{"id":57,"date":"2007-03-19T20:40:44","date_gmt":"2007-03-19T19:40:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=57"},"modified":"2016-04-24T23:40:45","modified_gmt":"2016-04-24T22:40:45","slug":"36-el-regreso-por-viento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=57","title":{"rendered":"36-El regreso. Por Viento."},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F57&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Aquel hombre surgi\u00f3 como de la nada, en la noche m\u00e1s oscura, con la ferviente voluntad de buscar el tesoro.<!--more-->\u00a0Inmediatamente, la noticia de su aparici\u00f3n se propag\u00f3 por toda la aldea, como las hondas de un estanque, y los lugare\u00f1os comenzaron a reconocer en \u00e9l a un nuevo explorador, hecho, por otra parte, que apenas les perturb\u00f3, pues hab\u00edan aprendido a vivir en medio de un constante flujo de viajeros, quienes hab\u00edan convertido a aquel paraje en un eterno reclamo para los otros. Sab\u00edan, sin embargo, que, como los dem\u00e1s, aquel extranjero desaparecer\u00eda, borrado por el olvido. No por ello se consideraban un pueblo maldito. A estas alturas, dejaban que la naturaleza siguiera su curso y se limitaban a contemplar como uno a uno se extingu\u00edan los miles de trotamundos que hab\u00edan terminado cayendo en la telara\u00f1a de sus propias ilusiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0A su paso, todos los semblantes comenzaron a reflejar una sutil sonrisa, signo de la conmiseraci\u00f3n que instintivamente hab\u00edan desarrollado por los nuevos exploradores y que conjugaba la compasi\u00f3n previa a su desaparici\u00f3n y el aprecio de lo sublime plasmado en sus rostros al saberse cercanos a su meta, y que les devolv\u00eda acaso a su m\u00e1s perdida infancia: parec\u00edan como ni\u00f1os jugando a encontrar tesoros ocultos. Adem\u00e1s, tarde o temprano alguien le tendr\u00eda que dar cobijo, como tantas otras veces hab\u00edan hecho, ya que, dado los acontecimientos, hab\u00edan estipulado absurdo construir un albergue en aquel lugar. As\u00ed pues, ofrec\u00edan sus casas a todos los exploradores y llegaban incluso a servirles como gu\u00edas . Sab\u00edan, como de costumbre, que aquel explorador les terminar\u00eda preguntando acerca de la verosimilitud de los escritos que hab\u00eda le\u00eddo y que le hab\u00edan llevado hasta all\u00ed. \u00bfY qu\u00e9 podr\u00edan contestarle? Ninguno de aquellos hombres habr\u00eda aceptado la verdad despu\u00e9s de realizar un viaje tan arduo y lleno de decepciones como este y, a pesar de las disonantes teor\u00edas de los antiguos historiadores y aventureros, todos los que terminaban alcanzando aquellos parajes cre\u00edan, sin ning\u00fan g\u00e9nero de dudas, que cada l\u00ednea y cada verso de los libros escritos era una visi\u00f3n particular de una misma Verdad, oculta y enga\u00f1osa, que deber\u00edan desvelar entre las l\u00edneas de las antiguas cr\u00f3nicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Un hombre tatuado y vestido de rojo sali\u00f3 al paso del explorador. Los vestidos del aldeano eran livianos y se ondulaban a medida que la brisa los acariciaba. Ambos se presentaron y acordaron compartir su morada. Todos se complacieron de que as\u00ed hubiera ocurrido, pues verdaderamente parec\u00edan almas gemelas. Mientras el explorador ya canoso segu\u00eda las huellas de su anfitri\u00f3n, pudo observar una extensa cicatriz que hab\u00eda quedado al descubierto tras una de las r\u00e1fagas de viento. Al parecer, una cacer\u00eda de jabal\u00ed hab\u00eda sido el escenario en el que se hab\u00eda producido el accidente. El explorador entonces le pregunt\u00f3 si hab\u00eda ejercido como soldado de alg\u00fan antiguo imperio: sus sospechas se confirmaron cuando aquel aldeano confes\u00f3 que el mar hab\u00eda sido testigo de sus batallas y que los poetas hab\u00edan celebrado sus victorias. El viajero, por su parte, revel\u00f3 haber servido a su vez como mercenario a diferentes causas, movido antes por el amor de una mujer que por sus propios intereses, y que la locura de sus actos pasados le hab\u00eda llevado a abandonar aquel mundo de infortunio por el del peregrinaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Entraron en una de las casas de la aldea, que reproduc\u00eda inequ\u00edvocamente la estructura de cualquiera de ellas, manteniendo as\u00ed la esencia y la est\u00e9tica de una pasada reconquista, en la que todas las viviendas del pueblo se deb\u00edan de construir a semejanza de la del fundador. Sea como fuere, el \u00fanico aspecto digno de menci\u00f3n era el hecho de que se encontrasen desprovistas de ventanas, aunque bien es verdad que todos sus lugare\u00f1os hac\u00edan vida en la calle y que gustaban de disfrutar de la c\u00e1lida luz que les hab\u00eda sido concedida. Una vez dentro de la casa, se reprodujo la eterna conversaci\u00f3n. El viajero comenz\u00f3 a preguntar a su anfitri\u00f3n por el objeto de su b\u00fasqueda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Con una amable sonrisa, aquel aldeano esper\u00f3 pacientemente a que el explorador expusiera las teor\u00edas existentes acerca del camino, de la manera de superarlo y de la existencia del tesoro. Las fuentes que hab\u00eda manejado, m\u00e1s que guiarle, parec\u00edan haberle perdido en una oscura selva: seg\u00fan Pselo, el camino para acceder al tesoro no pose\u00eda una forma determinada, y todos aquellos que la tuviesen eran err\u00f3neos; el Maestro Lao sentenciaba que la verdadera senda no tiene nombre, y que se parec\u00eda al abismo antepasado de todas las cosas; Trimegisto, en cambio, sosten\u00eda que su subida y su bajada llevaban al mismo lugar; para Helena Petrovna, el viaje deb\u00eda de atravesar el gran mar\u2026 Todos coincid\u00edan, no obstante, en que al final del trayecto se contemplar\u00eda a la lejan\u00eda un punto dorado de brillante intensidad y que, al ir acerc\u00e1ndose, poco a poco se vislumbrar\u00eda el gran tesoro. Despu\u00e9s de exponer semejante laberinto de ideas, parec\u00eda casi imposible que ning\u00fan explorador hubiera conseguido acercarse siquiera al pueblo, pero en contra de toda l\u00f3gica, segu\u00edan apareciendo incesantemente, unos ansiosos, otros casi desenga\u00f1ados de encontrar las riquezas prometidas, pero todos dej\u00e1ndose llevar sin poder remediarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Aquel aldeano, tras ofrecerle algo de comida, trat\u00f3 de ser sincero y, aunque elogi\u00f3 la voluntad de que hab\u00eda hecho gala aquel explorador \u2013incluso al haberle seguido con fe ciega-, le asegur\u00f3 que si estaba dispuesto a emplear aquellas bagatelas que acababa de mencionar, le ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil tratar de cruzar un laberinto con los pies cortados que alcanzar el objeto de su b\u00fasqueda. El explorador, contrariado, frunci\u00f3 el ce\u00f1o y le rog\u00f3 que si era depositario de alg\u00fan secreto al respecto, lo compartiera con \u00e9l misericordiosamente, dado el arduo esfuerzo que hab\u00eda realizado para llegar all\u00ed. Su anfitri\u00f3n le contempl\u00f3: hab\u00eda comprendido que aquel hombre estaba dispuesto a entregar su vida con tal de alcanzar su prop\u00f3sito. Con voz solemne, el anciano marinero le revel\u00f3 que el camino del tesoro pose\u00eda algunas directrices inamovibles a las que se deb\u00eda de atener: el primer paso dado deber\u00eda de comenzar en el primer punto de una circunferencia; tendr\u00eda de atravesar una \u00e1rida tierra en la que los leones, por falta de alimento, hab\u00edan dado en devorar a las serpientes que all\u00ed habitaban; y finalmente, para alcanzar el tesoro, habr\u00eda de ascender por el curso de tres r\u00edos diferentes hasta sus nacimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Tras un breve silencio, el explorador, desesperado, rompi\u00f3 en sollozos, pues hab\u00eda comprendido la inutilidad de su empe\u00f1o: jam\u00e1s ser\u00eda capaz de llevar a cabo las condiciones que le hab\u00eda impuesto aquel aldeano y que quiz\u00e1s le resultaban ahora incluso m\u00e1s oscuras y desconcertantes que todas aquellas que hab\u00edan sido descritas en sus lecturas. Poco a poco, con la mirada perdida, imagin\u00f3 al primer aventurero perdi\u00e9ndose por un camino circular, enajenado en su locura y muriendo de hambre bajo la luz de un amanecer; imagin\u00f3 la felicidad de los aldeanos al saber a salvo su tesoro y le promesa de salvaguardarlo tras la falsa apariencia de la hospitalidad; y se vio a s\u00ed mismo, con los ojos abrasados por las l\u00e1grimas de rabia, de rodillas ante un precipicio, mientras los aullidos de los lobos describ\u00edan su locura\u2026Inmediatamente, cay\u00f3 en la cuenta de que todo podr\u00eda ser una trampa, una compleja ficci\u00f3n, revelada de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n y transmitida id\u00e9nticamente a cada uno de los otros exploradores que hab\u00edan pisado aquellas tierras. En aquel momento, la puerta se abri\u00f3 bruscamente inund\u00e1ndose de luz la casa, y un grupo de aldeanos entr\u00f3 para llevarse por la fuerza a ambos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Al abrir nuevamente los ojos, ambos se dieron cuenta de que hab\u00edan sido encadenados a la fr\u00eda piedra de una prisi\u00f3n que se hallaba en la m\u00e1s completa oscuridad. Apenas ten\u00edan fuerza para moverse o para entablar una discusi\u00f3n, por lo que, durante un tiempo, imper\u00f3 el silencio. No tardaron mucho en venir a por ellos y en dejarles, inexplicablemente, en libertad. El exterior les ceg\u00f3; en un charco vieron sus rostros. Miraron a su alrededor y todo el pueblo hab\u00eda desaparecido y en su lugar emerg\u00eda de la tierra una gran monta\u00f1a. Se palparon los cuerpos y solamente encontraron uno\u2026, el explorador, aterrado, pens\u00f3 que quiz\u00e1s alguno de los dos hubiera muerto durante la detenci\u00f3n \u2013que ya computaba en meses- y que los m\u00e9dicos de aquel lugar, movidos por la compasi\u00f3n o la locura, hab\u00edan procedido a injertar la cabeza de uno en el cuerpo del vivo. Un punto de luz comenz\u00f3 a brillar en la monta\u00f1a. La cabeza del marinero se gir\u00f3 hacia la del explorador y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0&#8211; De nuevo somos una sola alma. No te preocupes, el tesoro que buscabas no lo hubieras encontrado sin m\u00ed. S\u00f3lo debemos de volver a la cima de aquella monta\u00f1a, de donde un d\u00eda salimos. Nuestro Creador nos espera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Aquel hombre surgi\u00f3 como de la nada, en la noche m\u00e1s oscura, con la ferviente voluntad de buscar el tesoro.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-57","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=57"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":184,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57\/revisions\/184"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=57"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=57"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=57"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}