El bullicio y el alboroto eran el aire que se respiraba día a día, el olor a boj, a tierra seca, a arizónica, el tintineo de la fuente, el sonido del deslizar del agua por las acequias se entreveraban con las vivencias y el discurrir cotidiano.
No se como pudo pasar, nunca fui violento; rudo y varonil, de acuerdo pero iracundo…, y sin embargo las circunstancias…, siempre las circunstancias. Me repugna la sangre, su olor, es viscosa y molesta a la vista y sin embargo me tuvo que suceder a mi haciéndome incluso perder mi asquerosa vida.
‘La noche es joven’ era una frase tan típica y Antonio no paraba de repetírsela cada vez que ella le pedía que se fueran. Y ya hacía horas que ella había empezado a insistir.
No era que no se lo pasase bien o no le gustasen los amigos de Antonio, simplemente tenía una sensación extraña en el cuerpo, una sensación que le decía que tenían que irse de allí.
Cierra los ojos, - me dijiste. Dame la mano y cierra los ojos. Yo así lo hice. No lo dudé un solo instante. Rodeando mi mano fuerte entre la tuya, “volamos” hasta la terraza del apartamento de la costa. Ese balcón sobre el acantilado, el sonido de las olas, el viento rozando nuestros rostros… Un momento demasiado perfecto para ser real. ¿Lo sería? ¿O sería sólo un sueño?
Cuentan las malas lenguas que, allá por la década de los sesenta del siglo pasado, viajaba un ingeniero de montes, escoltado por dos guardas forestales, por las altas y agrestes cumbres de la Sierra de Segura
Tensión en sus manos y en sus brazos. Una perla de sudor resbala presta por su frente descolgándose finalmente al suelo desde el extremo de su nariz.
Y una vez más, prosigo mi camino rompiendo con las barreras impuestas por la sociedad cobarde y ambigua que se deja quebrantar. Ciudad sin ley es mi mente, donde todo tiene cabida en un espacio de disco duro ∞ + 13 + 7 que jamás se aleja de mi cuerpo, pero que juega con una realidad que modifica y reconvierte.
Si miro a mí alrededor puedo ver como la muerte acecha desde cada rincón, como mira desde su escondite, atenta para así, al mínimo descuido abalanzarse sobre su víctima. Puedo oír como se ríe, puedo escuchar sus frías carcajadas que poco a poco inundan la estancia petrificando el aire, evaporando ajenas esperanzas.
El sueño es el fruto de una vida cristalizado en un instante de sentido. Un sueño contiene todas sus interpretaciones, pero sólo una de ellas incluye a las otras: Todos los sueños son evidentes en el fondo.
Juan Carlos Calderón
Ari, mi amor de espinas
Qué curiosa estampa contemplo. Atardece frente a mí, a orillas del Adriático y al tiempo estoy tumbada en el hojaldre de sábanas de raso y tafetanes pomposos que componen mi lecho en París.
Aquella gélida mañana me encontraba vagando por las calles sin un rumbo fijo. Podría ser una mañana como cualquier otra, pero no lo era. Era el primer día después de mi fulminante despido.
El origen de esta historia se remonta a un día muy caluroso, en la ciudad de El Cairo. Había acudido allí en un viaje de estudios, ya que siempre he sido muy aficionado a las culturas egipcia y mesopotámica. El mismo día en que volvía a España me pasé por una tienda de recuerdos situada frente al hotel.
EL ENTOMÓLOGO DEL ALMA (*)
Nadie se acostumbra al sufrimiento. Alguien como yo debería experimentarlo como algo cotidiano, pero no es así. De mi propia vivencia deduzco que ningún ser humano es capaz de abstraerse del lacerante dolor que supone una conciencia atribulada.
“El destino baraja, y nosotros jugamos”.
Arthur Schopenhauer
Algunos disparos se escucharon lejanos, más allá de la alameda, y las esposas de varios coroneles del III Reich se asustaron y dieron un saltito en sus asientos.
Desde niña, he arrastrado una nostalgia inevitable ante el fin de febrero, cuando el verano comienza a ocultarse en los primeros ocres tiernos de las hojas y en los naranjos serondos de las siestas más suaves.
Aquel hombre cometió un error imperdonable, movido de buena
intención creyó evitarme unas horas de dolor… y lo que consiguió fue impedirme el acceso a milenios de gloria.
Y yo estaba allí, en el mismo bar cutre de siempre, en una de las mesas que se encontraban en uno de los rincones más recónditos del lugar.
Tímidos rayos de sol asoman por el este, rechazando la noche, ahuyentando la
oscuridad. El espacio se tiñe de luz, alargando sus destellos a cuanto hay en rededor.
Lo había descubierto, sería el hombre más importante del mundo, solo contaba 17 años y nadie sabía de su hallazgo. Todos querrían trabajar para él, obtendría el Nobel, y el reconocimiento de toda la comunidad científica.
Sardes, transcurre el año 498 a.C. Tras el reinado del rey Ciro, fundador del Imperio y su conquista de Asia Menor, Darío le sucede en el trono. Muy cercanas se encuentran las Revueltas Jónicas.
Una casita de madera, una chimenea, en el suelo un cuenco con chocolate, otro con fresas, champagne francés, dos copas, una enorme alfombra de piel y pelo blanco, largo y suave…, sobre ella un amor.
_________________________________________________________
El campus universitario estaba a las afueras de la ciudad lo que suponía unos 15 o 20 minutos en el autobús urbano. Cada tarde a las 4´30 Lili y yo montábamos en uno para ir a clase, y de vuelta a las 10, cuando salíamos para ir a casa.
In Memoriam E. A. Poe.
-No debo dormir -se repetía-.
De que aquellos ojos profundos de mirada insostenible lo estaban esperando en el vacío de sus sueños, se encontraba convencido. Y esto le provocaba un sentimiento de terrible angustia.
Marta, es una chica que padece dicha enfermedad.
Todo empezó cuando a Marta le descubrieron una mal formación en la columna a la edad de diez años.
La habitación estaba vacía. Sus ojos abiertos contemplaban el techo, buscando algo más allá, mirando a través del velo químico que cubría su consciencia; sustancias analgésicas que adormecían sus sentidos y nublaban su ya debilitada mente.
Aquel estanque reflejaba árboles de altos troncos y cortas ramas repletas de multiformes hojas. Aquellos, cuyos troncos no se distanciaban unos de otros, solo procuraban que pasaran los rayos del sol, de tal forma que impidiendo la visión del astro rey, dejaban que entre su frondosidad, se vislumbrara la deslumbrante blancura que irradiaba.
Esa voz que todos oímos dentro de nosotros, esa voz oscura, escondida en el último rincón de
nuestro interior, esa voz que a veces no queremos oír, esa voz le decía que algo estaba ocurriendo,
que ella no era la misma de siempre.
Se preguntará Ud. porqué le escribo. Pues bien, intentaré ser claro y breve al responder a esa pregunta. La situación apremia y le ruego actúe rápidamente una vez que finalice la lectura de mi carta.
Andaba cierto político, en vísperas de elecciones, discurseando por doquier las excelencias de su excusa electoral (a veces llamada programa) a cualquiera que quisiera oírle o que -más frecuentemente- no tuviera otro remedio.
Como loco que lanza flechas y saetas mortales, es quien engaña a su prójimo, para decir luego: “Era una broma”. (Prov 26,19)
Cuentan que en tiempos del rey Manases, en la oscura época en que el pueblo de la promesa se había olvidado por completo del Dios de los padres, vivió en Jerusalén un hombre llamado Adino, capaz de hacer reír a hombres, mujeres y niños, con sus bufonadas y bromas.
No le quedan hijos vivos y, de tanto llorar, sus ojos son de perra callejera, miran por descuido, se estrellan por insomnio permanente…
Olga lleva una eternidad en el agua. Aunque es una nadadora consumada, cada poco alzo la cabeza de la toalla y colocando la mano a modo de visera compruebo que continúa ahí.
Ligeramente y con la punta de los dedos daba vueltas al mechero. Los otros cinco seguían ahumándose por su viejo conocido, el cigarrillo.
Al tiempo que introducía la llave en la cerradura, Aurora trataba de recuperar el resuello perdido a lo largo de los ochenta y siete peldaños que constituían la escalera.
Francisco Santamaría salió de casa con una mueca puesta. Era una mueca que sólo él conocía. Era la mueca de un hombre que encerraba más de un secreto.
Hace algunos meses, después de equivocarme en un desvío y seguir conduciendo con cada vez menos fe por una carretera solitaria, llegué a un pueblo del que nunca había oído y en el que decidí detenerme a descansar.
El ahorrador de tiempo profesional está orgulloso de su trabajo. Él se
dedica a ahorrar tiempo para otras personas.
Su sonrisa era demasiado ruidosa para un rostro tan sereno, resultaba alocada, divertida, espontánea…quizás demasiado revoltosa.
A esa hora, el parque ya había expulsado a los poetas, y estaba a punto de abrir sus puertas a los fantasmas. Saturado de penumbra, había caído en un coma profundo y silencioso.
Descalificado para participar en este certemen por no ser inédito.
Aquel conservador diario de provincias se sentía especialmente orgulloso de atesorar entre sus páginas el mayor número de anuncios mortuorios de toda la región y ello hasta el punto de que podía asegurarse con relativa propiedad que quien no figurase entre aquellas macabras páginas no había llegado a fallecer efectivamente.
El ruido de sus tacones chocando contra la acera, rítmicos y suaves, sonaban al compás del que no tiene prisa. Se recreaba en sus pensamientos mientras caminaba.
Aquí me encuentro, en lo que yo llamo el vértice de mi vida, el vértice de aquello que debió haber sido y que no es…
No estaba satisfecho. Eran muchas las horas que estaba dedicando a ensayar aquel nocturno. Conocía la partitura perfectamente, podría decirse que técnicamente dominaba la obra.
Imagina una enorme pecera, con un fondo de piedras negras, cuevas blancas, corales retorcidos y surtidores de burbujas.
Sentado en un banco de la estación, frente a la vía del tren, se resguardaba del viento con las solapas del abrigo subido.
Dos son cuatro; en la mesa noroeste del comedor hostelero donde me encuentro hay dos personas físicas, y otras dos síquicas. Si.
Eran las siete de la tarde de aquel jueves de mayo de 1995, hacía calor. Pepa ya pensaba en el veranito que le esperaba de calor, de crios en casa dando vueltas en vacaciones, de peleas entre ellos y de contar horas…
Tengo una resaca como un piano. Un piano de cola. El malestar de mi amigo Mario debe ser todavía peor, no porque haya ingerido más litros de alcohol que yo, sino porque su mujer es mucho menos transigente que la mía.
“Qué difícil y qué confuso es esto del vivir. Qué batalla más áspera, más dispersa y más absurda”. El hombre triste filosofa mientras pasea al perro, el sábado, a primera hora de la mañana.
Todo fue tan rápido que no me dio ni tiempo a pensar. No hubo aviso previo, sólo un silencio sobrecogedor. Por un momento pareció como si el tiempo se hubiera parado.
Rosana se acostó. Mientras intentaba dormir se preguntó si esa noche seria igual a todas las otras noches que había vivido en los últimos cinco años.
Una vida lograda es un sueño de adolescente realizado en la edad madura
ALFRED DE VIGNY
Hasta que la vida se encargó de demostrarle lo contrario, el hombre del impermeable había creído que había futuro tras de el presente.
Fue solo una mirada extraviada y un centelleo del pensamiento. Desde la puerta, dominadora y grandiosa la cama, y sobre ella, diminuta pero presente la inconfundible cartera paterna.
Tuvo en su boca todos los nombres y yo la certeza de recibir el adecuado si hubiese sido capaz de preguntar.
(Fábula amoral)
40º. Mati pensó que seguramente el termómetro alcanzaría los 40º de calor a juzgar por la casi imperceptible oscilación del firme de la carretera y la molesta palpitación de sus sienes.
Sergio Valdés vive solo en el altillo de su oficina desde que, hace catorce años, su mujer le echó de casa. Es un espacio bajo de techo, sin ventanas y con demasiados estorbos.
Domingo por la tarde. Ella sentada en su sillón favorito, un gran sillón orejero que permanece paciente
Siento los dedos congelados. No sé si podré apretar el gatillo. ¡Ha llegado tu hora! Quizás es el momento.
Quiero compartir con Uds. una experiencia que me sucedió años atrás cuando mis hijos estaban chicos, durante esa época llegamos a tener en la casa los siguientes animales: dos conejos, dos gatos.
El viajero llevaba atravesadas muchas salas. Todas tenían dos puertas. Por una, entraba. Por la otra, salía.
Hace un mes vino a verme vestida con un modelo color berenjena de Karl Lagerfeld. Fue una visita glacial que duró menos de un minuto.
Desde hacía ya muchos años, Ginés Soriano era el afortunado poseedor de un método infalible: empezar por el principio y acabar por el final;
Aquella tarde, en el interior del ascensor, sobre el fondo del espejo, la vi por primera vez, entre la neblina del sucio cristal, mirándome fijamente y con un rictus de amargura en la boca.
Lo primero que quiero deciros es que soy una perdiz. Una perdiz reclamo. Una perdiz asesina.
Las luces de neón del coche fantástico que atravesó la calle, cegaron a Emilio durante escasamente quince segundos.
El río le parecía hermoso. Las ramas de los árboles, que se alzaban junto a él, parecían brazos desnudos, frágiles pero abiertos, dispuestos a acoger lo que llegara.
Cuando Nicolás, traje y corbata, maletín en mano, sale de su oficina en Gran Vía, los escaparates están decorados y las tiendas llenas.
Durante el periodo de exámenes del año pasado, Ildur estaba ante la pantalla del ordenador estudiando para un examen.
La jardinera era un panteón donde los muertos resucitaban. Aunque mis padres no lo creían, nunca me tiraron a loco: simplemente estaba muy chavo y no me tomaban en serio.
SOBERBIO MAR AZUL. Lo indago a diario como quien busca en un espejo las cicatrices del tiempo.
Solitario, triste y mudo
hallase aquel cementerio;
sus habitantes no lloran…
¡Qué felices son los muertos!
Gustavo Adolfo Bécquer
Era una preciosa mañana otoñal de nubes con sol.
-Ya sabes. Tres noches seguidas como máximo. Una cama limpia, dos comidas calientes. No se puede más.
En la ruidosa estación un gran número de personas, arrastrando pesadas maletas repletas de ropa, objetos de aseo y libros, esperan a que los maleteros y las puertas del tren vuelvan a abrirse para permitirles el acceso.
Poco a poco me vi envuelto entre las olas, avanzaba hacia el oscuro horizonte sin límites y notaba como el aire se iba de mis pulmones y era sustituido por el agua salada.
Desde que nací, nunca fui supersticiosa. Ni siquiera en los momentos en los que tenía mala suerte de verdad.
El ambiente del local era el de siempre, un lugar oscuro y lleno de humo debido al tabaco y quizás por algún que otro porro.
Estoy solo. Tan jodidamente solo que antes de escribir esta mierda ya tuve tiempo de imaginar como la comenzaría. He puesto música de fondo, porque hace compañía.
¡No vayas a esa entrega de premios, Carmen! ¡No vayas! Te lo ruego.
Como era habitual, Raúl Valle se disponía a consultar las ediciones digitales de los diarios como preámbulo de su actividad diaria.
Llegamos al pequeño pueblo al anochecer.
Momentos antes había podido apreciar en aquel recodo de la carretera la belleza del lugar sorpresa elegido por Él para pasar el fin de semana.
Los ojos de Fray Gregorio de Zumárraga eran fríos y penetrantes, tan pequeños que apenas se veían bajo sus gruesas cejas.
Siempre pensé que lo del amor y lo del fútbol era cuestión de suerte. Te podía salir 1, X, o incluso 2.. Lo de perder tenía su parte de motivación: “la siguiente lo consigo” te dices sin demasiada fe… Lo de empatar era lo habitual y lo de ganar… Bueno, lo de ganar ya debe de ser la hostia…
Esta noche no puedo dormir, no lo pienso intentar. Veo que no conseguiría nada, estar en la cama sin tener sueño me pone todavía más nervioso.
En mi humilde condición de canica tengo el honor de permitirme escribir mis memorias (pequeñas como yo) y que permanecerán para la posteridad.
“Mañana en la batalla piensa en mí, y caiga tu espada sin filo.
Mañana en la batalla piensa en mí, cuando fui mortal,
y caiga herrumbrosa tu lanza.
Estaba paseando y estaba sola. Me aburría, así que decidí introducirme por una de las calles más transitadas de mi ciudad y dedicarme a observar detalladamente a la gente que por allí andaba o corría.
Fernando sonrió ligeramente. En ese instante acababa de apurar la taza de café con leche que le servía más para interrumpir momentáneamente su trabajo que para satisfacer su apetito.
Mi vida es una desgracia continua, soy un hombre sin suerte. El otro día, sin ir más lejos, nada más meterme en el autobús que me acortaba el trayecto hasta mi tierra, tuve un percance…
Siempre hablábamos en un lenguaje extraño, desconocido para el mundo y que solo tú y yo éramos capaces de comprender.
“Son tiempos malos, en que la noche se prolonga del día lluvioso, el sueño no llega y peleo inútilmente con el teclado de la computadora. Y entonces descubro que parecemos condenados a ser fantasmas del 68” Paco Ignacio Taibo II, “68”.
A Silvia,
la estrella que
ilumina mi vida
y en torno a la cual
gira mi mundo.
Hace apróximadamente 4 años,mi hijo vino a casa con una gran caja de cartón;empezó a sacar “trastos":tornillos,cables etc.etc..Empezó a toquetear detrás de mi televisor(pasando de todas mis protestas..)
Recuerdo perfectamente un día que volviendo de la escuela no sé porque me dije a mi misma, el día en que pierda mi imaginación será el día en que muera como persona. Parece un pensamiento demasiado profundo pero realmente lo creía.
Busco la mirada de la sucia camarera, y otra vez vuelve a ignorarme, y esto no debo permitirlo. Me dan asco estos putos sudacas que se permiten pasar de mí como si fuese una mierda.
El catorce de Febrero, en uno de sus paseos matutinos, Don Fermín, el médico y farmacéutico, encontró la primera de las piedras;
Hacía frío, no sabía si estaba despierto o soñando. La oscuridad era total. Estaba tumbado en una camilla, al menos, eso creía.
Siempre presumí de la estrecha amistad que me unía a D.Luís Soler Hidalgo. Hombre juicioso y de recto proceder. Perseverante, sobrio y metódico en sus costumbres; de cuello duro sería una expresión apropiada para definirlo.
El caballero sufría el agobio del sol de julio que, avanzada la mañana, se aproximaba al cenit. Cabalgaba en silencio por la árida meseta, sumido en pensamientos vagarosos.
El viento soplaba a bocanadas silbando en el tiro de la chimenea.
-La mayoría de las lápidas están cubiertas de florecillas salvajes -dijo D. Juan, el maestro de escuela- Muertos ignorados.
El gato la seguía a todas partes. Desde que recordaba lo llevaba pegado a las faldas
Dos borrachos que entran a un bar y le dice uno a otro, Rogelio, a veces tengo meditaciones metafísicas.
Continúo con el informe, previamente comentado, sobre la paciente Srta. S., tal como me comprometí con esa honorable Sociedad.
La vida está formada de pequeñas rutinas, hábitos que dan una cierta seguridad a nuestro espíritu para seguir adelante y nos proporcionan la creencia de que todo marcha bien.
Otra vez la búsqueda. La búsqueda como fin. El fin como medio, como excusa. La búsqueda como el hallazgo, nunca solo el telón de fondo.
Y el verbo se hizo carne
y vivió entre nosotros
Juan 1:14
Habían pasado tan solo un par de horas desde que diera comienzo la frenética actividad diaria con su consecuente atropello
Avanzó con pasos titubeantes, abriéndose pasos entre la gente. “¿Y ahora?”, se preguntó. “Tranquila, es sólo un aeropuerto”, se tranquilizó luego.
Esclerosis múltiple. Blasfemó en voz baja y sin mirar al cielo. No lloró ni apretó los puños.
Él entró, penetró en la oficina con las facciones encajadas y el rictus del cadáver que camina.
De pequeñito, cuando los niños a quienes consideraba mis amigos se zarandeaban entre ellos y las niñas se susurraban secretos al oído, yo ya sabía lo que quería ser de mayor: un escritor fracasado.
Había una isla en medio del océano donde habitaba toda la fauna conocida.
A Margarita Rivas, porque cree en mí.
Abrió los ojos y sólo pudo distinguir un túnel negro sin final.
En homenaje a mi padre y a mi abuelo Santiago.
Me encuentro al comienzo de redactar esta carta sentado en mi lecho de muerte,
Hubo magia entre nosotros y ésta desencadenó, como no podía ser de otra manera, una cascada de fantasías.
Acaricio, rasgando suavemente el cobertor de la mesa, me llama la cama.
¿Qué es la vida? La humanidad ha dado todo tipo de respuestas para mí no es más que el tránsito entre dos certezas (nacer y morir), haz lo que quieras, piensa lo que te dé la gana, pero has nacido y al final morirás, el resto no importa.
Todos saben que no hay ningún destino tan indudable como la muerte, futuro nunca deseado y siempre temido por todos los que ansían lograr la felicidad
Biiip-biiip-biiip
Mmm, ¿quién será el imbécil que llama a estas horas? Y qué sonido tan estúpido para un móvil.
El tedio había invadido a los habitantes del Paraíso, los días de la alegre y estrecha convivencia, quedaban atrás… muy atrás.
Por fin estamos frente a frente. Tú, sí, tú, no esquives mi mirada. No te dejaré escapar. No finjas estar sorprendido.
Varano: m. Gran reptil saurio del grupo de los lagartos, de patas cortas, cuello largo y lengua bífida: los varanos son carnívoros y carroñeros.
Entró al supermercado, como otros sábados, ya avanzada la tarde, y respiró con placer el fresco aire climatizado que la envolvió desde su ingreso al gigantesco edificio.
La siesta se desperezaba bajo un cielo verdiazul de enero. El camino, como un viejo mensajero, traía y llevaba alguno que otro vecino, además de viento.