Blog Canal Literatura
VII Certamen "Poemas sin Rostro"
 

Archivos en el mes de julio del 2012

Nuevo Logotipo y nueva web. Por Luisa Núñez

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  Queridos amigos de Canal Literatura, como muchos ya sabéis, este año está siendo un periodo de renovación muy importante.Comenzamos en enero con  el proyecto de una nueva web y nos dimos cuenta de que era un empeño difícil.

A lo largo de estos últimos 10 años hemos ido estructurando contenidos sobre la marcha, en distintos formatos y cierto desorden. Muchas GigaBytes de texto, imágenes y multimedia. Más de 20 web con diseños diferentes, una para cada certamen de narrativa o poemas  y también para los premios especiales. Cada uno de ellas también en los formatos disponibles desde el 2004, algunos de ellos muy difícilmente actualizables  a los actuales.

Hemos trabajado, estudiado, probado distintas plataformas, aprendido a manejar bases de datos y la programación que hiciera posible hacer un portal conjunto, ordenado, moderno y manejable conservando a la vez el contenido y los usuarios del portal anterior. Y, aunque aún queda mucho por hacer, creemos que era necesario ya comenzar esta nueva etapa e ir completándola poco a poco, incluso mejorarlo y actualizarlo permanentemente, siempre con vuestras sugerencias y ayuda.

Gracias a  nuestro webmaster y diseñador desde los comienzos de Canal Literatura,  José Miguel de San Pedro, al que muchos habéis conocido en las entregas de premios, hemos decidido también cambiar el logotipo y las imágenes además del orden y la estructura.

A partir de esta entrada estaremos en la nueva dirección. Podéis acceder pinchando en la imágenes superiores.

Ahora só os pedimos un poquito de paciencia, para terminar el proceso, y comenzar nuevas iniciativas cuando esta nueva web esté madura para acogerlas.

Gracias y un fuerte abrazo literario.

Luisa Núñez (Hoy haddass)

CEO del Portal Canal Literatura
Especialista Universitario en Sistemas Interactivos de Comunicación.

 

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Soledad intelectual. Por mujerabasedebien

Atardecía. Los últimos rayos de sol terminaban de licuar una ciudad derretida de calor, aunque el aire acondicionado del hotel nos mantenía a salvo. Yo nunca había entendido bien por qué mi camino se había cruzado con el del científico, no sabía cuál era mi misión ni si tal cosa existía. Pero su gran talento me hacía pensar que nuestras vidas se habían encontrado para algo más que aquellos paréntesis, en los que repasábamos las deliciosas diferencias entre un hombre y una mujer.

Tras encontrarlas todas, mi espalda se apoyaba en su pecho, y él extendía su soledad intelectual frente a mí como una toalla sobre la hierba. Me hablaba de los años de trabajo en completa soledad, del ostracismo al que su sabiduría lo condenaba, de la terrible losa de silencio que lo aplastaba.

Comprendí entonces que mi misión era aliviar su carga.
Y cuando regresé a mi mundo de unos y ceros, puse la máquina en marcha.

mujerabasedebien
Proscritosblog
Ilustracion en contexto original: elblogdelmaestroraúl

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Procura volver. Por Anita Noire

“Algún día volverás y caminarás por estas mismas calles. El empedrado continuará haciéndote tropezar pero alzarás la vista y los restos de lo que día fue un modesto castillo seguirán ahí, lo mismo que el mar, para que te sientas de nuevo en casa. Sólo tienes que procurar volver”.

La gracia de la vida me trajo hasta aquí cuando apenas empezaba a descubrir que las cosas casi siempre dependen de dos, incluso de tres, y que la buena voluntad en ocasiones es una espada de Damocles dispuesta a caerte sobre la testa y partírtela en dos.

Vuelvo con frecuencia para caminar siguiendo la vereda de pinos que bajan hasta el mar, sin buscar nada, no intento encontrar lo que no tengo. Caminar ligero de equipaje, un poco de tiempo y una buena vista para contemplar el azul que sólo puede ser de un marino intenso.

El reloj se paró en el tiempo de los recuerdos inmortales.

Puedo oler la resina y dejar que el tiempo pase sin prisa en el café de un pueblo que lo que mejor tiene es su invierno de tramontana y penetrante salitre. Por eso vuelvo cientos de veces, para perder las horas contemplando la pared encalada de la única ermita que se mantiene intacta, mientras respiro el mismo aire que un día describió Josep Pla.

La tramontana sigue rugiendo feroz, por eso vuelvo.


Anita Noire
Entrada completa en el Blog de la autora

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El sueño del caballero. Por María

El caballero soñó que se ponía de parto en mitad de la noche. Los primeros dolores se presentaron potentes y sorpresivos, ante el estupor del sufriente, que no salía de cuentas hasta dentro de un mes.

Tiró del cordón negro y oro que pendía junto a su cama, pero no acudía nadie. En medio de una contracción asesina gritó llamando a Dios y a su criado, por ver cuál de los dos quedaba más a mano y acudía antes y con mejores recursos. Llegó el criado, medio dormido, pero atinó a cambiar a su señor de habitación para el acontecimiento.

El nuevo sitio no era algo corriente, jamás el caballero viera algo así: superficies brillantes, lámparas como calderos que parecían llevar dentro millones de bujías encendidas, carros metálicos con bandejas e instrumentos extraños que daban mucho miedo y que le recordaron, en medio de su dolor, los aparatos que aún quedaban en las mazmorras de su castillo y que no se usaban desde los tiempos de su abuelo, que descansaría en paz si no le tuvieron en cuenta tales usos al llegar el hombre al otro mundo.

El caballero miraba todo esto estupefacto, desde un sillón incomodísimo en que estaba atado y en postura por demás indigna. Iniciado el trabajo de parto, el caballero sufría tanto por los dolores como por su extrañeza y su indefensión. El criado no estaba allí, en cambio había a su alrededor personas vestidas de blanco y verde que, silenciosas y lentas, se movían envueltas en aquella luz cruda en que parecía arder toda la habitación. Debió producirse el alumbramiento mientras el caballero estaba distraído en estas observaciones, porque una de las figuras se acercó a él, con la cara tapada hasta debajo de los ojos y sangre en ropas y manos; con voz suave y mirada risueña dijo: “Ha tenido una hija, caballero, es preciosa, aunque de tamaño mermadito por la prematuridad”. Antes de entender nada se vio el caballero con la hija en brazos, chillando por comer. Él intentaba que comiera, pero nada de leche salía de sus pechos y la pequeña llorona no soltaba los pezones secos. Por suerte recordó el criado, siempre alerta, que el fiel palafrenero había tenido mellizos hacía unos meses y aún los lactaba. Le pidieron que fuera por un tiempo el amo de cría de la recién nacida, cambiando así temporalmente las cuadras por una bella estancia en la casa donde llevar a cabo su labor nutricia.

El caballero seguía la crianza de la niña con el interés y el sinvivir propio de todo padre primerizo.

Cuando la niña cumplió tres años fue destetada por el palafrenero, que a la sazón había tenido otro hijo que reclamaba su teta nutritiva. La niña noble jugaba en la plaza de armas y se apiadaba de los pobres que llegaban a las puertas del castillo pidiendo unas sobras de comida, un cacho de pan. Como si fuera una santita, se dedicó a amamantar a todos los hambrientos que se acercaban en busca de ayuda. El caballero cayó en la desesperación más profunda ante las extravagantes tendencias de su tierna hijita. Gritó y gritó hasta despertar.

Otros gritos eran los que se oían por los pasillos y en las estancias cercanas de su esposa, lo que le indicó que la buena de Doña Mencía se disponía a alumbrar a su primer vástago. Aterrorizado, el caballero bajó a la capilla a hacer firme promesa de castidad ad aeternum, por si acaso los sueños eran la parte del parto correspondiente a los padres.

Asociación Canal Literatura

 

María
Blog de la autora

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Caminos largos. Por Juan A Galisteo Luque

 

Desde un rincón solitario
vas despacio meditando,
tus labios están sellados
con el pensamiento vago.
En un lugar de ti mismo,
con fuerza vas comenzando,
a vivir esa gran lucha
de amor, distancia y trabajo.
¡Qué largos son los caminos!
¡Qué duros se hacen al paso!
Cuando caminas en ellos,
los ves distantes, lejanos,
y son largos ellos mismos
porque los cruzas luchando.
¿Cuántos más los surcarán?
¿Quién sabe por dónde y cuándo?
Ellos son, esos caminos del vivir,
¡largos, muy largos!
Caminantes, que cruzáis
el duro y largo camino de la vida.
¡Decid lo que deseáis!
aunque lo impida el destino.
Caminantes, que vagáis
solos por el sendero de la vida.
¡Decidme lo que pensáis!
y si os encontráis perdidos.

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Juan A Galisteo Luque
Blog del autor
Del libro: Café Boulevard.
Derechos registrados

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