{"id":1090,"date":"2011-07-15T00:26:06","date_gmt":"2011-07-14T22:26:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=1090"},"modified":"2011-07-15T00:26:06","modified_gmt":"2011-07-14T22:26:06","slug":"160-lola-por-victor-jara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/160-lola-por-victor-jara\/","title":{"rendered":"160- Lola. Por Victor Jara"},"content":{"rendered":"<div>\n<table cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\" align=\"left\">\n<tbody>\n<tr>\n<td align=\"left\" valign=\"top\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<p><strong>D<\/strong>olores Rodr\u00edguez esper\u00f3 durante toda su vida para ser famosa. Fue en su madurez, el d\u00eda que muri\u00f3 cuando salt\u00f3 a la fama.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La primera vez que la vimos llegar sola ya era de noche, y en la calle chicos y chicas est\u00e1bamos a punto de recogernos para cenar. Fue el verano aqu\u00e9l, al final de los sesenta, en el que las altas temperaturas se prolongaron hasta octubre. Ella apareci\u00f3 con un aire insolente de modelo, tendr\u00eda la edad de Elena, un par de a\u00f1os mayor que yo. Bamboleaba su minifalda\u00a0 blanca y portaba un corte de pelo copiado de alguna pel\u00edcula. Se hizo un silencio tan dilatado que se escuch\u00f3 el sonido met\u00e1lico de la farola, como si fuera una chicharra -cosa que desconoc\u00edamos que sonase-. Del corrillo de los chicos escuchamos la voz del Cano entonando la canci\u00f3n de temporada: \u201c&#8230;la otra noche bailando estaba con Lola, y me dijo que se encontraba muy sola&#8230;\u201d Ella hizo el pase\u00edllo sin inmutarse, hasta la puerta de la casa que hab\u00edan alquilado sus padres, frente a la atenci\u00f3n de todos los que est\u00e1bamos en la calle incluido Sult\u00e1n. El grupo de chicas nos acercamos al corrillo en el que el Cano informaba de su nombre y de que era su vecina de abajo. \u00a1Y qu\u00e9 vecina! Dijo envalenton\u00e1ndose uno de los mayores, Perico.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La casa del Cano, y de la nueva vecina, era la \u00faltima de la acera de los pares. Lindaba con el Campo del carpintero y a unos metros de lo que quedaba de la noria, donde se ahog\u00f3 el burro del esta\u00f1ador. Con esto de fondo, y el polvo sosteni\u00e9ndose en desaf\u00edo a la gravedad, cada vez que un inusitado veh\u00edculo pasaba, Dolores hizo su siguiente aparici\u00f3n. La diferencia era violenta, ella con sus botas blancas hasta la rodilla con un poco de tac\u00f3n y minifalda roja, blusa ajustada y el mismo peinado; como la peluca de un paje. Yo con mi vestido de cuadros, uno de los dos que dispon\u00eda para la semana, y mis zapatillas de goma, que al contacto con la tierra junto con el sudor, generaba un barrillo negro. Elena con sus calcetines, su falda escocesa hasta la rodilla y su larga trenza. Se nos acerc\u00f3 y nos dijo de manera solemne que iba al instituto, y nos pregunt\u00f3 d\u00f3nde curs\u00e1bamos, con un tono de voz de adulta que hac\u00eda juego con su porte, ah\u00ed nos inform\u00f3 de que ella ser\u00eda famosa. Los chicos que estaban enfrente, en la sombra, se acercaron como hormigas a la miel, algunos miraban hacia el suelo mientras dibujaban semic\u00edrculos con el pie en la tierra y hund\u00edan las manos en los bolsillos. Y el resto ten\u00edan la cara congestionada como si nunca hubiesen estado cerca de una chica, o de una se\u00f1orita. S\u00f3lo el Cano ech\u00f3 un paso adelante, y Perico lo imit\u00f3, \u00e9ste fue a decir algo y se qued\u00f3 balbuceando mientras no pod\u00eda quitar los ojos de sus labios pintados de fucsia. El Cano miraba su cuerpo un poco m\u00e1s abajo. Ten\u00eda nuestra misma estatura, y menos pecho que yo, claro qu\u00e9&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La sequ\u00eda de aquel verano se respiraba, sin embargo un soplo fresco nos recorr\u00eda el cuerpo tanto a chicos como a chicas, por diferentes motivos cuando ella aparec\u00eda,\u00a0 nosotras sal\u00edamos a su encuentro. A los chicos los ignoraba, como si no existiesen; verg\u00fcenza me daba verlos hacer el payaso para atraer su atenci\u00f3n, que ella sab\u00eda muy bien d\u00f3nde dirigir. Hasta el perro de Luis, Sult\u00e1n, al notar el revuelo ladraba excitado. As\u00ed era. Entonces a su paso, la canci\u00f3n de Los Brincos volv\u00eda a sonar, ya no solamente el Cano entonaba, sino el resto del grupo haciendo coros que desafinaban en su empe\u00f1o por ser escuchados: \u201c&#8230;la bes\u00e9 en los labios, la bes\u00e9 en la boca. Deja ya de llorar, querida Lola&#8230;\u201d<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Era una canci\u00f3n pegadiza y rom\u00e1ntica. Pero yo prefer\u00eda Los Bravos con Mike Kennedy, The Shocking Blue con su \u201cVenus\u201d o Los Canarios con Teddy Bautista y su \u201cLib\u00e9rate\u201d. La m\u00fasica moderna era mi tema favorito, junto con los libros. En una de las primeras conversaciones Dolores me decepcion\u00f3. Una se\u00f1orita tan refinada y moderna tan poco puesta en m\u00fasica y en literatura. Hablaba de lo bien que bailaba, y que eso probablemente, le llevar\u00eda a ser famosa \u2013lo dijo con una seguridad aplastante-. Tambi\u00e9n nos habl\u00f3 de los guateques que hac\u00edan sus amigos y nos invit\u00f3 a conocerlos. Yo miraba sus ojos que ten\u00edan mucho maquillaje en las pesta\u00f1as, y me parec\u00edan dos girasoles con el color que tienen justo antes de cortarlos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una larga tarde cuando las nubes del oeste comenzaron a tornarse de carm\u00edn, y los chicos mataban los gorriones en los postes de la luz, Elena sugiri\u00f3 que fu\u00e9ramos al centro del pueblo. All\u00ed todas las tardes Dolores se reun\u00eda con su pandilla y as\u00ed la encontramos. Nos present\u00f3 a sus amigos \u00a1qu\u00e9 chicos\u2026! Ten\u00eda motivos para no mirar a los garrulos de nuestra calle. \u00a1C\u00f3mo vest\u00edan! Y qu\u00e9 clase\u2026 Al darme Kike la mano, cuando me lo presentaron, sent\u00ed una especie de electricidad que recorri\u00f3 mi cuerpo. Yo, con mi vestido de cuadros; ni siquiera llevaba el de los domingos\u2026 \u00c9l con una melena ondulada casta\u00f1a, con gafas a lo Lennon en color amarillo, una camisa ajustada con encaje y un cintur\u00f3n de impresionante hebilla marcaba el comienzo de su pantal\u00f3n de pata de elefante, que remataba con unas botas camperas de pico. Creo que me puse colorada y recuerdo haber bajado la cabeza con el suficiente impulso como para que el pelo me tapase la cara. Kike se apart\u00f3 conmigo y sent\u00ed que podr\u00eda desfallecer en el momento que se juntaron nuestras miradas. Por suerte hizo un comentario sobre m\u00fasica y a partir de entonces lider\u00e9 la conversaci\u00f3n con entusiasmo. Se hab\u00eda echado la noche y mis padres eran terriblemente estrictos con la hora de llegar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El kil\u00f3metro y medio que nos distanciaba de nuestra calle lo hicimos corriendo, alentadas por mis prisas, mientras Dolores me tranquilizaba. Y ya cerca de casa, en la plaza el coche de mi padre, que hab\u00eda salido en mi b\u00fasqueda, par\u00f3 a nuestro lado. Subimos, y en el asiento trasero, Ella me apret\u00f3 la mano, intuyendo la gravedad, mientras Elena se mord\u00eda el labio inferior. Bajo el cielo cuadrado y cuajado de estrellas del patio de casa, fue donde mi padre me dio aquella\u00a0 paliza animado por mi madre, que me tapaba la boca para contener mis gritos. El castigo fue no salir en un mes y no volver a juntarme con Dolores. As\u00ed que las se\u00f1ales que dej\u00f3 la goma de la botella de butano en mi espalda -las de las piernas me preocupaban m\u00e1s porque se ve\u00edan-, no fue lo peor. Aquella noche sin dormir, no por el escozor al roce de las s\u00e1banas; sino por sentirme injustamente golpeada e irremediablemente enamorada, fue lo que mantuvo mis ojos encendidos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero el dolor m\u00e1s profundo lo sent\u00eda al escuchar el alboroto de mis amigas cuando iban de paseo. \u00bfPor qu\u00e9 a m\u00ed? Me las ingeni\u00e9 para escaparme y correr al encuentro de mis amigas, y a escondidas hablar especialmente con Dolores. Me dijo que Kike se hab\u00eda interesado mucho por m\u00ed. Ella llevaba un extravagante vestido y Elena ya sal\u00eda en su pandilla, iba con el pelo suelto. Recuerdo volverme a casa corriendo con la vista nublada, el coraz\u00f3n en la garganta, impasible a la mirada at\u00f3nita de quienes me cruc\u00e9. Yo iba atiborrada de impotencia y con la necesidad de salir de all\u00ed cuanto antes.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Parpadeaba el verano un anochecer que escuch\u00e9 a los chicos canturrear: \u201c\u2026bailando estaba con Lola. Como ni\u00f1os bes\u00e1ndonos en la sombra\u2026\u201d, cuando chist\u00e9 a Dolores a trav\u00e9s de la reja de mi habitaci\u00f3n. Me dijo que ahora era distribuidora de <em>Av\u00f3n<\/em>, con lo que sacaba un dinero extra para sus numerosos gastos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con el comienzo de curso y el menguar de las tardes vimos menos a Dolores. Y cuando el invierno se col\u00f3 en nuestras vidas y ya apenas hac\u00edamos vida en la calle, Ella y la melod\u00eda de la canci\u00f3n desaparecieron. El Cano cont\u00f3 que los padres de Dolores se hab\u00edan comprado un piso c\u00e9ntrico. A veces me preguntaba qu\u00e9 ser\u00eda lo que la uni\u00f3 a nosotras. Ahora pienso que lejos de sentirse desubicada, la notable diferencia le hac\u00eda destacar m\u00e1s su acuciante superioridad. Un domingo muy gris en el centro del pueblo,\u00a0 Elena y yo vimos a su pandilla, y decid\u00ed preguntarles por ella. Kike llevaba de la cintura a una chica muy <em>yey\u00e9<\/em>, cosa que me her\u00eda. Fue Manu el que nos coment\u00f3 el viaje a Madrid de Dolores para una prueba en T.V., en el Ballet Zoom de Valerio Lazarov. Nunca la vimos en la <em>tele<\/em>, ni en otro lugar. A Kike s\u00ed, con diferentes chicas, y durante mucho tiempo sent\u00ed que el coraz\u00f3n quer\u00eda sal\u00edrseme por la boca, hasta que despu\u00e9s lo vi con la cabeza rapada, y se me acab\u00f3 el enamoramiento. Kike, como otros, se fue voluntario a <em>la mili.<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lleg\u00f3 otro tiempo de luchas, por cosas como la Libertad; ya se ol\u00edan nuevos y costosos tiempos. El de revelarnos, contra la masificaci\u00f3n&#8230; \u00a1C\u00f3mo nos hemos metido en la sociedad!&#8230; Y yo consegu\u00ed una beca para estudiar en la capital. Hice Derecho, Elena idiomas, y de los chicos ninguno termin\u00f3 la carrera. Fui una idealista imbuida en mi burbuja&#8230; Siempre con delirios literarios; pero s\u00f3lo me pagaron por escribir encuestas. Hasta que me admitieron en aquel bufete de asuntos fiscales y Hacienda P\u00fablica que simultane\u00e9 con preparar oposiciones.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 El tiempo hab\u00eda corrido sumando decepciones a la alegr\u00edas; pero la reconoc\u00ed al desenvolver aquella malograda gabardina. Su cuerpo asom\u00f3 joven y desnudo. La casualidad me llev\u00f3 a levantar su cad\u00e1ver; yo ejerc\u00eda de Jueza de Guardia. No cab\u00eda duda, el orificio era de bala. Quiz\u00e1 debido a mi corta experiencia la sangre se me hel\u00f3 en las venas, y en uno de los dos hemisferios de mi cabeza, una canci\u00f3n antigua y pegajosa se instal\u00f3 para quedarse alg\u00fan tiempo. El mismo que dur\u00f3 la fama de Dolores Rodr\u00edguez. La noticia apareci\u00f3 en todos los medios nacionales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Dolores Rodr\u00edguez esper\u00f3 durante toda su vida para ser famosa. Fue en su madurez, el d\u00eda que muri\u00f3 cuando salt\u00f3 a la fama.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1090","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1090","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1090"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1090\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1094,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1090\/revisions\/1094"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1090"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1090"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1090"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}