{"id":1105,"date":"2011-07-15T09:13:24","date_gmt":"2011-07-15T07:13:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=1105"},"modified":"2011-07-15T09:13:24","modified_gmt":"2011-07-15T07:13:24","slug":"163-el-comportamiento-demografico-por-vijaldoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/163-el-comportamiento-demografico-por-vijaldoso\/","title":{"rendered":"163- El comportamiento demogr\u00e1fico. Por Vijaldoso"},"content":{"rendered":"<p>Ayer me tir\u00e9 a tu novia. Resulta obvio que no es apropiado decir a Batalla ese tipo de cosas. Tu novia es una guarra, le arrojan a la cara como agua hirviendo.<!--more-->\u00a0Por fortuna Batalla no debe de prestar mucha atenci\u00f3n porque contin\u00fao vi\u00e9ndolos en aquella esquina del patio donde han construido recreo tras recreo su universo particular y encantador, agarrados de la mano como siempre han estado agarrados de la mano, trenzando pacientemente un \u00e1lbum de recuerdos imborrables con cada caricia y con cada beso. Admiro a Batalla. Hoy me cruzar\u00e9 con \u00e9l media docena de veces y en algunas tendr\u00e9 que contener el deseo de abrazarlo. Cornudo, le insultan por mero placer, y \u00e9l parece caminar por los pasillos del instituto ajeno a las brasas del infierno. Espero que su burbuja resista lo suficiente.<\/p>\n<p>Cuando el despertador lo quiebra todo me apresuro a acallarlo para no molestar. Salto de la cama con rapidez y las baldosas hielan mis pies desnudos incluso en junio. Apago y me levanto; lo hago siempre de este modo excepto en vacaciones, d\u00edas de fiesta y fines de semana. Apago y me levanto, y a continuaci\u00f3n me coloc\u00f3 en mi lugar de la ventana, excepto en vacaciones, d\u00edas de fiesta y fines de semana. En los d\u00edas m\u00e1s crudos del invierno echo mano del bat\u00edn.<\/p>\n<p>Antes de acostarme cuido de no bajar la persiana completamente, procurando dejar el espacio adecuado que me permita mirar el mundo. A ella le incomoda que por las noches la luz de las farolas se cuele en el dormitorio; por eso, a veces espero a que se duerma para regular la persiana a mi conveniencia. Tiene raz\u00f3n: las farolas emiten una luz fea y anaranjada. A las 6:35 continua siendo fea pero menos anaranjada, como si el peso de la noche le hubiese restado fuerza; la luz se cansa, eso debe ser. Hasta las 6:40 estoy mirando por la ventana mientras me pregunto con insistencia d\u00f3nde se localiza el resorte que detiene el tiempo.<\/p>\n<p>Me molesta que la vor\u00e1gine comience con tanta premura. A las 6:36 siempre me muestro sorprendido porque ya se detecta movimiento en la calle y voy bajando por la escalerilla central del patio de butacas, a oscuras, tanteando reposabrazos de gastado terciopelo rojo, tanteando incluso brazos y hombros desconocidos, perd\u00f3n, perd\u00f3n, lo siento, es usted tan amable de dejarme pasar, tengo mi asiento ah\u00ed mismo, repeliendo reproches a media voz, maldici\u00e9ndome a m\u00ed mismo porque otra vez he llegado tarde y sigo sin presenciar la subida del tel\u00f3n. Si viviese en Nueva York no me extra\u00f1ar\u00eda que la vor\u00e1gine comenzara tan temprano -\u00bfqu\u00e9 ha sucedido con el apacible estilo de vida mediterr\u00e1neo?, \u00bfse lo han adjudicado en propiedad a las gu\u00edas tur\u00edsticas para guiris?-.<\/p>\n<p>A esa hora el barrendero dobla la esquina derecha de la calle. Rasca con tanto ah\u00ednco las aceras que pienso que pretende eliminar el m\u00e1s m\u00ednimo resto de las huellas de las personas. Un nuevo d\u00eda nace, borr\u00f3n y cuenta nueva, todo el mal y todo el bien que provocamos ayer se olvida y el barrendero se lo lleva en su contenedor para que la memoria se blanquee pronto y eso nos anime a fabricar un nuevo mal y un nuevo bien que nos deje satisfecho. En la lejan\u00eda el barrendero y su escoba parecen unos fantasmas danzando.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Creo que la tempestad est\u00e1 a punto de tocar tierra cuando me percato de que varios coches ya han abandonado sus aparcamientos, y cuando advierto que la panader\u00eda se encuentra a medio abrir \u2013en ocasiones abro levemente una hoja de la ventana para percibir el olor a pan reci\u00e9n hecho-, y tambi\u00e9n cuando observo c\u00f3mo los dos transe\u00fantes -siempre los mismos- avanzan por la calle encogidos y cabizbajos. Esconden sus rostros tras las solapas y atraviesan presurosos sus vidas. Evitan darse los buenos d\u00edas, supongo que por cuesti\u00f3n de educaci\u00f3n. Igual que todos los dem\u00e1s e igual que todos nosotros.<\/p>\n<p>Desde mi ventana persigo con la mirada a los gatos callejeros y envidio sus zigzagueos despreocupados en busca de nada. Desde mi ojo de cerradura me dejo asombrar por los vuelos aturullados de los p\u00e1jaros nocturnos y percibo sus graznidos como saludos de la naturaleza dirigidos exclusivamente a m\u00ed. A las 6:37 todav\u00eda contemplo el inicio del terremoto desde mi localidad del patio de butacas. Algunas luces se encienden a lo largo de la calle. Las abejas despiertan en sus celdillas poco a poco y no tardar\u00e1n mucho en formar parte de un enjambre enfurecido que arrasar\u00e1 con todo. Suelo preguntarme sobre las existencias de los due\u00f1os de las sombras que titilan en las ventanas.<\/p>\n<p>A las 6:38 alzo la vista, olvido el escenario mundano de mi calle y me concentro en la imposible tarea de medir el cielo. Es entonces cuando tomo conciencia de mi insignificancia, de la insignificancia de los que me rodean, de la insignificancia de los que est\u00e1n m\u00e1s lejos de m\u00ed. Es entonces cuando me gusta pensar en dioses que me protegen, en \u00e1ngeles que libran de obst\u00e1culos mi camino, en un sinf\u00edn de fuerzas superiores que me amparen. Me reconforta filosofar sobre ello. Normalmente alcanzo la conclusi\u00f3n de que todos somos iguales: leves como suspiros, pizcas microsc\u00f3picas de vida, ricos y pobres, buenos y malos, semejantes en su debilidad. Si el cielo cayera nos aplastar\u00eda sin remedio. Pero que se d\u00e9 esa circunstancia es poco probable y el cielo continuar\u00e1 ah\u00ed arriba, poblado de estrellas en las noches limpias de verano, ti\u00f1\u00e9ndose de malva al nacer el d\u00eda, d\u00e1ndonos agua y d\u00e1ndonos sol. Seguir\u00e1 sobre nuestras cabezas y abajo se seguir\u00e1n pariendo buenos, malos, ricos y pobres, y nadie pensar\u00e1 que nuestra insignificancia nos equipara.<\/p>\n<p>A las 6:39 me quedo escuchando atentamente c\u00f3mo la ciudad despierta de su letargo, como si de un enorme animal prehist\u00f3rico se tratara. Noto crecer al ruido, noto su crujido, un ronquido sordo, noto c\u00f3mo nos invita a transitarla. Venid, ciudadanos, nos dice, venid a m\u00ed, os prometo sorpresas. El desperece del gigante me estremece y una mueca de desagrado aparece en mi cara.<\/p>\n<p>Mirar desde mi ventana al principio de los d\u00edas es una de esas costumbres que nunca quisiera perder.<\/p>\n<p>Lo feo, lo malo y lo horrible rompe en la ventana como olas de temporal. S\u00e9 con certeza que en alg\u00fan momento del d\u00eda me mojar\u00e9 los pies. Entonces llegar\u00e9 a casa tiritando y con mis miedos enganchados a la conciencia, con la \u00fanica esperanza de buscar resguardo y alimento entre mis cuatro paredes. Al frente tengo la calle y s\u00e9 con certeza que me sentir\u00e9 desnudo nada m\u00e1s la pise. Es la soledad la que me espera en el portal para que yo le ofrezca la mano y de este modo gastar juntos el mundo.<\/p>\n<p>A mi espalda, sin embargo, mientras miro fuera, cuento los latidos de la paz. Tam, tam, tam. Podr\u00eda quedarme eternamente all\u00ed. La c\u00e1lida bruma de la estancia me abraza con dulzura. En lo bonito, en lo bueno, en lo dulce y en lo maravilloso est\u00e1 ella regalando el recorte de su silueta a los \u00faltimos minutos de la vigilia. Mi lado de la cama a\u00fan desprende mi calor y me env\u00eda cantos de sirena. Podr\u00eda deslizarme de nuevo bajo las s\u00e1banas, abrazarme a ella y reanudar nuestros juegos prohibidos. Unos cuantos pasos hacia el lecho que he abandonado hace cuatro minutos y me deshar\u00eda de los temores durante unas horas. En el ambiente denso del dormitorio se est\u00e1 mejor. Detr\u00e1s tengo mi reino y delante territorio enemigo. Abajo est\u00e1n los que insultan a Batalla; tambi\u00e9n me cruzar\u00e9 con ellos media docena de veces y apartar\u00e9 siempre los ojos de ellos.<\/p>\n<p>En el mundo que observo desde mi ventana \u00fanicamente soy un profesor de ciencias sociales que intentar\u00e1 hoy hablar del comportamiento demogr\u00e1fico de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>El nombre de Batalla viene del apodo que utiliza en un videojuego.<\/p>\n<p>Son las 6:40, he de prepararme r\u00e1pido si pretendo evitar atasco. Aunque no viva en Nueva York.<\/p>\n<p>Tampoco hoy he conseguido paralizar las manecillas del reloj. Quiz\u00e1s ma\u00f1ana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ayer me tir\u00e9 a tu novia. 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