{"id":47,"date":"2007-03-15T13:32:49","date_gmt":"2007-03-15T12:32:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=47"},"modified":"2007-03-15T13:32:49","modified_gmt":"2007-03-15T12:32:49","slug":"27-palabras-para-desandar-tanto-por-sravi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=47","title":{"rendered":"27- Palabras para desandar tanto&#8230; Por Sravi"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F47&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p>Al otro lado de las ventanas del autob\u00fas su tierra se arrastraba y se convert\u00eda en otras tierras. <!--more-->Para el abuelo no hab\u00eda diferencia entre la carretera y una cuerda vieja tendida sobre un precipicio. Miraba deslizarse velozmente el asfalto bajo las ruedas con el v\u00e9rtigo pic\u00e1ndole el entrecejo. La decisi\u00f3n de subir a un autob\u00fas y marcharse del pueblo diminuto donde llevaban cuarenta a\u00f1os llam\u00e1ndolo el Truenos hab\u00eda sido probablemente la m\u00e1s inc\u00f3moda de toda su vida. Pero tuvo que decidirse por una fuerza mayor.<br \/>\nUna semana antes hab\u00eda llegado al buz\u00f3n de la casa del abuelo una carta de la abuela. Era la primera comunicaci\u00f3n de los padres de mi padre desde el d\u00eda en que ella se aburri\u00f3 del mal humor de su marido, mucho antes de que yo naciera. El abuelo la separ\u00f3 del resto de su correspondencia \u2013la revista Cazando y Pescando, una carta del banco y un folleto de supermercado\u00ac- y, seg\u00fan me dijo por tel\u00e9fono, pens\u00f3 que dentro le contaban que la abuela hab\u00eda muerto. A su manera, sin preguntar, me pregunt\u00f3: \u201cT\u00fa lo sabr\u00e1s, si la aguantas todav\u00eda.\u201d<br \/>\n\u201cNo has le\u00eddo la carta\u201d le respond\u00ed.<br \/>\n\u201cSe habr\u00e1 muerto,\u201d susurr\u00f3, y me colg\u00f3 el tel\u00e9fono. No supo que se hab\u00eda equivocado hasta que yo mismo llegu\u00e9 a su casa para le\u00e9rsela. Al Truenos, famoso por su dureza y hombr\u00eda gitana, le daba m\u00e1s miedo abrir una carta que abrirse sus propias tripas con un cuchillo. Si yo no ten\u00eda miedo y me determin\u00e9 a ir a su pueblo a leerle la carta era porque sab\u00eda exactamente qu\u00e9 hab\u00eda dentro del sobre. La abuela me hab\u00eda explicado su decisi\u00f3n antes de envi\u00e1rsela, y cuando la abr\u00ed, su caligraf\u00eda me confirm\u00f3 que es una mujer muy valiente. El mensaje era tan escueto, directo y claro que tuve que darme la vuelta para que el abuelo no se muriera de verg\u00fcenza. \u00c9l siempre lo dec\u00eda: los hombres nunca lloran. Pero los hombres pueden hacer la vista gorda.<br \/>\nFui tambi\u00e9n yo quien lo acompa\u00f1\u00f3 a la ventanilla de la estaci\u00f3n de autobuses para que comprase su billete. Comprob\u00e9 que, aunque apretaba las cejas con fiereza, mi abuelo estaba indefenso y lo sab\u00eda. La abuela hab\u00eda ganado la partida, despu\u00e9s de todo. \u201c\u00a1No te ver\u00e9 nunca m\u00e1s!\u201d, cuentan que grit\u00f3 col\u00e9rico el abuelo el d\u00eda en que ella se fue. Y hasta mis t\u00edas m\u00e1s habladoras cuentan tambi\u00e9n que la abuela no respondi\u00f3 nada, aunque ella siempre me conf\u00eda que le dijo: \u201cNo est\u00e9s tan seguro.\u201d<br \/>\nEl abuelo nunca hab\u00eda salido del pueblo. \u201cLa gente que viaja es idiota, como tu abuela y tus padres,\u201d me dec\u00eda cuando hab\u00edamos tardado mucho en ir a verlo. En el pueblo estaba todo lo que su humilde vida necesitaba. Domin\u00f3, taberna, televisi\u00f3n, tortillas, gaseosa con vino y escondida en la mesilla, la foto en la que mis padres y yo posamos con la Giralda detr\u00e1s. Pap\u00e1 con su barriga creciendo dentro de la camiseta que tiene un sol y el texto Pinturas Gutierrez desde 1870 a su servicio con letras de un rojo deste\u00f1ido, el colmillo de oro apretado en la dentadura blanca, gafas de ver sobre los ojos escandilados y el pelo revuelto donde la mano de mi madre descansa, con ella mirando a la c\u00e1mara y sonriendo porque mi t\u00eda le ha dado la orden, \u201cvenga, mirar al pajarito, sonreir\u201d, como podr\u00eda pedir que se diga patata o g\u00fcisqui, y entre los dos, con cara de cansancio y mis gafas con una patilla agarrada con esparadrapo, yo; enclenque, calzando unas sandalias rojas que recuerdo como si tuviera guardadas en el armario, aunque mis pies han crecido desde entonces descomunalmente. Una foto vulgar y corriente que tendr\u00e1 cualquier familia de clase media-baja que haya ido en vacaciones a ver Sevilla, que explico tan minuciosamente para dejar claro que, pese a las cosas que mi abuelo dice siempre de mis padres, y la manera seca con que me trata, en realidad nos tiene entre sus pertenencias b\u00e1sicas, con el domin\u00f3, la tortilla y el vino con gaseosa.<br \/>\nY ah\u00ed es nada que de improviso, como amenaza cumplida del destino en el curso de las vidas, un vac\u00edo succionador, una catarata de cristales rotos: el regreso de la abuela hab\u00eda arrasado su oto\u00f1o tozudo, su determinaci\u00f3n melanc\u00f3lica de morir con la herida abierta. Una aguja hilada cosiendo fatigosamente la brecha, enhebr\u00e1ndolo al pasado con tal fuerza que no pudo ni rechistar. Mi abuela, como todas las mujeres de su tiempo, es muy buena costurera.<br \/>\nCuando llega al autob\u00fas y se abre paso con su maleta nueva entre los asientos buscando el suyo la sangre de mi abuelo se convierte en vinagre. Primero, la gente lo mira fijamente, como si fuera un oso panda. Segundo, la maleta \u2013que se ha negado a meter en el maletero porque est\u00e1 convencio de que se la robar\u00e1n en cualquiera de los pueblos de la ruta\u2013 va chocando con los asientos. Tercero, descubre que la numeraci\u00f3n de los asientos est\u00e1 en la balda que hay encima, abarrotada de chaquetas y bolsas, y que se ha pasado del sitio. El conductor intenta ayudarlo, y \u00e9sto le convierte el vinagre en bilis. \u201c\u00bfTe he dicho yo que me ayudes? \u00a1D\u00e9jame en paz, ya s\u00e9, ya s\u00e9 que es el 23, lo pone aqu\u00ed, \u00bfno voy a saber leer a mis a\u00f1os?!\u201d Y para colmo, cuarto punto, que crea en sus venas la tercera transformaci\u00f3n milagrosa de la sangre, esta vez en un pesado grumo negro que hierve: No va a viajar solo. Una se\u00f1ora voluminosa por no decir, como dice \u00e9l, fanegas, que habla por el m\u00f3vil a gritos, ser\u00e1 su compa\u00f1era en el primer viaje del abuelo. \u201cSeguro que es de L***a, panda de l*******s, un carbunco les salga a todos y que revienten\u201d, piensa, porque cuando una persona no gusta a alguien del pueblo de mi abuelo, no puede ser de otro sitio que de L***a. Sentado ya, intentando reclinar el asiento sin \u00e9xito, el autob\u00fas se pone en marcha y como dije antes, el abuelo mira alejarse el pueblo con el v\u00e9rtigo con que se echa la vista abajo a rodar por un terrapl\u00e9n.<br \/>\nMientras el abuelo viajaba en el autob\u00fas puede decirse que cada uno de los miembros de la familia vivos y en posesi\u00f3n de sus facultades mentales, -es decir, todos menos mi t\u00edo Gin\u00e9s, que est\u00e1 en una residencia porque cuando escucha una moto en la calle prorrumpe en el nada desde\u00f1able grito de \u201cGoool\u201d- todos los dem\u00e1s, digo, estabamos en ascuas, sin alejarnos mucho del tel\u00e9fono y con la paranoia constante. Mi t\u00eda Julia me dijo unos d\u00edas despu\u00e9s: \u201cIba por la calle sin pisarme la sombra, y venga a notar en la pierna un temblor como si me vibrase el m\u00f3vil, pero cuando miraba, nada, era mental, todo piscicol\u00f3gico.\u201d Y es que lo del abuelo no era llegar al punto de destino, era una cuenta atr\u00e1s, un fogonazo cegador recorriendo a toda velocidad la mecha en busca del petardazo. Porque si bien la abuela hab\u00eda conseguido que el abuelo hiciese el viaje, todav\u00eda no sab\u00edamos qu\u00e9 iba a pasar cuando le dijera lo que ten\u00eda que decirle. No s\u00e9 qu\u00e9 esperaba que dijesen por el tel\u00e9fono mi t\u00eda Julia, que lo notaba vibrar sin que vibrase en su pierna, pero conoci\u00e9ndonos, yo dir\u00eda que imagin\u00e1rselo le provocaba un terror p\u00e1nico. Y as\u00ed est\u00e1bamos todos, como una familia de acr\u00f3batas haciendo equilibrios al filo de la navaja, mir\u00e1ndonos con sonrisas, esperando encontrar en cualquiera un rostro tranquilo que como acr\u00f3batas y no actores, ninguno era capaz de dibujarse.<br \/>\nAlgo es cierto, eso s\u00ed: el abuelo lo estaba pasando mucho peor. Despu\u00e9s de todo, si nosotros \u00e9ramos espectadores temerosos aguardando el final de la pel\u00edcula, a sus ochenta a\u00f1os sab\u00eda que pod\u00eda ser \u00e9sta la \u00faltima sorpresa para \u00e9l, la diferencia entre morir sonriendo o echarse bajo la tierra de un mordisco, aburrido de la propia muerte. A duras penas manten\u00eda a salvo el aparato digestivo con las curvas y su mente iba de un lado a otro como un borracho. Para no devanarse los sesos con lo que la abuela ten\u00eda que decirle, intentaba distraer el mal humor, algo dif\u00edcil en el coche de l\u00ednea A*****a &#8211; M****a, con el sol tost\u00e1ndolo a su paso multiplicador por los cristales porque no se atrev\u00eda o se negaba por repugnancia a pedirle a la de al lado que corriera las cortinillas, con el ni\u00f1o que lloraba en intervalos de quince segundos, y el hombre, de L***a tambi\u00e9n, seguro, que parece que ten\u00eda el muelle flojo e iba del asiento al ba\u00f1o y del ba\u00f1o al asiento roz\u00e1ndose con todos los que estaban en el pasillo; y la pel\u00edcula Alto o mi madre dispara que no se ve\u00eda porque el sol hac\u00eda blanco, adem\u00e1s de en su pescuezo, en la pantalla y no se o\u00eda tampoco porque mi abuelo no ten\u00eda auricular; y la parejita de al lado, -que le maten si no eran tambi\u00e9n de L***a,- d\u00e1ndose el filete y poni\u00e9ndole el chuic chuic de los besos en la oreja; y ese olor indecible de la tapicer\u00eda de peluche reseco asaltada mil veces por el sudor viejo; y los baches de la carretera; y las curvas d\u00e1dole a la cabeza tumbo tras tumbo; y las paradas de tres minutos en los pueblos con el traj\u00edn de la gente que sube y baja, y mi abuelo rezando para que no subiera y fuera a encontr\u00e1rselo alg\u00fan conocido de por all\u00ed; y la gasolinera para hacer el descanso, donde pese al hambre hay que ser idiota para comprarse un bocadillo por dos euros, una estafa, un timo, un robo, aunque eso s\u00ed, al final el abuelo mucho hablar y acab\u00f3 picando, que me encontr\u00e9 un ticket donde pon\u00eda que hab\u00eda comprado una botellita de agua y un bocadillo de tortilla.<br \/>\nEn fin: fue el primero y el \u00faltimo. Cuando fui a la estaci\u00f3n a recogerlo \u2013yo me hab\u00eda adelantado un d\u00eda precisamente para eso- vi bajar por la escalera a un hombre enrojecido, embroncado, sudoroso, bufador y gru\u00f1\u00f3n. \u201c\u00a1Abuelo!\u201d Cuando me vio, sin embargo, vi algo en su cara que nunca antes hab\u00eda visto. Nada de lo anterior cambi\u00f3, pero algo en su boca, o en el borde de su boca o en sus ojos, o en el filo mismo de sus ojos; algo, no s\u00e9 bien explicar el qu\u00e9, me envi\u00f3 a cerebro inmediatamente much\u00edsima informaci\u00f3n sobre \u00e9l. Ven\u00eda cansado, aburrido, furioso. Llegaba exahusto y temperamental, pero aquello que vi un instante en su cara me dijo que llegaba tambi\u00e9n temeroso y fr\u00e1gil, impaciente como un ni\u00f1o al que van a dar las notas. Pese a que intentaba convencer a todo el mundo de que era \u00e9l el hombre m\u00e1s fuerte y digno del mundo entero, yo vi enseguida que aquel tronco impresionante hab\u00eda sido cortado con una simple hoja de papel, y que cabizbajo, temeroso e impotente, esperaba a que la abuela cortase y empaquetase los restos.<br \/>\nY \u00e9l sab\u00eda tambi\u00e9n que era el primero y el \u00faltimo de sus viajes en autob\u00fas porque cuando vio a la abuela en la puerta de la casa, supo que ya no era necesario hacer el viaje de vuelta. Se saludaron con el descuido de quienes se ven todos los d\u00edas y se metieron en la habitaci\u00f3n, donde mi abuela pronunci\u00f3 su conjuro m\u00e1gico, las palabras que hab\u00edan hecho al abuelo montar en un autob\u00fas y que iban a redimirlos a los dos. Palabras poco po\u00e9ticas, palabras sencillas y eficaces como un huevo de remendar calcetines, salidas del mismo coraz\u00f3n de mi abuela para pulverizar las puertas cerradas a hierro caliente del coraz\u00f3n de mi abuelo. Palabras pocas y suficientes, palabras terribles que son uno de los secretos m\u00e1s sagrados de mi familia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al otro lado de las ventanas del autob\u00fas su tierra se arrastraba y se convert\u00eda en otras tierras.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-47","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=47"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=47"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=47"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=47"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}