
El día había amanecido soleado y los comerciantes se afanaban por colocar sus tenderetes. Una chica gritaba: (más…)
Son las diez y algo. La ginebra se deshace lentamente en mi boca. La saboreo, saboreo el veneno y la verdad. (más…)
Eran tiempos donde ya nada era igual, con aire austero y sombrío, donde ya no existía espacio para soñar. (más…)
Ya había anochecido en Sakhara. Una luna llena enorme se colaba entre la silueta de las tres pirámides en Gizeh, deteniéndose sobre Mikerinos como para conmemorar aún más la muerte del faraón. (más…)
Entré entusiasmado para gozar de mi primer espectáculo circense como todos aquellos chavalos sonrientes y bulliciosos. (más…)