{"id":46,"date":"2007-03-15T13:29:37","date_gmt":"2007-03-15T12:29:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=46"},"modified":"2007-03-15T13:29:37","modified_gmt":"2007-03-15T12:29:37","slug":"26-la-reina-cristina-de-suecia-por-gustaffson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=46","title":{"rendered":"26- La reina Cristina de Suecia. Por Gustaffson"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F46&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p>Era un adolescente cuando conoc\u00ed a Greta Garbo. No result\u00f3 nada especial, fue en uno de esos ciclos de cine que echan en la televisi\u00f3n a altas horas de la madrugada. En todo caso, yo nunca habr\u00eda programado el v\u00eddeo si no hubiera sido por ella\u2026, por Patricia, claro.<!--more--><\/p>\n<p>Ella y yo compart\u00edamos treinta minutos cada tarde, cuando sal\u00edamos del instituto y tom\u00e1bamos el autob\u00fas p\u00fablico, la l\u00ednea 14B ahora desaparecida, que nos llevaba de vuelta a casa. En realidad, Patricia iba primero al piso de su madre, porque dormir, ten\u00eda que dormir en casa de su padre. As\u00ed que m\u00e1s tarde, supongo, pillar\u00eda otro autob\u00fas. En todo caso, a m\u00ed me gustaba caminar hasta la parada anterior a la masificada que hab\u00eda justo enfrente del instituto. Patricia siempre aparec\u00eda tambi\u00e9n por all\u00ed: su espalda apoyada contra una pared de ladrillo amarillento y deslucido, con los hombros elevados ligeramente, y en sus labios un cigarrillo medio oculto entre el pelo lacio y negro. La verdad, nunca me cuadraba aquel cigarrillo y, cada vez que yo hac\u00eda referencia a la punta de sus dedos del mismo color que los ladrillos a su espalda, ella elevaba un poco m\u00e1s los hombros y conclu\u00eda que, al menos, el juez no le hab\u00eda prohibido este mal h\u00e1bito de su madre. En todo caso, casi siempre habl\u00e1bamos de Greta Garbo. Supongo que, lo que menos nos apetec\u00eda nada m\u00e1s salir de clase, era largar del proceso de separaci\u00f3n de nuestros padres o de c\u00f3mo le hab\u00eda ido a ella lat\u00edn y a m\u00ed matem\u00e1ticas. S\u00ed, sub\u00edamos al autob\u00fas y, pese a que el asiento era de esos dobles que dan uno enfrente del otro, yo siempre ten\u00eda la intuici\u00f3n, por la forma en la cual ella miraba de vez en cuando a algo o a alguien m\u00e1s all\u00e1 de donde yo me encontraba, que detr\u00e1s de m\u00ed estaba ella\u2026 la Garbo. Claro que yo no sab\u00eda muy bien qui\u00e9n era la Garbo, hasta que Patricia me coment\u00f3 una tarde de comienzos de primavera lo del ciclo de sus pel\u00edculas por televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013Ella es una gran actriz \u2013dijo bajo la luz del atardecer que se colaba por la ventanilla, cuando el viejo 14B arranc\u00f3. Recuerdo tambi\u00e9n que lade\u00f3 la cabeza mientras segu\u00eda con la vista el recorrido de una motocicleta que esquivaba, coche tras coche, el atasco.<\/p>\n<p>Dijo \u201ces\u201d, pero\u2026 \u00bfacaso la Garbo no hab\u00eda fallecido?<\/p>\n<p>En fin, yo apenas hab\u00eda cumplido de los diecis\u00e9is y tan s\u00f3lo me codeaba con Bruce Willis, un tipo sudoroso en camiseta sin mangas que soltaba tiros y palabras malsonantes todo el rato. Nada especial: Yo era un t\u00edo\u2026 Y a los t\u00edos no nos van las pelis de Greta Garbo enamorada. El motivo por el cual program\u00e9 aquella noche el aparato de v\u00eddeo es todo un enigma. Porque a m\u00ed, Patricia, me ca\u00eda bien, pero\u2026 Bueno, ya sab\u00e9is lo que pasa cuando un chico dice eso de una chica.<\/p>\n<p>Semana a semana coment\u00e1bamos aquellas lejanas interpretaciones en blanco y negro, primero al calor de un cigarrillo y, despu\u00e9s, en nuestro asiento, uno enfrente del otro, rodeados de gente extra\u00f1a, en medio de las luces rojas de freno de los coches y, de fondo, un sinf\u00edn de bocinazos a modo de banda sonora. S\u00ed, mi asiento enfrente del suyo y nuestras mochilas en el suelo, repletas de unos libros, los suyos de letras, los m\u00edos de ciencias, que ya por entonces sab\u00edamos muy bien que no nos iban a servir de nada en esta vida.<\/p>\n<p>Nuestras mochilas y nuestros libros en el suelo\u2026 bien abajo en el suelo.<\/p>\n<p>Semana a semana, la misma interpretaci\u00f3n; pues, la verdad, los papeles que le daban a la Garbo no difer\u00edan mucho uno de otro: Una mujer dura, esculpida en hielo, pero que ocultaba un fuego apasionado en su interior. Todos rodeaban su cuerpo, su alma, y, sin embargo, nadie la entend\u00eda y ella\u2026 ella no encontraba la manera de expresar sus sentimientos. \u00bfQui\u00e9n era Greta Garbo? \u00bfD\u00f3nde se escond\u00eda su sonrisa? \u00bfEn qu\u00e9 ecuaci\u00f3n, en qu\u00e9 segunda derivada, en qu\u00e9 polinomio de n elementos? \u00bfC\u00f3mo despejar la soluci\u00f3n? No, esas cosas no vienen en los libros.<\/p>\n<p>Semana a semana\u2026<\/p>\n<p>Pel\u00edcula a pel\u00edcula\u2026 Mi grabador de v\u00eddeo se conectaba a las dos de la madrugada y registraba magn\u00e9ticamente aquellas im\u00e1genes lejanas, aquella infinidad de grises: \u201cEl demonio y la carne\u201d, \u201cAna Kar\u00e9nina\u201d, \u201cMargarita Gautier\u201d, \u201cLa mujer de las dos caras\u201d, \u201cLa reina Cristina de Suecia\u201d\u2026<\/p>\n<p>Recuerdo el jueves que pon\u00edan la \u00faltima peli del ciclo, justo un d\u00eda antes de la fiesta de fin de curso que organizaban los del instituto en una discoteca. Tambi\u00e9n recuerdo que la ma\u00f1ana anterior se hab\u00eda estropeado mi aparato de v\u00eddeo. As\u00ed, cuando Patricia ya aferraba su mochila del suelo del autob\u00fas, pulsaba el bot\u00f3n de \u201cparada solicitada\u201d y se apresuraba para bajar, le ped\u00ed que, cuando ella viera aquella \u00faltima pel\u00edcula, no borrara la cinta para que yo la pudiera ver cuando me arreglaran el v\u00eddeo. Ella entonces hizo una mueca con la boca, entre su pelo lacio y negro, y me dijo:<\/p>\n<p>\u2013Lo siento. No tenemos v\u00eddeo. \u2013El autob\u00fas fren\u00f3, las puertas se abrieron y ella descendi\u00f3.<\/p>\n<p>Tres paradas despu\u00e9s de la m\u00eda, me di cuenta de mi situaci\u00f3n. Tarde veinte minutos de caminata hasta que llegue a casa, mientras pensaba una y otra vez: \u00bfQui\u00e9n era la Garbo? \u00bfD\u00f3nde se escond\u00eda su sonrisa? \u00bfEn qu\u00e9 ecuaci\u00f3n, en qu\u00e9 segunda derivada? \u00bfC\u00f3mo despejar la soluci\u00f3n? S\u00ed, llegu\u00e9 a casa, me met\u00ed en cama y puse el despertador a las dos de la madrugada. En mi sue\u00f1o, la reina Cristina de Suecia, bajo el disfraz de Greta Garbo, contemplaba desde su barco las costas de su querida tierra; en la orilla, a su vez, una muchacha la miraba a ella, una peque\u00f1a muchacha con la espalda apoyada contra una pe\u00f1a rocosa, los pies descalzos hundidos en la arena y entre sus labios algo brillante, que romp\u00eda el blanco y negro, un punto de inflexi\u00f3n como si fuera la representaci\u00f3n gr\u00e1fica de una ecuaci\u00f3n mal definida. Entonces se escuch\u00f3 el tintineo met\u00e1lico de \u201cparada solicitada\u201d, una y otra vez\u2026<\/p>\n<p>Tres veces rugi\u00f3 el despertador hasta que por fin me despert\u00e9, me encamin\u00e9 de puntillas al sal\u00f3n y encend\u00ed la televisi\u00f3n, con el volumen tan bajo como mis ojos me permitieron apreciar el blanco y negro cuando acerqu\u00e9 el sill\u00f3n a la pantalla. Dos horas m\u00e1s tarde rob\u00e9 un cigarrillo del paquete que mi madrastra hab\u00eda abandonado en el mueble chino y me lo fum\u00e9 apoyado en la ventana de la cocina. La primera brisa del verano hend\u00eda la madrugada y yo estaba all\u00ed, buscando otra ventana, otra ventana con la luz encendida, otra ventana entre las decenas y decenas de persianas bajadas. Cuando termin\u00e9, lanc\u00e9 el filtro del cigarrillo de la misma forma que lo hab\u00eda visto en las pel\u00edculas. La c\u00e1lida brisa pareci\u00f3 incendiar aquel objeto, como la atm\u00f3sfera terrestre hace con los peque\u00f1os meteoritos que surcan el fr\u00edo del espacio estelar all\u00ed arriba, diminutos objetos, helados, invisibles hasta que, al rozar las capas altas de nuestro planeta, brillan, se iluminan\u2026 S\u00ed, nos hab\u00edan explicado el fen\u00f3meno f\u00edsico en clase y sin embargo\u2026<\/p>\n<p>Me di la vuelta y le vi all\u00ed, bajo la blanquecina luz del fluorescente de la cocina. Dentro de una taza a la que le faltaba el asa, mi padre vert\u00eda el caf\u00e9 de ayer que a\u00fan reposaba en el interior de la cafetera de metal. Por un momento, pens\u00e9 que me iba a echar la bronca, pues nunca me hab\u00eda visto fumar.<\/p>\n<p>\u2013Y ahora\u2026 \u00bfun poco de caf\u00e9 sin az\u00facar, hijo? \u2013coment\u00f3 mientras mostraba una media sonrisa.<\/p>\n<p>Yo agach\u00e9 la cabeza y cruc\u00e9 la cocina en direcci\u00f3n al pasillo. Ya dejaba atr\u00e1s a aquel tipo que entraba en la cadena de montaje dentro de un par de horas, cuando su voz hizo que me detuviera:<\/p>\n<p>\u2013Debes quererla mucho.<\/p>\n<p>Me volv\u00ed, extra\u00f1ado. \u00c9l se limit\u00f3 a tomar un buen trago de aquel l\u00edquido espeso y negro.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfA qui\u00e9n?<\/p>\n<p>Mi padre se quit\u00f3 la taza de sus labios.<\/p>\n<p>\u2013A la Garbo. Debes de quererla mucho si te levantas de madrugada a ver una de sus pel\u00edculas.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, supongo que s\u00ed \u2013murmur\u00e9 casi para m\u00ed mismo\u2013. He puesto el volumen todo lo bajo que he podido.<\/p>\n<p>\u00c9l mostr\u00f3 una vez m\u00e1s aquella media sonrisa.<\/p>\n<p>\u2013Este fin de semana estrenan la nueva de Bruce Willis, una de tiros para variar. Tal vez te apetezca ir a verla\u2026 si no has quedado, claro.<\/p>\n<p>Nuestras miradas se cruzaron. Creo que fue la primera vez en mi adolescencia que me reconoc\u00ed en la mirada de mi padre.<\/p>\n<p>\u2013Est\u00e1 bien.<\/p>\n<p>\u2013Ya\u2026 Por cierto, si quieres fumar en esta casa, primero le pides permiso a tu madre o a m\u00ed. \u00bfDe acuerdo? Y ahora a dormir, ma\u00f1ana es el \u00faltimo d\u00eda del curso.<\/p>\n<p>Y, sin decir nada m\u00e1s, lo dej\u00e9 all\u00ed, mientras me preguntaba si se refer\u00eda a mi madrastra con eso de pedir permiso. S\u00ed, lo dej\u00e9 all\u00ed, en sus manos una vieja taza sin asa, llena del caf\u00e9 de ayer, oscuro y sin az\u00facar, all\u00ed, en sus manos, la vieja taza que le regal\u00f3 mi madre hace tanto tiempo, la misma que no se atrev\u00eda a tirar por la ventana, con rabia, lejos, como hab\u00edamos vista tantas veces \u00e9l y yo en las pel\u00edculas.<\/p>\n<p>Pero la vida no es as\u00ed, todo es m\u00e1s complicado\u2026 \u00bfo no? Pues esa noche hab\u00eda resuelto la ecuaci\u00f3n, hab\u00eda encontrado el lugar donde la Garbo ocultaba su sonrisa. En aquella \u00faltima pel\u00edcula del ciclo.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente casi nadie fue al instituto; ella tampoco. Luego, por la noche, cuando me sellaron el ticket en la entrada de la discoteca, un largo pasillo de espejos a ambos lados me condujo hasta el interior donde me esperaba aquella m\u00fasica atronadora envuelta en luces de colores. Me mir\u00e9 en los espejos, mi imagen multiplicada a ambos lados hasta el infinito, y sent\u00ed que cada reflejo arrancaba partes de mi pasado para, de esa manera, permitir que otras im\u00e1genes se colaran, fotogramas de una pel\u00edcula que ya no ten\u00edan nada que ver con los decorados que hasta entonces me hab\u00edan rodeado. Es extra\u00f1o ser un adolescente, pero m\u00e1s extra\u00f1o es dejar de serlo, un paquete de cigarrillos que abandonamos encima de un mueble un d\u00eda y que m\u00e1s tarde no encontramos por mucho que busquemos. S\u00ed, supongo que fue aquel destello lo que vi ah\u00ed, dentro de mis ojos, en el espejo, uno frente al otro, algo del brillo que le hab\u00eda visto a mi padre en aquella mirada suya tan cansada, tan llena de desilusi\u00f3n: una vida sin asa, pero a la cual no aferramos, envolviendo su contorno entre nuestras manos. Dej\u00e9 atr\u00e1s el blanco y negro, atraves\u00e9 el pasillo y me sumerg\u00ed en la m\u00fasica atronadora y en las luces de colores.<br \/>\nElla se encontraba sentada cerca de la barra, con las piernas cruzadas, su mirada perdida en las orillas de las costas de Suecia o en los adornos de la fiesta de fin de curso o en los tipos colocados que esquivaban el tr\u00e1fico de la pista de baile. Me acerqu\u00e9 hasta ella, tranquilo, disfrutando de aquel momento, como cuando resolv\u00eda una ecuaci\u00f3n y tan s\u00f3lo necesitaba comprobar si el resultado era el correcto en el libro de soluciones.<\/p>\n<p>\u2013Ayer echaron \u201cNinotchka\u201d \u2013dijo ella cuando llegue a su lado.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, la estuve viendo. Nunca pens\u00e9 que tuviera esa sonrisa. En sus otras pel\u00edculas nunca sonre\u00eda. Yo\u2026 no s\u00e9\u2026 \u2013Alc\u00e9 los hombros un poco\u2013. Supongo que echar\u00e9 de menos a la Garbo.<\/p>\n<p>\u2013Sabes, su verdadero nombre era Greta Gustaffson \u2013y sonri\u00f3, con la vista puesta en un punto perdido de algo o alguien que estuviera detr\u00e1s de m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, ella es una gran actriz \u2013conclu\u00ed.<\/p>\n<p>Patricia me mir\u00f3, y yo le devolv\u00ed la sonrisa.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos roto el hielo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era un adolescente cuando conoc\u00ed a Greta Garbo. No result\u00f3 nada especial, fue en uno de esos ciclos de cine que echan en la televisi\u00f3n a altas horas de la madrugada. 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