{"id":446,"date":"2010-05-12T01:26:22","date_gmt":"2010-05-11T23:26:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=446"},"modified":"2010-05-12T01:26:22","modified_gmt":"2010-05-11T23:26:22","slug":"102-un-fragil-equilibrio-por-kike","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=446","title":{"rendered":"102- Un fr\u00e1gil equilibrio. Por Kike"},"content":{"rendered":"<p>Si s\u00f3lo por variar o por la importancia de los asuntos hubieran roto con la costumbre de las cosas dichas a medias y los sobreentendidos; <!--more-->si hubieran vislumbrado la posibilidad del equ\u00edvoco y, sin temor a aquello que la luz tiene de grosero,\u00a0 hubieran hablado con claridad; si hubiesen dejado al menos por esta vez los rodeos y los eufemismos para mantener una charla limpia, clara, feroz; ahora no habr\u00eda, acaso, llaves apretadas ni papeles arrugados.<\/p>\n<p>Pero era mucho tiempo de aquello. Y de alguna manera esos vericuetos -el rodear un concepto nombrando todo aquello que est\u00e1 en sus fronteras pero dej\u00e1ndolo innominado, el reemplazar con frases largu\u00edsimas las palabras m\u00e1s simples, todas esas cosas dichas a medias o no dichas- hab\u00edan forjado un fr\u00e1gil equilibrio en el que se pod\u00edan querer y sentirse a salvo.<\/p>\n<p>O quiz\u00e1 fuese que como los dos trabajaban con la precisi\u00f3n quer\u00edan dejarla afuera de su peque\u00f1o mundo lo m\u00e1s posible, cerrar las persianas a la encandiladora luminosidad de los significados definitivos para que s\u00f3lo pudiese entrar por sus rendijas el tenue resplandor de las ideas vagas. Hacer un nido de silencios y humedades, de gui\u00f1os c\u00f3mplices y botellas vaciadas, de canciones compartidas y libros regalados sin dedicatorias o con dedicatorias m\u00ednimas y elusivas.<\/p>\n<p>O acaso s\u00f3lo fuera la costumbre, el largo tiempo de no decir, de no poder decir casi nada de lo que los un\u00eda. Pensaban -aunque ninguno fuera a confesarlo- que si no usaban la palabra <em>amor<\/em>, la \u00fanica que importaba, pod\u00edan tambi\u00e9n prescindir de las otras.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 fuera otra cosa. Como que veintitantos a\u00f1os antes -cuando a\u00fan eran muy j\u00f3venes y las palabras limpias, pr\u00e1cticas y feroces eran su reino- en plan de dec\u00edrselo todo hab\u00edan fracasado y no quer\u00edan volver a perderse.<\/p>\n<p>Lo cierto es que sus conversaciones sol\u00edan ser como acertijos. Acertijos perdidos en viejas revistas cuyas respuestas deb\u00edan ser buscadas en n\u00fameros posteriores y olvidados. Siempre supon\u00edan, entonces, un acto de fe: creer que hablaban de lo mismo.<\/p>\n<p>Lo primero que la mujer vio al salir de la llovizna y entrar al bar fue el almanaque con la foto del Mudo. Mir\u00f3 con incredulidad y bronca un n\u00famero, una fecha, que se alejaba peligrosamente del presente, separ\u00e1ndola a ella de la tranquilidad de sus certezas y preocupaciones habituales, dej\u00e1ndola encerrada en un pensamiento recurrente. Sacudi\u00f3 la mujer su cabeza, como tratando de alejar el pensamiento de ah\u00ed donde se hab\u00eda alojado y las pocas gotas de la lluvia que se le hab\u00edan enredado en la cabellera enrulada.<\/p>\n<p>Busc\u00f3 despu\u00e9s unos segundos por las mesas -entre los tipos grises inclinados gris\u00e1ceamente sobre los pocillos de caf\u00e9, las parejitas de manos entrelazadas y miradas vidriosas, los amigotes ruidosos que discut\u00edan la perfecta formaci\u00f3n de la selecci\u00f3n de f\u00fatbol y el sonido de la radio que llegaba desde el mostrador- hasta que comprendi\u00f3 que por una vez hab\u00eda llegado primero. Consult\u00f3 su reloj, faltaban tres minutos. La mujer sab\u00eda que la puntualidad del hombre le imped\u00eda llegar antes de la hora fijada tanto como despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Eligi\u00f3 entonces una mesa como la hubiese elegido \u00e9l: lejos de la ventana pero desde donde pudieran ver la calle, por uno de los espejos de atr\u00e1s de la barra.<\/p>\n<p>Ver sin ser vistos, pens\u00f3. Pens\u00f3: lo p\u00fablico y lo privado.<\/p>\n<p>Sonri\u00f3 tristemente y al sentarse autom\u00e1ticamente busc\u00f3 la cigarrera de cuero en su bolso pero, como una trampa, encontr\u00f3 antes el papel. Lo mir\u00f3 un instante apenas, y volvi\u00f3 a guardarlo, arrug\u00e1ndolo en la urgencia. Llam\u00f3 al mozo, el \u00edndice y el pulgar casi toc\u00e1ndose -un caf\u00e9- olvidada ya de las ganas de fumar.<\/p>\n<p>El mozo se acercaba con la taza, el vaso y la jarrita con agua, cuando el hombre entr\u00f3 por la puerta lateral. Por eso, mientras la mujer vaciaba un sobre de az\u00facar en el caf\u00e9 y lo revolv\u00eda, no lo vio acercarse, no lo vio caminar hasta ella entre los tipos grises, las parejitas de manos entrelazadas, los amigotes ruidosos y el sonido de la radio. Vio la flor sobre la mesa antes de percibir el perfume del hombre. Y encontr\u00f3 al hombre despu\u00e9s que al perfume.<\/p>\n<p>No ser\u00e1 una orqu\u00eddea, dijo el hombre, no ser\u00e1 una rosa, pero es para vos.<\/p>\n<p>La mujer sonri\u00f3, ahora sin la tristeza anterior. Acarici\u00f3 la flor con la punta de los dedos sin levantarla de su lugar sobre la mesa, junto a la jarra con agua.<\/p>\n<p>Hermosa, dijo para decir gracias.<\/p>\n<p>El hombre llam\u00f3 al mozo y pidi\u00f3 un caf\u00e9 doble. Ella se puso a jugar con su pelo. El hombre pens\u00f3 que aunque no fuera m\u00e1s que por eso toda la historia -hasta las peores partes, incluso el haberla perdido para volver a encontrarla cuando ya era ajena- hab\u00eda valido la pena, que ser\u00eda capaz de mil locuras s\u00f3lo por verla jugar con su pelo enrulado en la mesa escondida de un bar alejado.<\/p>\n<p>Secretearon un poco sobre las tazas, acercando sus manos hasta casi rozarlas pero sin hacerlo, mir\u00e1ndose fijamente, con el comienzo de lo que entendieron como una sonrisa rasgu\u00f1\u00e1ndoles la comisura de los labios y el brillo de los ojos.<\/p>\n<p>El hombre retir\u00f3 las manos -en uno de sus dedos de la izquierda una franja de piel m\u00e1s blanca hablaba a gritos, gritos que la mujer parec\u00eda no escuchar, de la ausencia de un anillo largamente usado- para sacar el \u00faltimo cigarrillo de un paquete de <em>Jockey<\/em>. Lo encendi\u00f3, el hombre, dej\u00f3 el paquete sobre la mesa y dio una pitada profunda. El equilibrio justo, dijo bromeando con el sabor \u00e1spero del tabaco y con el paquete vac\u00edo y rojo m\u00e1s que con la mujer. Cuando el aroma del humo azul se expandi\u00f3 entre los rostros y sobre la mesa, todo el cuerpo de la mujer se contrajo, se repleg\u00f3 contra s\u00ed mismo. Por favor, dijo llev\u00e1ndose la mano a la boca, siento que me revuelve el est\u00f3mago. Disculp\u00e1, se excus\u00f3 el hombre, extra\u00f1ado pero sin preguntar, mientras apagaba el cigarrillo.<\/p>\n<p>Bueno, dijo despu\u00e9s, \u00bfvamos a dejarnos de vueltas y vamos a encarar el asunto o vamos a seguir haciendo de cuenta que no est\u00e1 pasando? Estaba esperado que empez\u00e1ramos, dijo la mujer, ya sab\u00e9s c\u00f3mo soy. El hombre la mir\u00f3 un momento aferrado la taza de caf\u00e9 casi vac\u00eda ya y dijo que no quer\u00eda apurarla, no despu\u00e9s de todo el tiempo que ten\u00edan en com\u00fan, pero que sent\u00eda que unas etapas terminaban y otras arrancaban y que hab\u00eda que ponerse a tiro con la realidad. Ya sab\u00e9s lo que dice el viejo, dijo la mujer y su voz temblaba al hablar, no hay que confundir lo real con la verdad. De eso hablamos justamente, la interrumpi\u00f3 el hombre, de ajustar la realidad y la verdad por una vez. La mujer volvi\u00f3 a hacer la se\u00f1a que significa caf\u00e9 y dijo que ten\u00eda miedo. Mucho miedo, dijo la mujer. El hombre sonri\u00f3 francamente y le tom\u00f3 las manos entre las suyas antes de preguntar si ella pensaba que no iba a haber miedo, susto, una cagazo padre, vamos, ante aquello que estaba sucediendo. La mirada de la mujer se endureci\u00f3 un poco ante la sonrisa pero no retir\u00f3 las manos: claro que sab\u00eda que iba a tener miedo, ya era una mina grande y aquello que estaba sucediendo daba v\u00e9rtigo siempre, pero se iba poniendo peor y peor con los a\u00f1os. \u00bfPeor?, pregunt\u00f3 el hombre. La mujer sigui\u00f3 como si no lo hubiese escuchado: y cuando los acontecimientos finalmente se desatan a esta altura del partido es simplemente aterrador, dijo. \u00a0<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el caf\u00e9. Otro, pidi\u00f3 el hombre. Quedate \u00e9ste, dijo la mujer, yo no lo quiero, me arrepent\u00ed, prefiero un\u00a0 <em>Coca<\/em>. Y dirigi\u00e9ndose al mozo agreg\u00f3: y un tostado, por favor. El hombre no hizo ning\u00fan comentario, como si un caf\u00e9 o una gaseosa fueran una misma cosa, y volvieron a lo que estaban hablando: el miedo, lo que planeaban hacer y no. Cuando el mozo volvi\u00f3 interrumpieron de nuevo la conversaci\u00f3n y el hombre dijo que deber\u00edan haber sincronizado los pedidos. Ya sab\u00e9s c\u00f3mo es esto, dijo la mujer, cuando es un buen momento para uno a veces no es un buen momento para otro y cuando es un buen momento para todos suele ser demasiado tarde. \u00bfFatalismo de las seis de la tarde?, pregunt\u00f3 el hombre intentando volver a la sonrisa con una suerte de burla cari\u00f1osa. Fatalismo de fines de octubre, dijo la mujer con la mirada dura y perdida en el almanaque, ya sab\u00e9s, hay cosas que cambian todos los planes. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 el resto, dijo el hombre, los planes que cambian todas las cosas, las cosas que no cambian nunca, y el resto de nuestras vidas. Nuestras vidas, repiti\u00f3. Hay m\u00e1s que nuestras vidas en juego, dijo la mujer. Ahora fue el rostro del hombre que se ensombreci\u00f3, por primera vez en la tarde, y como un acto reflejo mir\u00f3 -record\u00f3, compar\u00f3- la franja de piel m\u00e1s blanca en su dedo y la discreta argolla dorada en la mano de la mujer. Ella no percibi\u00f3 esa mirada porque la suya hab\u00eda vuelto, recurrente, a un n\u00famero, una fecha del almanaque con la foto del Mudo.<\/p>\n<p>Pero pens\u00e9 que algo como esto era lo que quer\u00edamos, lo que de alguna manera hab\u00edamos fantaseado todos estos a\u00f1os, dijo el hombre. \u00bfEsto?, pregunt\u00f3 la mujer asombrada, \u00bfahora? Quiz\u00e1 ya sea un poco tarde para todos, \u00bfno crees? No s\u00e9 si queremos esto ahora, en caso de que en alg\u00fan momento haya sido posible, dijo. Entonces, dijo el hombre y no dijo m\u00e1s. Entonces, dijo la mujer, tomando sin mirar la mano sin anillo del hombre, necesito que me acompa\u00f1es en lo que decid\u00ed, aunque no sea lo que esperabas, para que despu\u00e9s podamos seguir con nuestras vidas tal y como eran. Tengo miedo, dijo, tengo mucho miedo. Pero no puede ser que el miedo nos frene, dijo el hombre. Dijo: no esta vez. La mujer contest\u00f3 que no pod\u00eda ser de otra manera. Repiti\u00f3: no me dejes sola. Yo no te dejo sola, contest\u00f3 el hombre, digo m\u00e1s, estoy m\u00e1s dispuesto que nunca a ir hasta el final, juntos. Es tarde, dijo la mujer. \u00bfTarde?, pregunt\u00f3 el hombre perplejo, \u00bfc\u00f3mo va a ser tarde? Ya sab\u00e9s, no me estoy poniendo m\u00e1s joven, dijo la mujer, te pido que comprendas. Que comprenda, repiti\u00f3 el hombre y no pudo seguir.<\/p>\n<p>Sobrevino un momento de silencio en la mesa, un momento que fue del sonido de la lluvia de la calle, de las voces de mesas vecinas, del d\u00e9bil murmullo de la radio que llegaba desde el mostrador.<\/p>\n<p>Necesito que me acompa\u00f1es en esto, dijo la mujer. La voz del hombre, que volvi\u00f3 a mirar el anillo dorado en la mano de la mujer, son\u00f3 distinta cuando dijo lo siento, pero ya te dije que se trata de poner de acuerdo lo real con la verdad, y hay cosas que cada uno debe arreglar por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>No, dijo la mujer, vos sos un hijo de puta.<\/p>\n<p>La puteada son\u00f3 como un portazo y despu\u00e9s no sirvieron ya las palabras, aunque hablaron un poco m\u00e1s hasta el momento en que, unos pocos minutos despu\u00e9s, se levantaron los dos dejando sobre la mesa -testigos mudos- la gaseosa y el s\u00e1ndwich intocados, la taza vac\u00eda, el paquete de <em>Jockey<\/em> y la flor. El hombre pag\u00f3 la cuenta y pregunt\u00f3 si entonces eso era todo. La pregunta rebot\u00f3 entre los sonidos de la tarde -tipos, parejitas, amigotes, radio, lluvia- hasta perderse en el aire sin respuesta. Salieron del bar al mismo tiempo, sin mirarse, y, bajo la llovizna persistente, desanduvieron la calle en sentido opuesto.<\/p>\n<p>Ahora, separados apenas por unas cuadras, el hombre aprieta en su bolsillo, in\u00fatiles, las llaves del departamento que alquil\u00f3 para que se fueran a vivir juntos; en el fondo del bolso de la mujer, arrugado, el papel con el turno para el m\u00e9dico que le practicar\u00e1 el aborto se aplasta contra la cigarrera de cuero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si s\u00f3lo por variar o por la importancia de los asuntos hubieran roto con la costumbre de las cosas dichas a medias y los sobreentendidos;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-446","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-a-concurso"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/446","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=446"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/446\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=446"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=446"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=446"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}