La vida de un feriante: Por Ketsya

Mirada Eterna
Para mi la vida ha estado condicionada desde el principio. En primer lugar, nací en el seno de una familia de feriantes, eso ya me privaba de muchas cosas que otros tenía y yo no podía tener. Cuando era un niño, ese tipo de detalles no se apreciaban demasiado. De hecho estaba feliz por poder montar cada día y a las horas que quisiera donde otros tenían que pagar.
Pero a medida que fui creciendo, esa realidad se veía cada vez más clara. Aunque no prohibido, si que no podías tener amigos. Nunca sabias cuando cambiarias de ciudad y de ahí, cambiar una vez más de amigos. Por otro lado, si había algunas ventajas. Siempre veías caras nuevas, los viajes, los pueblos y las ciudades que eran nuevas para ti. Ello me ayudaba a llenar mi libro de viajes, que cada página abarcaba un lugar diferente. Algunas veces, incluso repetíamos destino, bien porque nos habían tratado perfectamente, o porque el trabajo allí era fructífero. Siendo feriante nunca sabes cuando y donde ganarás más o menos. Es algo a lo que tienes que arriesgarte, si parar en Valencia, Madrid, Cuenca….
Aunque no había prohibiciones estrictas, si había algo que desde que cumplí los 15 años mi padre no paraba de repetir, cada vez que parábamos en un lugar nuevo. Y es que jamás olvidaré sus palabras cuando nos reunió a mi y a mi hermana; “No os podéis enamorar” siempre fue algo que no me causo problema. Bueno rectifico, no fue un problema hasta que llegue a… quizá prefiero no nombrar la ciudad, por si algún día esto se leyera.
Había pasado un semana desde que llegamos a esta pequeña ciudad, la feria se había colocado casi a las afueras. Aún así, se ganaba más dinero del esperado. Un día, mientras limpiaba la colchoneta hinchable y la extendía vi una chica acercarse con una cartera y una carpeta en la mano. Pasó de cerca y me miro unos segundos a los ojos. Cuando vi su rostro pude ver lo preciosa que era y cuando se alejaba seguí observando como se contoneaba su esbelto cuerpo. Los días pasaron y yo la seguía viendo, cada día, a la misma hora. Algunos días la veía también a deshora, pero eran escasos. Muchas veces me quede con ganas de decirle algo, pero nunca me atreví. Las palabras de mi padre se marcaban en mi mente cada vez que su mirada se cruzaba con la mía.
Pasamos tres semanas allí, y el lunes de la cuarta semanas comenzamos a desmontar las atracciones. Ya nos íbamos y yo no le había dicho nada. Pensé en hacerlo el primer día, así si recibía alguna contestación negativa no pasaba nada, yo me iría. Estuve esperando ese día antes del tiempo en el que ella apareciera, y también, cuando el tiempo pasó yo la seguía esperando. Pero no pasó, ese día se olvidó de pasar junto a la feria.
Cada día la rutina de casa al instituto y del instituto a casa se hacía más monótona y pesada. Al menos, la mitad del trayecto la hacía con un compañero de clase que amenizaba el camino con sus chistes, y preguntas. Una día cuando iba a mi diaria máquina de cultura vi que montaban una feria en el camino hacia el centro. Lo cual me alegró, ya que ahora estaría más entretenida ese otro trozo del trayecto, porque podría ver las atracciones y meditar en como montarían todos aquellos hierros tan rápido, y de una forma tan segura.
Pero como siempre he pensado, la vida da muchas vueltas, y lo que hoy es una rosa mañana puede ser una margarita. Y, efectivamente todo cambio cuando volviendo hacia casa vi un chico, que supuse sería de mi edad, trabajando en las tracciones. Al pasar por su lado cruce la mirada unos instantes y me la devolvió. Para mi era bastante mono, ni guapo ni feo, pero tenía algo que lo hacía especial y me cautivó.
Todos los días al pasar, lo veía haciendo algo. Aunque otros días simplemente estaba apoyado en una valla cruzando de brazos y mirando a ambos lados. Siempre que pasaba nuestras miradas se cruzaban, y cada día la mirada era más duradera. Un día entreabrió los labios, pensé que diría algo, pero según los abrió los volvió a cerrar.
Las semanas transcurrían, y aunque con lluvia y nieve los feriantes seguían allí. Yo veía al chico cada día, hasta la cuarta semana. Cuando me levanté dispuesta a cruzar una mirada más intensa y larga y para mi sorpresa la feria ya no estaba. La caravana había desaparecido, de las atracciones no quedaba ni rastro, el puesto del algodón de azúcar ya no impregnaba la calle con su olor dulce, pero, sobre todo, el feriante ya no estaba apoyado en la valla esperando, o no, a cruzar miradas.
Una semana después de volver a mi rutina aburrida, volvía a ver una feria en el mismo lugar. La caravana era la misma, con su lavadora cubierta con una funda de puntos, y sus tres atracciones. Pero ahora había algunos niños pequeños nuevos y no había visto al feriante. Al segundo día, lo vi. Barría cuidadosamente la pista de los coches de choques y, una vez más, nuestras miradas jugaron entre ellas. Esa misma tarde volví a pasar para comprar unas cosas, pero no estaba solo. Ahora su mirada se entrelazaba con la de una chica morena, bastante guapa. Pasé a su lado, intentando ser lo más discreta posible. Pero mis ojos buscaban los suyos y se volvieron a encontrar, pero aparté rápido la mirada.
Ese día es el día de hoy, y no se como terminará la historia, sea como sea… solo tengo una idea en mente, volver a cruzar miradas antes de que se marche de nuevo. Porque las mejores miradas se intercambian con desconocidos.

Ketsya

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    6 comentarios

    1. n ose si es tan solo u ncuanto o quizas una realidad pero me paso algo muy parecido agregame

      saludos

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    2. ola me gustaria poner una pregunta si me la pudieseis responder me ariais un favor muchas gracias weno mi pregunta es que te enamoras de un feriante i se va i te olvidas de pedirle el mobil que aces esperar a que venga que alomejor no viene este es mi caso yo i un feriante estavamos saliendo pero no nos dimos los mobiles i ya pues supongo que no somos nada nos despedimos nos dijimos adios i ya se acabo me gustaria que piensa la gente de esto i pregunto ai va mi pregunta es tan malo ir al ajuntamiento para ke te den su mobil i los de ali te digan que no eso es muy duro perder a tu amor si lo consideras de verdad amor.gracias por dejarme escrivir i por si alguien contesta a mi pregunta muchissimas gracias besos.

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    3. Yo creo Qe lo Qe los feriantes buscan en realidad son solo rolletes ya Qe saben Qe al amor de su vida solo lo ven cada anio i en un anio pueden pasar muxas cosas… AsiQe yo creo Qe lo Qe Qieren son rollos de como muxo una semana i luego no se acuerdan de tu cara.

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    4. Ketsya AGREGAME mi historia va mucho mas a lla que la tuya. furby_17@hotmail.com

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    5. si tienes una relacion con un feriante mientres dure esa fiesta muy bien pero hasta el ao que viene no le volveras a ver.

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    6. yo sigo enamorada d un feriante desde ace 7 aos y es lo peor k t puede pasar verlo pokos dias en el ao los primeros aos lo pasas mal pero te terminas acostumbrando.

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