{"id":54,"date":"2007-03-15T14:41:10","date_gmt":"2007-03-15T13:41:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=54"},"modified":"2007-03-15T19:13:30","modified_gmt":"2007-03-15T18:13:30","slug":"34-una-noche-sin-fuego-por-sophia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=54","title":{"rendered":"34- Una noche sin fuego. Por Sophia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F54&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p>No pod\u00eda ser. La culpa de la mala noche que estaba pasando, dando vueltas en la cama, no pod\u00eda ser consecuencia de la cena. Ni siquiera de la insulsa novela que estaba leyendo.<!--more-->\u00a0Ocurr\u00eda con demasiada frecuencia.<\/p>\n<p>La culpa era esa maldita testarudez m\u00eda de acabar cualquier cosa que empezara. Una vez abierto un libro ten\u00eda que seguirlo hasta el final, no importaba, como era el caso, que me pareciera un asco y que adem\u00e1s estuviera helada sin calefacci\u00f3n en el dormitorio. Pero fuera lo que fuera, yo segu\u00eda sin poder dormir y las s\u00e1banas arrancadas por los pies sub\u00edan ya hasta mi garganta.<\/p>\n<p>Una vez entend\u00ed que el sue\u00f1o no iba a aparecer, encend\u00ed la luz de la mesita, me enfund\u00e9 las zapatillas y la bata, y me fui a la cocina. El resto de la casa parec\u00eda caldeado. Suerte, pens\u00e9, la calefacci\u00f3n s\u00f3lo esta rota en el dormitorio. El aroma de la cena segu\u00eda all\u00ed, y mi desesperaci\u00f3n tambi\u00e9n. Si no, no puedo explicarme el deseo repentino de prepararme una tortilla y acompa\u00f1arla con un cigarrillo. Encontr\u00e9 sin dificultad los huevos en el frigor\u00edfico, los saqu\u00e9, busqu\u00e9 una sart\u00e9n, y cuando me dispuse a encender el fuego&#8230; Me di cuenta&#8230; \u00a1No hab\u00eda comprado el mechero!.<\/p>\n<p>Inici\u00e9 mi b\u00fasqueda en los bolsos, sub\u00ed a mirar en las repisas, revis\u00e9 los bolsillos de mis chaquetas, hurgu\u00e9 en los cajones. Nada. Ni tortilla, ni cigarrito.<\/p>\n<p>En toda mi casa no hab\u00eda ni un humilde mechero, ni tan siquiera una delgada caja de cerillas, de esas que normalmente dan con propaganda.<br \/>\nEnvuelta en una manta, me dispuse a pasar lo que quedaba de noche en el sill\u00f3n sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que la dichosa novela.<\/p>\n<p>Me levant\u00e9 para poner un viejo disco de vinilo, me apetec\u00eda. Sus primeros acordes me acunaron en un vac\u00edo que se llen\u00f3 con rapidez de sensaciones del pasado. Todo empez\u00f3 as\u00ed. Es curioso, la facilidad con que a veces se recuperan vivencias ya olvidadas. Volv\u00ed a levantarme para buscar otra vez, ahora nada concreto, quiz\u00e1 solo pretendiera encontrar el secreto que me apart\u00f3 de ellas, dejando que el tiempo las cubriera.<\/p>\n<p>De regreso al dormitorio, en un caj\u00f3n de la c\u00f3moda encontr\u00e9 un mont\u00f3n de fotos, lo \u00fanico tangible que me quedaba de esa vida de la que hablaba el disco. Ahora estaba cubierta por una niebla gris en la que no quer\u00eda adentrarme, porque tem\u00eda el efecto de la bola de nieve que me llevar\u00eda al abismo. Y ya hab\u00eda estado en \u00e9l.<\/p>\n<p>Sent\u00ed fr\u00edo. Un fr\u00edo distinto al que me hab\u00eda asaltado antes. Un fr\u00edo que me produc\u00eda arcadas y miedo. Estuve a punto de tirar todo el revoltijo a la basura, cuando una foto se me escurri\u00f3 de entre los dedos. Me agach\u00e9 a recogerla mientras me sent\u00eda caer. Llegu\u00e9 de nuevo al sill\u00f3n para enfrentarme a los tres rostros que me miraban, ajenos a m\u00ed, felices. Los tres, Lola, Javier y yo misma, Maria, hab\u00edamos desaparecido engullidos en el transcurrir de los a\u00f1os. Sin embargo, el lugar donde nos encontr\u00e1bamos en ese momento hab\u00eda cambiado poco. Las salinas con sus montones de granos de sal, sobre los que aparec\u00edamos recostados, tal vez eran ahora m\u00e1s peque\u00f1as, pero segu\u00edan ah\u00ed. Solo que ya no nos esperaban como hac\u00edan antes, cuando juntos, sinti\u00e9ndonos orgullosos, indestructibles en nuestra amistad, burl\u00e1bamos la vigilancia de los guardas para acariciarlos mientras mir\u00e1bamos la mar.<br \/>\nAll\u00ed nos aficionamos a la lectura, con tebeos nuevos o con los que logr\u00e1bamos cambiar, y con alg\u00fan que otro libro que sac\u00e1bamos de la precaria biblioteca. Le\u00edamos en alto, para los tres, incluso conseguimos una peque\u00f1a radio que nos permit\u00eda escuchar emisoras con m\u00fasica; si la pon\u00edan en ingl\u00e9s, nos parec\u00eda ya brutal.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s tarde, siempre tuve la esperanza de que esos libros fueran el talism\u00e1n que nos unieran otra vez. Incluso cre\u00eda intuir que ese d\u00eda leer\u00edamos los versos de Espronceda que entonces nos enamoraban:<\/p>\n<p>\u201cQue es mi barco mi tesoro,<br \/>\nque es mi Dios la libertad,<br \/>\nmi ley la fuerza y el viento,<br \/>\nmi \u00fanica patria la mar\u201d.<\/p>\n<p>Algunas veces en estos ratos, Amalia, la mujer de uno de los guardas que no ten\u00eda hijos, vi\u00e9ndonos all\u00ed tumbados estallaba:<\/p>\n<p>\u00a1 Pero almas de Dios ! \u00a1 Qu\u00e9 hac\u00e9is ah\u00ed ! \u00bf Saben vuestros padres que est\u00e1is aqu\u00ed ?. Seguro que no -se respond\u00eda a si misma-. \u00bf Y las clases ?. \u00a1 All\u00ed es donde tendr\u00edais que estar !.<\/p>\n<p>Nosotros le dec\u00edamos que no, que ese d\u00eda no ten\u00edamos. Siempre encontr\u00e1bamos alguna excusa y ella hac\u00eda como que se la cre\u00eda; a veces hasta nos acercaba, mientras refunfu\u00f1aba, algo de comer. Y as\u00ed, poco a poco, fue introduci\u00e9ndose en nuestro peque\u00f1o grupo hasta conocernos casi mejor que nosotros mismos.<br \/>\nAhora me doy cuenta de que cada vez que he necesitado un empuj\u00f3n ella ha estado ah\u00ed.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda del que ten\u00eda un retazo en mis manos, Javier y yo, de vuelta a nuestras casas, nos separamos, no solo de Lola, sino de la amistad casi perfecta que hasta entonces compart\u00edamos.<\/p>\n<p>\u00c9l cumpl\u00eda diecinueve a\u00f1os; y los dos sab\u00edamos desde hac\u00eda tiempo por miradas, por peque\u00f1os roces, por esos detalles casi intangibles que acabar\u00edamos viviendo una historia. La nuestra. De la que excluir\u00edamos a Lola. Intentamos retrasar el momento al m\u00e1ximo, hasta que el deseo se hizo insoportable. Ten\u00edamos la certeza de que despu\u00e9s nada volver\u00eda a ser como antes.<\/p>\n<p>Am\u00e1ndonos pasamos esa tarde. Javier desprend\u00eda un olor a mar que me emborrachaba. Enlazados nos acariciamos con ternura, mientras not\u00e1bamos como los dedos nos ard\u00edan marcando nuestros cuerpos, y los dos tuvimos la certeza de que esas marcas las llevar\u00edamos toda la vida.<\/p>\n<p>A su lado me qued\u00e9 dormida. Cuando despert\u00e9 sent\u00ed como sus labios acariciaban suavemente mi frente, luego la boca. Nuestro olor impregnaba a\u00fan la habitaci\u00f3n, y yo tuve la certeza de que si la felicidad exist\u00eda acababa de rozarla. El rojo sol de la tarde se escond\u00eda.<\/p>\n<p>Me solt\u00f3 mientras se levantaba a preparar unos vasos de limonada. Me acerc\u00f3 uno, sonre\u00eda. Esa sonrisa suya de la que no me cans\u00e9 nunca. Tir\u00e9 de \u00e9l para acurrucarlo junto a m\u00ed, y as\u00ed nos quedamos, sin hablar, yo prendida en sus ojos que no me soltaban.<br \/>\n\u201cNo me dejes nunca\u201d.<\/p>\n<p>Se lo promet\u00ed; en esos momentos de juventud me parec\u00eda posible.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s todo se vino abajo. Primero nuestra amistad de tr\u00edo, luego lo que Javier consider\u00f3 mi traici\u00f3n.<\/p>\n<p>Sentada frente a \u00e9l, en la playa, le dije que me iba. Quer\u00eda ir a la Universidad. Hace treinta a\u00f1os las peque\u00f1as ciudades de provincias no ten\u00edan. Hab\u00eda que marcharse. Y yo eleg\u00ed.<\/p>\n<p>Mientras le hablaba, lo ve\u00eda doblarse como si un pu\u00f1o invisible le golpeara el est\u00f3mago. Intent\u00e9 cogerlo, me apart\u00f3, no acepto mi abrazo. Le dije que viniera conmigo, me son\u00f3 falso. Siempre supe que su mundo estaba all\u00ed. La mar, su novia temperamental, como \u00e9l la llamaba lo ten\u00eda bien sujeto.<\/p>\n<p>Yo me fui. Y Lola se quedo. Y espero. Tres a\u00f1os despu\u00e9s viv\u00edan juntos, con una invisible barrera de sue\u00f1os perdidos y de odios.<\/p>\n<p>Me romp\u00ed cuando me enter\u00e9. No lograba unir mis pedazos. Mi coraz\u00f3n cortado por donde estaba unido a \u00e9l, qued\u00f3 tan maltrecho, que me parec\u00eda imposible que continuara latiendo.<\/p>\n<p>Y volv\u00ed a buscar. Esta vez alivio. Fue en uno de nuestros viejos libros, con \u00e9l me encamin\u00e9 a una terraza de esas olvidadas en invierno. Acab\u00f3 lloviendo. Una tormenta furiosa y breve tan com\u00fan en el sur que ces\u00f3 tan r\u00e1pida como hab\u00eda empezado. En apenas breves instantes, el sol volvi\u00f3 a lamer las aceras dejando tibieza. Me encantaba ese olor, pero me hund\u00edan mis recuerdos.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, he vivido con algunos hombres, no he conservado a ninguno. Lo que en un principio me atra\u00eda de ellos al poco tiempo empezaba a querer cambiarlo. No s\u00e9 si he intentando buscar otras semejanzas que yo sab\u00eda imposibles. Todos pudieron formar parte de mi vida, pero yo no quise.<\/p>\n<p>Los he visto siempre como simples intrusos. Cuando se marchaban todo quedaba en perfecto orden, dejando que la nostalgia en la que me instal\u00e9 atestara de nuevo mi vida.<\/p>\n<p>Juan fue el \u00fanico con el que estuve durante casi dos a\u00f1os. Al despedirnos, me dijo que no pod\u00eda confiar en m\u00ed, porque nunca estar\u00eda con \u00e9l del todo. Si me ten\u00eda como amante, no me encontraba como compa\u00f1era.<\/p>\n<p>Me call\u00e9 llevaba raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Nunca super\u00e9 haber amado a Javier, nunca encontr\u00e9 su complicidad que hac\u00eda innecesarias las palabras. Nunca viv\u00ed el amor en ese despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Son\u00f3 la alarma del despertador. Me sent\u00eda la cabeza embotada, con esa sensaci\u00f3n de haber bebido y fumado demasiado. Creo que murmur\u00e9 algo, como si en ese momento, con m\u00e1gicas palabras, quisiera ahuyentar a los fantasmas de la noche.<\/p>\n<p>Hice un esfuerzo por levantarme y llegar hasta la ducha. La bola de nieve hab\u00eda conseguido alcanzarme.<\/p>\n<p>Mir\u00e9 por la ventana a un d\u00eda nublado de viento, y sent\u00ed que nadie me ve\u00eda. Necesit\u00e9 con urgencia el sonido de alguna voz. El calor que se desprende de la compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Con media hora de retraso, logr\u00e9 salir de casa. Quer\u00eda encontrar cuanto antes alguna cafeter\u00eda en la que templar mi \u00e1nimo delante de un buen caf\u00e9, una tortilla y un cigarrillo. Lo err\u00e1tico de mi pensamiento me llev\u00f3 a entender la expresi\u00f3n: \u201cMatar\u00eda por conseguirlos\u201d. As\u00ed me sent\u00eda.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de las \u00faltimas doce horas, la suerte parec\u00eda sonre\u00edrme en forma de luces de bar. Pero no, cuando las cosas se tuercen, lo hacen de veras. En la puerta colgaba un enorme cartel de \u201dPROHIBIDO FUMAR\u201d.<\/p>\n<p>Pele\u00e1ndome con el viento empuj\u00e9 la puerta para sentarme en la barra y sin pensar decirle al camarero: \u201cUn caf\u00e9 con leche, una tortilla y una rayita de coca, por favor\u201d. Fue la mirada incr\u00e9dula que me lanz\u00f3, la que hizo que rectificara: \u201cperdone, he querido decir, un trocito de coca\u201d. Ya m\u00e1s recuperados, viendo su cara de alivio, le ped\u00ed un mechero o unas cerillas. Me dijo que lo sent\u00eda pero no ten\u00eda. Ni cerillas ni mechero. Eso s\u00ed, me indic\u00f3 que dos calles m\u00e1s abajo podr\u00eda encontrar un estanco.<\/p>\n<p>Lo encontr\u00e9. De todas mis b\u00fasquedas nocturnas fue mi \u00fanica recompensa. Entr\u00e9 y ped\u00ed doce mecheros y seis cajas de cerillas, de las grandes. Si a la se\u00f1ora que tras el mostrador atendi\u00f3 mi petici\u00f3n le pareci\u00f3 raro, se lo guard\u00f3.<br \/>\nMientras colocaba la exagerada compra en la bolsa, pens\u00e9 que tambi\u00e9n se acabar\u00eda. Y tuve la corazonada de que quiz\u00e1 mi reacci\u00f3n solo fuera una manera absurda de patalear contra la vida. No me import\u00f3, era la m\u00eda. Llov\u00eda sobre mojado.<\/p>\n<p>Encend\u00ed un cigarrillo, joder, \u00a1 qu\u00e9 gusto !.<\/p>\n<p>Sophia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No pod\u00eda ser. La culpa de la mala noche que estaba pasando, dando vueltas en la cama, no pod\u00eda ser consecuencia de la cena. Ni siquiera de la insulsa novela que estaba leyendo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-54","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=54"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/54\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=54"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=54"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=54"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}