{"id":584,"date":"2011-04-20T12:06:31","date_gmt":"2011-04-20T11:06:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/premiodamasco\/?page_id=584"},"modified":"2020-06-15T19:39:41","modified_gmt":"2020-06-15T18:39:41","slug":"murcia-e-ibn-arabi","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/premiodamasco\/?page_id=584","title":{"rendered":"Murcia e Ibn Arab\u00ed"},"content":{"rendered":"<p>IBN \u2018ARAB\u00cd DE MURCIA, PENSADOR Y POETA SUF\u00cd<\/p>\n<p>El m\u00e1s universal de los andalus\u00edes, Muhammad ibn \u2018Al\u00ed ibn Muhammad Ibn al-\u2018Arab\u00ed, a quien se conoce como Ibn \u2018Arab\u00ed, o bien por su sobrenombre Muhyidd\u00edn (Vivificador de la Fe), pertenec\u00eda al linaje \u00e1rabe del ilustre al-H\u00e2tim al-T\u00e2\u2019\u00ee, ep\u00f3nimo de la generosidad entre los \u00e1rabes. De ascendencia ber\u00e9ber por parte de madre, naci\u00f3 como \u00fanico hijo var\u00f3n de una distinguida familia en la fortificada capital de Tudmir, la Murcia isl\u00e1mica gobernada por Ibn Mardan\u00edsh, \u00faltimo basti\u00f3n de la resistencia a los almohades, en el mes de Ramad\u00e1n del a\u00f1o 560 de la h\u00e9gira, es decir, del 1165 del calendario cristiano.<br \/>\nDe su infancia, vivida en esta Murcia independiente y f\u00e9rtil, casi nada sabemos. Fallecido Ibn Mardan\u00edsh, la familia de Ibn \u2018Arab\u00ed se traslada en el 568 de la h\u00e9gira (1172 \u00f3 73 d.C.) a Sevilla, entonces la ciudad m\u00e1s importante de al-Andalus, donde su padre entra al servicio del refinado soberano almohade Ab\u00fb Ya\u2018q\u00fbb Y\u00fbsuf.<br \/>\nEn ese momento, este cultivado sult\u00e1n que se rodea de sabios como Ibn Tufayl, Averroes o Avenzoar, ha ordenado emprender la construcci\u00f3n del puente sobre el Guadalquivir que unir\u00eda Sevilla con Triana, puerta del Aljarafe, la de los palacetes de la Buhayra, rodeados de vergeles, la de la mezquita mayor (con su c\u00e9lebre alminar conocido hoy como La Giralda) que habr\u00eda de sustituir a la mezquita de Ibn \u2018Addab\u00e2s, sobre cuyos cimientos se alza ahora la iglesia de El Salvador, as\u00ed como la renovaci\u00f3n de las perdurables canalizaciones de agua potable que abastec\u00edan a toda la ciudad. Asiste as\u00ed Ibn \u2018Arab\u00ed a una prosperidad sin precedentes.<br \/>\nMuhyidd\u00edn comenz\u00f3 a recibir una esmerada educaci\u00f3n en las ciencias tradicionales del Islam por parte de maestros de diversas latitudes. \u00c9l mismo nos ha dejado en uno de sus escritos una lista en que menciona a 70 maestros a lo largo de su vida.<br \/>\nEl propio Ibn \u2018Arab\u00ed describe una fase juvenil de vida despreocupada, de baile y amaneceres, anterior a su iniciaci\u00f3n en el sufismo, que \u00e9l llama su \u201centrada en la V\u00eda\u201d, el a\u00f1o 580 (=1184).<br \/>\nRenuncia Muhyidd\u00edn a seguir los pasos de su padre en la administraci\u00f3n almohade, abandona sus bienes y desde entonces se consagra por entero, como hab\u00edan hecho tambi\u00e9n algunos de sus familiares antes que \u00e9l, al camino del conocimiento y la realizaci\u00f3n espirituales.<br \/>\nSeg\u00fan el autor murciano, su \u201cconversi\u00f3n\u201d tuvo lugar por mediaci\u00f3n de la presencia espiritual de Jes\u00fas (profeta mayor entre los musulmanes) a quien llama su \u201cprimer maestro\u201d.<br \/>\nEl mismo Ibn \u2018Arab\u00ed relata su encuentro con el c\u00e9lebre fil\u00f3sofo Averroes, en aquel tiempo m\u00e9dico particular del sult\u00e1n y cad\u00ed o juez de C\u00f3rdoba, quien quiso conocerlo tras o\u00edr hablar de la iluminaci\u00f3n que el joven a\u00fan imberbe hab\u00eda recibido en un retiro espiritual.<br \/>\nA partir de entonces, las visiones ext\u00e1ticas se hacen frecuentes. En el 586 tiene en C\u00f3rdoba una visi\u00f3n en la cual, seg\u00fan refiere en su obra R\u00fbh al-quds (que trata los espirituales andalus\u00edes de su tiempo), Dios le mostr\u00f3 a todos los Enviados y profetas desde Ad\u00e1n hasta Muhammad (Mahoma).<br \/>\nPor primera vez Ibn \u2018Arab\u00ee es investido del manto inici\u00e1tico llamado jirqa de manos del suf\u00ed Taqidd\u00een al-Tawzar\u00ee.<br \/>\nTras el fallecimiento de su padre, emprende en el a\u00f1o 589 una serie de viajes por territorio andalus\u00ed y una primera visita a T\u00fanez para conocer a los maestros Ibn Jam\u00ees al-Yarr\u00e2h y \u2018Abd al-\u2018Az\u00eez al-Mahdaw\u00ee, quienes hab\u00edan sido disc\u00edpulos del c\u00e9lebre suf\u00ed sevillano Ab\u00fb Madyan que trasmit\u00eda en Buj\u00eda su ense\u00f1anza y a quien Muhyidd\u00edn se considera particularmente vinculado en esp\u00edritu, aunque nunca se encontrara con \u00e9l en el plano f\u00edsico. Al mencionado Mahdaw\u00ee dedicar\u00eda m\u00e1s adelante Ibn \u2018Arab\u00ee, entre otras, su obra magna, suma esot\u00e9rica de las ciencias espirituales del Islam, titulada al-Fut\u00fbh\u00e2t al-makkiyya (Las Iluminaciones de La Meca).<br \/>\nSu estancia de un a\u00f1o en T\u00fanez inspir\u00f3 una de sus primeras obras visionarias Las contemplaciones de los misterios, compuesta a su regreso a Sevilla cuando contaba con treinta a\u00f1os, que revela la temprana maestr\u00eda del autor.<br \/>\nEn sucesivas visitas a Fez desde el 591 tienen lugar importantes acontecimientos espirituales: alcanza la llamada Estaci\u00f3n de la Luz, realiza la ascensi\u00f3n espiritual hasta la presencia divina que le lleva a escribir su Kit\u00e2b al-Isr\u00e2\u2019 (Libro del viaje nocturno) y toma conciencia, a trav\u00e9s de una visi\u00f3n del 595, de su condici\u00f3n excepcional de Sello de la Santidad Muhammad\u00ed.<br \/>\nDe vuelta en al-Andalus por \u00faltima vez, antes de su definitiva partida al Magreb y luego a Oriente hacia el 597, visit\u00f3 diversas ciudades, entre ellas Ronda, C\u00f3rdoba, Granada, Murcia (donde se encontr\u00f3 con el suf\u00ed Ab\u00fb Ahmad ibn S\u00eed B\u00fbnuh) y Almer\u00eda, donde compuso su crucial obra Naw\u00e2qi\u2018 al-nuy\u00fbm (Los descensos de los astros), la \u00faltima al parecer de su etapa andalus\u00ed.<br \/>\nVemos, pues, que durante la primera parte de su vida Ibn \u2018Arab\u00ee viaj\u00f3 intensamente por el territorio andalus\u00ed y el Magreb (Fez, Marrakech, Buj\u00eda o T\u00fanez, donde accede a un modo de percepci\u00f3n que llama la inmensa Tierra de la Realidad), hasta su partida definitiva hacia Oriente Medio, donde transcurri\u00f3 la segunda mitad de su vida.<br \/>\nTras sucesivas estancias en La Meca, Medina, Jerusal\u00e9n, Konia, Malatia, Bagdad o Alepo, el reconocido maestro espiritual se instal\u00f3 finalmente en Damasco, donde falleci\u00f3 el 638\/1240. Su sepultura, en el mausoleo que hizo edificar en su honor el sult\u00e1n otomano Selim II al pie del monte Qasi\u00f3n, puede visitarse en la mezquita que, como el barrio damasceno que la alberga, lleva su nombre.<br \/>\nVida, escritura, viaje y contemplaci\u00f3n son dimensiones indisociables en la vida de este prol\u00edfico y original\u00edsimo andalus\u00ed en cuyo pensamiento se concilian tradici\u00f3n, raz\u00f3n y develaci\u00f3n.<br \/>\nIbn cArab\u00ee, llamado por la tradici\u00f3n ulterior &#8216;Maestro M\u00e1ximo&#8217; (al-Shayj al-Akbar) y considerado entre los suf\u00edes heredero e int\u00e9rprete por excelencia de la espiritualidad muhammad\u00ed, compuso m\u00e1s de 250 obras, entre las que cabe destacar, adem\u00e1s de las mencionadas, la obra titulada Los engarces de la sabidur\u00eda (que ha sido objeto de m\u00e1s de cien comentarios -en \u00e1rabe, persa, turco, urdu y otras lenguas- por parte de muchos de los m\u00e1s destacados autores de la tradici\u00f3n suf\u00ed), su libro El secreto de los Nombres de Dios o su div\u00e1n de poes\u00eda l\u00edrica, El int\u00e9rprete de los deseos.<br \/>\nSu obra ha ejercido un influjo determinante en el pensamiento isl\u00e1mico de los \u00faltimos ocho siglos en todo el orbe isl\u00e1mico, desde el Magreb hasta China, y no s\u00f3lo en el mundo \u00e1rabe. Este inspirado autor universal fue el eje fundamental del pensamiento del mundo otomano y es tambi\u00e9n, hasta nuestros d\u00edas, constante referencia del pensamiento del \u00e1mbito de lengua persa.<br \/>\nSu pensamiento goza actualmente, en todo el mundo, de una en\u00e9rgica vitalidad que pone de manifiesto el creciente inter\u00e9s suscitado por su obra entre creadores, intelectuales y espirituales de las m\u00e1s diversas procedencias y condiciones. Buen ejemplo de ello es la ingente actividad desarrollada por la internacional Muhyiddin Ibn Arabi Society, con sede en Oxford, en cuyo website (www.ibnarabisociety.org) puede consultarse una amplia informaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica. Los estudios y traducciones de sus obras en lenguas occidentales se han multiplicado en las \u00faltimas d\u00e9cadas y, hoy en d\u00eda, es posible leer en profundidad a Ibn cArab\u00ee en espa\u00f1ol, franc\u00e9s, ingl\u00e9s, turco y otras lenguas europeas.<br \/>\nEl pensamiento de Ibn cArab\u00ee se inserta plenamente en la tradici\u00f3n abrah\u00e1mica y el mundo de la profec\u00eda. Heredero del saber antiguo, del pensamiento griego, del mundo iranio y de la tradici\u00f3n judeo-cristiana, el pensamiento de Ibn cArab\u00ee es, no obstante, genuinamente \u00e1rabe, ya que est\u00e1 profundamente enraizado en la cultura y la lengua \u00e1rabes, y plenamente isl\u00e1mico, pues sus referencias permanentes son los fundamentos escriturarios del Islam, el Cor\u00e1n y la Sunna. En virtud de ese mismo fundamento isl\u00e1mico, su obra ofrece un pensamiento universal que reconoce a todos los profetas del ciclo hist\u00f3rico, las diversas tradiciones reveladas -consideradas en tanto que caminos perdurables, providenciales y eficaces para la realizaci\u00f3n espiritual-, e incluso toda forma inspirada de conocimiento de la Verdad, de adoraci\u00f3n del Uno-M\u00faltiple, a la par trascendente e inmanente, incomparable y semejante, manifiesto y oculto, aun en el caso de que tal adoraci\u00f3n revista la apariencia del culto a los \u00eddolos. He aqu\u00ed una puerta abierta al di\u00e1logo y al verdadero respeto -el aut\u00e9ntico reconocimiento de la dignidad del otro- entre las diversas tradiciones y culturas.<br \/>\nLa existencia, entendida y vivida como teofan\u00eda, revelaci\u00f3n del Uno en la multiplicidad de Sus manifestaciones y de Sus Nombres, es en \u00faltima instancia pura Belleza, Compasi\u00f3n sin l\u00edmites. Dios, la Realidad, est\u00e1 presente en todas las cosas.<br \/>\nLa finalidad del hombre es el conocimiento del Creador. El ser humano progresa por las estaciones espirituales, guiado por la gracia, hasta que restituye el teomorfismo original del hombre primordial. Alcanza as\u00ed, en la llamada Tierra de la Realidad, la morada de la perfecta servidumbre. Su coraz\u00f3n es entonces perfectamente receptivo a las teofan\u00edas, incesantemente renovadas. Dotado de la facultad de la develaci\u00f3n, el m\u00edstico vive as\u00ed en presencia de Dios y en conformidad con Su voluntad.<br \/>\nIbn cArab\u00ee es, por su trayectoria vital, por el alcance de su obra y por su repercusi\u00f3n en la posteridad, modelo de andadura interior hacia la Unidad que re\u00fane los opuestos, los mundos y grados de la existencia, los dos horizontes de Oriente y Occidente.<br \/>\nPuede afirmarse que, integrando en su pensamiento raz\u00f3n y develaci\u00f3n, unidad y diversidad, Ibn cArab\u00ee ha sido el primero entre los autores de tradici\u00f3n abrah\u00e1mica, ya en los siglos XII-XIII, en exponer de modo tan s\u00f3lido y expl\u00edcito los fundamentos que permiten y requieren establecer un di\u00e1logo creativo y conciliador entre las distintas creencias y culturas.<br \/>\nTanto su obra como su ejemplo vital manifiestan, en efecto, un profundo respeto hacia la totalidad de las confesiones, un reconocimiento universal de la veracidad intr\u00ednseca de cada fe personal y de la experiencia \u00edntima y \u00fanica que cada realidad individual representa. Como ilustraci\u00f3n de ello, escuchemos estas palabras del autor, tomadas del cap\u00edtulo sobre la Palabra de Muhammad de su obra Fusas al-hikam (Los engarces de la sabidur\u00eda):<\/p>\n<p>\u201cQuien llegue a conocer el sentido del dicho de Yunayd de Bagdad seg\u00fan el cual \u00abel color del agua es el color de su recipiente\u00bb, admitir\u00e1 la validez de todas las creencias con respecto a quien las profesa y reconocer\u00e1 a Dios en toda forma y en todo objeto de adoraci\u00f3n. En realidad, el que condena otras creencias sigue s\u00f3lo una opini\u00f3n y no tiene verdadero conocimiento. En ese sentido ha dicho Dios, seg\u00fan el hadiz: \u00abYo soy con \u00e9l seg\u00fan la concepci\u00f3n que Mi servidor tiene de M\u00ed\u00bb, lo cual quiere decir que no se manifiesta al hombre sino en la forma de su propia creencia: si \u00e9ste as\u00ed lo quiere, la hace ilimitada, absoluta; mas si as\u00ed lo quiere, la hace restringida y limitada\u201d.<\/p>\n<p>Para concluir, como ejemplo de su escritura po\u00e9tica, oigamos a continuaci\u00f3n algunos versos de Ibn \u2018Arab\u00ed. Dice el autor:<\/p>\n<p>El rayo oriental (De El Int\u00e9rprete de los deseos)<\/p>\n<p>En el levante el rayo ha contemplado<br \/>\ny as\u00ed qued\u00f3 prendado del oriente,<\/p>\n<p>mas si hubiera brillado en el poniente,<br \/>\na occidente se habr\u00eda encaminado.<\/p>\n<p>De tierras no depende o paradores:<br \/>\nmi amor se debe al rayo y sus fulgores.<\/p>\n<p>La profesi\u00f3n de todas las creencias (De Las iluminaciones de La Meca)<\/p>\n<p>Las creencias m\u00e1s diversas<br \/>\ntienen de Dios las personas<\/p>\n<p>y yo las profeso todas:<br \/>\ncreo en todas las creencias.<\/p>\n<p>(Fut\u00fbh\u00e2t, ed. B\u00fbl\u00e2q, III, p. 131)<\/p>\n<p>Del amor procedemos (De Las iluminaciones de La Meca)<\/p>\n<p>Del amor procedemos,<br \/>\ncon \u00e9l fuimos creados;<br \/>\nas\u00ed al amor tendemos<br \/>\ny estamos consagrados.<\/p>\n<p>La religi\u00f3n del amor (De El Int\u00e9rprete de los deseos)<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 asombroso es el prodigio<br \/>\nde una gacela velada<br \/>\nque se\u00f1ala un azufaifo<br \/>\ny hace se\u00f1as con sus ojos,<br \/>\ny cuyos pastos se encuentran<br \/>\nentre costillas y entra\u00f1as!<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 maravilla un jard\u00edn<br \/>\nen medio de tanto fuego!<br \/>\nCapaz de acoger cualquiera<br \/>\nde entre las diversas formas<br \/>\nmi coraz\u00f3n se ha tornado:<br \/>\nEs prado para gacelas<br \/>\ny convento para el monje,<br \/>\npara los \u00eddolos templo,<br \/>\nKaaba para el peregrino;<br \/>\nes las Tablas de la Tora<br \/>\ny es el libro del Cor\u00e1n.<br \/>\nLa religi\u00f3n del amor<br \/>\nsigo adonde se encamine<br \/>\nsu caravana, que amor<br \/>\nes mi doctrina y mi fe.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"Pablo Jos\u00e9  Beneito Arias \" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/premiodamasco\/fotos\/PabloBeneito.jpg\" alt=\"Pablo Jos\u00e9  Beneito Arias \" width=\"100\" height=\"164\" \/><\/p>\n<p><strong>Pablo Beneito<br \/>\n(Universidad de Murcia)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>IBN \u2018ARAB\u00cd DE MURCIA, PENSADOR Y POETA SUF\u00cd El m\u00e1s universal de los andalus\u00edes, Muhammad ibn \u2018Al\u00ed ibn Muhammad Ibn al-\u2018Arab\u00ed, a quien se conoce como Ibn \u2018Arab\u00ed, o bien por su sobrenombre Muhyidd\u00edn (Vivificador de la Fe), pertenec\u00eda al linaje \u00e1rabe del ilustre al-H\u00e2tim al-T\u00e2\u2019\u00ee, ep\u00f3nimo de la generosidad&#8230;<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/premiodamasco\/?page_id=584\">Leer m\u00e1s<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-584","page","type-page","status-publish","hentry"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/premiodamasco\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/584","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/premiodamasco\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/premiodamasco\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/premiodamasco\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/premiodamasco\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=584"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/premiodamasco\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/584\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/premiodamasco\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}