{"id":124,"date":"2008-04-05T11:27:14","date_gmt":"2008-04-05T10:27:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/5certamen\/?p=124"},"modified":"2008-04-05T11:28:02","modified_gmt":"2008-04-05T10:28:02","slug":"105-dia-d-motorpsico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/5certamen\/?p=124","title":{"rendered":"105- D\u00eda D. Motorpsico"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Cientos de barcos volv\u00edan de la guerra, con miles de hombres deseosos de ver a sus familias.<!--more-->\u00a0Desde la cubierta se ve\u00eda la costa y se escuchaba a la multitud que vitoreaba a sus h\u00e9roes. Los p\u00e1jaros observaban y hac\u00edan piruetas mientras los fuegos artificiales, a pesar de que era d\u00eda, coloreaban el cielo. En un momento Pierre vio su nombre, hecho con infinitos colores que pronto se esfumaron en el aire. Sus ojos bajaron y buscaron en la multitud hasta que se detuvieron en caras esperadas. Su padre, su madre y su hermana le gritaban y lo saludaban efusivamente. Su novia lo miraba con dulzura, y simplemente sonre\u00eda. No quiso esperar m\u00e1s y se tir\u00f3 por la borda, cayendo en las aguas transparentes. Una vez sumergido se olvid\u00f3 de respirar, pero no necesit\u00f3 hacerlo. Comenz\u00f3 a nadar bajo el agua naturalmente, sin dificultad, mientras los peces lo saludaban. Peces rojos, verdes, amarillos, azules, de todo tipo y color lo saludaban y le marcaban el camino. Se aferr\u00f3 a la aleta de un delf\u00edn que lo llev\u00f3 a la superficie. Vio a sus seres queridos, sus caras iluminadas, y le dieron ganas de abrazarlos a todos. Se solt\u00f3 del delf\u00edn, que se sumergi\u00f3 r\u00e1pidamente, y comenz\u00f3 a correr sobre el agua. Lleg\u00f3 a la costa y sigui\u00f3 corriendo, buscando aquellas caras. Abraz\u00f3 a su padre, a su madre y a su hermana apret\u00e1ndolos con fuerza. Llorando vio como sus compa\u00f1eros tambi\u00e9n se encontraban con sus familias. Pregunt\u00f3 por su novia, y le dijeron que estaba en la casa, en la cima de la colina. A pesar del esfuerzo no sent\u00eda cansancio, por lo que enfil\u00f3 hacia la casa corriendo. En el camino encontr\u00f3 una margarita, y la arranc\u00f3 para regal\u00e1rsela a su novia. Al ser arrancada, la margarita mir\u00f3 sorprendida a Pierre. \u00c9ste detuvo su marcha y se percat\u00f3 de lo que estaba haciendo; de que la estaba matando. Al advertirlo la flor lo consol\u00f3, dici\u00e9ndole que no se pusiera triste, puesto que ella no lo estaba; que ella estaba feliz, porque no morir\u00eda en vano, sino que morir\u00eda por un lindo acto, por un acto de amor, y que \u00e9sta era la muerte m\u00e1s noble y feliz que pod\u00eda haber. Pierre le agradeci\u00f3 aliviado y continu\u00f3 su ascenso. Pronto vio la casa y el sol detr\u00e1s, iluminando todo. Sinti\u00f3 que estaba en el Ed\u00e9n. Lleg\u00f3 y abri\u00f3 la puerta. All\u00ed la vio, de espaldas. Pens\u00f3 en sorprenderla, en cubrirle con las manos los ojos y que ella adivinara que era \u00e9l, como tantas veces lo hab\u00eda hecho. Pens\u00f3 tambi\u00e9n en regalarle la margarita, e incluso en susurrarle al o\u00eddo aquel poema, ese que hab\u00eda escrito en las distantes noches de fr\u00edo y soledad. En puntas de pie se le acerc\u00f3, tratando de no hacer ning\u00fan ruido. Escuch\u00f3, como un tenue fondo musical, su canci\u00f3n favorita viniendo de lejos. Un paso m\u00e1s y una tabla floja en el piso cruji\u00f3 levemente, pero con suficiente fuerza como para que ella se diera vuelta. All\u00ed estaba, su novia, mir\u00e1ndolo con dulzura, sonriendo, apunt\u00e1ndolo con el calibre 38. Disparando el calibre 38. <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">El tiempo se dilat\u00f3. La bala comenz\u00f3 su recto camino lentamente. Trat\u00f3 de escapar, de evitar el impacto, pero se percat\u00f3 de que \u00e9l tampoco pod\u00eda moverse con rapidez, de que su cuerpo estaba atado a las mismas leyes que la bala, y que lo que ahora no respetaba las leyes del tiempo era su mente. La bala segu\u00eda, sin prisa pero sin pausa. En el momento en que \u00e9sta penetr\u00f3 el cr\u00e1neo, Pierre se despert\u00f3.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Levantarse y despertarse son cosas diferentes, siempre y cuando uno no tenga una pesadilla como \u00e9sta. Entonces, despertarse y levantarse sobresaltado difieren en tan escaso margen de tiempo que son casi el mismo acto. En este caso, Pierre se despert\u00f3 e inmediatamente se levant\u00f3, golpe\u00e1ndose la cabeza con una tabla de la parte superior de la cucheta. En ese momento el teniente entr\u00f3 a la habitaci\u00f3n. Los dem\u00e1s soldados no dorm\u00edan, estaban listos para el ataque. Ante la orden del teniente se pusieron de pie. La puerta lateral del barco se abri\u00f3, y todos se metieron en el agua.<\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0Centenares de barcos descargaban miles de soldados con \u00f3rdenes de matar. Desde el agua Pierre escuchaba las r\u00e1fagas de balas zumbando en el aire. En el cielo, los aviones lanzaban bombas, y cientos de paracaidistas ca\u00edan para reforzar el ataque, mientras las explosiones iluminaban la noche. En un momento escuch\u00f3 que alguien gritaba su nombre, y al darse vuelta vio a su amigo flotando en sangre, muerto. Pierre tropez\u00f3 y qued\u00f3 casi totalmente sumergido. S\u00f3lo su brazo qued\u00f3 fuera del agua, sosteniendo la metralleta. El agua marr\u00f3n se le meti\u00f3 en los pulmones, lo que le hizo toser. Se levant\u00f3 y se dio cuenta de que hac\u00eda pie. El fondo, aunque algo fangoso, permit\u00eda caminar, no sin alguna dificultad. Continu\u00f3 caminando hacia adelante mientras cangrejos grises de todo tama\u00f1o y fealdad le cortaban el pantal\u00f3n y las carnes, por encima de las botas. Se top\u00f3 con el cuerpo de otro amigo que flotaba, ya sin vida, sobre el agua, y lo corri\u00f3 para avanzar. Al empujarlo, el cuerpo se dio vuelta y comenz\u00f3 a sumergirse lentamente. Un destello ilumin\u00f3 la cara ensangrentada del muerto que desaparec\u00eda en el agua. Vio cientos de enemigos gritando, disparando sin cesar, y le dieron ganas de matarlos a todos. Lleg\u00f3 a la orilla y se arroj\u00f3 al suelo. Dispar\u00f3 la metralleta pensando que mataba con frialdad y que ten\u00eda mucho calor, y que esta situaci\u00f3n le causaba gracia en la desgracia, dos ox\u00edmoron en un mismo pensamiento. Apretaba con fuerza el gatillo. Reptando y llorando vio como muchos de sus compa\u00f1eros perd\u00edan la vida cuando las bombas ca\u00edan sobre ellos. Continu\u00f3 su avance hasta que lleg\u00f3 al bosque, en donde se sinti\u00f3 m\u00e1s protegido. Tomar la colina era la misi\u00f3n del sexto batall\u00f3n de la marina, que a esta altura hab\u00eda perdido casi un tercio de sus hombres. Su metralleta se tranc\u00f3, por lo que se deshizo de ella. Vio un grupo de enemigos y les arroj\u00f3 una granada. \u00c9stos estallaron en pedazos, junto con unas flores y un poco de tierra. La noche parec\u00eda d\u00eda con los centenares de fogonazos que alumbraban ese infierno. Vio a un enemigo de espaldas disparando. Pens\u00f3 acercarse lentamente, sin hacer ruido, y degollarlo con la cuchilla sin que se diera cuenta, como tantas veces lo hab\u00eda hecho. Ten\u00eda incluso una frase, que hab\u00eda visto en una pel\u00edcula, para decirle a su enemigo antes de matarlo. Un paso m\u00e1s y una ramita cruji\u00f3 levemente, pero con suficiente fuerza para que, a pesar de la banda de ametralladoras que generaban el esquizofr\u00e9nico fondo musical, el soldado se diera vuelta. All\u00ed estaba, el enemigo, mir\u00e1ndolo con miedo, llorando, apunt\u00e1ndolo con la ametralladora. Disparando. <\/font><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">El tiempo se dilat\u00f3. La bala comenz\u00f3 su recto camino lentamente. Trat\u00f3 de escapar, de evitar el impacto, pero se percat\u00f3 de que \u00e9l tampoco pod\u00eda moverse con rapidez, de que su cuerpo estaba atado a las mismas leyes que la bala, y que lo que ahora no respetaba las leyes del tiempo era su mente. La bala segu\u00eda, sin prisa pero sin pausa. S\u00f3lo entonces se percat\u00f3 de las semejanzas. S\u00f3lo entonces vio que el sue\u00f1o era una especie de profec\u00eda invertida. Razon\u00f3 que, si el sue\u00f1o era la ant\u00edtesis de su vida real, si el sue\u00f1o era una profec\u00eda invertida, la bala no impactar\u00eda contra su cr\u00e1neo, sino que seguir\u00eda por un costado, a lo sumo rasp\u00e1ndole la cara. Cuando mir\u00f3 por m\u00e1s de un momento la bala y su movimiento, intuitivamente cay\u00f3 en la cuenta de que la bala iba derecho hac\u00eda \u00e9l. El tiempo dilatado le hizo pensar el error que cometemos los humanos al medirlo. Record\u00f3 aquella frase que dec\u00eda que \u201cno se puede medir el tiempo por d\u00edas, como el dinero por centavos o pesos, porque los pesos son iguales y cada d\u00eda es distinto y tal vez cada hora.\u201d Y tal vez cada segundo, agreg\u00f3 mentalmente y no dijo, puesto que no pod\u00eda casi mover la boca ni las cuerdas vocales. Pens\u00f3 en dios, y record\u00f3 que no cre\u00eda en \u00e9l. Imagin\u00f3 que exist\u00eda, que hab\u00eda vida despu\u00e9s de la muerte y que la muerte en esta vida implicar\u00eda un despertarse en el cielo; que la vida era un sue\u00f1o de la real vida del cielo. Le divirti\u00f3 que a la muerte le llamaran el sue\u00f1o eterno, cuando lo que llamamos vida ser\u00eda, en efecto, un sue\u00f1o de la verdadera vida eterna del cielo. Record\u00f3 nuevamente que no cre\u00eda en dios, ni en la vida despu\u00e9s de la muerte, y que todo eso era una l\u00e1stima, porque la creencia le dar\u00eda algo a que aferrarse, una idea de que esto que llamaba vida no terminaba ah\u00ed, una opci\u00f3n para morir menos triste. Una raz\u00f3n incluso para morir feliz. Iba a recordar a la margarita de su sue\u00f1o, aquella que hab\u00eda muerto feliz porque su muerte era por un lindo acto, por un acto de amor. Iba a pensar que morir por lo que cre\u00eda, por tratar de hacer del mundo un mejor lugar, era una buena forma de morir, una forma feliz de morir. Iba a pensar esto cuando la bala le destroz\u00f3 el cerebro.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Pierre Dumont muri\u00f3 triste el 6 de junio de 1944.<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cientos de barcos volv\u00edan de la guerra, con miles de hombres deseosos de ver a sus familias.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-124","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/124","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=124"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/124\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}