{"id":22,"date":"2007-03-05T22:47:16","date_gmt":"2007-03-05T21:47:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=22"},"modified":"2016-04-24T23:26:24","modified_gmt":"2016-04-24T22:26:24","slug":"6-luna-azul-por-isabel-bennet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=22","title":{"rendered":"6- Luna azul. Por Isabel Bennet"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F22&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Las palabras de Manzano de esta ma\u00f1ana ronroneaban inquietas en alg\u00fan recoveco de su cerebro. De repente, dej\u00f3 caer el l\u00e1piz, se levant\u00f3 de la silla y se dirigi\u00f3 corriendo al archivo. No tard\u00f3 m\u00e1s de dos minutos en dar con la secci\u00f3n que buscaba.<!--more-->\u00a0Ah\u00ed estaba la ficha y la foto. La voz de Manzano reson\u00f3 de nuevo en su mente. Le estaba contando su \u00faltimo intento de reconciliaci\u00f3n con su mujer a causa de una nueva infidelidad y le dec\u00eda que esa ma\u00f1ana le hab\u00eda mandado \u201ctantas rosas como para adornar veinte tumbas\u201d. S\u00ed, esas hab\u00edan sido sus palabras exactamente. Las mismas que le hab\u00edan recordado el caso de una madre que hab\u00eda denunciado la desaparici\u00f3n de su hija. Al cabo de unos d\u00edas de \u00e9sta, le hab\u00edan enviado esa fotograf\u00eda. En ella aparec\u00eda el cad\u00e1ver de la muchacha desnudo y con se\u00f1ales de haber sido atrozmente torturada. El caso segu\u00eda abierto pero hab\u00eda pocas esperanzas de resolverlo. Hab\u00edan pasado algunos meses y el cad\u00e1ver no hab\u00eda aparecido. Tan solo contaban con esa fotograf\u00eda que no hab\u00eda aportado ninguna pista. Hasta ahora.<br \/>\nLa foto hab\u00eda sido tomada en un parque o un jard\u00edn, de manera que lo \u00fanico que sal\u00eda al fondo era un gran trozo de c\u00e9sped. Pero ahora al examinarla minuciosamente, se pod\u00eda apreciar en la esquina superior derecha un trozo de rosal, cubierto de rosas de un tono extra\u00f1amente azulado. No era mucho, pero quiz\u00e1 tirando de ese hilo podr\u00eda desenredar la madeja&#8230; Mir\u00f3 el reloj; era casi media noche. Deber\u00eda volver a su piso, cenar algo y acostarse. Evitaba ese momento lo m\u00e1s posible, pues tras la marcha de Cristina con su hija, las cuatro paredes silenciosas se le ca\u00edan encima.<br \/>\nPor la ma\u00f1ana, con una cara menos desencajada despu\u00e9s de la ducha y el afeitado, a pesar de las enormes ojeras que delataban las largas horas de insomnio, el inspector \u00c1lvarez lleg\u00f3 a la comisar\u00eda. Volvi\u00f3 a sentarse ante su ordenador. Introdujo la foto en el scanner e hizo una ampliaci\u00f3n de las rosas, tratando de conservar el mayor grado de calidad posible. Con la copia impresa en el bolsillo de su chaqueta, se dirigi\u00f3 de nuevo hacia la calle. Cogi\u00f3 su coche y condujo hasta la casa de Don Mariano Encinar, una eminencia de la bot\u00e1nica que muchas veces hab\u00eda colaborado con la polic\u00eda, especialmente en los casos en los que se hab\u00eda utilizado una planta o baya venenosa como arma del crimen.<br \/>\nLe recibi\u00f3 en zapatillas y con un elegante bat\u00edn de seda. Le record\u00f3 a un viejo lord de esos que sal\u00edan en las pel\u00edculas inglesas. Tomaron un caf\u00e9 mientras el inspector le contaba lo que le hab\u00eda llevado hasta all\u00ed. Don Mariano se levant\u00f3 y cogi\u00f3 una gran lupa que hab\u00eda sobre un escritorio antiguo y examin\u00f3 la fotograf\u00eda minuciosamente.<br \/>\n\u00beMi vista\u00be se excus\u00f3, \u00beya no es la que era. Observ\u00f3 las flores, se levant\u00f3 de nuevo y volvi\u00f3 a la mesa con un enorme tomo de una enciclopedia brit\u00e1nica.<br \/>\n\u00be\u00a1Aqu\u00ed est\u00e1!,\u00be exclam\u00f3 se\u00f1al\u00e1ndole una ilustraci\u00f3n \u00bees una rosa &#8216;Luna azul&#8217;, que a pesar de su nombre, tiene un color lila p\u00e1lido. Por ahora, la rosa azul sigue siendo una leyenda. No es que sea muy dif\u00edcil encontrar esta variedad en cualquier vivero de por aqu\u00ed, pero admito que no es una de las variedades m\u00e1s comunes de rosa.<br \/>\n\u00beMuchas gracias por todo, Don Mariano. Me imagino que no tardar\u00e9 en volver por aqu\u00ed.<br \/>\n\u00beCuando quiera, inspector, desde que me he jubilado mi vida sigue un ritmo un poco lento. Estoy deseando ver algo de acci\u00f3n.<br \/>\nAcompa\u00f1\u00f3 al polic\u00eda hacia la salida y un instante despu\u00e9s, la puerta se cerr\u00f3 a sus espaldas. No muy seguro de lo que iba a hacer a continuaci\u00f3n, el inspector se dirigi\u00f3 hacia la casa donde viv\u00eda la madre de la chica asesinada. Era una zona de antiguas casitas de ferroviarios. Muchas de ellas ya hab\u00edan sido derribadas y en su lugar se ergu\u00edan modernas construcciones de varios pisos. La mujer viv\u00eda en uno de esos pisos. Al ser solares peque\u00f1os, apenas contaban con un poco de c\u00e9sped a la entrada. Sin saber muy bien qu\u00e9 era lo que buscaba, dirigi\u00f3 una mirada a su alrededor. Justo enfrente, hab\u00eda otros dos bloques de viviendas, y un poco m\u00e1s a la izquierda al final de la calle, que no ten\u00eda salida, una vieja casita desangelada rodeada de lo que parec\u00eda un peque\u00f1o jard\u00edn. Siguiendo un impulso, como hab\u00eda hecho innumerables veces con mayor o menor acierto, se acerc\u00f3 hacia la desconchada tapia de cemento. Por encima de \u00e9sta, dos ventanas cerradas con desvencijadas contra-persianas, a las que apenas les quedaba algo de la pintura verde original, parec\u00edan vigilar lo que pasaba fuera. Mir\u00f3 a ambos lados de la calle, tom\u00f3 impulso y salt\u00f3 por encima del muro. El crujido de sus tobillos al aterrizar, le record\u00f3 que ya no era tan joven. Se incorpor\u00f3, y peg\u00e1ndose a la pared de la casa comenz\u00f3 a rodearla. No hab\u00eda se\u00f1ales de vida. Las paredes necesitaban varias manos de pintura y encontr\u00f3 en el suelo numerosas tejas que se hab\u00edan desprendido del tejado. Sorprendentemente, el jard\u00edn estaba perfectamente cuidado. El c\u00e9sped, reci\u00e9n segado, reluc\u00eda como una enorme esmeralda. Las ramas de un par de \u00e1rboles frutales parec\u00edan a punto de vencerse por el peso de los frutos casi maduros que soportaban. Le pareci\u00f3 que los colores de los arriates llenos de flores eran los m\u00e1s vivos que hubiera visto jam\u00e1s. Ni una sola mala hierba interfer\u00eda en su belleza. Al llegar a un muro que daba al sur, un impresionante macizo de rosas azuladas apareci\u00f3 ante sus deslumbrados ojos. La exhuberancia de las flores cortaba la respiraci\u00f3n. Al pi\u00e9 del arbusto, la hierba aparec\u00eda de un tono m\u00e1s claro que el resto del c\u00e9sped. Se agach\u00f3, y con la ayuda de su pluma de plata comenz\u00f3 a escarbar un agujero. No tuvo que profundizar mucho. La pluma choc\u00f3 con algo y al escarbar un poco m\u00e1s apareci\u00f3 un dedo blancuzco luciendo una sortija.<br \/>\n\u00be\u00bfLe gusta lo que ve?.<br \/>\nSobresaltado, se gir\u00f3 y se puso en pi\u00e9 r\u00e1pidamente, dispuesto a presentar batalla. Frente a \u00e9l, se encontraba un hombre fornido de mediana edad, vestido casi con harapos. De su cabeza colgaban unos largos mechones de pelo canoso y grasiento y sobre uno de sus anchos hombros sosten\u00eda una azada de aspecto siniestro.<br \/>\n\u00beMe imagino\u00be le dijo mir\u00e1ndole sonriente \u00beque ya habr\u00e1 descubierto el secreto de los bellos colores de mi jard\u00edn&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Las palabras de Manzano de esta ma\u00f1ana ronroneaban inquietas en alg\u00fan recoveco de su cerebro. De repente, dej\u00f3 caer el l\u00e1piz, se levant\u00f3 de la silla y se dirigi\u00f3 corriendo al archivo. No tard\u00f3 m\u00e1s de dos minutos en dar con la secci\u00f3n que buscaba.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-22","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=22"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":166,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22\/revisions\/166"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=22"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=22"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=22"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}