{"id":92,"date":"2007-03-23T15:20:38","date_gmt":"2007-03-23T14:20:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=92"},"modified":"2018-03-01T21:51:14","modified_gmt":"2018-03-01T20:51:14","slug":"70-escena-con-fumador-en-blanco-y-negro-por-eleanor-rigby","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=92","title":{"rendered":"70- Escena con fumador en blanco y negro. Por Eleanor Rigby"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F92&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">La primera vez que baj\u00f3 todo fue m\u00e1s f\u00e1cil, aunque le hab\u00eda parecido imposible llevarlo a cabo.<!--more-->\u00a0Se me ha olvidado bajar la basura, dijo al marido, voy a echarla al contenedor antes de que pase el cami\u00f3n, que si no se queda hasta ma\u00f1ana y con este calor\u2026 El marido no dijo nada, o dijo bueno que viene a ser como no decir nada, y ella baj\u00f3 con unas chanclas sin tac\u00f3n y un vestido recatado pero llamativo, como si hiciera aquello todas las noches de su vida, con total naturalidad, con indiferencia casi, llevando el saco de basura en una mano y en la otra un chal y la cajetilla de rubio americano con un mechero clavado entre el cart\u00f3n y la funda de pl\u00e1stico. Antes de cerrar se par\u00f3 un momento, sac\u00f3 el encendedor y lo dej\u00f3 sobre la mesita del hall, dir\u00eda que olvidado. Una vez abajo calcul\u00f3 los pasos para coincidir con \u00e9l en la esquina de enfrente, donde el contenedor, donde \u00e9l cesaba su recorrido para volver sobre sus pasos y seguir hasta la otra esquina, fumando y lanzando el humo, cabizbajo y con ese aire de abandono y desprotecci\u00f3n que tanto le gustaban a ella. Y sali\u00f3 bien. Ella temblaba a cada paso que daba sobre la acera con las chanclas metalizadas, a cada paso que las chanclas metalizadas daban sobre el asfalto caliente de julio, con la bolsa de basura en una mano y la cajetilla en la otra. Contra todo pron\u00f3stico, \u00e9l pareci\u00f3 detenerse un momento cuando ella cruz\u00f3 al contenedor de vidrio y vaci\u00f3 la bolsa en su vientre verde de sapo hinchado, sin dejar de calcular los pasos de \u00e9l y la velocidad con la que se acercaba, fumando ella, y tirando las botellas al contenedor, a trav\u00e9s de su inmenso ojo en duermevela, ralentizando la maniobra para acomodar su prop\u00f3sito a los pasos perdidos y al ritmo dilatado del cigarrillo de \u00e9l. Entonces hizo como que le hab\u00eda visto por casualidad y le dijo disculpe, puede darme fuego, he olvidado el encendedor, ci\u00f1\u00e9ndose el chal sobre los hombros, por encima del pecho, sonriendo un gracias amplio y sincero a otro de nada tambi\u00e9n amplio, sincero tambi\u00e9n, lanzado por \u00e9l, desde sus ojos panor\u00e1micos, inmensamente tristes y profundos.<br \/>\nEsa primera noche ella subi\u00f3 en seguida a casa pensando ya en el pitillo del d\u00eda siguiente, s\u00f3lo en \u00e9l y en el pitillo del d\u00eda siguiente, y no consegu\u00eda dormirse. Ahora que las ventanas se dejaban abiertas por el calor, casi hasta la madrugada, era mucho m\u00e1s dif\u00edcil escapar al ronron de los helic\u00f3pteros, al ratatatata de sus h\u00e9lices impertinentes, vigilantes y en el fondo un poco amenazadoras, de las que no se libraba ni en los peores d\u00edas del invierno, cuando echaba a cal y canto la persiana, la contraventana y la cortina gruesa de cretona para que nada pudiera pasar dentro. Nada. Ahora daba vueltas y m\u00e1s vueltas sobre s\u00ed misma mientras el marido dorm\u00eda al otro lado, recordando aquellos ojos inmensos y tristes, pregunt\u00e1ndose porqu\u00e9 lo estaban y dici\u00e9ndose a s\u00ed misma que la noche siguiente no pod\u00eda bajar, que despertar\u00eda sospechas, y pensando en otras cosas que pod\u00eda hacer para verle de nuevo y pregunt\u00e1ndose por qu\u00e9 raz\u00f3n quer\u00eda verle de nuevo.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente no baj\u00f3, ni los dem\u00e1s d\u00edas. Sigui\u00f3 saliendo al balc\u00f3n, quej\u00e1ndose del calor que continuaba sin remitir a\u00fan por la noche, tratando de evitar que el marido la viese fumando porque si la ve\u00eda empezar\u00eda de nuevo la retah\u00edla de comentarios y cr\u00edticas y reproches que no ten\u00eda ganas de soportar otra vez. Sigui\u00f3 saliendo al balc\u00f3n a mirar de nuevo aquella calle de noche en blanco y negro, iluminada por las farolas del ayuntamiento y sonorizada por las bocinas de los conductores impacientes y los camiones que vaciaban los contenedores de basura, de vidrio, de pl\u00e1stico. Sigui\u00f3 vi\u00e9ndole a \u00e9l abajo, en la otra acera, fumando en manga corta e imaginando que \u00e9l la miraba tambi\u00e9n furtivamente mientras chupaba el filtro de su cigarrillo como si quisiera sacar de all\u00e1 dentro la respuesta a tantas preguntas que la atormentaban, sin alcanzar nunca a verle salir, a ver a qu\u00e9 hora bajaba cada noche a fumar a la calle. Sin comprender por qu\u00e9 estaba solo.<br \/>\nLuego pasaron varios d\u00edas, quiz\u00e1 semanas, as\u00ed como siempre, fumando una arriba y el otro abajo, sin percatarse \u00e9l seguramente de que ella, que le observaba golosa desde el balc\u00f3n, era la mujer que le hab\u00eda pedido fuego unos d\u00edas antes, mientras se ajustaba un chal, la mujer que se miraba las manos castigadas por el agua y la lej\u00eda, las u\u00f1as cortas y sin arreglar, las grietas de los dedos, mientras le imaginaba a \u00e9l una vida de dise\u00f1ador o de periodista, estado civil soltero, libertad sin cargos, y conclu\u00eda que era extra\u00f1a tanta tristeza en un hombre joven y atractivo. Pasaron varios d\u00edas m\u00e1s de vida en blanco y negro y de cigarrillos compartidos unilateralmente y en silencio, hasta que un d\u00eda \u00e9l apareci\u00f3 en el otro extremo de la acera cuando ella sali\u00f3 a fumar fuera, un d\u00eda en que \u00e9l vest\u00eda un polo blanco, tan diferente de los que llevara cualquiera de los d\u00edas anteriores, en todos los tonos de la escala de grises. Y pas\u00f3 algo, entonces, pas\u00f3 algo que la impuls\u00f3 de nuevo a jugar todo a una carta y avisar al marido de que bajaba a llevar la basura, que hoy se me ha quedado ah\u00ed y con el calor que hace no quiero ni pensarlo, dijo, y ni siquiera se fij\u00f3 en qu\u00e9 llevaba puesto, s\u00f3lo se calz\u00f3 las chanclas de bajar y recogi\u00f3 la cajetilla de encima de la mesa del hall mientras se deshac\u00eda el amarrado del pelo y se lo volv\u00eda a componer de nuevo, sacando de pronto brazos para todo ello a la vez, sin perder un minuto. Y una vez en la calle, volvi\u00f3 a calcular los pasos sobre el empedrado, sobre el asfalto, parando ante el paso de cebra para que cruzara alg\u00fan coche rezagado de los del filo de la madrugada mientras le daba tiempo a \u00e9l a llegar hasta la otra esquina, la de los contenedores, mientras \u00e9l aparec\u00eda como todas las noches fumando cabizbajo con su polo de manga corta y mirando el suelo con sus ojos, aquellos ojos que eran lo \u00fanico que hab\u00eda en color en aquella calle secundaria en blanco y negro, en aquella escena recurrente, ilegal y espont\u00e1neamente planeada de basura y nicotina. Y aquella noche hablaron por fin, despu\u00e9s de lo de buenas noches y qu\u00e9, a fumar un pitillo, pues s\u00ed\u2026 ya ve\u2026 As\u00ed se enter\u00f3 ella de que era padre de cuatro hijos, qui\u00e9n lo hubiera dicho, tan joven que parec\u00eda, el m\u00e1s peque\u00f1o de apenas d\u00edas de vida, lo que son las cosas, hab\u00eda empezado a fumar por su mujer, era ella la que fumaba cuando j\u00f3venes, y ahora con los cr\u00edos se hab\u00eda vuelto paranoica con el tema y \u00e9l ten\u00eda que bajar a fumar el pitillo de la noche, antes de irse a la cama, cruzando los dedos para que el chiquit\u00edn no diera la lata por lo menos en tres o cuatro horas. Y qu\u00e9 son, pregunt\u00f3 ella, todos varones respondi\u00f3 \u00e9l, no ha habido suerte. Seg\u00fan, dijo ella, en India esto ser\u00eda una fortuna inmensa, cuatro hombrecitos. En India s\u00ed, pero su mujer, pelirroja de ojos marinos y pelo en bucles que irrump\u00eda en la escena en blanco y negro como un torrente de agua azul\u00edsima lo que quer\u00eda era una nena que se pareciese a ella, a la familia de ella, porque los varoncitos eran todos cl\u00f3nicos, m\u00e1s trigue\u00f1os de ojos verdes como \u00e9l, como si ella no hubiera tenido nada que ver en el asunto\u2026 Y ella, qu\u00e9 ganas de decirle con lo guapo que es usted, con lo guapo que t\u00fa eres, qu\u00e9 maravilla tanta belleza por cuadruplicado. Pero, por alguna raz\u00f3n, no dijo nada, no le dijo tampoco ya nos vemos otro d\u00eda y que siga bien, a ver si hay suerte y el beb\u00e9 se porta esta noche o cualquier comentario de esos de tr\u00e1mite, sin intenci\u00f3n ni sentido, en el fondo. No recuerda lo que se dijeron al final, cuando se separaron despu\u00e9s de apagar cada uno la colilla de su cigarro y aplastarla contra el empedrado de la calle, de aquel color indefinido que tienen las escenas en blanco y negro.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera vez que baj\u00f3 todo fue m\u00e1s f\u00e1cil, aunque le hab\u00eda parecido imposible llevarlo a cabo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,2],"tags":[],"class_list":["post-92","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-finalista","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/92","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=92"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/92\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":286,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/92\/revisions\/286"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=92"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=92"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=92"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}