lo hab\u00eda sido.<!--more-->\u00a0Oscuridad. Siempre estaba sola. La luz la cegaba, la oscuridad iluminaba su alma. Desesperaci\u00f3n. Odiaba todo lo material pero no pod\u00eda odiar a nadie, porque para poder odiar a alguien primero tienes que reconocer su existencia. \u00danicamente los odiaba a ellos. De repente algo inusual. Una llamada. Abre los ojos para encontrar una oscuridad todav\u00eda mas profunda. Algo brilla, un destello, el tel\u00e9fono. Solo desea que termine para poder seguir hundi\u00e9ndose en las tinieblas. El tel\u00e9fono no para de sonar. Utiliza su d\u00e9bil fuerza de voluntad para no gritar al tel\u00e9fono que se detenga. Se acerca y descuelga. Balbuceos de un desconocido que informan. Sus padres han muerto. Balbuceos y luego nada. Cuelga el tel\u00e9fono. Vuelve a su rinc\u00f3n oscuro. Un charco nauseabundo indica la posici\u00f3n, mezcla de l\u00e1grimas y desechos. Infamia. Se agacha y abraza las rodillas. Es feliz. Desgarra el silencio con una risa man\u00edaca. Muy feliz. El sonido se va ahogando lentamente en su garganta. Agacha la cabeza y la pone entre las rodillas. Espera en esa posici\u00f3n la muerte. Finalmente feliz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se encontraba sola en casa. Siempre sola en casa. Sus padres estaban eternamente de viaje por trabajo. Aquello no era una familia y nunca lo hab\u00eda sido.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1116","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1116","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1116"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1116\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1119,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1116\/revisions\/1119"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1116"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1116"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1116"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}