{"id":74,"date":"2007-03-21T19:18:00","date_gmt":"2007-03-21T18:18:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=74"},"modified":"2007-03-21T19:18:00","modified_gmt":"2007-03-21T18:18:00","slug":"53-ana-maria-la-lobera-por-toribia-de-liebana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=74","title":{"rendered":"53- Ana Mar\u00eda \u00abla lobera\u00bb. Por Toribia de Li\u00e9bana"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F74&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Llanes, Asturias, siglo XVII.<br \/>\nDicen que cuando uno va a morir ve pasar toda su vida ante sus ojos. Y es cierto.<!--more--><br \/>\nAunque he llegado lejos, mucho m\u00e1s de lo que esperaba, ahora es el momento de retroceder. Hasta cuando una pastorcilla de siete u ocho a\u00f1os&#8230;<br \/>\nNo, m\u00e1s todav\u00eda. Esos eran casi mis primeros recuerdos conscientes. Pero hay otros anteriores que me contaron, que simplemente s\u00e9:<br \/>\nUna familia muy pobre, la m\u00eda. Seis hijas ya anteriores, de las cuales dos hab\u00edan muerto antes del a\u00f1o, pero eso por desgracia, era tan com\u00fan&#8230;<br \/>\nPor tanto, yo hac\u00eda la s\u00e9ptima. Y mi padre era el s\u00e9ptimo hijo, con seis hermanos antes, todos varones. Empezaba a marcarse mi destino.<br \/>\nEl parto se complic\u00f3. Mi madre sangraba y se mor\u00eda, y yo no lograba nacer. En ese preciso momento, como llamada por una fuerza superior, apareci\u00f3 Catalina Gonz\u00e1lez, la \u201cbruxa\u201d (bruja), una vecina que ciertamente no gozaba de buena fama, pero de partos y plantas medicinales sab\u00eda mucho.<br \/>\nMi madre acababa de exhalar su \u00faltimo suspiro y yo me agitaba en su vientre, a\u00fan viva pero no por mucho tiempo. Entonces Catalina habl\u00f3 a mi padre con autoridad: \u2013Voy a salvar a esta ni\u00f1a\u2013. Pero \u00e9l se opuso vigorosamente: \u2013Acabo de perder a mi esposa, \u00bfy me quieres cargar con una boca m\u00e1s que alimentar?<br \/>\nElla le convenci\u00f3: \u2013Yo ser\u00e9 su madrina, y os ayudar\u00e9, a ti y a tu familia. A cambio, alg\u00fan d\u00eda, no tardando mucho, me llevar\u00e9 a esta ni\u00f1a, a quien t\u00fa quer\u00edas dejar morir. Sabes que no tengo descendencia, ni herederos. No es poco lo que he ido juntando, y ser\u00e1 para ella.<br \/>\nPor cierto, nadie se extra\u00f1\u00f3 de que finalmente fuese ni\u00f1a, como predijera Catalina.<br \/>\nMi padre accedi\u00f3 y Catalina cumpli\u00f3 su palabra. En casa no volvi\u00f3 a faltar comida, ropa, calzado, le\u00f1a&#8230; lo cual no era poco ni mucho menos.<br \/>\nFui creciendo, pero sent\u00eda que no encajaba en mi propia familia. Mi padre no pod\u00eda darme su cari\u00f1o, por varios motivos. Sab\u00eda que pronto me perder\u00eda. Adem\u00e1s, hab\u00eda amado verdaderamente a mi madre y no pod\u00eda perdonarme que la hubiera matado al nacer&#8230; Como si hubiera sido mi culpa. Caprichos del destino, yo era la que m\u00e1s me parec\u00eda a mi madre, incluso m\u00e1s que mi hermana mayor, la primera, que tambi\u00e9n mucho se le parec\u00eda.<br \/>\nMi primer recuerdo consciente: yo, con siete u ocho a\u00f1os, cuidando del reba\u00f1o. Y de pronto, unos ojos brillantes, un gran lobo que lobo que sal\u00eda, y, curiosamente, una ni\u00f1a sin cari\u00f1o, valiente, que le mir\u00f3 fijamente a los ojos, sin miedo; poco ten\u00eda que perder. Y el lobo, que acababa bajando la mirada y y\u00e9ndose. Una de mis hermanas, que justo llegaba, testigo de la escena, se lo cont\u00f3 a mi padre. Y Catalina, que como dije visitaba a menudo a mi familia, se enter\u00f3, y dijo: \u2013Ya es el momento de llev\u00e1rmela. \u2013Sin m\u00e1s. No me ligaba mucho a mi familia, pero aun as\u00ed&#8230; Catalina no era buena. Lo que quer\u00eda era mi poder. Eso lo dej\u00f3 claro desde el principio: \u2013S\u00ed, eres la s\u00e9ptima hija de un s\u00e9ptimo hijo, tienes los ojos zarcos de tu madre (otro signo), y, ya est\u00e1 empezando a despertar tu poder de \u201clobera\u201d.<br \/>\nMucho aprend\u00ed con Catalina. De plantas y curander\u00eda. Tambi\u00e9n a dar miedo. No me gustaba, pero yo era ahora casi de su propiedad. Y me anim\u00f3 a desarrollar mi faceta de \u201clobera\u201d. No me cost\u00f3 localizar a la manada, ganarme su confianza, hacerme un hueco en su jerarqu\u00eda y, poco a poco, empezar a mandar sobre ellos.<br \/>\nAhora llegamos al papel en esta historia de la Iglesia, y de los llamados \u201cvaqueiros de alzada\u201d. Yo, por supuesto, hab\u00eda sido bautizada, y justo antes de que Catalina se hiciera cargo de m\u00ed, hab\u00eda recibido la Primera Comuni\u00f3n, otra cosa era inimaginable. Pero Catalina, por razones obvias, no manten\u00eda buenas relaciones con la Iglesia: y s\u00ed, en cambio, con los \u201cvaqueiros\u201d: pueblo maldito, n\u00f3mada, despreciado, extra\u00f1o, que incluso ten\u00eda su acceso y su lugar particulares en el Templo. Catalina no era una de ellos, pero les conoc\u00eda bien: simpatizaban, confiaban; ella pasaba en su compa\u00f1\u00eda largas temporadas, y por tanto yo, a partir de los siete a\u00f1os, tambi\u00e9n.<br \/>\nAprend\u00ed sus curiosas costumbres y su magia. Fui haci\u00e9ndome mujer y, aunque no me gustaran Catalina ni mi vida, al menos ten\u00eda m\u00e1s que la mayor\u00eda de las mujeres que conoc\u00eda: respeto, y que nos dejaran en paz. Tambi\u00e9n temor y cosas malas, claro.<br \/>\nTodos sab\u00edan por qu\u00e9 los reba\u00f1os y propiedades de mi familia, o de quienes trataban bien a Catalina, prosperaban, mientras que los lobos y otras desgracias se cebaban, en cambio, en quienes se nos enfrentaban. En ese sentido, fueron buenos tiempos, no nos faltaba de nada. Pero yo nunca quise eso. Lo que verdaderamente hubiera querido tener era instrucci\u00f3n, cultura, independencia. Saber leer y escribir. Tener un peque\u00f1o negocio. Un sue\u00f1o pr\u00e1cticamente imposible.<br \/>\nEmpezaba a ser mujer, y comenzaban a interesarme los chicos. Pero \u00bfqui\u00e9n querr\u00eda tener algo que ver con alguien como yo? Aunque fuera, seg\u00fan me dec\u00eda un espejito que ten\u00edamos Catalina y yo (objeto raro y valioso por entonces), guapa, con mi piel blanca, mi pelo muy negro y mis claros ojos azules.<br \/>\nEn ese sentido Catalina era una amargada (\u00bfalg\u00fan antiguo desenga\u00f1o?), y me hab\u00eda ense\u00f1ado a desconfiar de los hombres. Pero no lo suficiente, como se ver\u00e1.<br \/>\nMis \u00fanicos amigos aut\u00e9nticos eran los lobos, sobre todo una camada de siete, que hab\u00edan ido creciendo a la vez que yo, y que eran, digamos, mis hermanos de manada, mi \u201cguardia de corps\u201d. Cuando cumpl\u00ed catorce a\u00f1os, los acontecimientos se precipitaron:<br \/>\nDe la noche a la ma\u00f1ana Catalina simplemente desapareci\u00f3. Me imaginaba lo que hab\u00eda pasado. En aquellos \u00faltimos tiempos ella hab\u00eda apretado demasiado las tuercas, pidiendo, amenazando y cumpliendo esas amenazas. No ser\u00eda hasta a\u00f1os despu\u00e9s, con ayuda de mis amigos los lobos, cuando descubrir\u00eda su cad\u00e1ver, sus huesos, porque llevaban su ropa, peque\u00f1as joyas y objetos personales, en el fondo de un barranco. No cre\u00ed ni por un momento que se tratara de un accidente. Catalina conoc\u00eda demasiado bien aquellas monta\u00f1as, y muchos gente ten\u00eda motivos para hacerlo.<br \/>\nHered\u00e9 sus bienes y su negocio. Era muy joven, pero ps\u00edquicamente muy fuerte. Qu\u00e9 remedio. Mi padre y mi familia nunca me hab\u00edan dado cari\u00f1o, y Catalina s\u00f3lo hab\u00eda visto en m\u00ed una sucesora, una disc\u00edpula con poder que pod\u00eda moldear y usar a su antojo, aunque de rebote ahora revirtiera en mi beneficio. Pero no s\u00e9 qu\u00e9 hubiera ocurrido si ella no hubiese desaparecido de esa manera: yo ten\u00eda mucho car\u00e1cter y cada vez me dejaba manejar menos.<br \/>\nTranscurrieron unos quince a\u00f1os, relativamente tranquilos. Me segu\u00edan temiendo y respetando y yo, por mi parte, no abusaba de m poder. Varias generaciones de lobos se sucedieron, aunque segu\u00eda teniendo mi grupo de \u201csiete favoritos\u201d.<br \/>\nEntonces de nuevo las cosas se precipitaron: Graci\u00e1n, el soltero m\u00e1s codiciado, hijo \u00fanico y heredero de la familia m\u00e1s rica, con m\u00e1s tierra de la zona, apodada \u201clos soberanos\u201d, y muy guapo adem\u00e1s, coincidi\u00f3 conmigo, casi por casualidad, y se prend\u00f3 de mi belleza salvaje.<br \/>\nTengo que reconocer que le correspond\u00ed. Fue mi gran y \u00fanico amor&#8230; y error. Me gustaba pensar que por una vez yo, la marginada, la despreciada, hab\u00eda conseguido al hombre m\u00e1s rico, guapo y deseado y, por a\u00f1adidura, unos a\u00f1os m\u00e1s joven que yo. Pero hab\u00eda un problema, y grande: Graci\u00e1n estaba prometido con una joven de un lugar mayor, de buena familia, incluso aristocr\u00e1tica, pero venida a menos, m\u00e1s joven que Graci\u00e1n, te\u00f3ricamente virginal y pudorosa, educada en un convento, Magdalena.<br \/>\nMe sent\u00ed dolida y enga\u00f1ada cuando Graci\u00e1n no estuvo dispuesto a dar la cara por m\u00ed, cuando le suger\u00ed hacer frente a todo, o bien irnos juntos a otro lugar, empezar de cero. Pero \u00e9l no me quer\u00eda bastante o no tuvo valor.<br \/>\nYo le serv\u00eda como amante, le atra\u00eda, no quer\u00eda renunciar a m\u00ed, pero tampoco estaba dispuesto a renunciar a sus riquezas, a una esposa noble y seguramente sumisa&#8230; el muy cobarde. Otra en mi lugar, vistos mis antecedentes, quiz\u00e1 se hubiera conformado. Yo no.<br \/>\nAdem\u00e1s&#8230; no me hab\u00eda bajado la regla. Y cuando le comuniqu\u00e9 mis sospechas, al desgraciado no se le ocurri\u00f3 otra cosa que decir: \u2013T\u00fa sabes de estas cosas, bien puedes deshacerte de \u00e9l. \u2013Le ech\u00e9 tal mirada que baj\u00f3 los ojos, como el lobo hac\u00eda ya tanto tiempo, y se fue. Nunca le volv\u00ed a ver vivo. Mi pecado fue de omisi\u00f3n. Sab\u00eda que ejemplares de grandes machos de lobos solitarios, peligrosos, que no me \u201cconoc\u00edan\u201d, sobre los que no ten\u00eda mayormente a\u00fan \u201cpoder\u201d, rondaban por la regi\u00f3n. Lo que es m\u00e1s, sab\u00eda que andaban por la zona que Graci\u00e1n sol\u00eda recorrer a caballo, y no le advert\u00ed. Su caballo y \u00e9l aparecieron medio devorados, y la desconsolada Magdalena se qued\u00f3 compuesta y sin novio.<br \/>\nPero esta vez hab\u00eda ido demasiado lejos. Ambas influyentes familias movieron todos los resortes que pudieron, y hasta aquel lugar de belleza agreste pero dejado de la mano de Dios lleg\u00f3 la Inquisici\u00f3n, algo nunca visto. Pronto me encontr\u00e9 encerrada en una oscura celda, sucia, mal alimentada, temiendo por mi vida y la de mi futura hija. S\u00ed, sab\u00eda que ser\u00eda ni\u00f1a.<br \/>\nNo tardaron en juzgarme: como bruja, como lobera. Y la sentencia fue la esperada: la muerte en la hoguera. Sin siquiera esperar a que diera a luz, aunque mi hija fuera inocente, sino bastante inmediata.<br \/>\nAl capturarme hab\u00edan tenido que matar a mis siete lobos favoritos, mis guardaespaldas. Pero me quedaba un as en la manga. Cometieron el error de trasladarme, porque quer\u00edan quemarme p\u00fablicamente en la plaza de un sitio m\u00e1s grande, Llanes. Por discreci\u00f3n, y para que llegara a tiempo, no se les ocurri\u00f3 otra cosa que trasladarme de noche, y encima de luna llena, justo cuando mayor era el poder de los lobos y mi influencia sobre ellos. Les llam\u00e9 y ellos s\u00ed me fueron fieles y acudieron, a decenas. Yo tambi\u00e9n luch\u00e9 por mi vida y la de mi hija. Y logr\u00e9 escapar. Pero, \u00bf ad\u00f3nde ir? Durante meses, mientras pude, estuve con mi aut\u00e9ntica familia, los lobos.<br \/>\nIncluso pas\u00e9 a otra provincia, Cantabria. Hasta que ya no pude m\u00e1s y me sent\u00ed con los dolores del parto. En una cueva di a luz sola a mi hija, Graciela, a la vez que mi loba favorita daba a luz a sus cachorros. Algo muy especial. Para m\u00ed el nombre secreto de mi hija siempre ser\u00eda \u201cloba\u201d, mi \u201clobita\u201d, y siempre tuvo una gran capacidad de comunicaci\u00f3n con los animales y la naturaleza.<br \/>\nPero yo quer\u00eda para m\u00ed, y sobre todo para ella, un futuro mejor. Me imagino la cara de susto y asombro de la madre portera de aquel convento de Li\u00e9bana al ver llamar a su puerta a una mujer de aspecto salvaje, exhausta, totalmente sucia, desarrapada y hambrienta (no hab\u00eda podido cazar \u00faltimamente con mis lobos), con un beb\u00e9 de pocos d\u00edas en brazos. La Iglesia, que hab\u00eda estado a punto de destruirnos, fue nuestro refugio. Me aceptaron, sobre todo cuando saqu\u00e9 de entre los harapos una bolsa de joyas que hab\u00eda recuperado de uno de los escondites de Catalina, para una eventualidad como esta; desde luego, fue muy bien recibida. All\u00ed pude cumplir mi sue\u00f1o. Aprend\u00ed por fin a leer y escribir, fui en enlace de las monjas con el mundo exterior, vendiendo sus productos. Mi Graciela tuvo una educaci\u00f3n y, en su momento, se cas\u00f3 bien con un buen hombre que la quiere much\u00edsimo. Seis nietos me dio, todos varones, de los que cinco han llegado a adultos, y ocho bisnietos de ambos sexos. El s\u00e9ptimo naci\u00f3 muerto, rompiendo as\u00ed la cadena, pero mi hija sobrevivi\u00f3 bien. Tengo m\u00e1s de 80 a\u00f1os, toda una anciana, y ya puedo irme en paz.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llanes, Asturias, siglo XVII. Dicen que cuando uno va a morir ve pasar toda su vida ante sus ojos. 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