{"id":563,"date":"2010-05-18T01:03:19","date_gmt":"2010-05-17T23:03:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=563"},"modified":"2010-06-06T23:01:07","modified_gmt":"2010-06-06T21:01:07","slug":"140-antigona-por-castro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=563","title":{"rendered":"140- Ant\u00edgona. Por Castro"},"content":{"rendered":"<p>Cuando ley\u00f3 el primer p\u00e1rrafo, Laureano Cre\u00f3n Tello, jurado del m\u00e1s prestigioso concurso de relatos del pa\u00eds, palideci\u00f3.<!--more-->\u00a0Una bocanada de terror presion\u00f3 su sien y aceler\u00f3 el tic de su p\u00e1rpado. Continu\u00f3 la lectura de las cuatro p\u00e1ginas escritas en times new roman, cuerpo doce, con interlineado doble, comprobando en cada frase que el llamado Ant\u00edgona (era obligatorio el pseud\u00f3nimo) estaba contando paso a paso lo que Laureano llevaba ocultando m\u00e1s de tres a\u00f1os.\u00a0<\/p>\n<p>Se tens\u00f3 sobre el car\u00edsimo sill\u00f3n ingl\u00e9s herencia de su madre. Bebi\u00f3 un sorbo de caf\u00e9.\u00a0<\/p>\n<p>Inspir\u00f3. Exhal\u00f3.\u00a0<\/p>\n<p>No hab\u00eda sido buena idea aceptar ser uno de los miembros del jurado de aquel premio de relato breve. No. Le daba mucha pereza, pero su agente insisti\u00f3 tanto que no pudo negarse. Es un premio prestigioso, estar\u00e9is los escritores de siempre, ser\u00e1 divertido, y no te viene mal un poco de publicidad despu\u00e9s de las bajas ventas del \u00faltimo libro. Accedi\u00f3 sin convencimiento y herido en su orgullo de escritor mimado, pero seguro de que su agente sacar\u00eda tajada de todo esto. Le aburr\u00edan tanto los escritores noveles, pero, vale, venga, aceptar\u00e9. Espero no morir de aburrimiento.<\/p>\n<p>Acababan de entregarle los cinco relatos finalistas. Y all\u00ed estaba, temblando frente a uno de ellos. Volvi\u00f3 a respirar y a exhalar despacio, pero el pulso aumentaba con esa prosa austera, de una calidad indiscutible, que describ\u00eda con exactitud repugnante su pasado m\u00e1s escondido. Tal cual. Sin concesiones. Una coincidencia improbable. Sin embargo, cierta.\u00a0<\/p>\n<p>Inspir\u00f3, exhal\u00f3.\u00a0<\/p>\n<p>La protagonista era una mujer. Una escritora de cierta fama que cuidaba de su octogenaria madre enferma de Alzheimer cuando ella empezaba a disfrutar de los cuarenta. La demencia de su madre le regalaba cada d\u00eda una arruga nueva. Acababa de divorciarse, y en esos momentos no pod\u00eda soportar nada que le mermara m\u00e1s su ya maltrecha autoestima. Pero entre cuidadoras, terapeutas y pa\u00f1ales para incontinentes graves, la herencia se dilu\u00eda en los extractos del banco.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Cre\u00f3n Tello le\u00eda con las pupilas cada vez m\u00e1s dilatadas. Se le escap\u00f3 un gemido inclasificable al descubrir la siguiente coincidencia. Ella, (como \u00e9l, dios m\u00edo, \u00bfc\u00f3mo puede ser?&#8230;) vendi\u00f3 su casa de la playa, su refugio, la garant\u00eda de un futuro holgado si el p\u00fablico dejaba de interesarse por los misterios hist\u00f3ricos. Como hizo \u00e9l durante muchos a\u00f1os, en esa casa de piedra con vistas al Atl\u00e1ntico (\u00bftambi\u00e9n conoc\u00eda la aldea de la Costa da Morte?) escrib\u00eda las novelas que codiciaban las mejores editoriales. Literatura mala, muy rentable. Por la casa le dieron un past\u00f3n. La mitad, para su exmarido. Bienes gananciales. La otra mitad, para <em>La fuente de oro<\/em>, un lugar donde \u201csus mayores se sentir\u00e1n j\u00f3venes\u201d. Cuatro mil al mes. Una barbaridad. La enfermedad no pod\u00eda con su anciana madre, pero si con su herencia.\u00a0<\/p>\n<p>Cambio de p\u00e1gina temblando. Ant\u00edgona narraba con una literalidad fantasmal el plan que \u00e9l mismo puso en marcha cuando los neur\u00f3logos le avisaron de que la situaci\u00f3n podr\u00eda alargarse varios a\u00f1os, que el declive ser\u00eda paulatino, en ocasiones imperceptible, pero que no hab\u00eda soluci\u00f3n, y que no se preocupara porque esta enfermedad era peor para los familiares, ella no sufr\u00eda en absoluto.\u00a0<\/p>\n<p>Sin dar cr\u00e9dito, ley\u00f3 c\u00f3mo esa escritora imaginada consigui\u00f3 el veneno de un amigo farmac\u00e9utico con la excusa de documentarse para su pr\u00f3xima novela sobre la corte de Felipe II. Si no puedo describir c\u00f3mo es la textura, me qued\u00f3 sin una parte importante de la narraci\u00f3n, le hab\u00eda dicho ella, le hab\u00eda dicho \u00e9l. Pero no lo pruebes, le dijo su amigo &#8211; a ella tambi\u00e9n-los s\u00edntomas que produce son muy leves, pero destrozan el h\u00edgado de cualquiera en dos semanas. Tranquilo, no quiero morirme ahora que mi madre me necesita m\u00e1s que nunca.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Pidi\u00f3 a la enfermera que le dejara dar de cenar a su madre. No se preocupe, yo me ocupo de las pastillas. Son dos \u00bfno?, con un poco de agua. Cada noche, mientras su madre miraba huecamente el inicio del telediario, ella vaciaba la c\u00e1psula e introduc\u00eda un poco de esos polvos certeros e inapreciables en ninguna autopsia. A Laureano le sudaban los dedos. A\u00fan recordaba el tacto del pl\u00e1stico fino, y de los labios de su madre, secos, como de muerta.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Expir\u00f3, exhal\u00f3. Espir\u00f3, exhal\u00f3.\u00a0<\/p>\n<p>El relato de Ant\u00edgona se regodeaba en los quince d\u00edas que dur\u00f3 el envenenamiento. Cada vez est\u00e1 m\u00e1s apagada, dec\u00eda el geriatra, la enfermedad avanza inexorable, hay que estar preparados. La hija compungida. No, no tengo hermanos. Mi padre ya falleci\u00f3. S\u00f3lo la tengo a ella. No me importa estar aqu\u00ed todo el d\u00eda, no puedo escribir, me resulta imposible.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Cre\u00f3n Tello trag\u00f3 saliva.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Inspirar, expirar.\u00a0<\/p>\n<p>Noventa y cinco pulsaciones.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Inspirar, expirar.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Tir\u00f3 los folios impresos. No pod\u00eda seguir leyendo. Era una locura, una venganza de su conciencia. No pod\u00eda ser. Seguro que el tratamiento ansiol\u00edtico le estaba jugando una mala pasada. Bebi\u00f3 m\u00e1s caf\u00e9. Avanz\u00f3 hacia el final del relato.\u00a0<\/p>\n<p>Mientras la anciana empeoraba, la madura escritora y el joven m\u00e9dico de la residencia aliviaban las tensiones que les provocaba estar tan cerca del declive org\u00e1nico en la camilla de enfermer\u00eda haciendo clara exhibici\u00f3n de su plenitud sexual. Ant\u00edgona describ\u00eda esos polvos con una precisi\u00f3n insultante. Gritos de placer que se disimulaban con los de los residentes llamando a su mam\u00e1. Su cuerpo m\u00e1s esbelto en las manos del m\u00e9dico acostumbrado a examinar carnes moribundas.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Una n\u00e1usea ceg\u00f3 la lectura de Laureano. No pod\u00eda ser, Nadie sab\u00eda de su aventura con la doctora, no pod\u00eda ser. \u00bfQui\u00e9n le estaba gastando semejante broma? \u00bfQui\u00e9n era Ant\u00edgona?\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El amante geriatra certific\u00f3 la parada card\u00edaca de la anciana madre. La hija llor\u00f3 y respir\u00f3. Mejor as\u00ed. Ya no sufre m\u00e1s. No, si ella no sufr\u00eda&#8230;.pero as\u00ed descansar\u00e1s t\u00fa, te hace mucha falta. No s\u00e9. La voy a echar tanto de menos. Han sido dos a\u00f1os junto a ella casi d\u00eda y noche. Los mismos comentarios que \u00e9l hab\u00eda escuchado compungido. Las mismas personas en el entierro. Una prima lejana. Su agente. El geriatra. Su ex.<\/p>\n<p>\u00a0Inspir\u00f3, exhal\u00f3. Inspiro, exhal\u00f3.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Laureno Cre\u00f3n Tello termin\u00f3 de leer el relato con un sospechoso dolor intercostal. Respiraba con dificultad. Decidi\u00f3 darle la menor puntuaci\u00f3n. No ganar\u00eda. No conocer\u00eda a Ant\u00edgona y dentro de unos d\u00edas sonreir\u00eda recordando tanta casualidad.\u00a0<\/p>\n<p>Pero el resto del jurado fue generoso y Ant\u00edgona gan\u00f3 el concurso. Un relato realista y bien documentado, como si su autor o autora hubiera pasado por algo semejante. Muy veraz, si se\u00f1or, muy estremecedoramente veraz. Todos los miembros estamos de acuerdo, Laureano, no s\u00e9 c\u00f3mo no es tambi\u00e9n tu favorito. No s\u00e9, demasiado truculento. Nadie puede asesinar a su madre y seguir viviendo como si nada. Est\u00e1 bien escrito, s\u00ed, pero&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>La ceremonia de entrega de premios se celebr\u00f3 en un c\u00e9ntrico hotel. Laureano permanec\u00eda junto a sus compa\u00f1eros del jurado. Inspiraba, exhalaba. Tercer premio, 95 pulsaciones. Aplausos, besos. Segundo premio, 105 pulsaciones. Aplausos besos. Primer premio \u201cJaque mate\u201d. Aplausos, mil pulsaciones, temblor, sudor en cada poro del cuerpo.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Ant\u00edgona se acerc\u00f3 lentamente con una sonrisa robada al diablo. No ten\u00eda ni idea de quien era esa joven de hermosura inquietante. Recogi\u00f3 el galard\u00f3n. Subi\u00f3 al estrado con paso lento. Agradeci\u00f3 al jurado que hubieran elegido el relato de una desconocida. Dedic\u00f3 el premio a su marido, un escritor que abandon\u00f3 su carrera en la cima del \u00e9xito para cuidar a su madre, enferma de Alzheimer.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Abandon\u00f3 el atril entre aplausos, y antes de sentarse en su mesa, se dio la vuelta lentamente. Su mirada se cruz\u00f3 con la de Laureano. Una mirada ir\u00f3nica que abri\u00f3 su alma como un enigm\u00e1tico bistur\u00ed el\u00e9ctrico.\u00a0<\/p>\n<p>Espirar, exhalar, pulso acelerado, sudor&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>Ant\u00edgona no quiso desvelar su nombre. En su primer libro, quiz\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando ley\u00f3 el primer p\u00e1rrafo, Laureano Cre\u00f3n Tello, jurado del m\u00e1s prestigioso concurso de relatos del pa\u00eds, palideci\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-563","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-a-concurso"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/563","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=563"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/563\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=563"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=563"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=563"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}