Narciso despeinado. Por Rubén Castillo

Cuenta la leyenda que Narciso, el hermoso joven griego que enamoraba a todas las mujeres con su simple presencia imborrable, provocó un dolor inmenso a la ninfa Eco, cuando desdeñó con altanería su amor. Y que la diosa Némesis ejecutó sobre él una venganza terrible: hacer que el mancebo se enamorara de su propia imagen reflejada en el agua y que, deseando unirse a ella, se ahogara. Estamos, pues, ante una historia de tintes morales, donde la soberbia de quien se juzga irresistible sufre el severo correctivo de la muerte. El joven poeta Alberto Caride (1982) nos ofrece en estas páginas el prontuario lírico de un Narciso que, lejos de la vanidad un poco absurda que aqueja a tantos versificadores iniciales, se nos presenta febril, atrevido y auténtico. Un Narciso dionisiaco e indagador de caminos. O, como él mismo escribe, “despeinado e inseguro” (p.18). A veces, se permite malabarismos verbales … Seguir leyendo

Isla desierta. Por Fátima Ricón Silva

  Talando las astillas de tu piel pierdo el tiempo, escalando por tus pensamientos me aburro y salto al abismo de mis propios pesares olvidando los tuyos.   Trozo de corcho sin sensibilidad, poroso, que te traspasa la fuerza sin dejar huella quedando vacío y desnudo ante la experiencia abrumadora que otros recabamos del caminar.   Sucio de humedad espiritual que te ablanda las neuronas restando cordura y conciencia a tus actos, que te divide la sabiduría en dos: lo que no sabes y lo que no quieres saber.   Explayado y ciego. ¡Pobre hombre descarnado! Poco comprendido, nada admirado, te adscribes a la lista de los marcados por la ignorancia, de los que se creen que lo saben todo o de los que creen que todo lo que saben es todo lo que hay.   Tápate los ojos con una tupida venda, construye una balsa de recuerdos y parte … Seguir leyendo