{"id":577,"date":"2010-05-19T00:26:25","date_gmt":"2010-05-18T22:26:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=577"},"modified":"2010-07-06T10:48:04","modified_gmt":"2010-07-06T08:48:04","slug":"145-30-centimetros-por-canquel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=577","title":{"rendered":"145- 30 cent\u00edmetros. Por C\u00e1nquel"},"content":{"rendered":"<p>El m\u00e9dico chasque\u00f3 los dedos frente a mi. Se me hab\u00eda quedado esa cara de tonto que no s\u00e9 muy bien c\u00f3mo describir. Esa en la que te quedas como suspendido y te dicen aquello de \u201c\u00a1eeehh vuelve!\u201d.<!--more-->\u00a0Sin m\u00e1s volv\u00ed a prestar atenci\u00f3n. Me disculp\u00e9 y le ped\u00ed al m\u00e9dico que me repitiese todo aquello de nuevo. \u201cMire no tiene mucho que contar. Las enfermedades pueden estar catalogadas, ser m\u00e1s o menos conocidas o simplemente raras. Me temo que estamos frente a una de esas que ocurren muy de cuando en cuando, sin raz\u00f3n aparente y sin m\u00e1s explicaci\u00f3n que alguna mutaci\u00f3n gen\u00e9tica que desconocemos, o tal vez halla sido algo que surgiese por puro azar. Podremos aliviarla y tal vez hasta controlar alguno de los s\u00edntomas, pero no conocemos la cura\u201d.<\/p>\n<p>Odio esa man\u00eda corporativista de hablar en plural que tienen algunos profesionales \u201cNo conocemos, podremos\u2026\u201d algo as\u00ed como una forma de repartir la culpa entre todo el colectivo y as\u00ed no tener que aceptar responsabilidades. Pues bien, \u201cno conoc\u00edan\u201d cura, por no saber, no sab\u00edan ni qu\u00e9 nombre darle a ese mal que nos separaba y del que no parec\u00eda que hubiese ninguna referencia m\u00e9dica, a no ser que fuera en alguna novelucha de Ciencia Ficci\u00f3n. Era dif\u00edcil dar cr\u00e9dito a lo que ocurr\u00eda frente a mi, pero era cierto. Una enfermedad no contagiosa pero que podr\u00eda matarla al entrar en contacto con alg\u00fan agente externo. No deber\u00eda tocar nada que no estuviese tratado siguiendo todo un proceso de desinfecci\u00f3n y vivir en un habit\u00e1culo especialmente ventilado, completamente herm\u00e9tico, separado del mundo gracias a un colch\u00f3n de aire.<\/p>\n<p>La pregunta me asalt\u00f3 con la necesidad de un lactante por el pecho materno \u201c \u00bfY yo qu\u00e9?\u201d \u00bfQu\u00e9 se supone que deber\u00eda hacer ahora? De golpe y porrazo los pocos planes que se me ocurr\u00edan compartir se hab\u00edan esfumado. Algo tan com\u00fan como ir a la compra dejaba de ser algo posible. Levantarse por la ma\u00f1ana y tropezarse en el ba\u00f1o, darle una taza de caf\u00e9, porque s\u00ed. Algo peor, no poder besarnos, oler su piel salada o rozar su nariz como los esquimales.<\/p>\n<p>De repente me vino encima el recuerdo repentino de lo que me parecieron millones de peque\u00f1os momentos que no fui capaz de apreciar cuando los tuve. Cosas que daba por hechas o que incluso rechac\u00e9 entonces, al creer que eran un exceso empalagoso de cari\u00f1o. Aquellos bombardeos de besos por toda la cara que me imped\u00edan quedarme dormido, o esa man\u00eda que ten\u00eda por rodearme con sus brazos por la espalda, dici\u00e9ndome que era un abrazo de oso. Eso no ocurrir\u00eda m\u00e1s, nunca m\u00e1s. No los podr\u00eda tener porque el contacto m\u00e1s m\u00ednimo con el exterior la matar\u00eda sin remedio en poco tiempo. Arriesgar una salida de aquel colch\u00f3n de aire ser\u00eda \u00fanicamente causa de empeoramiento y esa desmejora, podr\u00eda descontrolarse, salirse de los c\u00e1lculos de los m\u00e9dicos. Correr riesgos en una situaci\u00f3n as\u00ed ser\u00eda jugar a la ruleta rusa. Un paso de m\u00e1s, una inhalaci\u00f3n de aire con alg\u00fan elemento que pudiese afectar a su inexistente sistema inmunol\u00f3gico, podr\u00eda convertirse en un final dram\u00e1tico, un disparo de bacterias, para nosotros inofensivas, pero que sin embargo la reventar\u00eda como a un globo. Se marchitar\u00eda a la misma velocidad que un hielo se derrite al sol. Al menos as\u00ed eran las descripciones de los que la cuidaban y que no daban lugar a alimentar esperanzas de recuperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mis sue\u00f1os aquellos d\u00edas eran f\u00e1ciles de imaginar. Recurrentes soluciones milagrosas aparecidas en Internet, en las que se mezclaban ung\u00fcentos milenarios con el \u00faltimo f\u00e1rmaco desarrollado en una estaci\u00f3n espacial y que era la soluci\u00f3n a los males m\u00e9dicos del siglo XXI. Otras veces, simplemente hac\u00edamos el amor como antes, como al principio, con los tropiezos de ese deseo imposible de controlar, que se presenta de repente y que hay que satisfacer de inmediato. Pero amanec\u00eda y ella aparec\u00eda tras el colch\u00f3n de aire, borrosa, ya que el material que nos separaba s\u00f3lo ten\u00eda algunos parches dispuestos para una visi\u00f3n n\u00edtida, el resto era m\u00e1s bien de la textura de algunos pl\u00e1sticos industriales, de un blanquecino casi opaco, que dejan adivinar lo que hay embalado en su interior, pero que no se puede ver con claridad hasta que lo retiras. As\u00ed era ella ahora, como un paquete con algo precioso en su interior, tanto, que no se pod\u00eda desenvolver bajo ning\u00fan concepto. Uno de esos regalos guardados durante a\u00f1os y que en las pel\u00edculas siempre se dice que han pertenecido a la abuela de alguien.<\/p>\n<p>En los hospitales los d\u00edas tienen m\u00e1s horas y el aire corre m\u00e1s lento, los sonidos est\u00e1n aplacados y no hay altibajos. Se repite constantemente esa imagen ya palidecida por los a\u00f1os de un cartel en el que se ve a una enfermera pidiendo silencio con unos labios carnosos, cruzados por un dedo puntiagudo y con la u\u00f1a perfecta. Yo no dejaba de sacarle connotaciones a los dedos, a los labios, a las enfermeras, a las limpiadoras, parec\u00eda un adolescente. A pesar de la situaci\u00f3n en la que se encontraba ella, no pod\u00eda pensar en otra cosa, como si la distancia fuese el mejor de los afrodis\u00edacos. Me sent\u00eda un poco miserable reduciendo todas mis preocupaciones a algo as\u00ed, ya que ella estaba en su jaula de pl\u00e1stico y yo s\u00f3lo pod\u00eda pensar en c\u00f3mo salvar ese pu\u00f1etero colch\u00f3n de aire para ponerla en adobo. Rid\u00edculo, un instinto ego\u00edsta dadas las circunstancias.<\/p>\n<p>Esa necesidad al no poder satisfacerse por obligaci\u00f3n, se convirti\u00f3 muy pronto en obsesi\u00f3n y la obsesi\u00f3n te lleva a pensar en las soluciones m\u00e1s peregrinas. De ah\u00ed lleg\u00f3 mi curiosidad por saber cu\u00e1nto med\u00eda aquel colch\u00f3n. 30 cent\u00edmetros. Esa era la distancia. Hab\u00edan colocado un abismo insalvable de 30 cochinos cent\u00edmetros entre ella y yo.<\/p>\n<p>Compart\u00ed con ella mis deseos y mi obsesi\u00f3n por volver a sentirla. La raz\u00f3n nos llevaba a la conclusi\u00f3n m\u00e1s l\u00f3gica, confiar en la medicina y saber que no hay mal que cien a\u00f1os dure, que va a aparecer una cura, que si la ciencia nunca para y que todo esto es una mala coincidencia y que pronto estar\u00edamos juntos de nuevo.<\/p>\n<p>Pero el tiempo pasaba y nada llegaba. Los deseos aumentaban, se hac\u00edan m\u00e1s bajos y la distancia nos hac\u00eda cada vez m\u00e1s extremistas. Llegamos a descubrir todo un nuevo lenguaje entre lo sensual y lo soez, que curiosamente nos uni\u00f3 por esa complicidad que se crea cuando se comparte algo prohibido. Susurr\u00e1bamos y nos re\u00edamos como ni\u00f1os cuando cre\u00edamos que nos iban a pillar las enfermeras mientras hac\u00edamos lo que para nosotros era amarnos. Aquellas conversaciones subidas de tono nos hicieron sentir que el pudor y el miedo a que descubriesen nuestras conversaciones era un poderoso revulsivo er\u00f3tico. Pero como todo suced\u00e1neo lleg\u00f3 a cansarnos y aquellas charlas acaloradas, lejos de aliviar instintos, s\u00f3lo provocaban frustraci\u00f3n. Esos 30 cent\u00edmetros de pl\u00e1stico y aire, eran peor que la m\u00e1s dura de las corazas. Sin esfuerzo alguno se podr\u00eda romper todo aquel parapeto que la separaba del mundo y al mismo tiempo era un puro disparate hacerlo.<\/p>\n<p>El des\u00e1nimo no tard\u00f3 demasiado en llegar. Ella empez\u00f3 a ver que el aislamiento y aquellos tratamientos la estaban desmejorando. La falta de ejercicio la hizo ganar peso y algunas arrugas aparecieron en su rostro debido a la sequedad a la que se ve\u00eda obligada por la ventilaci\u00f3n del recinto. Envejec\u00eda por momentos. La imposibilidad de poder maquillarse por las reacciones imprevisibles que esos productos podr\u00edan causarle, negaban un principio b\u00e1sico femenino, la coqueter\u00eda, sentirse atractiva aunque fuese por el artificio de la pintura. No tard\u00f3 en recordarme que ella dejar\u00eda de ser objeto de mi deseo muy pronto. Que yo no soportar\u00eda demasiado tiempo verla estropearse sin volver la vista hacia cualquier otra. Not\u00f3 enseguida con ese instinto inexplicable femenino y a pesar de mis esfuerzos disimulando, que mis ojos s\u00ed que empezaban a perderse mientras convers\u00e1bamos tras las faldas de alguna. Sus celos no tardaron en volverse casi violentos y sus reproches a ahogarse entre lloros por la impotencia de saber que estaba muy lejos a pesar de verme frente a ella.<\/p>\n<p>Aquella noche yo la velaba entre cabezadas. El aire acondicionado no era suficiente para hacer m\u00e1s llevadero aquel bochorno. Ella encendi\u00f3 la luz del recinto sin decirme nada. Me desperec\u00e9 mientras ve\u00eda como con calma ella se incorporaba de la cama y comenz\u00f3 a asearse. No me sorprendi\u00f3 ya que imagin\u00e9 que el calor tambi\u00e9n la imped\u00eda descansar. Con mucha calma se visti\u00f3 y volvi\u00f3 a sentarse en su cama mir\u00e1ndome fijamente. Cuando quise preguntarle por qu\u00e9 se hab\u00eda levantado se limit\u00f3 a pedirme con un gesto que esperase antes de decir nada.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hola<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hola \u2013respod\u00ed<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfMe quieres?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Claro que s\u00ed \u2013dije sorprendido &#8211; \u00bfA qu\u00e9 viene eso? \u00bfNo puedes dormir?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hace mucho que no viajamos juntos. Antes nos encantaba meter cuatro trapos en una maleta e irnos, sin m\u00e1s. Lejos.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfTe encuentras bien?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mejor que nunca.\u00a0<\/p>\n<p>Una sonrisa pl\u00e1cida iluminaba su rostro y ten\u00eda un gesto muy suyo que s\u00f3lo dejaba ver cuando estaba muy segura de algo. Se acerc\u00f3 a la salida del recinto y sin m\u00e1s abri\u00f3 la puerta que nos hab\u00eda separado durante meses. 30 cent\u00edmetros m\u00e1s all\u00e1,\u2026el viaje m\u00e1s largo de su vida, me dijo:\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 T\u00f3came\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El m\u00e9dico chasque\u00f3 los dedos frente a mi. Se me hab\u00eda quedado esa cara de tonto que no s\u00e9 muy bien c\u00f3mo describir. 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