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{"id":59,"date":"2008-03-16T18:55:08","date_gmt":"2008-03-16T17:55:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/5certamen\/?p=59"},"modified":"2008-03-16T18:56:38","modified_gmt":"2008-03-16T17:56:38","slug":"42-la-espiral-rota-por-bardoluci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/5certamen\/?p=59","title":{"rendered":"42- La espiral rota. Por Bardoluci"},"content":{"rendered":"<p>Pedro sale de casa dando un portazo. Sonia, su mujer, se queda rezongando.<br \/>\n-\u00a1Qu\u00e9 car\u00e1cter, hijo, qu\u00e9 car\u00e1cter!<!--more--><br \/>\nEl nunca baja en el ascensor y los gritos de ella le siguen por las escaleras, rebotando en las paredes. Al llegar a la calle enciende un cigarrillo y se echa a andar. La vida es un asco: el trabajo, el calor, la gente, los ni\u00f1os, los coches. La comisar\u00eda solo dista tres manzanas. Aquel malestar se adue\u00f1\u00f3 de \u00e9l desde que hallaron los restos de Claudia. A toda costa quiere recordar como sonre\u00eda, pero la mueca horrible de su boca en la cabeza separada del tronco a golpes de machete, ahoga cualquier otra imagen de la muchacha. Pega una patada a un bote que sale disparado como un proyectil para estrellarse en los hocicos de un perrito, sujeto a una correa, con la que tira de una anciana.<br \/>\n-\u00a1Salvaje! \u00a1Gamberro!<br \/>\n-\u00a1A callar, bruja!<br \/>\nLa pobre anciana, atemorizada, enmudece y el chucho, a su lado, tiembla lastimoso. Se mantiene ante ambos, parado, amenazante. La gente mira sin detenerse. El polic\u00eda, por \u00faltimo, prosigue su camino con la rabia contenida golpeando en las sienes. Conque ganas disfrutar\u00eda de una oportunidad para entrar en acci\u00f3n,\u00a0 acogotar a un indeseable o patear a un mal nacido, como Juli\u00e1n: si pudiera rodearle el cuello con las manos y apretar, apretar&#8230;<br \/>\nAbre la puerta con estr\u00e9pito y todos vuelven la cabeza sobresaltados, luego reanudan sus quehaceres: saben lo que pasa. V\u00edctor se acerca con dos caf\u00e9s.<br \/>\n-Te llam\u00f3 Gloria.<br \/>\nAcepta la taza que le ofrece su amigo y sin echarle az\u00facar lo sorbe de un trago.<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 quer\u00eda?<br \/>\n-Lo de siempre, no hay que hacerle mucho caso, ya la conoces. Le dije que te pondr\u00edas en contacto.<br \/>\n-Ya.<br \/>\n-Pedro, tranquilo.<br \/>\nLe pone una mano en el hombro y aprieta fuerte. Pedro lo mira, pero no dice nada. La vista se le va m\u00e1s all\u00e1, hasta el calendario colgado en la pared: la fotograf\u00eda de una muchacha sonriendo, sobre un precioso macizo de flores, como Claudia. En un lugar parecido la encontr\u00f3 un jardinero aquella ma\u00f1ana: primero un brazo, luego otro, la cabeza&#8230; y el resto. \u00a1Que conmoci\u00f3n! \u00a1Hab\u00eda sido brutal el encuentro! \u00a1Inesperado!. La hija de su cu\u00f1ada, una muchacha de veintitr\u00e9s a\u00f1os, encantadora, alegre, sonriente, llena de vida, y verla troceada, cubierta de tierra y sangre, descuartizada por un animal, un deshecho humano, al que tuvieron que abatir de un balazo cuando intentaba escapar: Los ojos se le llenan de l\u00e1grimas con el recuerdo. V\u00edctor se da cuenta y otros compa\u00f1eros tambi\u00e9n. El ambiente espesa con el silencio que surge. Pedro sale fuera y camina. Los compa\u00f1eros miran a V\u00edctor: este se va tras \u00e9l y lo sigue con discreci\u00f3n.<br \/>\nPedro va sin rumbo. Aquellas flores, la carne troceada, la sangre,\u2026 Claudia que sonr\u00ede y la pesada hoja de un machete que baja del cielo para ocultar el sol hendiendo el inocente cuello. Seguramente antes de apagarse su mirada, su sonrisa, est\u00e1 descuartizada, diseminadas las fracciones de su cuerpo como piezas de un puzzle horripilante&#8230; Le parece escuchar el sonido de la hoja abriendo la carne, golpeando, partiendo el hueso, la sangre que brota y fluye vertiginosa, para precipitarla en el abismo&#8230; El polic\u00eda pretende ver en su delirio el rostro del asesino y no lo consigue, le es imposible distinguir los rasgos, averiguar si es un monstruo consciente de su bestialidad, o un enfermo con im\u00e1genes distorsionadas en su cerebro que le impulsan a huir a trav\u00e9s de una espiral de violencia&#8230;<br \/>\nDe pronto oye gritos de mujer; por un instante aun duda, sin distinguir la realidad de sus pensamientos, de inmediato echa a correr y al doblar la esquina se encuentra a una mujer forcejeando con un muchacho que intenta sustraerle el bolso. R\u00e1pido, se abalanza sobre \u00e9l y lo domina. V\u00edctor hace su aparici\u00f3n y lo ayuda a esposar al joven delincuente, mientras que la mujer se deshace en insultos y quejas.<br \/>\n-\u00a1Me quiso robar! \u00a1Quer\u00eda llev\u00e1rseme el bolso! \u00a1Hijo de puta, cabr\u00f3n! \u00a1En la c\u00e1rcel te vas a pudrir, desgraciado! \u00a1Te vas a enterar! \u00a1Ladr\u00f3n, chulo!<br \/>\nE intenta golpearle con el bolso, lo que evita Pedro sujet\u00e1ndole el brazo. V\u00edctor interviene:<br \/>\n-Vamos se\u00f1ora, calma. Comp\u00f3rtese. El muchacho est\u00e1 detenido. Puede acompa\u00f1arnos a comisar\u00eda para hacer la denuncia, pero no puede tocarle.<br \/>\n-No, si le van a defender encima. \u00bfY tengo que ir a comisar\u00eda? \u00bfNo le van a llevar detenido?<br \/>\nPedro es quien le contesta:<br \/>\n-Si, si, no se preocupe. No es necesario que venga usted. Nosotros lo llevamos detenido.<br \/>\nY Pedro se va con el muchacho. V\u00edctor, perplejo, no sabe que hacer y ve como se aleja: no es el procedimiento. La mujer contin\u00faa vociferando y V\u00edctor la deja sin m\u00e1s. Intenta localizar a Pedro pero este ha desaparecido con el mozalbete.<br \/>\nPedro, oculto en un portal, tapona la boca del muchacho para imponerle silencio. Cuando su compa\u00f1ero se pierde calle arriba, sale y se lo lleva cogido del brazo. Junto al muro de un solar vac\u00edo se detiene y lo encara aprision\u00e1ndolo contra la pared.<br \/>\n-\u00a1Cu\u00e1ntos a\u00f1os tienes!<br \/>\nSilencio, el joven, muy asustado, mira a un lado y otro.<br \/>\n-No te vas a escapar. A\u00fan no s\u00e9 que har\u00e9 contigo. Puedo llevarte, duermes esta noche en el calabozo y ma\u00f1ana decidir\u00e1 el juez. Puedo romperte los brazos y las piernas y as\u00ed durante un tiempo no asustar\u00e1s a nadie o puedo\u2026<br \/>\nPedro le mira fijamente, es muy joven, si, pero ma\u00f1ana, quien sabe sino acabara siendo un ladr\u00f3n o un asesino, como el monstruo que descuartiz\u00f3 a Claudia. \u00bfQu\u00e9 tendr\u00eda que hacer \u00e9l sino preservar al mundo de una amenaza futura? Ser\u00eda tan f\u00e1cil: echar las manos a su cuello y apretar, apretar hasta que la lengua le asomara entre los dientes, o esparcirle las sienes con un tiro, o las tripas.<br \/>\nEl chaval despavorido, sudoroso, traga saliva. Aquel animal de madero lo quiere a matar. Lo ve en sus ojos. Su aliento caliente en la cara le da n\u00e1useas. Se siente perdido. Pedro le zarandea fuertemente, aplast\u00e1ndole con la mirada y cierra los ojos.<br \/>\n-Abre bien los o\u00eddos porque te lo voy a decir una vez nada m\u00e1s. Vas a hacer ahora mismo un trato conmigo y tendr\u00e1s una oportunidad.<br \/>\n\u00bfUn trato? \u00bfC\u00f3mo un trato? Sigue vivo. No entiende nada. \u00a1Dios! Ser\u00e1 mejor estar atento. \u00bfQu\u00e9 le va a proponer aquel loco? El sudor le empapa la camisa. Tal vez no sea tan bueno seguir vivo. Todav\u00eda est\u00e1 all\u00ed, prisionero de aquel energ\u00fameno, en un lugar solitario.<br \/>\n-Dentro de un momento podr\u00e1s irte, pero ma\u00f1ana quiero verte aqu\u00ed a la misma hora. \u00bfEntendido?<br \/>\nNo entiende nada<br \/>\n-Ni se te ocurra pensar en enga\u00f1arme. Ma\u00f1ana aqu\u00ed y puntual. Creo que lo has entendido, \u00bfverdad?<br \/>\nAl tiempo que lo dice le aplasta m\u00e1s y m\u00e1s contra la pared. Cree que se le van a escurrir los pantalones cuando afloja la presi\u00f3n sobre \u00e9l.<br \/>\n-Y ahora \u00a1largo!<br \/>\nLa palabra m\u00e1gica. El muchacho sale disparado como un gato y en un instante desaparece. \u201cA este no le vuelvo a ver ni por accidente, bueno, \u00bfqui\u00e9n sabe? Igual me ha cogido \u201ccari\u00f1o\u201d y vuelve. Emprende el camino de regreso.<br \/>\nEn la comisar\u00eda, le espera V\u00edctor.<br \/>\n-\u00bfY el chico?<br \/>\n-Se fue.<br \/>\n-\u00bfC\u00f3mo que se fue?<br \/>\n-Le dej\u00e9 ir<br \/>\n-Pero&#8230;<br \/>\n-Por favor, V\u00edctor, \u00bftendr\u00e1s un poco de paciencia conmigo? Ha sido un impulso. Ya te contar\u00e9.<br \/>\nV\u00edctor no entiende nada, pero si percibe un cambio en su amigo. Le habla tranquilo. Su tono de voz es calmado, as\u00ed que prefiere no indagar m\u00e1s en el suceso.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente, Pedro, a la hora indicada se dirige al lugar de la cita, sin muchas esperanzas, pero con cierta ilusi\u00f3n. El muchacho acude puntual.<br \/>\n-Eres de palabra. Eso est\u00e1 bien. Mira, no s\u00e9 si lo has hecho por miedo o por curiosidad. Pero es un buen principio. Ahora solo te pido que charlemos un rato. \u00bfMe vas a decir como te llamas? Mi nombre es Pedro.<br \/>\n-Tavi. Me llaman Tavi.<br \/>\n-Bien, Tavi, \u00bfqu\u00e9 sabes hacer?<br \/>\n-Nada.<br \/>\n-\u00bfNo estudias? \u00bfNo vas al colegio?<br \/>\n-No.<br \/>\n-\u00bfCon quien vives?<br \/>\nTavi levanta la vista, receloso, pero los ojos de Pedro no se le\u00a0 clavan como la v\u00edspera, amenazantes.<br \/>\n-Con mi madre.<br \/>\n-\u00bfY tu padre?<br \/>\n-No tengo.<br \/>\n-\u00bfSabes leer?<br \/>\n-S\u00ed<br \/>\n-\u00bfY escribir?<br \/>\nTavi le mira desconcertado.<br \/>\n-Bueno, supongo que si, que sabes leer y escribir. Te voy a pedir un favor Tavi.<br \/>\n-Ya.<br \/>\n-\u00bfTe gusta leer?<br \/>\n-No.<br \/>\n-Me lo imagino. Pero no importa. Quiero que leas este libro.<br \/>\nY Pedro le entrega un peque\u00f1o volumen, de pastas amarillas, bastante sobado.<br \/>\n-Es cortito. Quiero que hagas algo m\u00e1s despu\u00e9s de leerlo.<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9?<br \/>\n-Quiero que me hagas un resumen por escrito.<br \/>\n-\u00bfUn resumen?<br \/>\n-Quiero que cuentes con tus palabras que es lo que se cuenta en el libro.<br \/>\n-No voy a saber.<br \/>\n-Solo quiero que lo intentes.<br \/>\n-\u00bfMe puedo ir?<br \/>\n-Si, ya te puedes ir. Dentro de tres d\u00edas nos vemos aqu\u00ed a la misma hora.<br \/>\nTavi se va pensando que aquel t\u00edo de la pasma mas que loco es raro. Un libro para leer y hacer un resumen. Como en un \u201ccole\u201d. Desde ni\u00f1o se acostumbr\u00f3 a ocultarse de los acompa\u00f1antes de su madre. Desde que naci\u00f3 solo recuerda olores nauseabundos y golpes. Nadie que se preocupara de \u00e9l de ning\u00fan modo. Siempre que le daban \u00f3rdenes era para hacer recados. Aquello es distinto \u00a1Leer un libro! Vaya, pues se va a llevar una sorpresa. Lo leer\u00e1, vaya si lo leer\u00e1.<br \/>\nPedro trabaja todo el d\u00eda, tareas de rutina, pero en su cabeza est\u00e1 el muchacho. Le ve leyendo la novelita. Le ve descubriendo lo que \u00e9l descubriera tantos a\u00f1os antes. Si lo lee a solas y es sensible, tambi\u00e9n podr\u00e1 llorar como \u00e9l lo hizo. Descubrir el dolor en otras personas ayuda mucho a descubrirse a uno mismo. El dolor por Claudia se amortigua y la ansiedad disminuye poco a poco.<br \/>\nAquella noche duerme al fin. Desde lo de Claudia, cada noche en la cama era una pesadilla. Una y otra vez ve\u00eda al asesino descuartizando a la muchacha. Cada noche, en el lecho, Pedro se convert\u00eda en un cable de alta tensi\u00f3n y por la ma\u00f1ana todos los que le rodeaban recib\u00edan una descarga. Se hab\u00eda vuelto intratable. Por eso su mujer, por la ma\u00f1ana, se sorprende cuando al escucharle entrar en la cocina, sin volverse, siente que la rodea con sus brazos por la cintura y le da un beso en el cuello. Una sensaci\u00f3n de bienestar la invade al encontrarse con su Pedro, el de siempre. Siente hasta ganas de llorar, pero se contiene y solo deja escapar un suspiro de placer. Gira sobre si misma y le besa largamente. Despu\u00e9s lo mira con dulzura y le regala una sonrisa nueva, que llevaba alg\u00fan tiempo guardada, deseando estrenarla. Su coraz\u00f3n brinca alocado al sentir que su Pedro ha vuelto a casa. A esa misma hora, Tavi, acostado en su catre, leyendo el libro que le ha dado Pedro, se limpia ruidosamente las narices, mientras que los rayos de sol filtrados por las rendijas de la persiana, le cosquillean los ojos.<span lang=\"ES-TRAD\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro sale de casa dando un portazo. 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