{"id":105,"date":"2007-03-28T13:11:03","date_gmt":"2007-03-28T12:11:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=105"},"modified":"2007-03-28T13:11:03","modified_gmt":"2007-03-28T12:11:03","slug":"82-el-extrano-nacho-por-flei","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/?p=105","title":{"rendered":"82- El extra\u00f1o Nacho. Por Flei"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F105&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Se acababa de incorporar. Nacho vino de Madrid, mi nuevo compa\u00f1ero de trabajo ten\u00eda apenas treinta y cinco a\u00f1os y un aspecto pasable, el pelo corto, los ojos peque\u00f1os, aunque la cabeza era grande y redonda.<!--more-->\u00a0Por lo general parec\u00eda un personaje simp\u00e1tico y extrovertido, quiz\u00e1 algo vehemente en sus opiniones pero, no m\u00e1s que la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>Al cabo de un tiempo no tard\u00e9 en darme cuenta de que estaba ante un tipo peculiar.<\/p>\n<p>Al acabar nuestra jornada nos dirig\u00edamos juntos hasta la plaza de la Estaci\u00f3n, lugar en que cada cual segu\u00eda su camino. Durante el trayecto en com\u00fan, Nacho ten\u00eda la costumbre de detenerse en el \u00fanico cajero autom\u00e1tico que hab\u00eda en nuestro itinerario; con nerviosismo desmesurado, introduc\u00eda su tarjera en la ranura; luego, tapando con su mano el teclado, marcaba la clave, solicitaba extracto de su cuenta y, con impaciencia, revisaba el saldo; una vez lo comprobaba se quedaba tranquilo y una pl\u00e1cida sonrisa delataba su alivio. Esta escena se repet\u00eda todos d\u00edas.<\/p>\n<p>Una de esas veces, despu\u00e9s de ejecutar la misma acci\u00f3n, no pude contener mi curiosidad y le rogu\u00e9 que me explicara el motivo de tan met\u00f3dico proceso<\/p>\n<p>-Amigo-me dijo con naturalidad-Simplemente observo el dinero que tengo.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando me percat\u00e9 de su cicater\u00eda y as\u00ed, recordando, me vino a la memoria cuando en cierta ocasi\u00f3n le suger\u00ed que se comprara un coche nuevo y que se deshiciera de aquel viejo y destartalado Seat; me mir\u00f3 furioso, frunci\u00f3 el ce\u00f1o agrandando sus peque\u00f1os ojos y exclam\u00f3 con dureza:<\/p>\n<p>-\u00a1No pienso hacerlo! Adem\u00e1s-prosigui\u00f3-, me lleva a todos los sitios.<\/p>\n<p>Cierto d\u00eda, con motivo del cumplea\u00f1os de su madre, me convino a que le acompa\u00f1ara a una perfumer\u00eda para adquirir un frasco de colonia. Despu\u00e9s de ver varias, por supuesto las m\u00e1s econ\u00f3micas, dud\u00f3 entre dos de ellas; ni que decir tiene que la pobre dependienta, despu\u00e9s de mostrarle durante m\u00e1s de una hora toda clase de marcas, estaba al borde de un ataque de nervios; le pregunt\u00f3 si alguna de las dos estaba en oferta, que si regalaban algo con la adquisici\u00f3n. La negativa de la pobre chica le puso furioso; no contento con esto las compar\u00f3 comprobando los centilitros que conten\u00edan cada una. Yo, viendo el sufrimiento de la empleada, decid\u00ed esperar fuera de la tienda. Cuando sali\u00f3 no llevaba nada. As\u00ed que se fue a una de estas tiendas de \u201cTodo a un euro\u201d y compr\u00f3 un rid\u00edculo jarr\u00f3n.<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n, se ausent\u00f3 del despacho unos minutos para ir al banco a pagar el recibo de la luz. Al volver, sac\u00f3 de su bolsillo el justificante de pago y cont\u00f3 una y otra vez las monedas que le hab\u00eda devuelto el chaval de la caja; Su expresi\u00f3n se torn\u00f3 atormentada, la cara se le enrojeci\u00f3 de desesperaci\u00f3n; recogi\u00f3 todo, recibo y monedas, y sali\u00f3 impetuoso. A su regreso me interes\u00e9 por lo sucedido; su explicaci\u00f3n me dej\u00f3 at\u00f3nito: \u00a1 Le hab\u00edan devuelto cinco c\u00e9ntimos de menos!<\/p>\n<p>Ahora me explicaba por qu\u00e9 a la hora del desayuno \u00e9l segu\u00eda trabajando; no quer\u00eda gastar, era un taca\u00f1o aut\u00e9ntico; incluso cuando le dec\u00edamos de subirle algo del bar ni siquiera respond\u00eda, mov\u00eda la cabeza de una lado a otro para mostrarnos su negativa. Era tal su obsesi\u00f3n, que era capaz de pasar todo el d\u00eda sin beber con tal de ahorrarse unos c\u00e9ntimos en un botell\u00edn de agua.<\/p>\n<p>He de reconocer que en una oportunidad lleg\u00f3 a sorprenderme, incluso dud\u00e9 de su taca\u00f1er\u00eda; pero no tard\u00e9 en comprobar que se trataba de una simple quimera.<\/p>\n<p>Ocurri\u00f3 al comentarme que el s\u00e1bado llegaba de Madrid su novia y que la iba a invitar a cenar. Aquello me desconcert\u00f3. Quiz\u00e1 no sea tan miserable-pens\u00e9 para mis adentros. Despu\u00e9s de un corto silencio le dije:<\/p>\n<p>-Haces bien Nacho; as\u00ed despu\u00e9s de cenar dais una vuelta y conoc\u00e9is Alicante de noche.<\/p>\n<p>-Ya veremos- respondi\u00f3 preocupado.<\/p>\n<p>Se dio la casualidad que el domingo, despu\u00e9s de recoger el peri\u00f3dico, me top\u00e9 de frente con \u00e9l; a su lado estaba Teresa, as\u00ed se llamaba su novia, era bajita, delgada, unas extra\u00f1as gafas imped\u00edan dilucidar con claridad su mirada. Despu\u00e9s de presentarnos me interes\u00e9 por la cena.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 tal anoche, cenasteis bien?-pregunt\u00e9 con curiosidad.<br \/>\n-S\u00ed, muy bien-respondi\u00f3 Nacho-. Por cierto-prosigui\u00f3- hoy televisan al Madrid.<\/p>\n<p>Estaba claro que evitaba extenderse en la respuesta.<\/p>\n<p>&#8211; Pero dime Nacho-insist\u00ed con maldad-. \u00bfD\u00f3nde fuisteis a cenar? \u00bfSalisteis luego?<\/p>\n<p>Esta vez respondi\u00f3 Teresa<\/p>\n<p>&#8211; No, no salimos \u2013 contest\u00f3 con naturalidad- despu\u00e9s del burguer nos acostamos. Por cierto-continu\u00f3-con un solo euro cenamos los dos.<\/p>\n<p>Una vez en mi casa intentaba comprenderle; pens\u00e9 que \u00e9l era feliz as\u00ed, a nadie hac\u00eda da\u00f1o; a nadie daba pero a nadie ped\u00eda. \u00c9l disfrutaba acumulando y comprobando cada d\u00eda el dinero que pose\u00eda; el taca\u00f1o mantiene as\u00ed viva la esperanza, que nunca materializa, de poder disfrutar del placer. Es como el que acaba de comprarse un par de zapatos estupendos y nunca encuentra el momento de estrenarlos con tal de no estropear el placer que le da pensarlo.<\/p>\n<p>\u00a1Dejen pasar! \u00a1 Salgan de ah\u00ed!-gritaba el polic\u00eda al tiempo que apartaba a los curiosos.<\/p>\n<p>La mano la ten\u00eda atrapada en la ranura del cajero, sus ojos permanec\u00edan abiertos, en su mirada perdida se observaba una mezcla de delirio e incredulidad.<\/p>\n<p>Oficialmente el infarto que provoc\u00f3 la muerte de Nacho se debi\u00f3 a la angustia que padeci\u00f3 al ver su mano atrapada. Sin embargo, \u00e9l y yo sabemos que muri\u00f3 al comprobar que el maldito cajero se le hab\u00eda tragado la libreta.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se acababa de incorporar. 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