{"id":78,"date":"2007-03-21T19:40:15","date_gmt":"2007-03-21T18:40:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=78"},"modified":"2007-03-21T19:40:15","modified_gmt":"2007-03-21T18:40:15","slug":"57-infelicidad-por-insomnia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=78","title":{"rendered":"57- Infelicidad. Por Insomnia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F78&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Anoche, al acostarme, ya tuve la inquietante premonici\u00f3n de otra noche m\u00e1s en blanco. <!--more-->Me puse a divagar, en una mezcla singular de ideas, discordantes y ensambladas al azar, como la labor de patchwork de una mala aprendiza, una de esas piezas de artesan\u00eda de ocasi\u00f3n que imitan el alma iconoclasta de la Historia y sus ciclos: sajar y suturar, destrozar y recomponer, derruir y levantar con los fragmentos sangrantes de su propia destrucci\u00f3n.<br \/>\nPues s\u00ed, me acost\u00e9 y la inmovilidad, el silencio y la oscuridad invocaron en vano al sue\u00f1o. Los ojos se me volvieron hacia adentro, como los de una mu\u00f1eca antigua de porcelana e imagin\u00e9 pasadizos cil\u00edndricos y anillados, como el interior de una lombriz color de enc\u00eda enferma, por donde circulaba el aire de mi respiraci\u00f3n gorgoriteando como si atravesara alguna fuente sulf\u00farea. Palpaba mi t\u00f3rax y notaba cierta sensaci\u00f3n de dolor, pero muy leve, al introducir los dedos bajo las costillas del lado izquierdo. Y luego estaba la punzada en la columna, que m\u00e1s que punzada era una quemaz\u00f3n a la altura de donde cae el broche del sost\u00e9n. Y el dolor por encima de las rodillas, y el cansancio. Y la tos. Pero la tos databa de dos d\u00edas atr\u00e1s, as\u00ed que no hab\u00eda cuenta.<br \/>\nDe todos modos, a estas alturas no era eso lo que me preocupaba o al menos, no lo traduc\u00eda en palabras, lo que era una gran econom\u00eda de energ\u00eda mental, la misma que ahora desperdicio intentando poner orden en el caos de mis pensamientos. Y apenas dorm\u00ed, o si lo hice, so\u00f1\u00e9, como me pasa a veces, que no me puedo dormir y estas noches de sue\u00f1os insomnes me despiertan agotada. El caso es que mientras me examinaba e imaginaba la colmena rosada de los pulmones \u2013ya no tan rosada, deben tener las celdillas rellenas de alquitr\u00e1n, como miel de un enjambre de escarabajos, aunque las radiograf\u00edas no detecten nada a\u00fan- , con la mancha delatora, tan temida y deseada como la hora final del parto, imagin\u00e9 el comienzo de una novela, al modo de la que acabo de leer, tan brillante, tan elaborada, tan llena de filigranas estil\u00edsticas y de bifurcaciones que abandonan el hilo argumental y, tras andarse medio bosque por las ramas, como el baroncito rampante aquel, de pronto un h\u00e1bil bandazo nos trae de nuevo a la vereda real narrativa y parpadeamos como al salir de un sue\u00f1o, extra\u00f1ados de hallarnos a\u00fan en aquel paraje olvidado.<br \/>\nAs\u00ed que digamos que me acost\u00e9 y comenc\u00e9 a forjar una novela. C\u00f3mo cunden y qu\u00e9 bonitas son estas novelas que nacen en la cama, con los ojos cerrados. De cada palabra nac\u00eda una sucesi\u00f3n de frases, y de cada una de ellas otras m\u00e1s y as\u00ed crec\u00eda y crec\u00eda, lanzando sus sinapsis como manos de n\u00e1ufrago al encuentro de las emitidas por las vecinas, como deben hacerlo mis presuntas c\u00e9lulas enfermas.<br \/>\nPero mi pat\u00e9tica novela, por m\u00e1s que intente desviarla por senderos secundarios e invente personajes ficticios, al volver un recodo del camino me muestra el paisaje conocido que pretendo olvidar, y sus protagonistas dejan caer sus m\u00e1scaras se\u00f1alando el final del baile. Durante el d\u00eda procuro aturdirme con las miserias ajenas de sobremesa televisiva, pero la verdadera tortura comienza al tomar modesta posesi\u00f3n del borde de mi cama de soltera, nuevamente recobrada por un alarde de magnanimidad de mi familia con la hija extraviada, una inconformista que no se dio por satisfecha con comer todos los d\u00edas, con ir al peluquero una vez por semana y con el mes de veraneo en Benidorm. Mis dominios nocturnos se limitan a esa franja de l\u00e1tex, estrecha como un istmo, por un reflejo condicionado de a\u00f1os. Ha dejado de actuar el est\u00edmulo, pero sigue la respuesta.<br \/>\n-\u00a1Ilusa! \u00bfQu\u00e9 cre\u00edas? \u00bfQue la vida era una pel\u00edcula rom\u00e1ntica? Siempre has tenido la cabeza llena de p\u00e1jaros. Lo ten\u00edas todo \u2013ay, s\u00ed, \u201ctodo\u201d- y lo has echado a perder esperando no s\u00e9 qu\u00e9, la verdad. \u00bfCu\u00e1ndo entender\u00e1s que la vida real era eso?<br \/>\nY no es crueldad por su parte, es la condescendiente displicencia de las que fueron lo suficientemente fuertes para afrontar la resignaci\u00f3n. Por eso, porque deber\u00eda haber sido feliz por decreto y no lo fui, dicen que estoy loca, y de tanto dec\u00edrmelo he acabado por creerlo yo tambi\u00e9n. Empec\u00e9 \u2013siempre se empieza as\u00ed, tras el llanto solitario que se procura ocultar bajo un dedo de maquillaje, tras la revisi\u00f3n exhaustiva del pasado, tras la amarga impotencia por el tiempo desperdiciado- por una preocupaci\u00f3n obsesiva por la salud. Dictaminaron que era hipocondr\u00eda as\u00ed que, ahora, aunque note s\u00edntomas descritos por mi \u201cEnciclopedia de la salud\u201d, lo achaco a mis neuras y alguna vez llegaremos a tiempo. Luego vinieron las crisis de angustia. En el est\u00f3mago se me formaba una borrasca de pesar, una pena s\u00f3lida como un ladrillo mal digerido, como un feto a disgusto que provocaba contracciones de aborto. Las ondas se extend\u00edan hasta el diafragma, bloqueaban los pulmones, y al fin, como en un v\u00f3mito de desesperaci\u00f3n, se resolv\u00edan en gemidos de animal y en sollozos, en un clavarme las u\u00f1as en las palmas, en la cara, temiendo la muerte y dese\u00e1ndola y \u00e9se era el dilema: averiguar cu\u00e1l de esos sentimientos, anhelo o temor, era el m\u00e1s poderoso, porque de haberlo sabido ya no me hubiera torturado y habr\u00eda escogido el camino correcto.<br \/>\nPermanec\u00ed meses tumbada en un sof\u00e1, de noche y de d\u00eda. De d\u00eda, con los ojos cerrados por no ver las caras de censura, de disgusto, de mi familia. Un loco en la casa no es una compa\u00f1\u00eda muy apetitosa. De noche, vigilando las sombras, pero no con miedo, no. Me gustaba valorar sus vol\u00famenes, c\u00f3mo la negrura adquiere matices, se agita, finge brumas blancas como torbellinos. Algunas veces me venc\u00eda el sue\u00f1o, pero como mis vigilias estaban vac\u00edas de palabras e incluso de pensamientos, dorm\u00eda durante cinco minutos lo que me parec\u00eda ser un pedazo de eternidad. No quer\u00eda pensar, porque las palabras me graznaban como un ej\u00e9rcito de tordos enloquecidos. Y las im\u00e1genes eran peores y m\u00e1s dif\u00edciles de eliminar. Intentaba dejar la mente vac\u00eda. Visualizaba una habitaci\u00f3n de paredes verdes. En un rinc\u00f3n hab\u00eda un tronero, como una ratonera. Algunas ideas asomaban el hociquillo, pero yo estaba al quite, y con un escob\u00f3n les asestaba un papirotazo que no se esperaban. Pon\u00edan una cara tan c\u00f3mica de sorpresa que a veces, desde mi sof\u00e1, no pod\u00eda evitar la carcajada. Luego me sent\u00eda culpable de re\u00edr a\u00fan y lloraba un rato para expiar mi frivolidad. Poco a poco consegu\u00ed que espaciaran sus visitas. Entonces, tapi\u00e9 el agujero.<br \/>\nY una ma\u00f1ana, en lugar de cerrar los ojos, mir\u00e9 a mi alrededor y me pregunt\u00e9 qu\u00e9 aguardaba all\u00ed, pues la vida intenta siempre abrirse paso, aun en contra de nuestra f\u00e9rrea flaqueza. Salt\u00e9 del sof\u00e1 y not\u00e9 desconfianza. Un loco tumbado es m\u00e1s tranquilizador que otro en movimiento. La situaci\u00f3n era extra\u00f1a, yo era ese hu\u00e9sped indeseado cuya presencia se espera de un momento a otro aunque siempre se conf\u00eda en que en el \u00faltimo minuto le surja alg\u00fan obst\u00e1culo. Y aqu\u00ed estaba, ya hab\u00eda aparecido, de improviso, a la hora de comer y sin la mesa puesta.<br \/>\nNo obstante, mi hermana coloc\u00f3 el mantel y mi madre a\u00f1adi\u00f3 un plato para m\u00ed. Y muy ostensiblemente dejaron un hueco en la cabecera de la mesa, y amontonaron cesta del pan, frutero, fuentes y platitos en el resto de la superficie. Pero ese lugar vac\u00edo qued\u00f3 como tierra quemada, como un campo de nadie, como un recordatorio de mi tremenda equivocaci\u00f3n, de que la vida y yo misma est\u00e1bamos as\u00ed por mi culpa, por mi culpa, por mi grand\u00edsima culpa.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Anoche, al acostarme, ya tuve la inquietante premonici\u00f3n de otra noche m\u00e1s en blanco.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-78","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/78","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=78"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/78\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=78"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=78"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=78"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}