{"id":571,"date":"2010-05-18T23:36:05","date_gmt":"2010-05-18T21:36:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=571"},"modified":"2010-05-18T23:36:05","modified_gmt":"2010-05-18T21:36:05","slug":"143-papayas-al-jugo-por-juvencio-valdebenito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=571","title":{"rendered":"143- Papayas al jugo. Por Juvencio Valdebenito"},"content":{"rendered":"<p>Estaba totalmente abstra\u00eddo, como en un sopor. Concentradamente\u2026 escuchaba. Estaba seguro de o\u00edr a lo lejos\u2026 un ruido que parec\u00eda provocado por una especie de m\u00e1quina cortadora de pasto, funcionando intermitentemente. <!--more-->El ruido iba y ven\u00eda. Luego, se fue haciendo cada vez m\u00e1s cercano y potente, convirti\u00e9ndose al interior de su mente, en la representaci\u00f3n gr\u00e1fica de una enorme vaca que rumiaba y rumiaba. Algunos segundos m\u00e1s tarde supuso que era este ir y venir de sonidos \u2013al encontrarse unos con otros- lo que produc\u00eda aquellas indescifrables vibraciones. Poniendo mucha atenci\u00f3n ahora, le pareci\u00f3 reconocer notas ejecutadas en piano, guitarras con largos sostenidos, sonidos de teclado al fondo entregando infinidad de disonantes notas pero, todo en un modo discordante producido por la extraordinaria gama de sonidos que parec\u00eda provenir de todos lados. De pronto, todo este caos se fundi\u00f3\u00a0 en un solo, enorme y maravilloso acorde que, alcanzando un volumen ideal\u00a0 se despleg\u00f3 totalmente a la audici\u00f3n, produci\u00e9ndole una sensaci\u00f3n de paz y plenitud que nunca antes hab\u00eda sentido. Esta reciente experiencia le dej\u00f3 totalmente fascinado, la profusa cantidad de im\u00e1genes procesadas por su mente en esos poqu\u00edsimos minutos, hab\u00eda sido fant\u00e1stica. Y pensando en ello, fue c\u00f3mo decidi\u00f3 lo que llevar\u00eda a cabo esta misma noche cuando, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, culminar\u00eda lo que hasta ahora no se hab\u00eda atrevido a ejecutar. Hasta esta noche, cuando todo se llevar\u00eda a cabo tal y como lo escuch\u00f3: primero el caos y el desorden, m\u00e1s tarde las diferentes alternativas buscando un sentido y finalmente&#8230; la acci\u00f3n, despleg\u00e1ndose armoniosamente y con espl\u00e9ndido resultado.<\/p>\n<p>Veinte a\u00f1os&#8230; s\u00ed, veinte a\u00f1os de matrimonio. Veinte a\u00f1os y parec\u00eda ayer. \u00a1C\u00f3mo le cost\u00f3 reconocerlo!&#8230; pero, al igual que muchos de sus amigos y conocidos&#8230; tambi\u00e9n se dobleg\u00f3. De joven se jactaba que a otros s\u00ed, a otros&#8230; pero a \u00e9l, a \u00e9l no. Amaba demasiado su libertad como para que cualquier d\u00eda viniese un par de femeninas piernas y le envolviesen as\u00ed como as\u00ed. Y por largo tiempo mantuvo su palabra. Ten\u00eda un buen trabajo y viv\u00eda con sus padres haciendo lo que le viniese en gana durante a\u00f1os. As\u00ed, ni supo c\u00f3mo pas\u00f3 el tiempo&#8230; con los amigos, el buen trago, la agradable compa\u00f1\u00eda femenina pero&#8230; \u00a1sin compromisos, pues! La vida es linda as\u00ed, sin compromisos. Llegas a la hora que quieres, sin que nadie te diga nada, sin tener quien te critique constantemente lo que haces&#8230; \u00a1y lo que no haces! Claro, como todas las cosas buenas, esto tambi\u00e9n ten\u00eda que acabar alg\u00fan d\u00eda y&#8230; ya cerca de los cuarenta empez\u00f3 a pensar que a lo mejor no ser\u00eda tan malo vivir con alguien, solos los dos. \u00bfY si encontrase alguna buena mujercita que le acompa\u00f1ase?&#8230; tal vez hasta resultar\u00eda agradable aunque&#8230; siempre hab\u00eda dicho que&#8230; pero\u2026 \u00bfy si probara?&#8230;<\/p>\n<p>Y lo hizo. Y luego de un par de a\u00f1os comenz\u00f3 el martirio, el sufrimiento que hab\u00eda adivinado de joven y que le hab\u00eda mantenido soltero por tantos a\u00f1os. Y as\u00ed, llevaba ya veinte y no sab\u00eda hasta cuando podr\u00eda soportarlo.<\/p>\n<p>Hab\u00eda trabajado r\u00e1pido en la ma\u00f1ana y esto le permiti\u00f3, cerca del mediod\u00eda unos momentos de reflexi\u00f3n y relajo. En la radio hab\u00edan puesto aquel tema que, curiosamente se titulaba \u201cLos perros de la guerra\u201d y, desde que lo escuchara no pudo dejar de pensar en su esposa. Y bueno, ahora que lo hab\u00eda decidido, ten\u00eda el d\u00eda completo para preparar todo cuidadosamente, sin dejar cabo suelto, nada\u00a0 al azar. El plan urdido era perfecto y se le presentaba tan claro que, hasta le parec\u00eda rid\u00edculo no haberlo pensado antes.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 el resto de la jornada ultimando todos los detalles hasta que lleg\u00f3 la hora de salida y, despidi\u00e9ndose amablemente de sus compa\u00f1eros de oficina, se march\u00f3. Mientras cubr\u00eda la distancia hasta su casa en el inc\u00f3modo microb\u00fas, ensayaba mentalmente los pasos a seguir:<\/p>\n<p>&#8211; Llegar\u00e9 como todos los d\u00edas y all\u00ed estar\u00e1 ella. Luego de su habitual y g\u00e9lida recepci\u00f3n me servir\u00e1 la cena. Eso s\u00ed, hay que reconocer que en la cocina, la mujer es una maravilla&#8230; si hay algo inobjetable en ella, es su mano para la cocina. Insuperable. Sin embargo, no debo distraerme, debo continuar en lo que me ocupa. Primeramente, intentar\u00e9 un tema de conversaci\u00f3n sin mayor trascendencia&#8230; como para tantear el terreno; m\u00e1s adelante ver\u00e9 el modo de llevarla donde yo quiero y as\u00ed, desembocar finalmente y sin que se note demasiado, al terreno propicio donde efectuar el golpe final. Y es all\u00ed donde ella, con toda seguridad, luego de aparentar una atenci\u00f3n que jam\u00e1s ha sentido para nada, tomar\u00e1 la iniciativa comenzando con su serie de rutinarias quejas, eliminando de plano toda posibilidad de que la conversaci\u00f3n se desenvuelva en tono amigable, o al menos neutral. En realidad, as\u00ed ha sido en estos \u00faltimos a\u00f1os pero&#8230; ahora hay una diferencia notable, ahora&#8230; tengo un plan. Cuando ella empiece con su charlataner\u00eda, la escuchar\u00e9&#8230; quiz\u00e1s hasta con atenci\u00f3n, no mucha pues podr\u00eda despertar sospechas. Y luego&#8230; proceder\u00e9.<\/p>\n<p>As\u00ed fue como lleg\u00f3, puntual como siempre. Cauteloso y en esta ocasi\u00f3n, con mayor cuidado a\u00fan. La mujer sirvi\u00f3 la comida, tambi\u00e9n como siempre. Y se qued\u00f3 mir\u00e1ndolo expectante, a la espera de sus terriblemente rutinarias\u00a0 y est\u00fapidas conversaciones. Osvaldo -esta vez guardando silencio- la observaba disimuladamente mientras com\u00eda.\u00a0 Y mientras lo hac\u00eda, se le ocurri\u00f3 que su mujer parec\u00eda uno de aquellos impresionantes luchadores de sumo (para empezar, con un peso sobre ciento ochenta kilos), esperando el momento preciso para lanzarse sobre su contrincante con la intenci\u00f3n de sofocarlo hasta morir&#8230; Bueno, no hasta morir en realidad, al fin y al cabo es s\u00f3lo un deporte y su finalidad est\u00e1 lejos del asesinato. Luego, \u00e9l se\u00a0 imagin\u00f3 como un domador de fieras, de esos que se ve\u00edan en los circos de anta\u00f1o: l\u00e1tigo en mano y una silla en la otra. En una, la provocaci\u00f3n a la bestia, en la otra&#8230; la precauci\u00f3n, por si acaso. Y ella, como si adivinase sus pensamientos, le observaba curiosamente, cual fiera troquelada que duda a\u00fan de sus instintos primarios, carniceros y sanguinarios.<\/p>\n<p>Por un momento sus miradas se encuentran, se miden y calculan. Se produce un silencio que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de cualquier previsi\u00f3n. Es un instante en que podr\u00eda suceder cualquier cosa, incluso hasta que alguno de ellos cayese muerto all\u00ed mismo, sin ninguna explicaci\u00f3n&#8230; all\u00ed mismo. No ocurre nada sin embargo. El momento ha pasado.<\/p>\n<p>Osvaldo calcula entonces que ahora es el instante preciso para llevar <strong>su<\/strong> conversaci\u00f3n tal como lo ha planeado. Y comienza cuidadosamente:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfTe cont\u00e9 lo que pas\u00f3 ayer en la tarde, en la oficina, Zulema?&#8230; \u00bfno?&#8230; pues, fue de lo m\u00e1s divertido. El \u201cgordo\u201d Pinto se le lanz\u00f3 a la Julita&#8230; en un momento de debilidad tiene que haber sido porque&#8230; lo que es la Julita&#8230; pero, no s\u00e9 por qu\u00e9 fue que se lanz\u00f3 el \u201cgordo\u201d. Lo curioso es que la Julita se qued\u00f3 sin habla&#8230; no supo c\u00f3mo reaccionar&#8230; y se puso a tartamudear. Y el \u201cgordo\u201d, en ese instante se percat\u00f3 de la brutalidad que estaba cometiendo y aprovech\u00f3 el instante de indecisi\u00f3n de la Julita para hacerse el loco y cambiar r\u00e1pidamente el tema&#8230; \u00bfTe imaginas lo que habr\u00eda pasado si hubiese aceptado la invitaci\u00f3n?&#8230; \u00a1Hasta ah\u00ed no m\u00e1s llega el \u201cgordo\u201d!<\/p>\n<p>Zulema aparenta no prestar la m\u00e1s m\u00ednima atenci\u00f3n mientras, con un gesto de ol\u00edmpico desprecio contin\u00faa con el ritual de la cena, cambiando los platos a medida que Osvaldo los desocupa. Sin embargo, est\u00e1 pendiente de cada palabra desde que \u00e9ste iniciase su mon\u00f3logo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Pero la cosa no termin\u00f3 ah\u00ed, no m\u00e1s- contin\u00faa Osvaldo. \u2013La Julita se indign\u00f3 tanto con la actitud del \u201cgordo\u201d que se par\u00f3 y parti\u00f3 a la oficina del jefe donde acus\u00f3 al \u201cgordo\u201d de&#8230; \u00a1ACOSO SEXUAL!\u00a0 Nada menos que de&#8230;\u00a0 \u00a1acoso sexual! \u00bfTe das cuenta, Zulema?&#8230;<\/p>\n<p>Zulema, como que empieza a captar para donde va la cosa y hace trabajar su cabeza para asumir de la mejor forma posible la situaci\u00f3n. Sin pronunciar palabra se pregunta: -\u00bfHasta adonde pensar\u00e1 llegar \u00e9ste? Si me sigue hablando de la tal Julita, sabiendo que no la soporto, es porque algo pretende. Voy a dejar que siga para ver qu\u00e9 es lo que realmente espera.<\/p>\n<p>&#8211; Por supuesto que el jefe ni la escuch\u00f3- continu\u00f3 Osvaldo. \u2013Pero, al menos se dio el gusto de acusarlo.\u00a0 Zulema, me gust\u00f3 la actitud de la Julita- finaliz\u00f3.<\/p>\n<p>Apenas Osvaldo desliz\u00f3 su \u00faltimo comentario, y justo en el momento en que se llevaba a la boca una tira de papayas al jugo que Zulema hab\u00eda preparado de postre, intuy\u00f3 que ah\u00ed estaba&#8230;<\/p>\n<p>-\u00bfY de d\u00f3nde sacaste t\u00fa que a <strong>mi <\/strong>me pueda interesar <strong>algo<\/strong> siquiera de lo que le pase o pueda pasarle a la tal&#8230; Julita? \u00bfSabes qu\u00e9, Osvaldo?&#8230; ya no te soporto m\u00e1s. No tengo ni idea de por qu\u00e9 te preparo la cena y te espero cuando&#8230; ya no existe el m\u00e1s m\u00ednimo lazo entre los dos. Pero&#8230; esto se acab\u00f3, \u00a1se acab\u00f3!&#8230; \u00bfTe serviste el postre?&#8230; \u00bfTodo?&#8230; \u00a1hasta aqu\u00ed no m\u00e1s lleg\u00f3 la cosa!- explot\u00f3 Zulema.<\/p>\n<p>Eso era justamente lo que Osvaldo esperaba. Que se iniciara esta ya habitual serie de reclamos, de protestas, de incomprensiones, de todo aquello que ocurr\u00eda cada noche, cada d\u00eda. Y ahora claro, se presentaba su oportunidad&#8230; la oportunidad que estaba esperando desde que se le ocurri\u00f3 el plan para terminar de una buena vez con todo aquello.<\/p>\n<p>-\u00a1Veinte a\u00f1os!&#8230;\u00a0 Veinte a\u00f1os y todo&#8230; \u00bfpara qu\u00e9?&#8230; \u00bfpara que me vengas a hablar de&#8230; la Julita?&#8230;- continuaba la mujer.<\/p>\n<p>Osvaldo mientras acaba el postre, simula escucharla en silencio. Paulatinamente, comienza a sentirse un tanto extra\u00f1o, diferente. No puede definir con claridad qu\u00e9 sucede pero&#8230; un leve adormecimiento que nunca antes ha experimentado, una peque\u00f1a molestia en el est\u00f3mago, algo parecido a un leve mareo&#8230; Mientras Zulema habla y habla, los malestares parecen ir en aumento. Tal vez ha comido demasiado\u2026<\/p>\n<p>-\u00bfTe serviste el postre?- la voz de la mujer retumb\u00f3 en su cabeza. Repentinamente advierte que se est\u00e1 sintiendo realmente mal. Con un leve sobresalto se le ocurre que quiz\u00e1s ya no podr\u00e1 aplicar su plan, su tan acariciado proyecto. La cabeza zumba desagradablemente y entonces&#8230; comienza a sudar. Siente la lengua seca y dormida&#8230;\u00a0 Y Zulema que no para de hablar. Cuando quiso llamar su atenci\u00f3n la ve dirigirse al tel\u00e9fono y, sin mirarlo siquiera marcar un n\u00famero&#8230; sin parar de hablar.\u00a0 Y el dolor de cabeza, las n\u00e1useas y el ruido&#8230; y Zulema que habla y habla y&#8230; una sucesi\u00f3n de im\u00e1genes y sonidos sin sentido que pasan por su cabeza. Repentinamente advierte la extraordinaria similitud de lo que est\u00e1 ocurriendo ahora con la m\u00fasica que escuchara en la ma\u00f1ana, cuando fue que decidi\u00f3 concluir todo hoy. Claro, est\u00e1 en la parte en la que no hay ning\u00fan concierto, s\u00f3lo ruido. Y si no recuerda mal, despu\u00e9s de toda esta secuencia desagradable, lo que viene ahora es un gran acorde donde todo comienza a armonizar, gloriosa y bellamente&#8230; Y ah\u00ed est\u00e1&#8230; el acorde pleno y majestuoso.<\/p>\n<p>Un segundo antes de cerrar los ojos para siempre, Osvaldo tiene el instante de lucidez suficiente para comprender que Zulema, simplemente&#8230; se le ha adelantado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estaba totalmente abstra\u00eddo, como en un sopor. Concentradamente\u2026 escuchaba. 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