{"id":650,"date":"2010-05-22T21:54:57","date_gmt":"2010-05-22T19:54:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=650"},"modified":"2010-05-22T21:54:57","modified_gmt":"2010-05-22T19:54:57","slug":"173-una-carta-verde-por-diogenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=650","title":{"rendered":"173-Una Carta Verde.  Por Di\u00f3genes"},"content":{"rendered":"<p>Ana estaba dormida en la cama que le correspond\u00eda en casa de su abuela. Paola, junto a ella, manten\u00eda los ojos entreabiertos con la mirada puesta en la ventana y Miguel, desde el exterior, se asomaba excitado en el trasluz de las finas cortinas de la habitaci\u00f3n.<!--more--><\/p>\n<p>Ana era de pelo negro azabache, ojos peque\u00f1os y rasgados, piel blanca y sonrojada en invierno, cara de inocencia que chirriaba con su mirada inquietante, er\u00f3tica e insinuante, quiz\u00e1 por su fuerte miop\u00eda. Aun as\u00ed, Ana pose\u00eda una belleza y dulzura infantil impresionante, por aquellos d\u00edas rondar\u00eda los 8 a\u00f1os y su feminidad se resumir\u00eda a las burdas imitaciones de su madre que hac\u00eda contenta, vestida totalmente como una mujer fatal.<\/p>\n<p>Paola, era la ni\u00f1a andaluza por antonomasia. Morena de piel, ojos grandes y a juego con su pelo largo aun siendo ni\u00f1a. Le gustaba cantar y tocar las palmas y se preocupaba m\u00e1s por las telenovelas o el flamenco que por los estudios y el colegio, algo que pasaba desapercibido entre los miembros de su familia que tan s\u00f3lo quedaban embaucados ante la gracia sevillana que pose\u00eda la ni\u00f1a de tan s\u00f3lo 7 a\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pobrecito Miguelito \u00bfverdad?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfEh?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Venga Ana! No me puedo creer que te hayas dormido ya.<\/p>\n<p>Ana despertaba mientras observaba a trav\u00e9s de sus ojos entreabiertos como su prima Paola iba hacia ella y se introduc\u00eda entre sus s\u00e1banas.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No puedo dormir, \u2013 dice Paola \u2013 la abuela debe estar ya dormida y mira a Miguelito, ya est\u00e1 otra vez mir\u00e1ndonos.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Venga Paola vamos a dormir que ma\u00f1ana nos despertar\u00e1 el abuelo para ir al cole a las 8 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Paola acariciaba suavemente la cintura de su prima, introduciendo su mano bajo la blusa de su pijama repleto de dibujitos de princesas de cuento.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya nunca lo hacemos Ana, \u00bfes que ya no me quieres?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Claro que s\u00ed tonta pero es que estoy cansada.<\/p>\n<p>Paola no dejaba de mirar la ventana donde se encontraba Miguel mirando con rostro excitado pero a la vez inocente.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfSabes? Nunca podr\u00eda estar con un chico, mira a Miguel, se ilusiona mir\u00e1ndonos en lugar de actuar teniendo incluso 4 o 5 a\u00f1os m\u00e1s que nosotras.<\/p>\n<p>Ana al fin sonri\u00f3 y mostr\u00f3 la cara que esperaba Paola. \u00c9sta se acerc\u00f3 y bes\u00f3 a Ana en los labios, un breve roce, un contacto entre pieles, un leve toque entre labios inocentes.<\/p>\n<p>Posteriormente, sigui\u00f3 lo de muchas noches. Paola y Ana eran ni\u00f1as, como cualquier otra, jugaban en el cole a las mu\u00f1ecas, a repasar coreograf\u00edas y al coger. Pero en casa, jugaban a ser mam\u00e1, una mam\u00e1 que poco ve\u00edan y de la que poco sab\u00edan. Una madre, que en realidad era lo que se imaginaban que ser\u00eda una madre y, sobre todo, ellas se consideraban mujeres y ansiaban en demostr\u00e1rselo a s\u00ed mismas.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o no aprecia grandes diferencias entre \u00e9l y un hombre, no existe un gran momento ni un importante proceso, no existe ning\u00fan rito social que diga al ni\u00f1o que es hombre o que al menos le permita imagin\u00e1rselo. Un ni\u00f1o se podr\u00eda decir que incluso viste pr\u00e1cticamente igual que un hombre. Sin embargo, una ni\u00f1a aprecia grandes cambios que son metas para ella. Puede aspirar a ser m\u00e9dico, abogada o arquitecta pero, todas, absolutamente todas las ni\u00f1as aspiran a ser mujer ante todo. La primera menstruaci\u00f3n, el primer sujetador, el abultamiento de los pechos, el maquillaje, los tacones\u2026 son retos de una ni\u00f1a normal como Ana o Paola\u2026<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Vamos ni\u00f1as! A ducharse que es tarde y hay que llegar a tiempo al cole, que no es de buena educaci\u00f3n llegar tarde e interrumpir al maestro. \u00a1 A la ducha que vuestra abuela ya tiene preparado el desayuno!<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Yo primero! Dec\u00eda Ana.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Venga hombre que es tarde, ducharos a la vez, que sois ni\u00f1as, no me veng\u00e1is con las tonter\u00edas del pudor a vuestra edad!<\/p>\n<p>Ana mir\u00f3 a Paola y \u00e9sta le respondi\u00f3 con media sonrisa. En el ba\u00f1o Paola se enjabonaba mientras Ana la miraba. Se entreten\u00eda observando como r\u00edos de jab\u00f3n corr\u00edan por la tripa de su prima hasta llegar a la entrepierna y precipitarse al vac\u00edo. \u00a1Qu\u00e9 suavidad tiene su piel, como desliza!<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfQu\u00e9 miras Ana?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nada, \u00bfpero tu qu\u00e9 te has cre\u00eddo?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 T\u00f3came &#8211; dijo Paola tras un breve silencio.<\/p>\n<p>El cuerpo infantil de Paola, sin curvas, sin distinci\u00f3n entre cintura y caderas, sin bello y moreno y nuevo resplandeciente sin arrugar era recorrido cent\u00edmetro a cent\u00edmetro por las peque\u00f1as manos redondas de Ana.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Venga vamos! Vocifer\u00f3 el abuelo desde el otro lado de la puerta del ba\u00f1o.<\/p>\n<p>Las dos pegaron un brinco y se dispusieron a salir y a colocarse el uniforme del colegio.<\/p>\n<p>Se sentaron a la mesa de la cocina y desayunaron tostadas mientras Paola hac\u00eda manitas bajo la mesa.<\/p>\n<p>En realidad todo el mundo sospechaba: los abuelos, la hermana mayor de Ana\u2026 Bueno en realidad, todo el mundo quer\u00eda tan s\u00f3lo sospechar. Bah eran ni\u00f1as, tan s\u00f3lo una tonter\u00eda inocente, s\u00f3lo intentan imitar a sus padres\u2026<\/p>\n<p>Pasado un par de meses Ana, que hab\u00eda estado pensando sobre su secretito, decidi\u00f3 pararle los pies a su prima una noche, de repente, porque seg\u00fan ella hab\u00eda empezado a gustarle Nico V\u00e1ez, un chico de su clase.<\/p>\n<p>Paola no encaj\u00f3 bien el golpe, la ruptura de su primer amor a los 7 a\u00f1os. L\u00e1grimas ca\u00edan por su rostro y no le dirigi\u00f3 la palabra a su prima durante m\u00e1s de una semana hasta que ya no pudo resistirse a jugar con ella a las familias y nunca m\u00e1s se supo de aquella curiosa relaci\u00f3n pasional, nada, todo qued\u00f3 en una graciosa historia de la ni\u00f1ez, un secreto compartido y un tema tab\u00fa que perdur\u00f3 sellado hasta hoy.<\/p>\n<p>Hoy lleg\u00f3 una carta especial a Ana remitida por alguien que no conoc\u00eda. Se la trajo su hijo que ven\u00eda de pasear en bicicleta y se hab\u00eda pasado por el buz\u00f3n. Su marido se asust\u00f3 al ver como l\u00e1grimas y l\u00e1grimas emborronaban las letras de aquella misteriosa carta, para cuando fue a interesarse por el contenido, Ana ya se hab\u00eda encerrado en la habitaci\u00f3n y s\u00f3lo se escuchaban t\u00edmidos llantos desde el exterior.<\/p>\n<p>La carta, redactada con caligraf\u00eda y expresi\u00f3n de un ni\u00f1o, recordaba a Ana tiempos pasados, casi inexistentes ya en su memoria, m\u00e1s parecidos a un sue\u00f1o o imaginaci\u00f3n que a una realidad pret\u00e9rita.<\/p>\n<p>Contaba sobre su prima, a cuyo funeral\u00a0 hab\u00eda asistido Ana junto a su marido hace tan s\u00f3lo un mes escaso. Paola hab\u00eda fallecido por accidente de tr\u00e1fico a la vuelta de las vacaciones estivales a los 41 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>La carta parec\u00eda estar escrita por su prima en la ni\u00f1ez y especificaba demasiados detalles como para ser una broma macabra. Adem\u00e1s era su letra, escrita con su bol\u00edgrafo favorito verde. Hablaba sobre una sentencia judicial de hace much\u00edsimos a\u00f1os. Ana ya lo hab\u00eda olvidado completamente, fue un suceso traum\u00e1tico de su infancia.<\/p>\n<p>El m\u00e9dico de Paola, cuando era tan s\u00f3lo una ni\u00f1a, le detect\u00f3 signos de abuso sexual.<\/p>\n<p>La sociedad de la \u00e9poca, muy concienciada contra el abuso sexual a menores de edad, r\u00e1pidamente acus\u00f3 a Miguelito, el chico tonto del barrio, que sufr\u00eda deficiencias mentales. Ana, una ni\u00f1a apabullada por todo aquel asunto macabro y p\u00fablico se asust\u00f3 y confes\u00f3 que, realmente, Miguelito las observaba con frecuencia desde la ventana y que incluso lleg\u00f3 a masturbarse en su presencia.<\/p>\n<p>La sentencia judicial fue firme. Miguelito pas\u00f3 de ser un chavalillo vivaz y feliz que paseaba curioso por las calles de su barrio a ser un conjunto de \u00f3rganos sedados de los que colgaba un hilo brillante de baba. A sus o\u00eddos adormecidos qu\u00edmicamente, seguro que a\u00fan llegaban la cantidad de insultos que le lanzaban a\u00fan muchos vecinos.<\/p>\n<p>Una vida triste y solitaria enclaustrada en el hogar, huyendo de la venganza social de los vecinos, consternados por lo ocurrido con la morenita Paola.<\/p>\n<p>La carta segu\u00eda con la misma caligraf\u00eda infantil verde.<\/p>\n<p>En la carta, Paola se confesaba a alguien a\u00fan en su ni\u00f1ez.<\/p>\n<p>En la carta, emborronada por los llantos de Ana, se pod\u00eda a\u00fan entreleer c\u00f3mo su prima, a\u00fan siendo ni\u00f1a confesaba a alguien quien hab\u00eda sido su verdadero acosador, su martirio, su oscuro amante que la acompa\u00f1aba de la mano al colegio, su abuelo.<\/p>\n<p>La carta terminaba con un \u201cPor favor Miguelito, no le cuentes a nadie lo de mi abuelo, el me quiere mucho\u201d.<\/p>\n<p>Ana dio la vuelta al sobre y volvi\u00f3 a leer el remitente. Ahora si sab\u00eda quien era la persona que le hab\u00eda mandado aquella antigua carta infantil, \u201cMiguel Ferrara P\u00e1ez\u201d, Miguelito.<\/p>\n<p>Ana sali\u00f3 corriendo hacia casa de Miguel sin decir nada a su familia y en su mismo portal estaba la madre del mismo, ya anciana, con una vida entera dedicada a su hijo, un supuesto acosador sexual de ni\u00f1os. Lloraba y lloraba sentada en un pelda\u00f1o de la escalera y la cual no solt\u00f3 palabra.<\/p>\n<p>Sigui\u00f3 corriendo y al llegar a casa de Miguelito la puerta estaba entreabierta.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba Miguel sentado en un sill\u00f3n con los ojos cerrados y con su coraz\u00f3n dormido.<\/p>\n<p>Con la muerte de Paola, la vida de Miguel expir\u00f3, se esfum\u00f3, como algo caducado e inservible. La vida de Miguel, sin Paola, su amor infantil, no ten\u00eda sentido y las ganas de vivir que no le arrebat\u00f3 su enfermedad ni una sentencia judicial se desplomaron ante la muerte de un amor verdadero, un amor sincero, un amor puro que tan s\u00f3lo existe en el coraz\u00f3n de un demente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana estaba dormida en la cama que le correspond\u00eda en casa de su abuela. 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