{"id":1062,"date":"2011-07-14T15:48:15","date_gmt":"2011-07-14T13:48:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=1062"},"modified":"2011-07-14T15:48:15","modified_gmt":"2011-07-14T13:48:15","slug":"157-compania-de-animales-por-bambarias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/157-compania-de-animales-por-bambarias\/","title":{"rendered":"157- Compa\u00f1\u00eda de animales. Por Bambarias"},"content":{"rendered":"<p>El caf\u00e9 manch\u00f3 el lienzo casi por completo. Cay\u00f3 en una inmensa cascada que desat\u00f3 la tragedia, la desesperaci\u00f3n de no poder detener el tiempo, la incertidumbre del momento posterior al segundo que lo cambi\u00f3 todo, el punto de no retorno.<!--more-->\u00a0Y acto seguido, los gritos, la impotencia, las manos atravesando los colores todav\u00eda frescos, la pintura por las paredes, en los brazos, en la cara, las l\u00e1grimas pintadas, los trozos de la taza amenazando las plantas de sus pies, el caballete como un cuerpo sobre el suelo y la tensi\u00f3n alicatada en cada uno de sus movimientos convulsos y descontrolados.<\/p>\n<p>\u00a0Cuando todo qued\u00f3 en silencio, solo se escucharon unos pasos r\u00e1pidos y sigilosos que sub\u00edan las escaleras. Aquel era el puente de uni\u00f3n entre dos mundos, el \u00fanico camino en el que encontrarse cada vez, como si fuera la primera, siempre igual, de una manera invariable y absolutamente verdadera. A veces, \u00e9l ve\u00eda aparecer un pie, o una sombra diferente a las que ya conoc\u00eda en su cabeza, un sonido real, una leve sensaci\u00f3n o simplemente su olor. En esa ocasi\u00f3n era precisamente ese olor lo que anticipaba su presencia y la imagen se mostraba tremendamente v\u00edvida. Un segundo antes de que apareciera, \u00e9l ya pod\u00eda verla, pod\u00eda casi tocarla siguiendo s\u00f3lo la estela de esa mezcla de mujer, de piel suave y aire. Ella ol\u00eda a aire, a una brisa tranquila como de ma\u00f1ana fr\u00eda.<\/p>\n<p>De pronto, le lleg\u00f3 un viento delicado y \u00e9l respir\u00f3 profundamente sabiendo que en esa inspiraci\u00f3n estaba su paz. Ella lo encontr\u00f3 como otras veces, tumbado en medio de pinceles y trapos, trozos de peri\u00f3dicos rotos, con la mano tap\u00e1ndole la cara. Acurrucado despu\u00e9s de luchar contra los elementos m\u00e1s esenciales y cotidianos, esos que provocan tanta verg\u00fcenza, esos que escapan de lo racional y lo esperado, esos que simplemente son y existen para demostrar que lo peque\u00f1o es otro relativo m\u00e1s al que acostumbrarse.<\/p>\n<p>\u00a0Desde la puerta ella pudo ver la inmensa luz del estudio. Entraba por un enorme ventanal y por el techo, desde un ventanuco que \u00e9l s\u00f3lo abr\u00eda cuando sab\u00eda que iba a pintar algo hermoso y brillante. Si no era as\u00ed, decid\u00eda cerrar todos los puntos de luz y se quedaba completamente a oscuras, encend\u00eda una vela, si consegu\u00eda encontrarla, y pintaba trazos oscuros y dolorosos, figuras grotescas, dientes y carne.<\/p>\n<p>Ella se acerc\u00f3 muy despacio. Hab\u00eda aprendido c\u00f3mo atravesar la frontera de ese mundo secreto sin interrumpir, sin molestar, sin quebrar la quietud inmensa de la creaci\u00f3n. Cuando estuvo realmente cerca de \u00e9l, dud\u00f3 si deb\u00eda tocarlo o no, vacil\u00f3 antes de sentir su piel, antes de llegar al momento sagrado en el que el contacto se produc\u00eda y \u00e9l volv\u00eda a saber que era real, que todo estaba en su sitio, que ella estaba all\u00ed. Alarg\u00f3 su mano muy lentamente, con el cuidado de quien sabe y acarici\u00f3 su cara con el dorso. El cuerpo de \u00e9l dej\u00f3 de mostrar esa tensi\u00f3n insana y se relaj\u00f3 hasta parecer solo un ni\u00f1o cansado despu\u00e9s de jugar. Las caricias siguieron aplac\u00e1ndole hasta que su respiraci\u00f3n volvi\u00f3 a alcanzar un ritmo normal, cient\u00edfico, dilatado. En solo unos minutos ya roncaba.<\/p>\n<p>Dicen que hay muertes vividas por otras vidas y vidas que son muertes en vida. \u00c9l era de los segundos; ella, de los primeros.<\/p>\n<p>Eran las doce de la ma\u00f1ana y probablemente \u00e9l no se despertar\u00eda hasta las cinco. Despu\u00e9s de sus episodios de derribo emocional, pod\u00eda dormir durante horas seguidas fuera la hora que fuera. As\u00ed que ella baj\u00f3 a la cocina, que parec\u00eda un taller en ruinas, y comenz\u00f3 a preparar la comida con la lentitud de una monta\u00f1a. Pas\u00f3 mucho rato pensando cu\u00e1l ser\u00eda el plato que podr\u00eda agradarle, no quer\u00eda volver a discutir por la comida, otra vez. Daba igual si era la comida, la bebida o el asunto ese de la irresoluble herencia familiar; es m\u00e1s, podr\u00eda ser que lloviese o que su vestido fuera demasiado transparente o corto, o desgastado, su pelo muy largo o muy corto, sus\u2026El bol de la ensalada se le ha resbalado de las manos y ha ca\u00eddo en un millar de trozos. Casi se corta la mano mientras los recoge. Casi significa que se ha cortado un poco en un dedo y que est\u00e1 sangrando. Bendito dolor, por ah\u00ed se ir\u00e1 todo lo dem\u00e1s, como en un sumidero de ba\u00f1era: pelos, u\u00f1as y barro.<\/p>\n<p>A las siete viene una modelo para que la pinte. Dice que la pinta, pero en realidad no hay nada de las modelos en los cuadros, ni siquiera dibuja cuerpos. \u00c9l dice que son su inspiraci\u00f3n absoluta, que ella no entiende nada. Y lo \u00fanico que ella entiende es que no ser la musa del hombre al que amas duele m\u00e1s que el dedo, la quemadura y el golpe en el codo juntos. Tendr\u00e1 que ir a comprar pastas, o bombones, y mirar a ver si queda t\u00e9. Esas chicas casi siempre toman t\u00e9. Es diur\u00e9tico y no mancha los dientes. La \u00faltima chica estuvo casi seis horas en el estudio, las mismas que estuvo ella sin parar de tocar el piano. Sus manos ya no respond\u00edan a ninguna coherencia, solo se deslizaban tratando de llegar a abrirse como abanicos .En algunas ocasiones, cuando vienen las modelos, se duerme y aprieta el coraz\u00f3n contra el pecho para que no se le salga. En otras, simplemente vomita.<\/p>\n<p>Ensalada y huevos cocidos. No hab\u00eda mucho m\u00e1s. Hoy ni siquiera se queja. Comen en silencio dilatando los minutos y sorbiendo el aire. Tu madre llam\u00f3, quiere saber si vas a firmar ese papel, si est\u00e1s de acuerdo, si cuentan contigo. No voy a llamar, d\u00edselo de una vez, no voy a llamar m\u00e1s, \u00bfentiendes que no voy a llamar m\u00e1s? \u00bfentiendes eso? \u00bfentiendes que hace mucho tiempo que no quiero saber nada de nadie? \u00bfentiendes que ya no hay posibilidades, que se acab\u00f3, que se ha cerrado? \u00bfsabes que \u00faltimamente sue\u00f1o con jirafas? \u00bfte lo he dicho? \u00bfsabes que las jirafas son\u00a0 tan altas que si te subes a una de ellas y te caes te matas? \u00bfsabes lo que duele morirse? \u00bflo sabes? Me voy al estudio, tengo que preparar el lienzo de por la tarde porque no me entiendes, no lo haces y lo sabes.\u00a0<\/p>\n<p>A las seis suena el timbre. A ella la sorprende leyendo un libro. La chica de hoy es preciosa, enfermizamente atractiva. Ya siente que empieza a tener n\u00e1useas. Disimula el malestar y la agon\u00eda y le indica desde abajo d\u00f3nde est\u00e1n las escaleras que suben al estudio. Se queda ah\u00ed escuchando cada paso, el sonido de las voces, las primeras risas. Terminado el ritual, prepara la tetera, coloca con precisi\u00f3n cada bomb\u00f3n en el plato y dispone la bandeja con una mezcla de cari\u00f1o y asco. Sube las escaleras tambale\u00e1ndose, le tiemblan las piernas, le gustar\u00eda ser en ese momento un pedazo de yeso o un corcho. Deja la bandeja en la puerta, en el suelo. Golpea un par de veces y vuelve a bajar las escaleras. La bajada es casi peor, siente un enorme mareo, los parpadeos son largos y pesados y por un momento cree que hoy s\u00ed va a desmayarse, que va a darse un golpe terrible. Pero no, no ocurre nada. Vuelve a sentarse en el sill\u00f3n y sigue leyendo durante un par de horas m\u00e1s en las que ni siquiera suena el tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 termine de leer el libro antes de que cierren el mercado, no hay absolutamente nada en la nevera y no quiere discutir de nuevo. Tal vez podr\u00eda intentar esa receta de sopa que recort\u00f3 la semana pasada de una revista. No se acuerda de d\u00f3nde la puso, pero si busca durante un rato y va realizando el camino inverso de su cabeza, seguro que la encuentra y puede hacerla para cenar. Malditas jirafas. Vuelven constantemente a su mente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El caf\u00e9 manch\u00f3 el lienzo casi por completo. 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