{"id":83,"date":"2007-03-22T13:02:13","date_gmt":"2007-03-22T12:02:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=83"},"modified":"2007-03-22T13:02:13","modified_gmt":"2007-03-22T12:02:13","slug":"62-soy-feliz-por-fernando-noronha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=83","title":{"rendered":"62- Soy Feliz. Por Fernando Noronha"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F83&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">\u201cLa vida te da sorpresas,<br \/>\nsorpresas te da la vida<br \/>\nde una canci\u00f3n de R. Blades<!--more--><\/p>\n<p>Siempre fue as\u00ed.<br \/>\nSiempre, desde que empec\u00e9 el colegio.<br \/>\nDicen que los ni\u00f1os son crueles. Dicen que los ni\u00f1os aprenden de sus mayores.<br \/>\nEn todos los grados hay un chico t\u00edmido, una chica con anteojos, o alguien que habla diferente. Alguna nena demasiado fea, un nene demasiado bajo, o una nena demasiado gorda. Los otros se r\u00eden.<br \/>\nDicen que la b\u00fasqueda de lo ideal es el mal de nuestros d\u00edas. Que los espartanos arrojaban a los diferentes desde el Taigeto. Que Hitler amaba la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mis compa\u00f1eros me llamaban gallega. En este pa\u00eds de inmigrantes, donde abundaban los patron\u00edmicos, yo era \u201cla gallega\u201d. Seguro que no quisieron hacerme da\u00f1o. Posiblemente, no sab\u00edan que la simpat\u00eda de los sobrenombres, a veces, puede convertirse en una aguja que escarba y que duele y que, dadas ciertas condiciones, se queda clavada para siempre. Tal vez por eso, s\u00f3lo me sent\u00eda a salvo, encerrada en mi casa, pegada a los recuerdos escasos. Tal vez por eso me volqu\u00e9 a la comida. Por eso, o porque no me acordaba de la cara de mis padres, muertos en la guerra, o porque los abuelos hab\u00edan pasado hambre en Espa\u00f1a y no quer\u00edan que se repitiera la historia.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s tampoco me sacaran a bailar porque era gallega. O porque nunca tuve mucho gusto para vestirme o porque los kilos se me sal\u00edan por las costuras de los pantalones. A lo mejor, por las mismas razones, Mart\u00edn falt\u00f3 a mi fiesta de quince a\u00f1os. Y yo s\u00ed que lo quer\u00eda a Mart\u00edn. Le prestaba las hojas y las lapiceras, lo ayudaba en las tareas. Yo no me burlaba de sus granos y estaba tan enamorada que hubiera hecho cualquier otra cosa por \u00e9l. Por Mart\u00edn, que me dej\u00f3 plantada, que me ignor\u00f3 en mi noche m\u00e1s esperada, en mi noche m\u00e1s olvidable.<\/p>\n<p>Cuando termin\u00e9 el secundario, ya ni me acordaba del tonto Mart\u00edn. Igualmente ten\u00eda muy bien escondidas las fotos de aquella fiesta. Mis ojos y mi amor eran s\u00f3lo para Ignacio. Ignacio con su pelo negro, con su bicicleta sucia, con sus libros desparramados. Ignacio no se parec\u00eda en nada a Mart\u00edn, era m\u00e1s grande y no ten\u00eda granos. Tampoco hab\u00eda que prestarle cuadernos ni lapiceras. Nos salud\u00e1bamos, nada m\u00e1s, porque viv\u00edamos cerca, porque una vez nos hab\u00edamos cruzado en la estaci\u00f3n y porque otra vez, hablamos frente a la barrera, en el espacio cortito y ruidoso que nos dej\u00f3 el tren. Lo quer\u00eda. Imaginaba un futuro compartido de pa\u00f1ales. Deseaba verlo, aunque fuera desde lejos, porque cada vez que lo ve\u00eda, algo se me derret\u00eda por adentro. Cada vez que lo escuchaba, el cuerpo me lat\u00eda con insolencia. Entonces me decid\u00ed. Se lo iba a decir, estaba dispuesta a todo para conquistarlo. Ten\u00eda que verme bien, muy bien. Empec\u00e9 una dieta, estricta, bochornosa. Pero nada. La gen\u00e9tica est\u00e1 plantada caprichosamente sobre mis huesos. Me te\u00f1\u00ed de rubio, platinado, para engrupir mi pasado gallego. Pero nada. No pude. Ignacio ni siquiera me salud\u00f3 cuando se fue del barrio con esa mujer que \u00faltimamente lo acompa\u00f1aba.<\/p>\n<p>En la oficina trabajaba Carlos. Era casado, pero igual me miraba. Ya no pretend\u00eda un novio formal. Hay tantas mujeres que est\u00e1n solas. Y algunas son m\u00e1s lindas y m\u00e1s elegantes y m\u00e1s cultas y m\u00e1s flacas. Carlos me atra\u00eda, era buen compa\u00f1ero, parec\u00eda un buen hombre. Ten\u00eda abuelos gallegos, los brazos musculosos, las manos blancas, poco pelo, pero se notaba que hab\u00eda sido negro, casi tan negro como el m\u00edo. Estaba echando panza, pero me trataba con una amabilidad casi desconocida.<br \/>\nA veces, vivir sola, tiene sus ventajas.<br \/>\nComo en las pel\u00edculas: una cena rom\u00e1ntica, un vino caro. Qu\u00e9 importaba si despu\u00e9s Carlos dorm\u00eda con la mujer. \u00bfAcaso la gente no se separa? \u00bfAcaso algunas no se conforman con ser amantes toda la vida?<br \/>\nVolv\u00ed a so\u00f1ar mientras lo esperaba. Si Carlos acept\u00f3 por algo es.<br \/>\nUna copa de vino result\u00f3 perfecta para agilizar los minutos. La botella fue demasiado para la noche vac\u00eda, para una mujer como yo, que no estaba acostumbrada a tomar.<\/p>\n<p>No Carlos, no me des excusas, por otra parte, qu\u00e9 obligaci\u00f3n ten\u00edas.<br \/>\nY la rutina se volvi\u00f3 a estirar detr\u00e1s de los escritorios.<\/p>\n<p>Pens\u00e9 en hablar con ese locutor que todas las noches, detr\u00e1s de un micr\u00f3fono, intenta unir a los solitarios, tal vez con buenas intenciones. Pero, no me anim\u00e9.<br \/>\nPens\u00e9 en mis compa\u00f1eros; en Mart\u00edn y en su desprecio; en la indiferencia de Ignacio; en Carlos, que, por algo, no se atrevi\u00f3. Pens\u00e9 en mi abuela gallega. En su paciencia, en su conformismo, en su resignaci\u00f3n. En su tristeza.<br \/>\nPens\u00e9 en las risas ajenas. En el gusto amargo de la soledad.<\/p>\n<p>No pude rechazar los ojos que brillaban entre las luces del restaurante, que me miraban mientras masticaba los \u00faltimos bocados de otra cena silenciosa. Que me dec\u00edan, sin hablar, una infinidad empalagosa de palabras.<br \/>\nAcced\u00ed a la compa\u00f1\u00eda y me pegu\u00e9 al ritmo de sus pasos seguros. Acept\u00e9 la penumbra del bar, el cigarrillo y el whisky.<br \/>\nMe gust\u00f3 la boca que no paraba de hablar, el pelo corto y marr\u00f3n.<br \/>\nMe gust\u00f3 que disfrutara de mi ceceo argentinizado.<br \/>\nMe gust\u00f3 cuando la mano se convoc\u00f3 debajo del escondite de la mesa, cuando se desliz\u00f3 entre los pliegues de mi pollera sin importarle la abundancia floja de los muslos.<br \/>\nMe gustaron los dedos escarbando en la oscuridad de los l\u00edquidos olvidados.<\/p>\n<p>Elisa me gust\u00f3.<br \/>\nElisa me quiere.<br \/>\nSoy feliz.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida de una canci\u00f3n de R. Blades<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-83","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/83","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=83"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/83\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=83"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=83"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=83"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}