{"id":29,"date":"2007-03-08T14:02:53","date_gmt":"2007-03-08T13:02:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=29"},"modified":"2016-04-24T23:33:21","modified_gmt":"2016-04-24T22:33:21","slug":"13-mis-dos-fobias-por-lord-byron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=29","title":{"rendered":"13- Mis dos fobias. Por Lord Byron"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F29&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Cuando pensaba en mi vida, ten\u00eda que acabar concluyendo que todo me iba a pedir de boca. Ten\u00eda una mujer estupenda y maravillosa que me amaba y ten\u00eda un cr\u00edo de diez a\u00f1os que era nuestra alegr\u00eda y nuestra debilidad.<!--more--><br \/>\nS\u00f3lo hab\u00eda dos cosas que me tra\u00edan a maltraer y que no comprend\u00eda por irracionales. No pod\u00eda acercarme a un circo, era superior a mis fuerzas. No es que me pusiera nervioso o alterado, me pon\u00eda hist\u00e9rico. As\u00ed que, cuando nuestro hijo nos ped\u00eda que le llev\u00e1ramos a ver las atracciones circenses del \u00faltimo circo que hubieran montado en la ciudad, era mam\u00e1 la que cumpl\u00eda porque pap\u00e1 no pod\u00eda.<br \/>\nLa otra fobia que me acompa\u00f1aba desde siempre era que no pod\u00eda ver una baraja de cartas. Daba igual que fuera una baraja espa\u00f1ola o de p\u00f3quer, la reacci\u00f3n siempre era la misma. Era ver unos naipes y me pon\u00eda a temblar descontroladamente.<br \/>\nLa verdad es que mi mujer, con la ternura y el tacto que la caracteriza, siempre me hab\u00eda sugerido ir a un psic\u00f3logo. Y yo, con la testarudez y la estupidez que me caracteriza a m\u00ed, siempre me hab\u00eda negado. Al fin y al cabo uno no va tropez\u00e1ndose en su vida cotidiana con circos y con partidas de cartas. Ese era mi argumento, pero la verdad era que no me apetec\u00eda contarle mis tonter\u00edas a ning\u00fan extra\u00f1o, aunque fuese profesional.<br \/>\nUna tarde hab\u00edamos programado una velada en casa de las t\u00edpicas. Marco y Marisa, su mujer, hab\u00edan venido con su hijo Pedrito a pasar la tarde. Lo pas\u00e1bamos bien en esas veladas, ya que Marco era amigo m\u00edo desde la infancia, las mujeres se llevaban muy bien y los ni\u00f1os jugaban toda la tarde. Sin saber muy bien por qu\u00e9, mis fobias se convirtieron en el tema estrella de la conversaci\u00f3n. Tanto fue lo que me presionaron que a la ma\u00f1ana siguiente promet\u00ed llamar a la consulta del doctor Grau para concertar una cita. El terapeuta hab\u00eda estudiado con Marisa en la universidad y ella me asegur\u00f3 que hac\u00eda milagros con los pacientes. As\u00ed que no me qued\u00f3 m\u00e1s remedio que tomar su tarjeta y prometer a todos que ir\u00eda a que me viera.<br \/>\nA la ma\u00f1ana siguiente, en el trabajo, saqu\u00e9 la tarjeta de mi bolsillo y cuando me dispon\u00eda a llamar algo me fren\u00f3. Debajo del nombre del terapeuta hab\u00eda unas palabras que no me gustaron: \u201cHipnosis regresiva, viaja a vidas pasadas\u201d. As\u00ed que, decid\u00ed no llamar. Pero, \u00a1lo que son las cosas!. Como hab\u00eda poco trabajo, decid\u00ed mirar en INTERNET a ver si encontraba algo sobre las regresiones. \u00a1Y vaya si lo encontr\u00e9! Aquellas p\u00e1ginas eran un compendio de pseudo-esoterismo barato que me ech\u00f3 definitivamente para atr\u00e1s. Y para no quedar mal con nadie, llam\u00e9 a Marisa e intent\u00e9 disculparme. La conversaci\u00f3n fue breve pero sirvi\u00f3 para que yo acabara en la consulta de su amigo.<br \/>\n-\u00bfMarisa? Hola, soy Pepe.<br \/>\n-Hola Pepe, c\u00f3mo vas. \u00bfOcurre algo?<br \/>\n-Pues s\u00ed. Oye, mira, yo cre\u00ed que tu amigo era un psic\u00f3logo serio. Si es uno de esos que promete llevarte a vidas pasadas y esas chorradas parapsicol\u00f3gicas yo&#8230;<br \/>\n-Oye, el doctor Grau no es una persona como la que t\u00fa est\u00e1s describiendo. Por supuesto que es un psic\u00f3logo serio, uno de los m\u00e1s serios que yo conozco -me dijo Marisa contrariada.<br \/>\n-Y, entonces \u00bfqu\u00e9 significa lo de las vidas pasadas en la tarjeta? -dije yo como si la hubiera cogido en un renuncio.<br \/>\n-Eso no tiene nada que ver, pura mercadotecnia, chico. Escucha, -me dijo con toda la serenidad del mundo- yo que t\u00fa, primero hablar\u00eda con \u00e9l, sin comprometerme a nada. Te atender\u00e1 gratis la primera consulta si dices que vas de mi parte. Si una vez que hayas hablado no te ves convencido, pues no pasa nada, te vas y santas pascuas. \u00bfQu\u00e9 te parece?<br \/>\n-Me parece razonable, Marisa. Pero lo de las vidas pasadas me parece una chaladura, chica.<br \/>\n-Bueno, pues yo ya no te digo m\u00e1s. Te dejo, que tengo trabajo. Ya me contar\u00e1s.<br \/>\n-Vale, un beso. Ah, y gracias.<br \/>\n-No las merezco, chao.<br \/>\nDespu\u00e9s de hablar con Marisa llam\u00e9 a la cl\u00ednica y me citaron para el d\u00eda siguiente. Esa noche hasta tuve pesadillas, lo que provoc\u00f3 que pasara el d\u00eda entre ansiedad y somnolencia. No obstante, despu\u00e9s de salir del trabajo, le ech\u00e9 valor y me present\u00e9 all\u00ed. Mientras estaba en la sala de espera estuve a punto de marcharme ya que los elementos de \u201cmercadotecnia\u201d colgaban de las paredes en forma de llamativos carteles. Pero cuando iba abandonar la enfermera pronunci\u00f3 mi nombre y me pareci\u00f3 menos violento entrar a la consulta que marcharme sin decir nada.<br \/>\nEl doctor Grau me salud\u00f3 educadamente. Al parecer, Marisa ya hab\u00eda hablado con \u00e9l y le hab\u00eda comentado mis reticencias. Y yo se las confirm\u00e9 mientras \u00e9l me escuchaba pacientemente. Tuve la extra\u00f1a sensaci\u00f3n de que el doctor me resultaba inquietantemente familiar, aunque era la primera vez que le ve\u00eda.<br \/>\n-Esc\u00facheme -me dijo-. Yo soy un cient\u00edfico y si he optado como terapeuta por el m\u00e9todo de la hipnosis regresiva es porque me da estupendos resultados. Mediante este sistema hago retroceder en el tiempo a mis pacientes y les llevo hasta sus traumas. Lo que ocurre es que, a veces, despu\u00e9s de hacer un recorrido temporal a lo largo de su vida, no encuentro ning\u00fan resquicio. Cuando sigo retrocediendo, el paciente suele verse en lo que parece ser el \u00fatero de su madre. A partir de ah\u00ed, si seguimos dando marcha atr\u00e1s, el paciente da un salto hacia un tiempo y un lugar que no pertenecen a su vida cotidiana. Sin embargo, el paciente tiene la sensaci\u00f3n de haber vivido esos hechos.<br \/>\n-\u00bfEn vidas pasadas? -le pregunt\u00e9 con sarcasmo.<br \/>\n-Me importa un pito lo que sea -contest\u00f3 \u00e9l de forma tajante.<br \/>\n-Perd\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo dice?<br \/>\n-El concepto de \u201cvidas pasadas\u201d es el m\u00e1s rom\u00e1ntico o el m\u00e1s filos\u00f3fico. Pero tambi\u00e9n podr\u00eda ser que tuvi\u00e9ramos esas informaciones grabadas en el subconsciente. O podr\u00eda ser que fueran fruto de la informaci\u00f3n gen\u00e9tica. Tenga en cuenta que los genes se van transmitiendo de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n y podr\u00eda ser que guard\u00e1ramos informaci\u00f3n de vivencias que tuvieron nuestros padres, nuestros bisabuelos o nuestros primeros antepasados. En cualquier caso, ninguna de las teor\u00edas anteriores ha podido ser demostrada. Y hasta que lo sean, yo sigo curando pacientes mediante la regresi\u00f3n.<br \/>\n-Oiga, creo que le debo una disculpa -dije arrepentido-. Ver\u00e1, he visto tantas cosas en INTERNET que cre\u00ed que ser\u00eda usted un charlat\u00e1n.<br \/>\n-Y no le culpo, amigo. Este es un terreno abonado para sinverg\u00fcenzas y estafadores. Pero esto es una consulta m\u00e9dica. Y si usted est\u00e1 de acuerdo, empezamos ahora mismo. La sesi\u00f3n de hoy es gratis y si cuando terminemos no est\u00e1 conforme, se lo dice usted a Marisa y aqu\u00ed paz y despu\u00e9s gloria, ni siquiera tendr\u00e1 que volver a verme.<br \/>\nCuando al cabo de una hora sal\u00ed de la sesi\u00f3n, tuve claro que volver\u00eda a ver a ese hombre. El proceso de hipnosis me llev\u00f3 a volver a revivir algunos episodios de mi vida. La sensaci\u00f3n fue extra\u00f1a, porque era consciente de estar tendido en la camilla y al mismo tiempo viv\u00eda un hecho que hab\u00eda ocurrido en el pasado. Pero no lo recordaba extray\u00e9ndolo de mi memoria, sino que volv\u00eda a vivirlo como si volviera a estar all\u00ed. Fue incre\u00edble.<br \/>\nLa siguiente sesi\u00f3n tuvo lugar una semana m\u00e1s tarde. El doctor Grau me relaj\u00f3 y me dijo que \u00edbamos a viajar hasta un circo que hubiera significado mucho para m\u00ed. Inmediatamente me sent\u00ed transportado hasta el descampado en el que jug\u00e1bamos al f\u00fatbol cuando yo era peque\u00f1o. Mis amigos y yo ten\u00edamos doce a\u00f1os y me alegr\u00e9 de volver a verlos. Durante esos d\u00edas no pod\u00edamos jugar con el bal\u00f3n ya que en nuestro descampado hab\u00edan instalado un peque\u00f1o circo. As\u00ed que aquella noche jug\u00e1bamos al escondite. Las lonas y los artefactos circenses hac\u00edan que el juego fuese m\u00e1s interesante ya que dispon\u00edamos de muchos lugares en los que escondernos. Precisamente, yo me escond\u00ed detr\u00e1s de una de las lonas. En un momento dado, escuch\u00e9 pasos detr\u00e1s de m\u00ed. Al volverme contempl\u00e9 a dos hombres que me miraban con malas intenciones.<br \/>\n-As\u00ed que has venido a robar \u00bfeh? -dijo uno de ellos enfatizando el final de la frase.<br \/>\n-Yo&#8230; -dije balbuceando-, no&#8230; Estoy jugando al escondite y&#8230;<br \/>\nNo me dejaron explicarme porque el que hab\u00eda hablado me propin\u00f3 una patada en el costado que me levant\u00f3 del suelo.<br \/>\n-\u00a1Pingo! -dijo el otro con mala leche. Luego me dio una bofetada que provoc\u00f3 que el o\u00eddo me zumbara durante horas.<br \/>\nComo all\u00ed no val\u00edan las explicaciones, mis amigos me llamaron desde detr\u00e1s y salimos corriendo como alma que lleva el diablo.<br \/>\nEl doctor Grau me despert\u00f3 del trance y recuerdo que al levantarme de la camilla tuve que secarme las l\u00e1grimas. Hab\u00eda estado llorando. \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda podido olvidar el suceso?<br \/>\n-Este episodio signific\u00f3 mucho para usted -me dijo el doctor-. Seguramente fue la primera vez que unas personas mayores abusaron de usted. Y usted no hab\u00eda hecho nada malo. Su mente no lo comprendi\u00f3 y decidi\u00f3 borrar ese cap\u00edtulo de su vida, pero sin embargo, cada vez que ve un circo, no puede soportarlo. Pues bien, ya sabe por qu\u00e9. Lo que debe hacer ahora es asumir el hecho e integrarlo en su vida cotidiana con su perspectiva de adulto. Y admitir que ponerse nervioso por ver un circo no tiene sentido.<br \/>\nEl s\u00e1bado siguiente llev\u00e9 a mi hijo y a Pedrito al circo y yo me lo pas\u00e9 mejor que ellos. Me hab\u00eda curado.<br \/>\nAntes de empezar la siguiente sesi\u00f3n, inform\u00e9 al doctor Grau de mi progreso y le di las gracias por todo.<br \/>\n-A\u00fan no hemos terminado -me dijo-. Todav\u00eda tenemos que ver qu\u00e9 pasa con su fobia a las cartas.<br \/>\nEsta sesi\u00f3n dur\u00f3 un poco m\u00e1s, ya que no encontramos nada que pudiera justificar mi aversi\u00f3n a los naipes. As\u00ed que el doctor me llev\u00f3 hasta el \u00fatero de mi madre. Pero en el momento en que m\u00e1s a gusto me encontraba salt\u00e9 hasta un \u201cyo\u201d que viv\u00eda en el siglo XIX en un pueblo del norte de Espa\u00f1a. Realmente era yo, ten\u00eda cincuenta a\u00f1os y me llamaba Paulino. Viv\u00eda en un pueblo casi deshabitado y trabajaba de sol a sol. Era viudo y no ten\u00eda hijos. Y la \u00fanica diversi\u00f3n era la partida de cartas de los domingos por la tarde. Mi vida no era radiante pero tampoco era un infeliz. Lo \u00fanico que ocurr\u00eda era que desde hac\u00eda un a\u00f1o yo ven\u00eda padeciendo unos dolores infernales en el pecho. Por aquel entonces no hab\u00eda m\u00e9dicos, pero yo sab\u00eda que ten\u00eda una enfermedad mortal. Y como era un bromista, decid\u00ed despedirme de mis amigos a mi manera. As\u00ed que en una de aquellas partidas decid\u00ed hacer una apuesta. Les dije a mis amigos que ser\u00eda capaz de adivinar el d\u00eda de mi muerte con las cartas. Me las coloqu\u00e9 y saqu\u00e9 algunas que, por su n\u00famero, me dieron la fecha que yo quer\u00eda: el 10 de diciembre de 1891, una semana m\u00e1s tarde. El Salustiano, buen amigo, entr\u00f3 al trapo e hicimos una apuesta. Si no mor\u00eda yo le daba mis dos vacas y si mor\u00eda, \u00e9l pagar\u00eda el entierro y el funeral. A la semana siguiente, el d\u00eda 10, el cura encontr\u00f3 mi cuerpo en mi casa pendiendo de una soga. Me hab\u00eda suicidado.<br \/>\nNo hace falta decir, que a partir de ese momento las partidas de cartas se incorporaron a las reuniones con Marco y con Marisa.<br \/>\nCuando lleg\u00f3 la hora de pagar al doctor met\u00ed en un sobre acolchado un tal\u00f3n, una baraja de cartas y dos entradas para el circo. Y se lo hice llegar de forma an\u00f3nima.<br \/>\nA los pocos d\u00edas recib\u00ed en casa una carta que llevaba el membrete del doctor Grau. La carta dec\u00eda \u201cGracias, Paulino\u201d. Y la firmaba \u201c el Salustiano\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Cuando pensaba en mi vida, ten\u00eda que acabar concluyendo que todo me iba a pedir de boca. 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