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LA GLORIA DEL BARROCO |
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Entre la ligera llovizna que caía sobre la calle avanzada la tarde, abría mi paso arropando mi cuello al temor del frío y al de la humedad que calaban en mis huesos. En el crepúsculo, vi cómo las gotas en lugar de caer al suelo, venciendo su gravedad, bailoteaban por la luz de las farolas con suaves cimbreos propio del copo de agua helada que, a la espera de ser nieve, de pronto se desvanece.
Es cuando pensé en la improbabilidad de que con su elegancia natural cuajaran sobre la acera un blanco tapiz, que por la naturaleza de mi ciudad, me priva de su encanto.
Sin embargo, y con presunción de adorno navideño fue cuando descubrí un sendero barroco que a lo largo de la calle discurría sobre la acera. Y junto a su estela, continué por la ruta que sin duda iba a conducirme a alguna parte ante la admiración de la gente que a mi lado transitaba. Mi andar era algo destartalado, al observar hacia atrás y hacia delante, aquel trazo ornamentado y que en su uniformidad, ennoblecía la calle.
En la álgida tarde, el contraste entre los tibios destellos del asfalto mojado y el esmerilado y turbio cielo, creaba en el entorno un escenario invernal propio de la víspera navideña. Nada era pues casual, y los comercios, en su generosidad interesada, no sólo se ofrecían ya para la ocasión al regalo familiar, sino trocado de luminarias doradas, daban al marco un tono a la par que apacible lleno de color.
Así pues, todo contribuía y daba mayor realce a “La Gloria del Barroco”. Una exposición recién inaugurada y enmarcada en “La Luz de las Imágenes” que después de los diez años de su creación y en ofrecimiento itinerante por la Comunidad Valenciana, vuelve al Cap y Casal en ocasión de mostrar la excepcional restauración a la que se han visto sometidos tres de los más importantes templos de Valencia y antiguas mezquitas en la época musulmana: los de San Esteban, de San Martín y de San Juan de la Cruz, éste con anterioridad Parroquia de San Andrés.
Templos unidos por la senda esgrafiada que nace en el Almudín, actual sala de exposiciones, en la que se presenta todo un conjunto de manifestaciones artísticas propias del barroco, tanto en el campo de la arquitectura, de la escultura y de la orfebrería; así como en el de la pintura gracias a los pinceles de Ribera “el Españoleto”, Villanueva, Camarón, Vergara, Ribalta y Jacinto de Espinosa, genios del barroco.
Y que continuará brillando con luz propia en las tres parroquias, en la actualidad museos temporales, bajo sus bóvedas de bellos frescos, al igual que en las capillas advocacionales vestidas de rica imaginería, de tablas y lienzos, así como dando luz a los altos zócalos de cerámica valenciana, bucólicos y pastoriles, que visten la antigua Parroquia de San Andrés, tantos años cerrada a nuestros ojos y ahora abierta para la ocasión como una magnifica muestra de devoción mariana.
El agua de lluvia, que ya había olvidado su baile, abrillantaba el suelo, donde el barroco sendero de “La Gloria del Barroco” anunciará por un tiempo en la ciudad la ocasión de su disfrute.
Enero 2010
https://valenciablancoynegro.blogspot.com/
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