Compromiso político-social de M.H. Por Carlos Navarro Herrero

Carlos Navarro HerreroEn esta exposición trataré de analizar el compromiso social y político de Miguel Hernandez durante su vida, centrándome para empezar en las ideas que tenía al comienzo de su carrera literaria. Luego hablaré del periodo de transición en el que se va distanciando de su antiguo pensamiento para acoger una nueva ideologia. Y finalmente analizaré su etapa mas pólitica, la de Vientos del Pueblo y El Hombre Acecha

Miguel Hernández nació en Orihuela en 1910 en el seno de una familia humilde. Contrariamente a algunas ideas difundidas, Miguel Hernández no estaba sumido en la miseria, ya que su padre gozaba de una cierta estabilidad económica que le propinaba ser tratante de cabras, por lo que nunca llegó a padecer hambre. Cuidar del rebaño de su padre fue una de sus ocupaciones en su juventud, lo que le llevó a fijarse en la naturaleza, que luego sería una valiosa fuente de inspiración para su obra. Interrumpió su actividad como pastor durante unos años cuando era niño para ir a la Escuela del Ave Maria, donde estudia gramática, aritmética, geografía y religión. Por aquella época existía en Orihuela una fuerte presencia religiosa, hasta tal punto que había alrededor de las treinta iglesias y  había religiosos de todas las órdenes, un ambiente  espeso y cerrado, casi enfermizo. Por lo tanto Miguel Hernández fue influenciado en su juventud por esta fuerte presencia religiosa y se convirtió en un ferviente devoto. Tuvo que dejar la escuela a los 14-15 años por imposición de su padre a pesar de la insistencia de los Jesuitas para que no lo hiciera. Pero él siguió formándose de una forma más o menos autodidacta, y se dedicó a la lectura de numerosos libros de la literatura modernista de Rubén Darío, Miró, Zorrilla y Gabriel y Galán. Lo que le crea un espíritu de poeta que hace que empiece a escribir sus primeros versos.

Conoce a Ramón Sijé, un estudiante Derecho, y se dedican a reunirse en la panadería de los hermanos Fenoll, que se convierte en una especie de lugar de reunión para tertulias literarias. Ramón Sijé será un personaje clave en su vida, que comienza orientando a Miguel en sus lecturas, le inicia en los clásicos y en la poesía religiosa; Don Luís Almarcha, canónigo de la catedral también le orientara en sus lecturas. Por lo que las primeras influencias políticas de Miguel Hernández serán de ideas conservadoras y fílofascistas, ya que Ramón Sijé es un neocatólico, que cree en la necesidad de un estado autoritario en el que la fe sea uno de los pilares en los que se sustente. Escribió su primer libro de poemas Perito el Lunas (1933) después de un accidentado, pero fructífero, viaje a Madrid en busca de reconocimiento. Después de Perito el Lunas trata de relajar un poco su estilo y volverlo algo más sencillo.

Durante esta época es cuando Ramón Sijé ejerce un influencia mayor sobre el poeta, y la mayoría de sus obras de este momento son de una temática muy religiosa y personal, que publica principalmente en dos revistas neocatólicas de la época, Cruz y Raya, y El Gallo Crisis. Esta última revista fundada por su amigo Ramón Sijé. La influencia de Sijé llegó a un grado máximo cuando Miguel colaboró con esta revista; es una etapa de neocatolicismo casi militante. Por ejemplo, en la PROFECÍA-sobre el campesino se opone a la reforma agraria laica y propone una reforma agraria religiosa, en la que el campesino trabaje la tierra por amor, considerando un privilegio trabajar con el pan y el vino, porque es como el privilegio de trabajar con Dios.

También se nota la influencia de sus ideas en Canción de Libertad que se puede resumir con la frase “libertad sí, pero no libertinaje”

¡Seamos libres, pero como el río!

Administrada libertad;

Márgenes dictadoras de hermosura,

Regidoras de claridad.

¡Seamos libres como las cometas!

Bajo una dictadura de niños. ¡A volar!

Solo en un hilo dulcemente tirano

la seguridad del vuelo está.

¡Disciplinemos nuestro vuelo!

¡Disciplinemos nuestra libertad!

Además está el Romance del Campesino Español En el que insiste en parar la huelga de las cosechas, para que el campesinado vuelva a producir, y ataque a quienes le “manipulan.”

La publicación de un auto sacramental  Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras, en la revista Cruz y Raya le devuelve a Madrid en la primavera de 1934, se mantiene allí gracias a un empleo que le proporciona José Maria de Cossio, en el que se dedica a investigar y redactar las vidas de los toreros.

En Madrid va creándose lentamente un círculo de amigos, entre los que se incluyen: Altolaguirre, Alberti, Cernuda, Pablo Neruda, Vicente Aleixandre y otros. Trata de vender a estos algunos números de la revista El Gallo Crisis, aunque sin demasiado éxito. Neruda le dice “Querido Miguel, siento decirte que no me gusta El Gallo Crisis. Le hallo demasiado olor a iglesia, ahogado en incienso” (4-I-1935) Esta época fue una época de transición ideológica, debido fundamentalmente a las nuevas compañías, Neruda y Aleixandre lo sacaron del teatro sacro y la poesía religiosa y lo adentraron en el mundo de las vanguardias, sobre todo en el surrealismo, y también en la poesía comprometida, y fueron Alberti y Neruda los que le influyeron en una nueva visión política, ideológica y social. Su cambio de mentalidad se dio entre 1934 y 1935. Miguel Hernández vivió una grave crisis ideológica y estética. Son momentos de graves convulsiones políticas y sociales, y el poeta se ve sumido también en una crisis de personalidad. Ésta se ve reflejada en El rayo que no cesa, escrito durante 1934-35, que aunque sea de temática fundamentalmente amorosa, veremos como cambian en él sus concepciones sobre el amor y la religión.

El cambio es tan radical que mientras que en 1934 aún escribía sobre una visión religiosa y embellecida de la vida en el campo, y en un artículo en la Verdad Miguel Hernández alentaba a los campesinos al trabajo, en Otoño de 1935 comienza a entender la trágica vida del campesino que trabaja 19 horas e indignado cita una frase de un político en la que decía que el campesino puede vivir con 3 pesetas.

Hay un texto en el que confiesa a Don Juan Guerrero estos cambios, fue escrito en Junio de 1935:

“Ha pasado algún tiempo de la publicación de mi auto sacramental, y ni pienso ni siento muchas cosas de las que digo allí, ni tengo nada que ver con la católica y dañina Cruz y Raya, ni mucho menos con la exacerbada y triste revista de nuestro amigo Sijé. En el último número de la revista El Gallo Crisis sale un poema mío escrito hace 6 o 7 meses (el silvo de afirmación en la aldea, en el critica la vida en la ciudad llena de vicio y pecado, reafirmando la vida en el campo, fue de cuando llegó a Madrid) todo él me suena a extraño. Estoy harto y arrepentido de haber hecho cosas al servicio de Dios y de la tontería católica…. Estaba mintiendo a mi voz y a mi naturaleza terrena hasta más no poder, estaba traicionándome y suicidándome tristemente.”

El abandono de su clericalismo tiene una clara influencia en su poesía amorosa, porque significa un cambio en su visión del amor que ya no lo ve como algo no profano, sino como un amor sexual, erótico y carnal. Esta crisis de personalidad es imprescindible para entender la temática humana y amorosa de El Rayo Que no Cesa. En él, según M. Chevallier, “La oración a Dios se cambia en suplica y alabanza a la amada” Hay unas estrofas que reflejan muy bien este cambio, aparecen en el El Silbo Vulnerado y vuelven a aparecer en El Rayo Que no Cesa Ligeramente modificadas

(Silvo) Que venga Dios, que venga de su ausencia

a serenar la sien del pensamiento

que me mata con su eterno rayo.


(EL RAYO) Quiero que vengas, flor de tu ausencia

a serenar la sien del pensamiento

que desahoga en mi su eterno rayo.

Otros Poemas en línea con su progresión ideológica son los publicados entre El rayo que no cesa y Vientos del Pueblo: A Raúl Gonzáles Tuñón Es probablemente el primer poema con intención social. Gonzáles Tuñón fue un poeta social argentino que escribió poemas sobre la revolución de Asturias, que sin duda impresionaron a Miguel. Alba de Hachas es un poema revolucionario muy violento, y en Sonreídme se deshace de todas las ideas religiosas que había tenido.  

La Guerra Civil estalla en Julio de 1936 e indudablemente Miguel, que ya ha pasado su crisis ideológica, se va a decantar por el bando republicano y se alista en las filas del PC. Se incorpora en el 5º Regimiento, y luego es trasladado a la 1ª Compañía del Cuartel General de Caballerías como Comisario de Cultura del Batallón. De ahí va transitando por distintos frentes: Boadilla, Pozuelo, Alcalá. En Marzo de 1937 se casa con Josefina Manresa, y el verano de ese año firma “La Ponencia Colectiva” redactada en Valencia por un grupo de intelectuales antifascistas, entre los que se encontraba; en él rechazan que el arte sea en sí mismo revolucionario, y quieren que el arte exprese la revolución. Él siente sobre sus hombros el peso de una misión y contribuye a ésta mediante la creación lírica, utiliza la palabra al servicio del pueblo, de la revolución y de la lucha anticlerical y anticapitalista.

Durante este periodo de guerra es cuando crea sus obras más comprometidas socialmente:

Vientos del Pueblo y El Hombre Acecha.

En el primero hay una actitud optimista hacia la guerra, dedica sus poemas a un pueblo en guerra con el cual se identifica, utiliza la poesía como arma, hace poesía para el pueblo, y funde estas dos palabras en sus poemas (poesía y pueblo). El poeta es intérprete colectivo del espíritu proletario. En la dedicatoria de Vientos del Pueblo dice “Los poetas somos vientos del pueblo: nacemos para pasar soplando por sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia cumbres más hermosas”

Escribe en él poemas optimistas y entusiastas. Es una poesía que viene motivada por situaciones autenticas, y se describe un espíritu incandescente de lucha, el canto a la patria es un tema fundamental en esta obra; ejemplos de este tipo de poemas son Vientos del Pueblo me Llevan, y Juramento de la Alegría.

Vientos del pueblo:

Vientos del pueblo me llevan,

vientos del pueblo me arrastran,

me esparcen el corazón

y me aventan la garganta.

Y sigue….

No soy un de pueblo de bueyes,

que soy de un pueblo que embargan

yacimientos de leones,

desfiladeros de águilas

y cordilleras de toros

con el orgullo en el asta.

Nunca medraron los bueyes

en los páramos de España.

Su condición de esposo le lleva a crear la Canción del Esposo Soldado en el que mezcla la poesía amorosa con la poesía social, al proclamar la lucha por la vida de su mujer y de su hijo. En El Niño Yuntero, La Infancia y El sudor son poemas donde la experiencia como campesino y trabajador del poeta deja mella. En Jornaleros y en Aceituneros Se solidariza con los campesinos y trabajadores y les llama a la lucha por la revolución y sus derechos.

Aceituneros:

Andaluces de Jaén,

aceituneros altivos,

decidme en el alma:

¿quién, quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,

ni el dinero, ni el señor,  sino la tierra callada,

el trabajo y el sudor.

Y sigue…

Andaluces de Jaén,

aceituneros altivos,

pregunta mi alma:

¿de quién,  de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava

sobre tus piedras lunares,

no vayas a ser esclava

con todos tus olivares.

También hay poemas dedicados a personas concretas que luchan en la guerra o personas destacadas de esta, como en Pasionaria, Rosario, Dinamitera y Al Soldado Internacional Caído en España.

Al soldado internacional caído en España:

Si hay hombres que contienen un alma sin fronteras,

una esparcida frente de mundiales cabellos,

cubierta de horizontes, barcos y cordilleras,

con arena y con nieve, tú eres uno de aquellos.

En el Hombre Acecha cambia en gran medida el discurso de sus poemas, se puede decir que en parte es una obra de transición hacia su última etapa, en esta obra ya no se trata la guerra con tanto optimismo ni valentía. Y se sacan a la luz el sufrimiento y la tragedia. Se presiente ya cómo el destino de la guerra va a ser contrario, y se trata la muerte como algo doloroso y universal; el dolor de la guerra es el tema principal. Todo esto se trata en los poemas El soldado y la Nieve, El Tren de los Heridos, Guerra y La Vejez de los Pueblos.

El tren de los heridos:

Silencio que naufraga en el silencio

de las bocas cerradas de la noche.

No cesa de callar ni atravesado.

Habla el lenguaje ahogado de los muertos.

Silencio.

Abre caminos de algodón profundo,

amordaza las ruedas, los relojes,

detén la voz del mar, de la paloma:

emociona la noche de los sueños.

Silencio.

El tren lluvioso de la sangre suelta,

el frágil tren de los que se desangran,

el silencioso, el doloroso, el pálido,

el tren callado de los sufrimientos.

Silencio.

Tren de la palidez mortal que asciende:

la palidez reviste las cabezas,

el ¡ay! la voz, el corazón la tierra,

el corazón de los que malhirieron.

 

Aunque también hay algún poema que trata todavía la guerra con algo de optimismo, como es el caso de Madrid, en el que se ve esperanza en la resistencia heroica de la ciudad.

Esta obra acaba con un poema que ya refleja todo lo que será su poesía posterior, Canción Última Y en él se observa la añoranza que siente el poeta por su hogar y por su esposa, y las esperanzas que aún tiene por volver.

Canción última:

Pintada, no vacía:

pintada está mi casa

del color de las grandes

pasiones y desgracias.

Regresará del llanto

adonde fue llevada

con su desierta mesa,

con su ruinosa cama.

Florecerán los besos

sobre las almohada.

Y en torno de los cuerpos

elevará la sábana

su inmensa enredadera

nocturna, perfumada.

El odio se amortigua

detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.

Finalmente, Miguel Hernández en la cárcel hasta su muerte, abandona la literatura política para dedicarse a una poesía mucho mas intimista en Cancionero y Romancero de ausencias.

En definitiva, podemos decir que Miguel Hernández fue una persona con unas grandes ansias de conocimiento sin prejuicios, lo cual le hizo poder cambiar ideológicamente de una manera radical. Este hecho demuestra por su parte una gran capacidad de autocrítica. La variedad de los temas que trata en su poesía y su evolución hacen que sea un poeta con un carácter altamente intenso en su poesía; lo relevante de su obra es sobre todo que da con algo dentro de nosotros que nos hace reaccionar. Los temas que aborda en su poesía los aborda de una forma cercana, y sobre todo sincera. Gabriel Celaya dijo “supo llevar a su poesía a la realidad del momento, que, paradójicamente, dura más que la poesía no-temporal

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