MI BLOC DE NOTAS


HISTORIA REAL DE UN MUNDO IMAGINARIO

Julio Cob Tortajada

 

El pajarillo, escondido entre las ramas del pino, con su trino rallado, intermitente, silencia los murmullos y se hace dueño del parque. Escuchándole, todo lo que envuelve el jardín es silencio, al tiempo, que en cada uno de sus bancos sencillas historias pincelan la tranquilidad del mediodía primaveral. El abuelo plácido busca en la prensa la noticia del día; la señora del bolso negro, impaciente, controla las carreras de sus nietos, y dos pensionistas llevan las cuentas de los muertos en la guerra de Irak. La normalidad no es casual, todo es cotidiano. Es un día más.

En cambio, la imaginación va por otros rumbos y desfila libre, sin reglas ni leyes, por los entresijos de un mundo nuevo que sólo existe en los juegos infantiles que ocupan el centro del parque, preñado de fábulas fruto de una realidad fantaseada. Su lenguaje, que por olvidado me resulta incomprensible, sujeto a sus propios códigos, es fruto de lo espontáneo. Es como una Constitución no escrita que sólo la inocencia venera con lealtad.

Es el tiempo de las brujas, de los leones, de los rayos, de las grutas, de los barcos, de los tesoros y de un largo etcétera que anida exultante en sus mentes. Son ellos los protagonistas de un mundo feliz, dicharachero, donde el Rey León es la sorpresa de un castillo imaginario colgado en el aire del que tiran unos lazos azules tensados por un caballo alado que trota hacia el sol huyendo de un dragón que vomita fuego con la amenaza de la destrucción.

Los de la guerra de Irak chismean más muertos, y cambiando de dial, el pajarillo sigue impertérrito con su canto marcando el devenir del parque. En éste confluyen dos mundos, y uno duda de cual es el más real. ¿Es el de las noticias de la prensa que navegan en primera o en turista según convenga, unido al de los silencios que cambian el ambiente según fijas la atención en el trino del pájaro o en la moto que cruza salvaje rompiendo el encanto al son del bla bla de quienes inmersos en su mundo de preguntas sin respuestas cuidan de los niños? O lo es el de las fantasías que vuelan ligeras por las cabezuelas alegres de la chiquillada y de cuyas historias no se quieren sustraer.

A la pregunta de cual es el mundo real: si es el del niño rubio que no cesa de gesticular liderando el esparcimiento, junto a la niña traviesa que corre tras las palomas que emprenden su vuelo, o lo es el del abuelo plácido y la señora impaciente a lado de los pensionistas intrigantes, sólo el pajarillo cantor desde lo más alto del pino podría contestarla.

2007-05-01