{"id":58,"date":"2007-03-19T20:46:37","date_gmt":"2007-03-19T19:46:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=58"},"modified":"2016-04-24T23:41:19","modified_gmt":"2016-04-24T22:41:19","slug":"37-cronica-del-desamor-por-olduvai","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=58","title":{"rendered":"37- Cr\u00f3nica del desamor. Por Olduvai"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F58&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Ahora que me ha abandonado tengo un vac\u00edo muy grande en mi vida.<br \/>\nNo es pena. Es que todas esas actividades que invent\u00e9 para estar con \u00e9l, me han dejado mucho tiempo libre que invierto en ir a pasear al mercado de las flores.<!--more--><br \/>\nNos hab\u00edamos arriesgado mucho en nuestra infidelidad. En nuestra felicidad.<br \/>\nAlquilamos un \u00e1tico en una ciudad equidistante de las nuestras.<br \/>\nAll\u00ed nos ve\u00edamos cuando pod\u00edamos establecer una excusa cre\u00edble para nuestras respectivas familias.<br \/>\nEl no se pudo lleva su piano; yo le regal\u00e9 un sintetizador port\u00e1til.<br \/>\nMe gustaba que me tocara despu\u00e9s del amor.<br \/>\n\u00c9l me regal\u00f3 un caballete. Los pinceles y el malet\u00edn de pinturas los llevaba siempre en el coche. Eso no despert\u00f3 sospechas en mi casa. Mi familia siempre quiso ignorar que yo tuviera otras inquietudes que no fueran las dom\u00e9sticas.<br \/>\nEn el \u00e1tico yo mezclaba colores sin ninguna limitaci\u00f3n, fundida con la m\u00fasica de su piano.<br \/>\n\u00c9l desle\u00eda acordes en el aire, inspirado en el aroma de mis ocres y rojizos.<br \/>\nSus gamas y mis gamas lo llenaban todo.<br \/>\nAl poco, el sexo se hizo innecesario.<br \/>\nA veces pas\u00e1bamos las tardes en mutua compa\u00f1\u00eda, pero perdidos en nuestras respectivas lunas.<br \/>\nPerdidos en nuestras respectivas lunas. Pero en mutua compa\u00f1\u00eda.<br \/>\nOtras veces tend\u00edamos un puente entre mi individualidad y la suya: \u00e9l se permit\u00eda emborronar un lienzo mientras yo aporreaba las teclas sin ninguna armon\u00eda.<br \/>\nEra lindo. El \u00e1tico. Y nuestro modo de vida tambi\u00e9n.<br \/>\nUn d\u00eda su mujer (la de verdad) se puso enferma. Se encontr\u00f3 un bulto en el pecho.<br \/>\n\u00c9l pens\u00f3 que era su manera de retenerle en sus d\u00edas de escapada al \u00e1tico, cuando presuntamente se marchaba a Londres o a Par\u00eds a dar una conferencia.<br \/>\nElla estaba asustada. \u00c9l no le hac\u00eda mucho caso. Sol\u00eda pasar de puntillas sobre todas las cosas.<br \/>\nSu casa se desmoronaba. La m\u00eda segu\u00eda feliz.<br \/>\nYo regresaba de nuestros encuentros m\u00e1s animada a soportar el alzheimer de la abuela, la sordera del abuelo, el tedio insufrible de mi marido y los desajustes hormonales de nuestro hijo adolescente.<br \/>\nA ella, a su mujer, a la de verdad, (porque lo nuestro era bonito, pero no dejaba de ser fantas\u00eda) le diagnosticaron un c\u00e1ncer.<br \/>\nLa hospitalizaron.<br \/>\nLa medicaron.<br \/>\nLa radiaron.<br \/>\nLa amputaron, por fin, un pecho.<br \/>\nMet\u00e1stasis, dijeron.<br \/>\nY yo, ingenua, pens\u00e9 que el hombre que hab\u00edamos compartido ya iba a ser solo para m\u00ed.<br \/>\nPero \u00e9l se volvi\u00f3 escrupuloso.<br \/>\nTen\u00eda remordimientos y sentimiento de culpa.<br \/>\nNo pod\u00eda, dijo, seguir con su amante mientras su esposa se mor\u00eda de dolor, sola.<br \/>\nYa veis, en el fondo, no era mala persona.<br \/>\nMe dijo que lo nuestro ten\u00eda que terminar. Fue una bonita ma\u00f1ana en la que el sol iluminaba las cortinas blancas de nuestro \u00e1tico. Los tulipanes amarillos que cultiv\u00e1bamos en la ventana contrastaban vivamente con el cielo azul de aquella ma\u00f1ana en la que me abandon\u00f3.<br \/>\nSe march\u00f3 cerrando la puerta con suavidad.<br \/>\nNo se llev\u00f3 nada.<br \/>\n(Este \u00e1tico nunca ha existido. Yo no he estado aqu\u00ed\u2014me pareci\u00f3 que quiso decir)<br \/>\nMe corresponde entregar las llaves al casero, pero eso ser\u00e1 a fin de mes. Hasta entonces, vendo:<br \/>\n&#8211; un sintetizador<br \/>\n&#8211; media docena de cuadros de tulipanes<br \/>\n&#8211; algo de lencer\u00eda<br \/>\n&#8211; una carpeta con partituras<br \/>\n&#8211; dos tazas para caf\u00e9 y un molinillo de los que ya no se ven<br \/>\n&#8211; dos albornoces a juego<br \/>\n&#8211; las l\u00e1grimas que se me agolpan en el pecho y que no puedo llevar a casa<\/p>\n<p>Su cepillo de dientes, por ser algo muy \u00edntimo y personal, lo he tirado por el w\u00e1ter.<br \/>\nCreo que el resto de nuestra breve vida en com\u00fan lo puedo llevar a casa sin despertar sospechas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Ahora que me ha abandonado tengo un vac\u00edo muy grande en mi vida. No es pena. 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