Punto de no retorno. Por María

Después de tantos años aún recuerdo, como si lo estuviera viviendo, el momento en el que Marta, mi amiga, despegó las puntas de los pies del filo de la ventana y, mirándome, como si estuviera jugando, saltó al vacío. Siempre he tenido la sensación de que me hubiera dado tiempo de sujetarla, pero me atrapó una parálisis, el vértigo, el estupor… No sé lo que fue, pero algo, con la inexorable obstinación de un instrumento del destino, me impidió llegar hasta ella. Creo que estaba un poco loca, pero nunca pensé que llegaría a la gran locura de saltar desde la ventana del piso decimocuarto, mientras mirábamos al sol bajar lento por detrás de los edificios de enfrente y apostábamos por lo que podría durar una caída nuestra, si más o menos que la del sol, y qué cosas daría tiempo a pensar entretanto. Marta alineó los pies al borde … Seguir leyendo

El horizonte. Por Maria Luisa Mora Alameda

De mi libro Busca y Captura, Premio Adonais 1993     ME marcharé en abril, pero no en primavera: cuando los astros fríos se cubran de nubes y los corazones de las amapolas cesen de abrir sus pétalos más rojos. Será en abril y lloverá temprano. No cesará de llover en todo el día hasta que, de repente, alguien que me recuerde con tristeza lea unos versos míos sobre la tumba blanca. Entonces, una muchacha extraña que nunca conocía cuando existía, sentirá pena por mí. Y será un instante. Pasado ese momento todos regresaran hasta sus casas; dirán: qué hermosa fue de joven. Alguien que me ha querido muchas veces extenderá su mano sobre el lecho vacío y se preguntará : qué es lo que hace ahora. Y será un instante. Pasado ese momento descansará profundamente. Y otro día, al levantarse de la cama, alzará sus ojos, como contemplando el … Seguir leyendo