II Certamen de narrativa breve - Canal #Literatura
Concurso Caravaca
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5/2/2005

17. PEQUEÑA REFLEXIÓN

Y yo estaba allí, en el mismo bar cutre de siempre, en una de las mesas que se encontraban en uno de los rincones más recónditos del lugar.
Un bar, o taberna, o zulo, como algunos irónicamente lo llamaban que era frío, oscuro y familiar.

Allí iban los de siempre, ninguna cara nueva en muchos años, gente que en la calle pasaba desapercibida pero que allí, se esperaba con ansia que llegaran a su hora.
Gente que siempre pedía lo mismo, viejos…sobre todo… Viejos marineros con sus viejos pantalones y su eterno cigarrillo.
También labradores, con su morena tez de trabajar de sol a sol, que cogían el chupito de aguardiente con las manos encalladas y deshechas…

Era una taberna en cierto modo repugnante, sucia, antihigiénica, malhumorada… pero allí…me sentía bien… lejos del mundo, de la civilización, de los edificios… con mi barba de cuatro días y mis gafas oscuras me pasaba allí las horas hasta que mi café sólo, (Que nunca me ha gustado), se enfriaba, y era imposible de tomar.
Y ése era mi sitio. El sitio dónde iba cuándo no quedaba más remedio que ir, en un mundo tan loco como este, cuando ya hasta la política sólo te da disgustos y el fútbol muy pocas alegrías (Perdónenme los del Atletic).

Y miras la tele, y sale algún “politicucho´´ de esos a los que les gusta tanto hablar, y dice… y comenta… y sobre todo critica.. una cosa que no hace otro pero que él tampoco “pudo´´ o mejor dicho tampoco quiso hacer.
Qué tiempos estos en los que unos critican lo que otros no hacen…
Que paradoja… Aunque la política pienso yo que no es un tema que le venga bien a un libro, acabarían pudriéndose las hojas.
Y aunque la política me interese, diré que no voy a meterme, yo soy como soy, feliz y con el corazón siempre a la izquierda, si me permiten la expresión.

Después del político venía el fútbol, un fútbol que cada vez parece más política que deporte, y que mantiene enfrentados a hermanos, amigos y vecinos.
Dos horas viendo rodar una pelota y unos cuántos “hombres´´ (Por así llamarlos) corriendo.
Este mundo está decayendo señores… aunque hoy el día el fútbol es la única religión que a veces no te defrauda…
Pensar que nos quedamos como tontos dos horas delante de la tele… esperando ver un pase de tacón de Ronaldinho, una bicicleta de Zidane o una lambretta de Djalminha (Con permiso, Djalma)
Llorar cuando termina una final y tu equipo no ha ganado, llorar también si la ganas…
Es increíble el poder de manipulación que tiene la caja tonta, que llega hasta a influirnos.
Yo me imagino a los pobres budistas, con su calva, su traje naranja, allí arriba, en la montaña, sin ruido, electricidad y distracciones…
¿Qué harán? ¿De qué hablaran?
Porque…nadie se imagina a un buda viendo Gran Hermano… ¿O sí?
¿Quiénes son los raros ellos o nosotros?

En fin… después del fútbol… un par de anuncios de estos que te entusiasman, increíbles, que acabas de verlos y piensas: _Ostras, ojalá lo hubiera inventado yo.

Y llegas a casa y te pones a hacer un intento de inventar un anuncio que te haga millonario, pero te das cuenta de que ya todo está inventado, o de tu falta de imaginación… (De eso te presto yo)

Después de los anuncios, el tabernero dice algo sugerentemente atractivo, que hace de indirecta para invitarnos a salir para que pueda cerrar. Algo así como: “ ¡Venga coño, todo Dios fuera del bar cagonlaleche! ´´ (Sí, sí, palabras textuales)

Y sí… efectivamente parece ser que la gente lo va entendiendo.
Y todos salimos, y digo todos queriendo decir los marineros, los labradores y yo.
Y allí me quedo, con una cara totalmente frustrada, porque me habían “echado´´ de un bar, dónde lo más amable que encontrabas era el “Gracias por su visita´´ de la servilleta.

Entonces cogía mi siempre cuaderno de notas y caminaba en dirección a mi casa.
Por el camino encendía un cigarrillo, (Yo no fumo, pero a veces lo enciendo por inercia) y al soltar el humo intentaba hacer formas, objetos, aunque fuera solo una triste “O´´… pero siempre terminaba tosiendo medio ahogado. (Tengo que dejar de intentarlo)

Llegaba a mi portal, abría la puerta y subía a lo que era mi pequeño estudio particular.
Mi “casa´´ se componía de una cama pequeña repleta de ropa y cositas, de una mesita de madera cuyo cajón no he tenido el placer de conseguir abrir todavía, una tele pequeña (Como no), un sofá donde dormía casi todas las noches, y una cocina llamada “americana´´, (Que en realidad es una pamplina de nombre que se inventan para no decirte que la mesa y la cocina es lo mismo, es decir que son extremadamente pequeñas.)

De hecho el fregadero también se encontraba en la misma mesa de mi fabulosa cocina “americana´´.

Me apetecía algo dulce… fui a la nevera, cogí un plato y corté un trozo de tarta de manzana (Menos mal que existen las madres).
Lo terminé rapidísimo. (No es por ser mi madre pero su pastel es el más rico del mundo) Gracias mamá.
Me dispuse entonces a hacer esa cosa que hacen tan rápido y bien las mujeres, (Entre muchas otras), que es fregar, y que a los hombres, como de costumbre, al secar el plato nos quedan trocitos de comida reseca. (¡Porras!)

Entonces me acerco hasta la cama para no caer en la rutina de la tele.
Allí encuentro una carpeta con viejas fotos, en algún tiempo aquellas fotos estuvieron pegadas por toda la habitación, y las paredes estaban blancas, sin manchas de humedad, y mi pequeño estudio parecía inmenso… y había flores… olores… alegría…

Bueno… que os voy a decir yo de las mujeres que no sepáis ya…
Sí…en algún tiempo estuve enamorado… y todo era hermoso y de color de rosa… pero… el amor es tan… ¡ESTÚPIDO ¡… ¡Sí! Es frustrante… y sobre todo para los hombres… nunca sabes cuando una relación realmente termina ni cuando realmente comienza otra.
Las mujeres se encargan de dar cuerda a tu motor, a tu corazón, y un día sin saber porqué, se cansan y se van. (Benditas sean)

Cuando yo creía que mejor estábamos, cuando mi estudio era igual al de las revistas de decoración del quiosco de la esquina, cuando mis platos estaban realmente bien fregados… cuando ya se había ido el miedo a amarla… ella decidió que nuestra relación se había terminado… y ni siquiera sé el porqué.

Y es así, y eso es lo frustrante. Que te quedas con una cara de tonto diciendo: “Y yo que pensaba que estábamos empezando´´.
Pero no, ellas son así, ellas ponen el rumbo de tu vida. Enganchan más que la televisión o el tabaco, son simplemente perfectas. (Benditas sean de nuevo)

Y allí me quedé yo, en mi estudio, que poco a poco se fue quedando sin luz, las paredes se fueron llenando de humedad y mi cama de papeles.
Pero como dice mi querido Ernesto (Que benditas sean las tres letras mundiales de tu nombre): “No se vive celebrando victorias, sino superando derrotas´´. Así que me deje mi barba de cuatro días, me puse mis gafas oscuras, y me dispuse a superar mi derrota.

Y así fue como llegué a la taberna cutre donde durante años me “escondo´´ cada tarde hasta que me echan, donde voy a no-tomar mi café sólo (Porque lo detesto), y donde observo a esos ancianos, intentando descubrir como pueden tener todavía ganas de reír, de fumar, de beber con la vida tan desgraciada que llevan.

Pero después de muchos años de investigación, llegué a la conclusión de que no era así.
Cada anciano de aquel cutre bar era feliz con la vida que tenía, con sus arrugas, con su “si o no´´ familia, con su fútbol, su política y sus anuncios.
Y entonces pensé: ¿Y si ellos pueden hacerlo porque yo no?

Llegué a mi estudio y me propuse recoger y ordenar todo para comenzar una nueva manera de ver la vida.
Y mientras limpiaba, encontré una llave encima de la nevera (Lo sé, es increíble que encima de la nevera pueda haber algo).
Sí, efectivamente la llave era del cajón que nunca había conseguido abrir (Aunque tampoco recuerdo haberlo intentado), y aquella tarde lo hice.

Cuál fue mi sorpresa al encontrarme una carta y un billete de avión.
Era de ELLA. Y ponía:

“Cariño, si me amas
reúnete conmigo en el aeropuerto
para realizar juntos
nuestro sueño de vivir en Venecia´´

En ese momento pensé: “¡Cagoenlaleche!´´
¿Me estás diciendo que he perdido a mi único y verdadero amor por ser un golfo que nunca limpia? (¡Porras!)

Pero bueno… no me lo tomé tan mal… (A parte de mis tres intentos fallidos por quitarme la vida con la tarta de manzana de mi madre que sólo consiguieron que me doliera el estómago) Eres estupenda mamá.

Pero ahora… ya soy feliz. He aprendido a serlo. Iré a comprarme una muñeca hinchable a tamaño real, la llamare Señorita Pelusa DelPuente (Con permiso de Don Juan García Hortelano), y viviré felizmente con ella. Sin complicaciones, sin acertijos, sin llaves escondidas en la nevera…

Y quizá… más adelante… algún día de éstos… me atreva a entrar en alguna de las conversaciones de “mi cutre bar´´, que por cierto se llama “Don Bar´´ (¿No lo había dicho ya?)

¿Hay algo más ridículo que un Bar llamado “Don Bar´´?

Desde luego Señores… si me permiten decirlo… ¡Cómo está el mundo!