{"id":435,"date":"2010-05-12T00:59:26","date_gmt":"2010-05-11T22:59:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=435"},"modified":"2010-05-12T00:59:26","modified_gmt":"2010-05-11T22:59:26","slug":"97-via-crucis-callejero-por-erramun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=435","title":{"rendered":"97- V\u00eda crucis callejero. Por Erram\u00fan"},"content":{"rendered":"<p>Llego tarde a la oficina, mecachis en la mar; mi antigualla mec\u00e1nica me ha dejado tirado como una alpargata vieja neg\u00e1ndose a arrancar a pesar de mi insistencia y recurriendo, entonces, a la solidaridad de un empuj\u00f3n vecinal.<!--more-->\u00a0Por suerte podr\u00e9 recuperar estos diez minutillos en el trayecto, jug\u00e1ndome, si cabe, el tipo y la precaria integridad de mi utilitario.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El viaje a la capital desde la urbanizaci\u00f3n lo supero sin m\u00e1s incidencias, aunque, tal y como me corro\u00eda una intuici\u00f3n por el mag\u00edn, la r\u00e9mora del retraso aumentar\u00e1 alarmantemente las posibilidades de no encontrar aparcamiento en las calles aleda\u00f1as al edificio donde trabajo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Si varias cosas pueden ir mal, ir\u00e1 peor la que cause mayores problemas<\/em>: se iba cumpliendo uno de los aforismos de la\u00a0 insensatamente l\u00f3gica ley de Murphy. Nada m\u00e1s alcanzar el desv\u00edo hacia la Avenida Gasteiz, sobrepasado el puente de la v\u00eda, me hallo inmerso en la saturaci\u00f3n de sus carriles de acceso debido al consiguiente sem\u00e1foro; me autoimpongo una dosis de paciencia sacada de la cada vez m\u00e1s inconsciente despensa de mi aguante, pero otros dos alternativos rojos la reducen pr\u00e1cticamente a la nada; siento las primicias del mosqueo por la lentitud de mis predecesores. El reloj del salpicadero me gui\u00f1a insolente al trocar un nuevo minuto de preocupaci\u00f3n. Opto por no volver a mirarlo. Salgo como una flecha, encabrito las revoluciones del motor y pretendo atravesar lo m\u00e1s veloz posible los siguientes cruces, pero es misi\u00f3n imposible, un autob\u00fas de l\u00ednea abandona la parada de los juzgados y freno porque no puedo sortearlo: el lado izquierdo est\u00e1 ocupado por otros veh\u00edculos que nos rebasan; intuyo sonrisillas de sarcasmo; el letrerito agradeciendo mi gesto que se lee en la trasera del bus azul no me conmueve lo m\u00e1s m\u00ednimo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me pongo a su par al detenernos en la intersecci\u00f3n de la calle Lascaray y me fijo en la tranquilidad del conductor contando unas monedas, an\u00edmicamente alejado del nerviosismo m\u00edo frente a la se\u00f1al de alto que ya tarda en colorearse de esperanza. \u00a1Verde!, y acelero, rebaso al transporte y vuelvo a la derecha porque un Audi me da las luces en su intento de quitarse estorbos de en medio; le cedo el paso y en mi desgracia me topo con un Golf parado en doble fila, las se\u00f1ales del <em>warning<\/em> activadas y sin ocupantes a los que abroncar; mi imperturbabilidad se resquebraja y hace aguas, cierro los ojos porque la vista se va, traidora, a los cuatro numeritos horarios del panel; a\u00fan as\u00ed noto el ac\u00famulo del atraso. Ya no viene nadie por la izquierda e invado, despacito, ese carril, quiero encontrar a los usuarios de ese coche y recriminarles su acto con la mirada, pero vuelvo inmediatamente la cabeza porque un Ford grande saca el morro de su lugar de aparcamiento sin mirar preceptivamente hacia atr\u00e1s y lo esquivo, con un volantazo controlado a la derecha, mientras considero que ser\u00eda ese hueco abandonado un sitio demasiado lejano para ocuparlo y dirigirme andando hasta la gestor\u00eda, as\u00ed qu\u00e9 declino en mi primera intenci\u00f3n y contin\u00fao, el objetivo ahora es librarme de la encrucijada con Madre Vedruna y la paso, \u00a1oh, albricias!, de un tir\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me mantengo en la derecha a\u00fan a sabiendas de que un cami\u00f3n de reparto de una conocida marca de cerveza que piensa en verde, sin ser de chiste, me corta el paso; me atrevo a pensar en no pensar mal para no acertar; vuelvo a resignarme, pongo el intermitente izquierdo con el optimismo quim\u00e9rico de hallar un cl\u00f3nico que me ofrezca la deferencia de ocupar por un instante la zona de los intr\u00e9pidos, pero no, aguardo pacientemente y acepto mi lugar en la cola retenida en el siguiente sem\u00e1foro, donde tuerzo a la derecha para tomar por Adriano VI. Giro, aguardo a que los peatones me despejen el camino, se enciende el \u00e1mbar intermitente y no avanzo, hay un coche detenido justo detr\u00e1s del paso de cebra, su conductora observando sin inmutarse la que est\u00e1 organizando a trav\u00e9s del retrovisor interior, m\u00e1s pendiente de colocar en su encaje exacto un mech\u00f3n de pelo rebelde; no tengo escapatoria, otros desprevenidos han ca\u00eddo en el cepo tendido por la mujer y los supongo despotricar en la mudez de sus aspavientos: una modern\u00edsima se\u00f1ora estirad\u00edsima en a\u00f1os y glamour desciende coquetamente de un modern\u00edsimo deportivo Mercedes ultim\u00edsimo modelo y regala, agradecid\u00edsima, una sensual sonrisa de dispensa al sufrid\u00edsimo respetable que se fija, nos fijamos, me fijo, en las sensuales curvas de sus piernas alargadas por una falda impertinente y adornadas de medias de fantas\u00eda, y suspiran, suspiramos, suspiro, ante la impagable belleza est\u00e9tica del cup\u00e9 alem\u00e1n, rendidos, con certeza tal vez, a su envidiosa contemplaci\u00f3n durante unos segundos inenarrables.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Soy el primero frente al sem\u00e1foro que une la calle anterior con la Plaza de Lovaina, \u00bfencontrar\u00e9 un hueco en Sancho el Sabio?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un todoterreno descomunal, magn\u00edfica m\u00e1quina para desbocarse en Los Monegros, se coloca en paralelo imponiendo el poder\u00edo de su mole por encima de mi estricto utilitario; su copiloto me lanza una mirada de soberbia desde las alturas que yo encajo, humilde; en el momento de arrancar su motor ruge bravuconamente y una negra vaharada de humo me impacta en la cara col\u00e1ndose por la ventanilla medio abierta; una maldici\u00f3n gitana, aprendida en los arrabales de la mocedad, rebota por los techos de los veh\u00edculos aparcados hasta perderse en la confusi\u00f3n de sonidos sin atinar en el blanco de destino; mejor as\u00ed, no quiero broncas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una mueca burlona del reloj de pulsera, visto de soslayo, se jacta de la proximidad a la media hora de retraso. Suelto un taco en ingl\u00e9s en la siguiente parada tras girar hacia Sancho el Sabio, no veo sitio, hago cambio de sentido en la confluencia de la Avenida y Beato Tom\u00e1s y sigo hacia Lovaina otra vez; me planteo aparcar en el primer lugar que encuentre, habr\u00e1 una media hora de caminata r\u00e1pida, pero valdr\u00e1 la pena y no me expondr\u00e9 a perder m\u00e1s tiempo, razono con un convencimiento muy particular. Ante m\u00ed tengo un prolongado y ancho tramo sin sem\u00e1foros, pero surcado de impedimentos que me empujan a seguir zigzagueando: autobuses urbanos fuera de su parada porque la misma est\u00e1 ocupada, el cami\u00f3n del butano, un taxi con una pareja despidi\u00e9ndose, un par de coches frente a la entrada de un bar, todos correctamente se\u00f1alizados como pidiendo un perd\u00f3n que no les doy porque mi cabreo ya es de preocupar y puedo cometer un disparate del que me arrepentir\u00eda toda la vida; decido no meterme en el centro, a esas horas nada de nada salvo el p\u00e1rking car\u00edsimo de los grandes almacenes, mejor una de estas callecitas tan majas y tranquilas, seguro que encontrar\u00e9 el hueco ansiado y descansar\u00e9 de tanta ansiedad.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nada, ni un triste aparcamiento; entro en Madre Vedruna muy lento, hay coches aparcados en ambos lados, slalom callejero, y su estrechura no permite la alegr\u00eda de las infracciones moment\u00e1neas; suspiro de alivio hasta que me pitan por detr\u00e1s, un <em>prisas <\/em>al que miro indiferente por el retrovisor como me hace adem\u00e1n con la mano de que avance con algo m\u00e1s de entusiasmo; le hago caso y ese error me lleva a no ver a tiempo a uno que quiere salir y ese fallo lo aprovecha mi perseguidor; me acuerdo de un santo an\u00f3nimo a qui\u00e9n debe corresponder el d\u00eda de hoy en el calendario, acelero y me pierdo en disquisiciones sin fundamento; al fondo aprecio la avenida con su correspondiente poste tricolor, practico una terapia de relajaci\u00f3n respirando hondo tres veces por la nariz y soltando el aire despacito, contando hasta diez, por la boca; me hace efecto, me tranquilizo, hasta silbo una canci\u00f3n cl\u00e1sica emitida por la emisora de moda; me lo tomo con filosof\u00eda: <em>la tostada siempre cae con la mantequilla hacia abajo salvo cuando piensas lo contrario<\/em>, y con esa confianza me concentro en no encontrar un aparcamiento apropiado y ajustarme a la mala leche del tal Murphy. \u00a1Por fin!, lo que yo dec\u00eda, un R-5 me cede su lugar, le cuesta salir, es un espacio muy justo y mi ZX es m\u00e1s grande; inicio las maniobras, me sobra un palmo de delantera por m\u00e1s que intento mover al de la parte posterior; un cachondo me pita y se r\u00ede de mi poca capacidad espacial, le dirijo un improperio acompa\u00f1ando la barbaridad con una higa; estoy relajado, he bajado por completo la ventanilla y contemplo el paisaje ciudadano con total despreocupaci\u00f3n, el codo por fuera, apurando la parca comodidad de un trasto de quince a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hago el mismo recorrido de antes, no consigo nada, pero tampoco me desmoralizo; he superado la temida demora de los sesenta minutos y estoy a punto de completar la tercera vuelta; luce el sol y la temperatura es muy agradable, \u00bfcu\u00e1nto hace que no me siento en un banco de la calle, simplemente a descansar y saborear la esplendidez de la primavera?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No se hable m\u00e1s; diviso un banco al sol al que la sombra de unos \u00e1rboles pr\u00f3ximos todav\u00eda no abarca, \u00a1\u00e9se es el ideal! me cuesta un poquito solventar el bordillo de la acera, tendr\u00e1 sus buenos diez cent\u00edmetros de altura, pero lo libro,\u00a0 subo las cuatro ruedas y lo cierro, ante la expresi\u00f3n at\u00f3nita de cuantos viandantes se apartan de mi camino.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Son ya las once y media, me noto contento y hasta dicharachero conmigo mismo; pasa una patrulla de la Polic\u00eda Local, se quedan mirando la provocaci\u00f3n que representa mi coche ah\u00ed aparcado pero prosiguen con su ruta; pongo en marcha el cron\u00f3metro, esa presa no puede dejarse escapar. Han tardado quince minutos en completar la vuelta que a mi me costaba veinte, \u00a1qu\u00e9 suerte!, detienen su Peugeot justo sobre la redondeada esquina de dos pasos de peatones, a unos pocos metros de mi posici\u00f3n y frente al osado infractor mec\u00e1nico; inspeccionan el interior del coche, intentan abrirlo, otean los alrededores en busca del posible conductor, resultado negativo, uno de ellos se dirige a mi, potencial testigo, y me pregunta si soy el propietario:<\/p>\n<p>&#8211; Acabo de llegar .-Y se queda tan perplejo ante mi respuesta que duda en volver a preguntarme; echa mano a su radiotransmisor port\u00e1til y pone el hecho en conocimiento de su Central, solicitando, de paso, la presencia de la gr\u00faa mientras el otro, a una indicaci\u00f3n suya, saca un bloc de hojas amarillas de un bolsillo junto con un bol\u00edgrafo y comienza a anotar datos en \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La gr\u00faa monta un gran atasco por las dificultades para sacar mi coche, pero el hombre es h\u00e1bil y lo hace con soltura y en menos tiempo del esperado. No me importa lo ocurrido, siento el pecho henchido de satisfacci\u00f3n y puede que hasta me d\u00e9 un homenaje y\u00e9ndome a comer yo solito a un restaurante chino y zamparme un gran plato de tallarines tres delicias, una porci\u00f3n de pato estilo Pek\u00edn con arroz, beberme dos cervezas Singtao y terminar con un par de copichuelas de licor de lagarto, que dicen es afrodis\u00edaco; por la tarde me ir\u00e9 a recoger el auto y luego al centro comercial, a ver si echan alguna pel\u00edcula de terror en sus cines; a la <em>parienta<\/em> le contar\u00e9 cualquier trola, la tengo tan acobardada a la pobre que se lo cree todo, \u00a1penita me da!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llego tarde a la oficina, mecachis en la mar; mi antigualla mec\u00e1nica me ha dejado tirado como una alpargata vieja neg\u00e1ndose a arrancar a pesar de mi insistencia y recurriendo, entonces, a la solidaridad de un empuj\u00f3n vecinal.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-435","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-a-concurso"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/435","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=435"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/435\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=435"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=435"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=435"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}