{"id":109,"date":"2007-03-29T19:19:31","date_gmt":"2007-03-29T18:19:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=109"},"modified":"2007-03-29T19:19:31","modified_gmt":"2007-03-29T18:19:31","slug":"86-michelle-por-sirio_lagarra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=109","title":{"rendered":"86- Michelle. Por Sirio_lagarra"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F109&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana\">Michelle era una mujer feliz. Ten\u00eda la piel negra como el \u00e9bano, y los cabellos oscuros y rizados. <!--more-->Los rizos le colgaban despreocupadamente sobre la frente d\u00e1ndole un aspecto muy juvenil. Ten\u00eda unos hermosos ojos verdes como esmeraldas que brillaban alegres en su cara contrastando de forma magistral con sus rasgos africanos. Su nombre, era franc\u00e9s porque hab\u00eda nacido en una antigua colonia francesa, sin embargo, no hablaba ni una palabra de esa lengua. Al ser de Burundi y pertenecer a la mayor\u00eda nacional analfabeta, hablaba el rundi. Evidentemente, su nombre no le ven\u00eda ni por ser francesa, ni por hablar franc\u00e9s. Se lo hab\u00edan puesto por el hecho de que su bisabuela, hab\u00eda sido violada por un soldado franc\u00e9s durante la \u00e9poca de la dominaci\u00f3n francesa.<br \/>\nSer violada en Burundi era casi una tradici\u00f3n que pasaba de madres a hijas. Ella a su tiempo, tambi\u00e9n hab\u00eda sido violada por un hombre.<br \/>\nHac\u00eda diez a\u00f1os, mientras iba a buscar alimentos con su madre para poder alimentar a sus dos hermanos peque\u00f1os, unos militares hutus o tutsis, ella ni lo sab\u00eda ni lo importaba; les hab\u00edan atacado en el camino. Michelle s\u00f3lo ten\u00eda trece a\u00f1os cuando perdi\u00f3 su virginidad. Los soldados que hab\u00edan cerrado el camino con una barrera, les dieron el alto mientras les apuntaban con sus armas. Su madre abri\u00f3 la boca para decir algo. No le dieron tiempo, se abalanzaron sobre ellas con los ojos brill\u00e1ndoles de deseo y les arrancaron la ropa salvajemente. Michelle, sinti\u00f3 un profundo dolor en sus entra\u00f1as cuando su intimidad le fue arrebatada sin compasi\u00f3n, pod\u00eda notar como las l\u00e1grimas corr\u00edan por sus mejillas mientras o\u00eda como los gru\u00f1idos del hombre se mezclaban con los chillidos de su madre. Tras consumar el estupro, los hombres hab\u00edan sacado sus machetes y hab\u00edan descuartizado a su madre a golpes. Michelle sin embargo, hab\u00eda sobrevivido, y es que, mientras los valientes guerreros se ensa\u00f1aban con su madre, ella hab\u00eda conseguido huir aprovechando una distracci\u00f3n, corriendo estremecida mientras los gritos de la persona a la que m\u00e1s quer\u00eda en el mundo resonaban en su cabeza y se clavaban en su coraz\u00f3n como estacas que le atravesaron el alma.<br \/>\nPoco despu\u00e9s, fruto de su apasionada aventura rom\u00e1ntica, tuvo un hijo.<br \/>\nRecordaba muy bien el d\u00eda que naci\u00f3 su hijo, recordaba como una mujer del pueblo donde viv\u00eda, se hab\u00eda acercado hacia su caba\u00f1a miserable y malsana. No tuvo ning\u00fan m\u00e9dico que la asistiera, y su beb\u00e9 naci\u00f3 de la forma m\u00e1s natural posible, gracias a los instintos de su madre.<br \/>\nAl llegar el momento, unos grandes dolores que nac\u00edan de su interior y que amenazaban con partirla a pedazos, aparecieron al tiempo que Michelle luchaba con todas sus fuerzas para traer al mundo una nueva vida. Durante la lucha, el sudor formaba r\u00edos que bajaban por su cuerpo empapando la ropa y las s\u00e1banas que la cubr\u00edan, finalmente, se oy\u00f3 un llanto en la habitaci\u00f3n y un peque\u00f1o mu\u00f1equito sali\u00f3 al mundo berreando. Al ver al ni\u00f1o, comprendi\u00f3 que un trozo de su coraz\u00f3n se hab\u00eda desprendido y hab\u00eda tomado la forma de un beb\u00e9.<br \/>\nAl cabo de unos a\u00f1os, sus hermanos, a los que hab\u00eda cuidado desde peque\u00f1os sin que nadie le ayudara, se hab\u00edan hecho soldados y hab\u00edan marchado de casa. De nada sirvieron las protestas de Michelle ni los recuerdos que volvieron como demonios a su alma para obligarla a recordar. Ser soldado era como una especie de tradici\u00f3n en Burundi que pasaba de padres a hijos y las mujeres no entend\u00edan de esas cosas.<br \/>\nEse d\u00eda Michelle decidi\u00f3 marcharse, no sab\u00eda donde ir\u00eda, pero si sab\u00eda que su hijo no ser\u00eda un soldado. As\u00ed la mujer, inici\u00f3 su viaje a trav\u00e9s de tierras \u00e1ridas y castigadas por el Sol, y as\u00ed vag\u00f3 de pueblo en pueblo medio muerta de hambre en medio de una odisea para cambiar su futuro. En los lugares por donde pasaba, s\u00f3lo vio destrucci\u00f3n y muerte. Descubri\u00f3 que hab\u00eda muchas formas de morir y otras tantas de sufrir. Trabaj\u00f3 en campos hasta la extenuaci\u00f3n, durmi\u00f3 con animales y comi\u00f3 su comida, hasta que un buen d\u00eda, lleg\u00f3 al hospicio.<br \/>\nEl lazareto, se compon\u00eda de cuatro caba\u00f1as destartaladas que imploraban al cielo por una vida mejor. Hac\u00eda mucho que hab\u00eda sido construido, y en ese momento estaba gestionado por unas cuantas monjas que permanec\u00edan all\u00ed cuidando de los que llegaban pese a que poco era lo que pod\u00edan hacer. Al llegar al lugar, Michelle, consumida por el esfuerzo de su epopeya, cay\u00f3 desvanecida sobre el polvo rojizo de una tierra seca por haber derramado ya muchas l\u00e1grimas.<br \/>\nLas religiosas recogieron a la mujer y al ni\u00f1o cuidando de ella como \u00e1ngeles protectores. Con el tiempo, el hospital fue creciendo, se le a\u00f1adieron nuevos edificios, y m\u00e1s monjas llegaron al lugar.<br \/>\nA pesar de su pasado, la Michelle hab\u00eda llegado a ser una mujer feliz, su ni\u00f1o ten\u00eda once a\u00f1os ya, y era un chico muy inteligente y apuesto. Estaba orgullosa de \u00e9l, para ella era su peque\u00f1o Sol. Hac\u00eda tiempo ya, que la hab\u00edan acogido en el hospital donde trabajaba y poco a poco hab\u00eda ido aprendiendo de las monjas que regentaban el dispensario, a tener cuidado de los pacientes.<br \/>\nEra hermoso poder cuidar de alguien. Le hac\u00eda sentirse bien, llena de vida y le daba la oportunidad de derramar su amor en los dem\u00e1s. Un amor que ella no hab\u00eda recibido en su vida. Se sent\u00eda \u00fatil y d\u00eda tras d\u00eda ve\u00eda crecer a su peque\u00f1a joya. Le ve\u00eda ir a la escuela donde las monjas le ense\u00f1aban a cambio de su trabajo en el hospital. Alg\u00fan d\u00eda su hijo ser\u00eda un hombre instruido, que tendr\u00eda una buena vida y una buena mujer que le dar\u00eda nietos. Y ella ser\u00eda una abuela muy orgullosa.<br \/>\nTen\u00eda todo lo que cualquier persona pod\u00eda desear a esta vida. Sentimientos. Sentirse \u00fatil, tener a alguien que te quiera y el hecho de saber que en cada instante que se acercaba para ayudar a un paciente, estaba ayudando a hacer el mundo un poco mejor. Pese al hecho de trabajar muchas horas al d\u00eda y de no ganar absolutamente nada m\u00e1s que esperanza, Michelle era en el fondo, una persona muy rica.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Michelle era una mujer feliz. 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