{"id":426,"date":"2010-05-11T01:03:26","date_gmt":"2010-05-10T23:03:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=426"},"modified":"2010-05-11T01:03:26","modified_gmt":"2010-05-10T23:03:26","slug":"94-el-felibre-por-expatriado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/?p=426","title":{"rendered":"94- El felibre. Por Expatriado"},"content":{"rendered":"<p>Hace tres a\u00f1os que mi amigo Gabriel muri\u00f3 y retorn\u00f3 al polvo. El polvo no pudo soportarlo y se hizo agua.\u00a0 Sus \u00faltimos a\u00f1os los vivi\u00f3 inmerso en fantas\u00edas, flores y poemas. Era un hombre maduro que cada tarde daba vida a unas hermosas rosas amarillas con una antigua y deforme regadera roja.<!--more-->\u00a0En esos momentos su imagen resum\u00eda el silogismo entre un surtidor acu\u00e1tico, la tristeza y la poes\u00eda viva. As\u00ed permanece en mi memoria. Al verlo en su jard\u00edn me impresionaba como el se\u00f1or de las aguas, pues irradiaba ese tipo de fascinaci\u00f3n que despierta la lluvia cuando es escoltada por un arco iris. Yo sent\u00eda orgullo de que me considerara un amigo \u00edntimo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se llamaba Gabriel Mistral, y como su hom\u00f3nima chilena, tambi\u00e9n escrib\u00eda poes\u00eda. Aunque no public\u00f3 sus versos, estos eran un tributo a la naturaleza y al amor. Sus poemas los escrib\u00eda en castellano o en lengua occitana, con la cual, me dec\u00eda con frecuencia, homenajeaba a su bisabuelo, el famoso poeta provenzal franc\u00e9s Frederic Mistral. Por ello, yo lo bautic\u00e9, en broma, como \u201cel excelso felibre de Ciudad Real\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 En las tardes, yo hac\u00eda coincidir mi regreso de los bares de la Plaza del Pilar, donde tocaba guitarra y cantaba para ganarme el sustento, con el momento en que \u00e9l se esmeraba en regar cada uno de los rosales. Al verme, sonre\u00eda y me abr\u00eda la puerta del jard\u00edn, para que viera de cerca sus fragantes flores. As\u00ed entr\u00e9 en su mundo \u00edntimo; primero, como admirador de sus flores; luego, atra\u00eddo por la originalidad de su estilo po\u00e9tico, h\u00edbrido de lo trovadoresco provenzal y de una nueva simbolog\u00eda rom\u00e1ntica,\u00a0 llena de calidez, emoci\u00f3n y musicalidad. O\u00edrlo leer sus versos me transportaba al nacimiento del agua viva cuando brota cristalina de un encumbrado manantial. En esos momentos de abstracci\u00f3n, la copa de sangr\u00eda que me brindaba, era como la ambros\u00eda, un exquisito modo de conjurar lo profano. En fin, durante algunos a\u00f1os fui su m\u00e1s fiel amigo y admirador.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Gabriel no ten\u00eda hijos, <strong>llevaba su soledad a<\/strong> flor de piel desde que enviud\u00f3 de Mar\u00eda Josefa, entonces se sumi\u00f3 por mucho tiempo en el silencio y camin\u00f3 por los callejones donde el amor no lat\u00eda. Su aparente indiferencia le sirvi\u00f3 para protegerse y evadir la realidad. Simplemente abri\u00f3 las puertas que serv\u00edan para embalsamar fantasmas. En otros tiempos hab\u00eda sido locuaz y alegre, pero todo acab\u00f3 el d\u00eda que Marijo muri\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi amigo trabajaba en varios lugares: en el Ayuntamiento como editor del bolet\u00edn cultural y en la oficina del Patrimonio como restaurador. All\u00ed dirig\u00eda un proyecto de conservaci\u00f3n de las torres, la portada y los cimborrios de la Iglesia de Santa Mar\u00eda del Prado. Gabriel dedicaba su poco tiempo libre al jard\u00edn, a escribir sus poemas y a componer canciones que semejaban fados portugueses. Ya no pod\u00eda cantarlas porque las repetidas y severas crisis del asma bronquial que padec\u00eda, hab\u00edan disminuido su capacidad respiratoria, convirti\u00e9ndolo en un dependiente de los broncodilatadores y los esteroides. Hab\u00eda tenido varios ingresos hospitalarios, cada vez en estados m\u00e1s refractarios al tratamiento. Con la experiencia de dos estatus asm\u00e1ticos, que requirieron intubaci\u00f3n bronquial, me entreg\u00f3 una carta lacrada encomend\u00e1ndome que si alg\u00fan d\u00eda le suced\u00eda algo, le hiciera el favor de cumplir con lo que me solicitaba en la misiva. Yo le respond\u00ed dici\u00e9ndole:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 Joder, Gabi, eres un obsesionado, adem\u00e1s de p\u00e9simo felibre. Con todas esas crisis que has tenido, ya te has convertido en alguien que va a ver pasar su entierro sentado en su portal o regando su jard\u00edn.<\/p>\n<p>Dos meses despu\u00e9s, Gabriel estuvo automedic\u00e1ndose hasta que no pudo m\u00e1s y tuvo que salir casi a rastras pidiendo que la auxiliaran, pero ya era tarde. El broncoespasmo y la hipoxia consecuente, lo sumieron en un estado de coma del que ninguna medida de cuidados intensivos logr\u00f3 sacarlo. Ese mismo d\u00eda, al atardecer, falleci\u00f3.<\/p>\n<p>No recuerdo qui\u00e9n me avis\u00f3, pero me dirig\u00ed de inmediato al hospital, esperando el milagro de una mejor\u00eda, pero el desenlace fue fatal. Record\u00e9 la carta que Gabriel me hab\u00eda entregado y al regresar a mi casa, busqu\u00e9 en el revoltijo de papeles que guardaba en mi habitaci\u00f3n y al abrirla le\u00ed lo siguiente:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0&lt;&lt; Mi gran amigo, s\u00e9 que si me est\u00e1s leyendo ahora, es porque ya no existo. No dejes que encierren mi cuerpo en un ata\u00fad para servir de pasto a los gusanos. Te responsabilizo, desde donde est\u00e9, para que me incineren. \u00a1No me falles! Esparce un pu\u00f1ado de mis cenizas entre las ra\u00edces de mis rosas. Deja alguna cantidad para que la deposites en las puertas de la Iglesia de Santa Mar\u00eda y del Ayuntamiento. El resto lo esparces debajo de la Puerta de Toledo. All\u00ed, c\u00e1ntame aquella canci\u00f3n tuya que tanto me gustaba. \u00a0Un abrazo para ti. Desde el m\u00e1s all\u00e1, Gabriel &gt;&gt;<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tuve que cumplir dos veces con su solicitud. Llev\u00e9 su cad\u00e1ver a un tanatorio con incinerador, aunque no fue posible incinerarlo de inmediato ya que el crematorio, reci\u00e9n instalado, no funcionaba bien. Finalmente decidimos conservarlo en una c\u00e1mara refrigerada hasta que el horno inoportuno fuera arreglado. Dos d\u00edas despu\u00e9s me llamaron para que recogiera sus cenizas. En un cofre peque\u00f1o y deste\u00f1ido recog\u00ed esa tarde las cenizas de Gabriel Mistral Gonz\u00e1lez. Todo se hizo como lo pidi\u00f3 mi difunto amigo, a pesar de que para esa \u00e9poca la incineraci\u00f3n no era una pr\u00e1ctica muy acostumbrada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s de haber esparcido cenizas en su jard\u00edn, me dirig\u00ed hacia el Ayuntamiento y la Iglesia. En todos esos lugares, qued\u00f3 el polvo gris\u00e1ceo en que hab\u00edan convertido al hombre que m\u00e1s me hab\u00eda ayudado desde que llegu\u00e9 a Espa\u00f1a. Yo tambi\u00e9n era un hombre solo, un expatriado falto de cari\u00f1o. Tal vez por eso hicimos tan buenas migas. Entrada la tarde llegu\u00e9 a la hist\u00f3rica Puerta de Toledo. All\u00ed desvest\u00ed mi guitarra y enton\u00e9 mi canci\u00f3n preferida Sus notas volaron junto a la ceniza remanente. Enjugu\u00e9 una l\u00e1grima y me regres\u00e9 a casa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tres d\u00edas m\u00e1s tarde se desat\u00f3 el esc\u00e1ndalo. La funeraria se convirti\u00f3 en un pandem\u00f3nium, pues el cad\u00e1ver incinerado no era el de mi amigo; era el de un anciano dominicano fallecido la noche del mismo d\u00eda en que Gabriel se despidiera de este mundo. Los familiares hab\u00edan decidido conservarlo en refrigeraci\u00f3n hasta que llegara su \u00fanico hijo var\u00f3n, quien trabajaba en Puerto Rico. Al llegar y encontrar al amortajado cad\u00e1ver grit\u00f3:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 \u00a1Pero este muerto no es mi padre! \u2014 y acto seguido comenz\u00f3 a proferir improperios y a amenazar con demandar al tanatorio y a todos los santos. La cosa se puso fea, en minutos el local se llen\u00f3 de curiosos atra\u00eddos por el alboroto. El encargado de las incineraciones no aparec\u00eda y hubo que localizarlo en su casa, para que se esclareciera que hubo un error: confundi\u00f3 el nombre de Gabriel Mistral Gonz\u00e1lez por el de Gonzalo Gabriel Mestral.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 \u00a1Al final los dos difuntos eran de nombres y apellidos parecidos y nadie es perfecto en este mundo! \u2014, dijo, presintiendo que el due\u00f1o lo dejar\u00eda sin curro por su torpeza.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al ser localizado e impuesto de la noticia, me person\u00e9 en la funeraria. All\u00ed conoc\u00ed los detalles y volv\u00ed a ver a quien cre\u00eda ya esparcido en diferentes lugares de la ciudad. Me acerqu\u00e9 a la familia doliente, abord\u00e9 al quejoso hijo del anciano incinerado y le cont\u00e9 la historia de mi amigo Gabriel, de su carta y de la dispersi\u00f3n de las cenizas equivocadas. Los invit\u00e9 a repetir el ritual ya que as\u00ed sabr\u00edan d\u00f3nde estaban las cenizas de su se\u00f1or padre. As\u00ed se hizo. Al otro d\u00eda en la tarde, Gabriel tuvo su segundo funeral, esta vez con mayor concurrencia, pues hasta el despistado incinerador llev\u00f3 a su familia. Las quejas del hijo del anciano fueron retiradas. Todos honramos a las dos personas fallecidas. Los vivos nos unimos en el respeto a nuestros muertos. Yo volv\u00ed a cantar mi canci\u00f3n, esta vez por dos hombres, unidos por el azar y la frecuente imperfecci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esa tarde fui testigo, junto al resto del improvisado cortejo f\u00fanebre, de dos fen\u00f3menos extra\u00f1os, no acontecidos cuando disemin\u00e9 las cenizas del anciano. Al depositar las de mi amigo en la tierra que cubr\u00eda las ra\u00edces de sus rosas, el terreno se humedeci\u00f3 y las ramas de los rosales temblaron sin el empuje de brisa alguna. Luego, al esparcir sus cenizas a las puertas de la Iglesia, la cig\u00fce\u00f1a de la torre comenz\u00f3 a cantar con un tono desacostumbrado, que parec\u00eda un lamento.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ahora de tarde en tarde visito la casa de Gabriel y, con el permiso de los nuevos inquilinos, sigo dando vida a sus rosas amarillas. Lo hago con la misma regadera y siempre tarareo la canci\u00f3n de despedida que cant\u00e9 para el felibre de Ciudad Real.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace tres a\u00f1os que mi amigo Gabriel muri\u00f3 y retorn\u00f3 al polvo. El polvo no pudo soportarlo y se hizo agua.\u00a0 Sus \u00faltimos a\u00f1os los vivi\u00f3 inmerso en fantas\u00edas, flores y poemas. Era un hombre maduro que cada tarde daba vida a unas hermosas rosas amarillas con una antigua y deforme regadera roja.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-426","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-a-concurso"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/426","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=426"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/426\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=426"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=426"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/7certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=426"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}