Blog Canal Literatura
Tras las huellas de IBN ARABI
 

Archivos del día 15 de julio del 2010

Pisando huevos. Por Brujapiruja


Extraña esta época que vivimos, hay una suerte de condicionamientos llamados “sensibilidades” cuyo propósito final es coartar la libre expresión de ideas y opiniones convirtiendo la expresión de las mismas  en una especie de coletillas políticamente correctas impuestas y publicitadas hasta la extenuación y que para más INRI incorporan multitud de palabras inglesas que, aún significando exactamente lo mismo, parecen no tener esa capacidad de herir que se le atribuye a las españolas. Toda esta suerte de cambalaches lo único que tratan es de camuflar las inseguridades, complejos, vanidades e incompetencia de muchos y la falta de aceptación de las propias limitaciones así como las consecuencias de algunas decisiones ciertamente controvertidas.

Cuando uno no sabe como defender su criterio o decisión, entonces se esconde tras el burladero de la herida de su “sensibilidad” diferenciadora  convencido de que le  proporciona “pedigrí” y que puede exigir respeto y aceptación sin más mérito que esa supuesta diferencia. 

Una web de Erasmus daba esta explicación sobre esta expresión:” Imaginad que tenéis que caminar sobre un montón de huevos, los cuales se van rompiendo a vuestro paso, derramando su contenido resbaladizo y pegajoso. ¿Cómo sería vuestra forma de andar? Lenta, irregular y torpe ¿verdad?”

Pues si, así es la forma de caminar de este país nuestro, “Lenta, irregular y torpe” Sorteando tanta suerte de complejos, inseguridades y sentimientos primarios  no hay quien avance; con tantas “sensibilidades” tratando de imponerse al ser pensante, que se debe caracterizar  por la argumentación de conceptos a base de razonamientos fundados, una dialéctica honesta y un mínimo de conocimiento y educación, estamos cercenando el intercambio de ideas, la creatividad, el impulso de innovar y de aprender precisamente de eso, de las diferencias. 

Cuando uno cumple cierta edad, no está para ir pisando huevos ni “sensibilidades” y mucho menos cuando estas son puro artificio. Y si hay que exigir respeto para alguien  es para los mayores, si, para los viejos (no te asuste la palabra, tú también llegarás) los que conocen la trayectoria entera de muchas vidas, respeto a la experiencia, al conocimiento, a la sensatez. Todos somos sensibles y diferentes, ¡Qué narices!
Por supuesto que Sabe más el diablo por viejo que por diablo. Así que… Que cada palo aguante su vela, que quiere decir que “Cada uno ha de asumir sus propias responsabilidades, soportar las consecuencias de los propios actos y resistir los embates de la realidad, sin apoyarse o escudarse en los demás.”

 Y si algo de lo dicho crea suspicacias o hiere “sensibilidades”, pues que se aplique este otro: El que se pica, ajos come, que viene a decir que cuando alguien se muestra en exceso susceptible o se siente directamente aludido por nuestras palabras es porque tiene mala conciencia. Si se molesta por algo será.

Los huevos, como dice The Times, son para hacer tertulias en torno a una tortilla de patatas, para ganarse el respeto a base de trabajo y esfuerzo, para conocer  y conocerse, para ser honrado, conciliador, generoso, educado, prudente, concienzudo y humilde. No para pisarlos ni imponerlos a base de “sensibilidades”.

Brujapiruja

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Maripozas. Por Felisa Moreno Ortega

Abuela, tus manos parecen maripozas. La anciana levanta la vista y nota que el corazón se le encoge por enésima vez. Sus dedos siguen dando puntadas, ágiles y precisos, más de medio siglo de oficio pesa sobre su espaldas. Le dolió mucho que su hija no quisiera seguir la tradición, que nunca se interesara por sacar hilos para después, jugando con ellos, atándolos, dándoles forma, construir universos de belleza. Sin embargo, su nieta no se separa de ella, cada tarde se sienta a su lado y la observa, incluso mueve sus deditos cortos imitando los gestos de su abuela. La anciana mira sus ojos achinados, la boquita pequeña, las palmas partidas de sus manos y un nudo se cierra en su garganta. Lleva tiempo pensándolo, hoy ha tomado una decisión, enseñará a su nieta a bordar, con síndrome de Down o sin él, en sus venas corre sangre de bordadora.

Relato finalista del I Concurso de Microrrelatos Artesanía Comprimida

Felisa Moreno Ortega
BLOG de Felisa Moreno

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