{"id":1054,"date":"2011-07-14T15:42:49","date_gmt":"2011-07-14T13:42:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=1054"},"modified":"2011-07-14T15:42:49","modified_gmt":"2011-07-14T13:42:49","slug":"155-el-reino-de-los-ciegos-por-anisakis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/155-el-reino-de-los-ciegos-por-anisakis\/","title":{"rendered":"155- El reino de los ciegos. Por Anisakis"},"content":{"rendered":"<p>Ya hac\u00eda m\u00e1s de seis meses del terrible accidente, pero a\u00fan sent\u00eda pinchazos ocasionales en la mitad derecha de su cara, la parte de su cuerpo que hab\u00eda sido m\u00e1s da\u00f1ada por el fuego. De aquello no cre\u00eda\u00a0 poder recuperarse nunca en la vida, y as\u00ed se lo confirmaba de una forma brutal su imagen reflejada en el espejo, en el que todos los d\u00edas, con cierta morbosa conmiseraci\u00f3n, se somet\u00eda al espect\u00e1culo de su deformidad.<!--more-->\u00a0La piel no era ya tal, sino una especie de pergamino acartonado de una lisura extra\u00f1a, y los pliegues naturales de las mejillas, la comisura de los labios y el p\u00e1rpado inferior se hab\u00edan transformado en grotescos costurones. La larga espera para el paso por el quir\u00f3fano-\u201cno se preocupe, quedar\u00e1 casi perfecto\u201d-y su car\u00e1cter mas bien introvertido hab\u00edan hecho de Juan, que as\u00ed le llamaremos, un personaje solitario y taciturno. Evitaba al m\u00e1ximo el contacto con la gente, que en este caso pertenec\u00eda siempre a su c\u00edrculo m\u00e1s \u00edntimo, aun cuando los pocos testigos de su tragedia no hac\u00edan si no darle todo tipo de esperanzas y apoyo moral.\u00a0<\/p>\n<p>&#8211; Te vas a convertir en un autista como sigas ah\u00ed encerrado -le dec\u00edan\u00a0<\/p>\n<p>Por ello no hab\u00eda podido conciliar el sue\u00f1o desde que oyese en el contestador autom\u00e1tico la voz de su madre, casi anciana.\u00a0<\/p>\n<p>-Hijo, por estas fiestas me gustar\u00eda que vinieras por casa y me hicieras compa\u00f1\u00eda. Ya sabes que desde que falta tu padre se me viene la casa encima, y yo ya estoy muy torpe para ir a verte\u2026\u00a0<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo pensar en la idea de exponerse a la curiosidad general, un p\u00e1nico irracional se apoderaba de Juan. Empezaba a sudar copiosamente y su coraz\u00f3n se aceleraba; una angustia intensa se apoderaba de todo su ser. No, imposible, no pod\u00eda ir a ning\u00fan sitio hasta que su rostro fuera recompuesto por el cirujano pl\u00e1stico, y a\u00fan as\u00ed, ya ver\u00edamos\u2026<\/p>\n<p>Pero no pod\u00eda decirle esto a su madre. Ya ten\u00eda bastante la pobre con sus problemas. La reciente muerte de su marido y la escasa atenci\u00f3n que le prodigaban los otros hijos \u2013 ellos tienen otra familia a la que contentar-dec\u00eda ella con falsa resignaci\u00f3n-hab\u00edan hecho mella en el car\u00e1cter mas bien optimista del que hab\u00eda disfrutado gran parte de su vida.<\/p>\n<p>Faltaban solo unos d\u00edas para Nochebuena, y en la calle imperaba la algarab\u00eda general, condimentada con estruendosos petardazos y una sobredosis de villancicos acaramelados. Seguro que ese a\u00f1o se bat\u00edan todos los records de ventas de regalos y exquisiteces, pens\u00f3 Juan, al que a\u00fan quedaba un hilo de conexi\u00f3n con la realidad exterior.<\/p>\n<p>S\u00f3lo tras un lingotazo de co\u00f1ac y una cabezada en el sof\u00e1-en la que m\u00e1s que dormir, so\u00f1\u00f3- pudo tomar la decisi\u00f3n: Ir\u00eda\u00a0 a ver a la vieja, \u00a1claro que s\u00ed!\u00a0<\/p>\n<p>\u00danicamente le faltaba dise\u00f1ar la estrategia del traslado. Rechaz\u00f3 de plano la posibilidad de un taxi. No aguantar\u00eda el escrutinio del taxista, discretamente por el retrovisor, mientras sortease con maniobras suicidas el espeso tr\u00e1fico navide\u00f1o y le sermonease sobre lo mal que est\u00e1 el oficio o lo mal que va el Madrid en la liga, ch\u00e1chara vacua con la que intentar\u00eda obviar las preguntas morbosas que rondar\u00edan por su cabeza mientras de estudiaba de soslayo. Prefer\u00eda un medio lo mas an\u00f3nimo posible. Las siete estaciones, de la misma l\u00ednea, que le separaban de la casa de su madre le parecieron infinitamente m\u00e1s llevaderas. Se pondr\u00eda una bufanda que\u00a0 usaba en los d\u00edas m\u00e1s fr\u00edos, aunque la temperatura oto\u00f1al de aquel comienzo de invierno no lo requiriese. Con ella y un sombrero conseguir\u00eda disimular su cara. Desech\u00f3 las gafas de sol, corr\u00eda el riesgo de\u00a0 asemejarse a un personaje de pel\u00edcula mala y atraer\u00eda la atenci\u00f3n. La sola idea de haber tomado una decisi\u00f3n, tan dif\u00edcil para \u00e9l, le caus\u00f3 una cierta euforia, algo mermada por la acidez de est\u00f3mago que el brebaje auxiliador a\u00fan le produc\u00eda.\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed pues, tras confirmar por tel\u00e9fono a su madre que ir\u00eda, y tras la emoci\u00f3n mal disimulada con que \u00e9sta le hab\u00eda respondido, Juan se puso manos a la obra. Eran ya las ocho de la tarde, y no quedaba ni un \u00e1pice de luz natural. En ning\u00fan momento hab\u00eda considerado ir antes. La pobre iluminaci\u00f3n del barrio- nada que ver con el despilfarro de vatios con que el ayuntamiento contribu\u00eda a la sensaci\u00f3n de abundancia generalizada, obligatoria por Navidad en el centro de la ciudad- le produc\u00eda una sensaci\u00f3n de seguridad. \u00a1Qu\u00e9 distinto era ahora todo!-pens\u00f3. Hac\u00eda casi dos a\u00f1os que, al cobijo de la semipenumbra de una de esas calles hab\u00eda sido atracado por unos j\u00f3venes con demasiada prisa por conseguir una dosis. Nada de aquello era comparable con lo que pas\u00f3 despu\u00e9s, \u00a1qui\u00e9n se lo iba a decir! El trayecto hasta la boca del Metro\u00a0 no present\u00f3 dificultad. A pesar de su aspecto siniestro y algo trasnochado, nadie reparaba en \u00e9l. Es m\u00e1s, observ\u00f3 con cierta perplejidad c\u00f3mo una gran parte de los viandantes o bien hablaban a voz en grito por los m\u00f3viles por la calle o incluso dir\u00edase que hablaban solos, sin que se apreciase interlocutor alguno. \u00c9stos \u00faltimos eran quiz\u00e1s los m\u00e1s enfrascados en sus conversaciones, que por lo dem\u00e1s versaban sobre los temas mas peregrinos y triviales que se pudiera imaginar.\u00a0<\/p>\n<p>-Manoli, ahora cruzo la calle. \u00bfMe oyes bien? Ya te estoy viendo.\u00a0<\/p>\n<p>Tuvo que sortear algunas pandillas\u00a0 de chavales que tiraban petardos entre grandes muestras de j\u00fabilo \u2013alegraos pastores que el Mes\u00edas ha nacido ya, pens\u00f3 sin saber porqu\u00e9-y la colisi\u00f3n frontal con porteadores de bultos inmensos y cara atocinada que de repente hab\u00edan tomado la ciudad. Afortunadamente, recorr\u00eda la calle manteniendo su lado derecho pegado a la pared, aunque la proliferaci\u00f3n de mobiliario urbano-farolas y bolardos en su mayor\u00eda-le obligaba a despegarse de \u00e9sta con cierta frecuencia. Tampoco sufri\u00f3 el acoso visual de los viandantes cuando entr\u00f3 en la estaci\u00f3n y, gracias a la milagrosa estabilidad del precio del metrob\u00fas por aquellas fechas, pudo traspasar los tornos con su antiguo bono. Tuvo tambi\u00e9n suerte al coincidir con la llegada de un nuevo tren al and\u00e9n. Se introdujo en el vag\u00f3n y se agarr\u00f3 a la barra del techo, con el brazo derecho tap\u00e1ndolo parcialmente la mejilla quemada.<\/p>\n<p>Entonces se percat\u00f3 de que no iba a ser todo tan f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Y empez\u00f3 a sudar.<\/p>\n<p>Era consciente de que estaba siendo dominado por el p\u00e1nico, pero no pod\u00eda evitarlo.<\/p>\n<p>No se atrev\u00eda a mirar\u00a0 alrededor. Imaginaba a todo el mundo mirando al reci\u00e9n llegado, incluso cuchicheando sobre su aspecto. Notaba el sudor empapando lentamente su ropa por dentro. Ten\u00eda que quitarse la bufanda. Y el sombrero tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Entonces not\u00f3 algo extra\u00f1o. Aparte de los rid\u00edculos sonidos de los juegos electr\u00f3nicos, que evidenciaban\u00a0 que no viajaba s\u00f3lo, no se o\u00eda un alma. Se atrevi\u00f3 a mirar, discretamente primero, m\u00e1s abiertamente despu\u00e9s, al resto del vag\u00f3n. Todos los asientos se encontraban ocupados. Sin embargo, parec\u00eda que nadie era consciente de los seres que les rodeaban. Mientras que algunos se encontraban absolutamente enfrascados en las pantallas de sus diversos artilugios- tel\u00e9fonos m\u00f3viles, juegos electr\u00f3nicos, aparatos de m\u00fasica min\u00fasculos,\u2026-otros le\u00edan todo tipo de material impreso. Todo ello daba al vag\u00f3n el aspecto de un convoy de sordomudos ciegos con destino a Lourdes, reconcentrados en sus jaculatorias a la Virgen milagrera.<\/p>\n<p>Una \u00fanica persona, o mejor dos, se encontraba de pi\u00e9, a su derecha para m\u00e1s INRI. Se trataba de una mujer joven, con una ni\u00f1a en brazos- no tendr\u00eda ni dos a\u00f1os- y que tambi\u00e9n se hallaba enfrascada en la peque\u00f1a pantalla de su m\u00f3vil, a la vez que hurgaba fren\u00e9ticamente con su pulgar en el teclado.<\/p>\n<p>Estaba ostensiblemente embarazada.<\/p>\n<p>Algo aliviado por el estado de hipnosis colectiva, Juan se decidi\u00f3 a quitarse los complementos invernales que usara como disfraz. Justo cuando se encontraba en el proceso de liberarse del abrigo, habiendo dejado moment\u00e1neamente al descubierto su lado terror\u00edfico, sinti\u00f3 en su mejilla de cart\u00f3n el calor de una mano infantil.\u00a0<\/p>\n<p>-Pupa-dijo la ni\u00f1a de su lado.<\/p>\n<p>\u00a0Su estupor en ese momento fue indescriptible. Parec\u00eda como si el vag\u00f3n, en vez de seguir por su camino de hierro secular, estuviera volando entre dos constelaciones lejanas por el vac\u00edo absoluto. Instintivamente levant\u00f3 su mano derecha y la puso encima de la de la ni\u00f1a, como intentando que el momento m\u00e1gico se perpetuase eternamente. Mir\u00f3 a la ni\u00f1a, seria pero no alarmada ante su reacci\u00f3n, y quiso sonre\u00edr. Instant\u00e1neamente record\u00f3 que le era imposible con ese lado de la cara, as\u00ed que limit\u00f3 a tomar la manita y apretarla un poco. Nada de esto fue notado por la madre, que al parecer hab\u00eda conseguido descubrir una posibilidad extraordinaria en alguno de los botones de su cacharro.<\/p>\n<p>Justo cuando faltaba tan solo una estaci\u00f3n para su destino, entro gente nueva al vag\u00f3n. Alguien le mir\u00f3 brevemente y Juan, que hab\u00eda dejado al descubierto su perfil derecho, sinti\u00f3 urgencia por tap\u00e1rselo con el brazo. No lo hizo. El nuevo pasajero repar\u00f3 una fracci\u00f3n de segundo en su cara, y mir\u00f3 para otra parte. Juan se sent\u00eda de repente libre de su carga, y le invadi\u00f3 una sensaci\u00f3n de tranquilidad que ya casi hab\u00eda olvidado por completo. Por fin, lleg\u00f3 a su estaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se llamaba Esperanza.<\/p>\n<p>Justo cuando se apeaba, un m\u00fasico ambulante con su acorde\u00f3n entraba en el vag\u00f3n. Era tuerto. Y Juan pens\u00f3: ah\u00ed viene el rey.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya hac\u00eda m\u00e1s de seis meses del terrible accidente, pero a\u00fan sent\u00eda pinchazos ocasionales en la mitad derecha de su cara, la parte de su cuerpo que hab\u00eda sido m\u00e1s da\u00f1ada por el fuego. 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