| LA PRENSA DIARIA |
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Me gusta leer la prensa diaria comenzando desde el final de sus páginas. Es decir, la dejo sobre la mesa, observo la portada sin prestarle mucha atención y de inmediato le doy la vuelta acudiendo a su contraportada.
No me pregunten el por qué, pero eso de pasar página en sentido contrario, es como si fuera el nadar contra corriente sin estar a merced de las aguas eligiendo mi camino.
En las últimas páginas suelen informar de los números de la suerte de los sorteos diarios que si coinciden con los que has apostado, ninguna otra noticia te producirá mayor satisfacción.
¿Acaso no seria ésta la noticia del día y el titular más esperado?
Igualmente aparece el horóscopo que te advierte del peligro o disfrute que pocas veces se cumplen, y aunque prestarle atención sea una ilusión irrelevante, tiene la misma certeza de otras noticias de primera plana que luego pasan al olvido.
La prescripción meteorológica, fiable al menos en las próximas veinticuatro horas, el santoral cristiano, los acontecimientos históricos del mismo día desde la cultura grecorromana y la programación televisiva de las próximas veinticuatro horas, no admiten ninguna discrepancia, sea cual sea la ideología de sus páginas, por lo que te sientes tras un barrera, a salvo de cualquier astado que te amenaza.
Desplazo la hoja hacia mi derecha y aparece la oferta cinematográfica hacia un mundo de fantasía con seguridad más grato que el de las tropelías de las primeras hojas embadurnadas de incertidumbre.
De inmediato aparece la sección de anuncios: complicada y posible tabla de salvación de los parados y a la sazón, cajón de sastre con ínsula de baratillo, junto a un sin número de ventanales de lencería donde lo erótico retoza con la ficción.
Poco a poco y según avanzo en su lectura dejando atrás la certeza de lo cotidiano, aparecen unas páginas culturales donde se mezclan crónicas que nos anuncian de la fascinación de lo inimaginable, gracias a la capacidad del ser humano por la fantasía, pero ajeno a las mentiras de las primeras hojas del diario.
En ocasiones aparecen unas hojas de color salmón a la parrilla que alardean de economía, pero siempre en manifestaciones contradictorias entre quienes las firman y con el tufo de la información interesada.
Y tal y como voy cangrejeando, entro en páginas internacionales, nacionales y locales en las que la única opinión sincera y llana se encuentra en la sección de Cartas al director, siempre próxima a la voz de la calle, tanto en cuanto no me seducen los editoriales, las páginas de sucesos -fuente de información para mentes psicópatas- ni las de opinión, que como producto envasado y hecho de encargo me obligan a cerrar el periódico de regreso a su final
Sin embargo, en el día de hoy y al iniciar mi lectura de la prensa en su contraportada, observo preocupado un anuncio a toda página en la que el Gobierno de España anuncia eufórico la inauguración de una nueva infraestructura en la Comunidad Valenciana.
¡Mal empezamos el día!
Diciembre 2010
https://valenciablancoynegro.blogspot.com/
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