{"id":55,"date":"2007-03-15T14:43:15","date_gmt":"2007-03-15T13:43:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=55"},"modified":"2018-03-01T21:54:41","modified_gmt":"2018-03-01T20:54:41","slug":"35-el-secreto-del-jefe-indio-por-manani","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=55","title":{"rendered":"35- El secreto del jefe indio. Por Ma\u00f1ani"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F55&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p>Todo el mundo recuerda su primer viaje en tren, en particular cuando los trenes recreaban el paisaje y los largos trayectos daban para imaginar historias de indios y exploradores.<!--more-->\u00a0Viajar es una buena forma de rastrear la superficie para nutrir las ra\u00edces. Con nueve a\u00f1os la aventura estaba garantizada.<br \/>\n\u00abCuida de tu madre y no te apartes de ella en ning\u00fan momento\u00bb, fueron las palabras con las que mi padre me bautiz\u00f3 como jefe de la tribu en el exilio. De lo poco o mucho que logr\u00e9 atrapar al hilo de las puertas, me enter\u00e9 de que en Madrid nos esperaba mi t\u00eda Clotilde; la que cuidaba desde hac\u00eda cinco a\u00f1os de una vieja loca con dinero. Una anciana que deb\u00eda de estar muy chiflada, la pobre, porque mi t\u00eda nos cont\u00f3 que una tarde, mientras o\u00edan misa, sac\u00f3 unas bragas del bolso y se las puso en la cabeza. Y es que, en Madrid, la gente anda majareta. El hermano de mi amigo Seba vino de all\u00ed con una enfermedad rara, so\u00f1aba sue\u00f1os de muertos y no quer\u00eda salir a la calle. Tambi\u00e9n escuch\u00e9 que vivir\u00edamos en casa de la se\u00f1ora de un m\u00e9dico, que estar\u00edamos muy bien y que \u00edbamos a comprar un piso para que mi padre se viniera con nosotros.<br \/>\nCuando llegamos a Madrid nos montamos en el metro y mi t\u00eda nos invit\u00f3 a churros en una cafeter\u00eda. Yo no paraba de decir \u00a1ay va! cada vez que miraba uno de esos enormes edificios. Las calles eran largu\u00edsimas, algunas iban hasta Nueva York; pero lo que yo no me pod\u00eda figurar era que en Madrid uno se queda hu\u00e9rfano de repente. \u00ab\u00bfCu\u00e1ndo le vas a decir al ni\u00f1o lo de su padre?\u00bb, y mi madre, pensando que yo andaba distra\u00eddo con el trasiego de coches y autobuses de dos pisos, me miraba de reojo d\u00e1ndole un codazo a mi t\u00eda para que se callara. Entonces yo me soltaba de su mano para ver si se olvidaba de aquello que dec\u00eda mi t\u00eda que deb\u00eda decirme.<br \/>\nLo que yo no sab\u00eda del hospedaje lo descubr\u00ed enseguida, al ver a mi madre trabajar en aquella casa desde los madrugones del alba hasta que enmudecen los serenos. Despu\u00e9s de atravesar no s\u00e9 cu\u00e1ntas calles y una plaza, llegamos a donde nos esperaba la mujer del m\u00e9dico: ca-lle-de- Ri-os- Ro- sas. Antes de subir, mi madre se inclin\u00f3 para colocarme el flequillo en su sitio: \u00abMira, Juan, mam\u00e1 va a trabajar aqu\u00ed porque necesitamos dinero, ya sabes que en C\u00f3rdoba no tenemos ni para gaseosa.\u00bb \u00abVenga, mujer, d\u00edselo ya\u00bb, apuraba mi t\u00eda. Entonces la mir\u00e9, y mi madre tambi\u00e9n la mir\u00f3 apretando mucho los dientes, como si no le gustara que la interrumpiera mientras hablaba conmigo. Y mi t\u00eda cruz\u00f3 los brazos, y suspir\u00f3 mientras daba golpecitos en el suelo con la punta del zapato. Luego, mi madre volvi\u00f3 a mirarme, me lo cont\u00f3 y acab\u00f3 advirti\u00e9ndome: \u00abJuan, no debes hablar de esto con nadie. Es un secreto, \u00bfentiendes?\u00bb. \u00abVale\u00bb, contest\u00e9 abriendo mucho las piernas como hacen los jefes indios cuando se ponen serios. \u00ab\u00a1Vaya, hija!, si tardas un poco m\u00e1s la se\u00f1ora se nos duerme esperando\u00bb, protest\u00f3 mi t\u00eda. Y mi madre le respondi\u00f3 que como ella no ten\u00eda hijos no comprend\u00eda que estas cosas son muy delicadas para un cr\u00edo. Luego me dio un beso y me limpi\u00f3 el carm\u00edn de la cara restreg\u00e1ndome con el dedo.<\/p>\n<p>\u2014Entonces, \u00e9sta es tu hermana la andaluza\u2026 \u2014afirm\u00f3 la se\u00f1ora del m\u00e9dico, con los ojos muy pintados y un mo\u00f1o relamido que me recordaba a la mala de 101 d\u00e1lmatas\u2014 Ya siento lo de su marido; si puedo hacer algo m\u00e1s por usted\u2026<br \/>\n\u2014No, se\u00f1ora. Le agradezco que me haya dado trabajo en estas circunstancias \u2014contest\u00f3 mi madre poniendo cara de pena.<br \/>\nLuego la mujer me acarici\u00f3. \u00abQu\u00e9 rico es el cr\u00edo, \u00bfcu\u00e1ntos a\u00f1os tiene?\u00bb Y cuando yo estaba a punto de decir que acababa de cumplir nueve y que mi padre me hab\u00eda regalado una linterna de explorador, mi madre me apret\u00f3 contra su vientre con un cari\u00f1o tan apresurado que lo \u00fanico que dej\u00f3 asomar entre sus brazos fueron mis espantados ojos de lechuza prisionera. \u00abOnce\u00bb, contest\u00f3 ella, \u00abes un ni\u00f1o muy despierto\u00bb. Me qued\u00e9 asombrado. Yo no sab\u00eda que en Madrid los a\u00f1os se cumplieran tan r\u00e1pido. La mujer se llev\u00f3 el dedo a la boca, frunci\u00f3 las cejas, pensativa, y dijo:<br \/>\n\u2014El problema va a ser en qu\u00e9 ocupar al ni\u00f1o hasta que empiece el colegio, usted tiene mucha faena en casa y no es conveniente que merodee por aqu\u00ed.<br \/>\n\u2014Por eso no se preocupe \u2014se apresur\u00f3 a responder mi madre\u2014, he tra\u00eddo algunos libros de aventuras, le encanta leer.<br \/>\nLa se\u00f1ora no parec\u00eda muy convencida, pero mi t\u00eda, que ya sab\u00eda c\u00f3mo funcionaba eso del servicio, sugiri\u00f3 que yo pod\u00eda ordenar la despensa, tirar la basura y avisar cuando llamaran a la puerta.<br \/>\nEl primer d\u00eda que salimos al mercado, mi madre me compr\u00f3 un cuaderno y un l\u00e1piz, con goma y todo, para que escribiera historias; aunque yo prefer\u00eda esconderme en la despensa con mi linterna y construir caminitos de mermelada para las hormigas. La \u00abreserva\u00bb de los comestibles resultaba el \u00fanico lugar donde un jefe indio pod\u00eda llorar tranquilo.<\/p>\n<p>Los jueves por la tarde tocaba paseo con la t\u00eda Clotilde, que nos esperaba terminando de arreglar a la vieja. Ese d\u00eda mi madre se ve\u00eda muy guapa sin su uniforme azul. Lo que m\u00e1s me gustaba de la enorme casa donde viv\u00eda mi t\u00eda era que se pod\u00eda jugar al escondite sin ser descubierto. Antes de irnos, mi t\u00eda revisaba el gas, los aparatos el\u00e9ctricos y el bolso de la vieja, que me miraba con una sonrisa de complicidad, como si escondiera un secreto.<br \/>\nNadie me pregunt\u00f3 por mi padre; pero una tarde, mientras mi madre y mi t\u00eda preparaban roscos de vino en la cocina, se lo cont\u00e9 todo a la vieja. Ella se qued\u00f3 all\u00ed, observ\u00e1ndome desde el fr\u00edo y esmaltado brillo de sus ojos, como si un hilo invisible nos permitiera comunicarnos con la mirada A partir de entonces dej\u00e9 de encerrarme en la despensa y Madrid me gust\u00f3 tanto que anotaba el nombre de las estaciones de metro en mi cuaderno.<br \/>\nRecuerdo que una vez so\u00f1\u00e9 con un tren muy largo, con ventanillas negras, al que mi t\u00eda me obligaba a subir por haber desvelado el secreto, y yo me sujetaba la bragueta para no orinarme. Por eso, una ma\u00f1ana, cuando escuch\u00e9 chillar a la mujer del m\u00e9dico y decirle al portero que llamara corriendo a mi t\u00eda, y un hombre vestido de polic\u00eda se present\u00f3 en la casa, supe que ven\u00edan a por mi madre, y que no deb\u00ed fiarme de la vieja.<br \/>\nLo siguiente que recuerdo es a mi t\u00eda prepar\u00e1ndome un bocadillo en el tren de vuelta a C\u00f3rdoba y sus ojos oscuros de silencio cuando yo le preguntaba por mi madre, \u00abAnda, c\u00f3mete eso\u00bb, dec\u00eda, que ahora tienes que ser fuerte, y yo agarraba el bocadillo con una mano y mi linterna con la otra enfoc\u00e1ndome los pies, que colgaban del asiento.<br \/>\nEn la estaci\u00f3n encontr\u00e9 a mi padre mucho m\u00e1s viejo, como si tambi\u00e9n \u00e9l hubiera cumplido a\u00f1os de repente.<\/p>\n<p>Mi t\u00eda dej\u00f3 a la vieja chiflada y se qued\u00f3 a vivir con nosotros, y cuando empez\u00f3 el cole le cont\u00e9 al Seba que Madrid me hab\u00eda gustado mucho, aunque cuando llegas all\u00ed no puedes decir que tienes padre porque es un secreto, as\u00ed das pena y consigues trabajo: y que mi madre me lo cont\u00f3 porque en Madrid te vuelves enseguida m\u00e1s mayor y aprendes a decir mentiras. Tambi\u00e9n le dije que no te puedes fiar de los viejos, sobre todo de los que se hacen pasar por locos. Le ense\u00f1\u00e9 el cuaderno que me hab\u00eda comprado mi madre, con todos los nombres de las estaciones que ten\u00eda apuntadas, para que viera que era verdad que yo me hab\u00eda montado en metro. Y le dije que cuando volviera mi madre ya me explicar\u00eda por qu\u00e9 ahora tengo que fingir que a ella la atropell\u00f3 un coche, si en C\u00f3rdoba no vamos a trabajar en ninguna casa y no necesit\u00e1bamos dar pena. El caso es que cuando mi padre me mira, con los ojos mojados, yo abro mucho las piernas como hacen los jefes indios al ponerse serios y le gui\u00f1o un ojo para que se quede tranquilo, que yo ya s\u00e9 guardar secretos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo el mundo recuerda su primer viaje en tren, en particular cuando los trenes recreaban el paisaje y los largos trayectos daban para imaginar historias de indios y exploradores.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,2],"tags":[],"class_list":["post-55","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-finalista","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=55"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":292,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55\/revisions\/292"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=55"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=55"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=55"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}