Blog Canal Literatura
Tras las huellas de IBN ARABI
 

Archivos en el mes de junio del 2010

Los niños ciegos. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada

Jose Luis Fernández, un amigo que vivía en una silla de ruedas, me enseñó que todos debemos de aprovechar nuestras discapacidades para sacarle partido emocional y físico a ellas. Él por ejemplo, al vivir más cerca del suelo, veía a las hormigas mejor que yo. Incluso a veces, se encontraba dinero en la calle…

Pero sobre todo, él, que fue un gran maestro y amigo mío, me enseñó a ver que todos, absolutamente todos, tenemos una discapacidad; aunque la escondamos, aunque la nuestra no se vea, la tenemos.

Por esto hoy, desde mi poema, quiero recordar que tenemos la obligación de luchar porque las personas cuya discapacidad sea latente, tengan una vida más digna y, sobre todo, más igual a la nuestra.

Los niños
ciegos
no aprenden a
sonreír.
Hay que enseñarles.

Lo repito,
por si alguno
lee esto muy
rápido:
no saben reír,
hay que enseñarles…

Y cuando sueñan,
nunca lo hacen
con imágenes
sino con
su mundo:
(mucho más rico
que el nuestro)
olores,
sabores,
piel,
abrazos,
uñas,
más abrazos,
plastilina,
frío,
hambre,
barro,
más piel…

Los niños
ciegos
(que uno podría ser
el mío,
por ejemplo)
son felices
si tienen
amor y compañía
(que tontería
he escrito;
igual que todos).

Pero
-y esto es muy
importante-
ellos, si no
reciben amor,
nunca,
nunca,
nunca,
aprenderán
a sonreír.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
“Tacones de Azucar”

Blog de la autora

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Las estratagemas del amor. Por Maira Ropero

Las estratagemas del amor” representa un maravilloso viaje al mundo del amor a través de 19 cuentos variados y coloridos de primera calidad.

Es un completo y brillante muestrario de todas las sensaciones que el amor nos produce, reúne visiones de Europa, América y Asia, y nos lleva desde el estremecimiento del amor sentido como drama hasta los tiempos del amor sin amor, pasando por el amor carnal y las estrategias amorosas más enrevesadas. Es una selección de textos cortos e impactantes que nos hará mirar de otro modonuestra manera de entender ese extraño sentimiento que mueve el mundo.

En “Las estratagemas del amor” se exponen diversas formas de tratar el amor en el relato, comenzando por la literatura del S.XVII, representada por Madame de la Fayette, siguiendo por clásicos como el Marqués de Sade, Fiódor Dostoievski, Villiers de L’Isle Adam, J. M. Machado de Assis, Guy de Maupassant, Saki, Lev Andréiev y Ryunosuke Akutagawa, para llegar a la visión escéptica de destacados autores contemporáneos como José Luis Alonso de Santos, Álvaro Díaz Escobedo, Andrés Fornells, José Enrique Canabal, Francisco Legaz, Manuel A. Vidal, Nelson Verástegui, Johari Gautier Carmona, Pedro Amorós y Miguel Ángel de Rus.

Maira Ropero
Puedes descargar los primeros capítulos en Ediciones Irreverentes

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El payaso. Por Juan A Galisteo (Galeote)

Cubría la noche la carpa de un circo,
arriba en el cielo brillaban los astros,
los niños reían y un equilibrista,
llenaba de arte sus manos y brazos.
Girando el trapecio con sus volteretas,
cubrió de emociones el estrecho espacio
y ante el movimiento de tantas piruetas
llovían clamores, silbidos, aplausos.
Irrumpió el silencio con gran alegría,
cuando aquella sombra cruzó el escenario,
tenía tez blanca, zapatos enormes,
era la figura grande del payaso.
Marioneta alegre, creadora de sueños,
que a tanta inocencia infantil diste paso,
nadie se ha ocupado de ese pensamiento,
que entre risa y risa, guardas cabizbajo.
La humildad sencilla de tu vestimenta,
marca un doble filo lleno de sarcasmo,
y en esa riqueza de ese sentimiento
que esconde tu alma, se observa un encanto.
Los niños entienden tu lenguaje vivo,
saben del misterio que esconden tus labios,
-maestro de sonrisas, tú haces melodías,
entre lo que es simple y lo que es extraño-
En tus carcajadas de irónica risa,
descubro esa pena tan honda, al amparo
de una gran bondad expresada en muecas,
que es correspondida con mimos y halagos.
Hoy, cuando te he visto, ya me he dado cuenta,
del dolor tan grande que guardan tus labios,
-como artista ríes, mi querido amigo,
y guardas tu pena como un ser humano-
Yo sé, la tragedia que ocultan tus ojos,
sé, de tu sonrisa, de tu desamparo,
de esa soledad que ahonda en tu vida,
por tanto recuerdo que no has olvidado.
A los dos, la suerte nos quitó lo mismo,
esa fe en vivir, con tanto descaro,
que hoy, sólo tenemos aunque ya es gran cosa,
calor de sonrisas sin besos ni abrazos.
Ya inunda el rocío la lona de un circo,
fuera, a la intemperie, juegan los muchachos;
la luna se esconde en su trayectoria
y los más pequeños están descansando.
Hay un camerino humilde y vacío,
en su mesa, un hombre piensa cabizbajo,
ya no tiene el gesto afable y risueño,
le miro y observo que es seco y callado.
Se ha quitado solo su máscara blanca
y el traje de rayas, guarda en un armario,
luego, pensativo, cierra su ventana…
-Es la otra mirada triste del payaso.


Juan A Galisteo (Galeote)
del blog del autor
ISBN: 84-96009-94-7

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Cobarde. Por Luis Oroz

No mires tan al fondo,
allí se difuminan la verdad y el peligro.
En la cueva sagrada de una edad infinita se descuelga tu piel
y suenan tus palabras como insectos perdidos,
como un vibrar de pájaros
sobre el abismo de cualquier deseo.

El eco de la vida reverbera en tus ojos,
anuncia su prisión en cada perspectiva
y convierte lo efímero en perenne.

¡Agita tus pestañas!
(son la mano imposible que sujeta la materia lumínica,
la celda que retiene en cada guiño al asesino de la oscuridad)
y no mires al fondo;
el que mira muy lejos acaba siendo víctima de su propia distancia.

Aprende a ver el todo que la obviedad esconde
y tendrás el poder de lo insignificante;
aquello que se expande,
                                                 como un beso,
por las eternas grietas de un minuto caído.

Ya arrojaste tu fuerza, como un ancla, sobre el azul de la melancolía.
Por eso eres feliz,
por eso crece el miedo en el desierto de tus esperanzas.

Mírate…
estás huyendo en círculos ahora,
eres consciente,
                                 alígero,
                                                 temible
como el instinto viejo del murciélago
suspendido en la luz de su ceguera.


Luis Oroz
Blog del autor

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Cumbres borrascosas. Por Brisne

“Bueno, a la larga nunca piensa uno más que en si mismo; sólo que el egoísmo de la gente dulce y generosa parece más justo que el de los dominadores”

Emily Brönte escribió Cumbres borrascosas, su única novela, en primera vez en 1847 bajo el pseudónimo de Ellis Bell. Hay una segunda edición postuma a manos de su hermana Charlotte. Creo que es ésta la que he leído, cuenta con un apéndice a manos de la misma Charlotte en la que intenta justificar los cambios introducidos sobre todo en lo que se refiere al lenguaje soez que se utiliza. A mi la verdad, tampoco me parece tan soez.

La novela cuenta el amor imposible entre Catherine Earnshaw y Heathcliff. La novela comienza cuando un extraño Lockwood aparece a alquilar la Granja de los Tordos al propietario que lo es también de Cumbres Borrascosas. La señora Dean le cuenta a Lockwood la historia de las familias, el amor imposible entre Cathy y Heathcliff, el posterior matrimonio de Catherine con el vecino Linton que posee la Granja de los Tordos, el sufrimiento que Cathy por Heathcliff. Heathcliff se hace con Cumbres Borrascosas comprándola al hermano de Catherine y mantiene a su hijo Hareton salvaje para vengarse de los Earnshaw. La muerte de Catherine en el parto de su hija, los mimos y cuidados de Linton para con su hija. El matrimonio secreto de Heathcliff con la hermana de Linton, la huída de ésta y el nacimiento del hijo de ambos que vuelve tras la muerte de su madre a Cumbres.

El final dota de luz a una novela oscura, llena de odios y de venganzas. La hija de Linton se casa con el hijo de Heathcliff que fallece haciendo a éste dueño de todo. Pero la repentina muerte de Heathcliff adorando al fantasma de Cathy da un giro inesperado y llena de luz de repente toda la novela. Su nuera se casa con su primo Hareton. El odio ha cesado y el amor se instala por fin en Cumbres borrascosas.

Hace reflexionar sobre la vida y la muerte, el amor oscuro y salvaje que a veces, las pocas, sufrimos. ¿Es necesario caer en él? En la novela vemos como lo no culmplido en vida se cumple tras la muerte. Los fantasmas de Catherine y Heathcliff vagan por un páramo maldito cogidos de la mano, parece ser el fantasma de Cathy quien arrastra a Heathcliff a su lado. El entierro de ambos cuyas almas permancen juntas en la eternidad lo confirman. Si el amor salvaje no puebla nuestra vida, al menos poblara nuestra muerte. Su muerte en ese caso.

Heathcliff es un demonio porque no le dejarón colmar el amor en vida. Cathy es una desgraciada que se casa con un niño bien para callar la boca de su madre y eso la condena a la locura y a vagar buscando a su amor durante la eternidad. Heathcliff endemoniza todo lo que toca, hace desgraciados a quienes viven a su cargo, a sus criados, a su hijo, al hijo de su rival, a su nuera. Sólo su muerte da luz. Quizá vague tranquilo en brazos de su Catherine….

Leánlo. Y sumérganse en es páramo. Veán la luz al final. Me ha gustado mucho.


Brisne
Blog de la autora.

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El árbol se hizo pájaro de María Angélica Salguero. Por Betty Badaui

En una fría y soleada tarde, con ansias de paz y con aromas a naturaleza fresca, leí “EL ÁRBOL SE HIZO PÁJARO”; de María Angélica Salguero.
El título sugiere el contenido. Junto al título la ilustración, también obra de la autora, exhibe la hidalguía de un tronco vital que abre sus ramas, se convierte en pájaro y logra la unificación de la raíz y el vuelo, con verdes trazos seguros y naturales; una especie de antesala que nos guía hacia el interior.
En mi recorrido por sus páginas no pude evitar una vibración al leer “Bestias de carga” (pág. 11).
En mi opinión, María Angélica no es indiferente a la necesidad de justicia que la humanidad busca de la misma humanidad a la que pertenece; usa un símbolo –el disfraz- y concisamente expresa: “En el escenario vacío/colgado de una percha/un disfraz esperando” (pág. 13). Recomiendo que analicen y disfruten este poema.
La tierra, la lluvia, las sensaciones que han ido dejando huellas en su existencia, van siguiéndose en sucesiones de términos cuidadosamente escogidos, dichos con naturalidad:
“El trueno no tarda en llegar./Petrificados, sorprendidos,/escuchan la palabra…” (pág. 24).
En estas construcciones, encuentro una buena utilización en la comunión de lo incorpóreo con lo humano; porque me sorprendió cito: “Silencio Testigo” (pág. 27).
En “Filtro de luz” logra sintetizar el gran contenido.
Salguero desliza con suavidad las palabras logrando transmitir vibraciones que no chocan al lector.
“El tiempo” (pág. 32) es un parpadeo de luz, parpadeo que descubro en casi todos los breves de este libro.
Abrigo la ilusión de que muchos* tengan al alcance de su vista el libro mencionado, para que se convierta en transmisor que enriquezca los sentires; ya que su contenido puja para encontrar, en esta vorágine en la cual estamos todos inmersos, una realidad plena y franca, sin falsas metas y con ondulaciones de amor robustecidas en la fe.-

*: El adjetivo gramatical lo uso para ambos sexos.-
(1)Publicado en Diario El Norte, de San Nicolás, el 20 de junio de 2009

EL ÁRBOL SE HIZO PÁJARO – Libro de Poemas -YAGUARÓN EDICIONES – PERSPECTIVAS DE LA REALIDAD (1)

BETTY BADAUI
Argentina
BLOG de la autora

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Tres bodas y una vida en común. Por Brujapiruja


Es verdad que desde pequeña me ha gustado llevar la contraria, y cuando todo el mundo se casaba por la iglesia nosotros lo hicimos un 27 de junio de 1984 por lo civil, en contra de todo el entorno familiar. 

Cuando muchos de nuestros amigos se divorciaban,   mi suegra enfilaba el último tramo de su enfermedad y yo empezaba a resurgir de la mía, decidimos que era el momento de acogernos a nuestra cultura y reconciliarnos con el entorno al mismo tiempo que dábamos las gracias a todos por habernos protegido en los momentos  difíciles que acabábamos de pasar.  Hubo muchas lagrimas en esa boda, sobre todo de nuestros padres, ya mayores, que al fin cumplían su sueño de vernos unidos “como Dios manda”. 

También hubo mucha alegría, nosotros por ver felices a los nuestros y porque después de trece años aún seguíamos queriendo estar juntos y afrontar así lo que el destino nos deparara. Pero sobre todo el regocijo de nuestros hijos, que le contaban a todo el mundo la boda de sus padres como un acontecimiento excepcional. La mayoría, es verdad, se casa por lo civil y lo religioso el mismo día, nosotros el mismo 27 de junio, pero trece años después. Algunos nos criticaron por casarnos de nuevo con “el mismo”, aunque les pareciera normal asistir a la cuarta boda de otros siempre que fuera  con alguien “distinto”. Así son las cosas.

Hace justo un año, 27 de junio de 2009,  celebramos nuestro “Momento bodiplata” , 25 años caminando de la mano, saltando obstáculos y consiguiendo metas. 

Hoy quiero dejar aquí un homenaje a mi italiano, “Mi amigo del alma”, porque amigo leal es ante todo, además de compañero enamorado y padre de mis hijos. Y a muchos hombres más que demuestran su hombría de bien haciendo feliz a una sola mujer, cuidando de sus hijos y decorando el hogar con dedicación llenandolo de  momentos dulces y entrañables. 

Nos conocimos en 1982,  hace 28 años, justo después del mundial que ganó Italia. Y hoy, en pleno mundial de Sudáfrica, celebramos un año más de vida en común y seguimos compartiendo el anhelo de envejecer juntos rodeados de nietos y celebrar con ellos la cuarta boda el 27 de junio del 2034, o el “Momento BodiOro”, si Dios quiere.

Brujapiruja

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Cronología de mi dolor por Argelia y otros relatos contra el olvido. De Souad Hadj-Ali Mouhoub

El libro
Cronología de mi dolor por Argelia y otros relatos contra el olvido recoge sentimientos y recuerdos que la autora quiere compartir con el lector para curarse de una profunda herida que ha permanecido abierta durante mucho tiempo, causada tanto por la guerra de independencia de su país como por los sufrimientos de su pueblo a lo largo de la sangrienta década de los años noventa.

La Autora

Souad Hadj-Ali Mouhoub nació en Argelia en 1955. Licenciada en Filología Hispánica, trabajó durante varios años como profesora de español en la Universidad de Argel. Reside en Madrid desde junio de 1995 donde trabaja como traductora. Ha publicado algunas de sus creaciones literarias en la revista del colectivo ARFA (Atelier de Recherche sur la Femme Algérienne) y en la revista “Algérie littérature/Action”, editada en París. Su relato “Éramos cinco” forma parte de las creaciones literarias de mujeres recogidas en el libro De raíz, del Espacio María Zambrano, publicado en Madrid en 2003 por ‘Horas y HORAS la Editorial’. Ha traducido del español al francés el ensayo Imágenes de América (Images d’Amérique) de la escritora chileno-argelina Adriana Lassel, publicado en ENAP Editions, Argel 1994.

Editorial: Anubis

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Lo que sé. Por Marisol Oviaño

Cuando la vida merece la pena, no puedes temerle a la muerte.
Y cuando no temes a la muerte, no le temes a nada.
Y cuando no le tienes miedo a nada, haces lo que te da la gana.

Porque sabes que ahora estás aquí, pero no dónde estarás dentro de un rato.
Aunque tengas un plan, aunque todo esté previsto, aunque lo apuntes en tu agenda.

De niña estaba muy atenta a los ruidos de la muerte:
Un niño se mató al cruzar la calle sin mirar.
Otro se cayó de la bici estando parado, con tan mala suerte que dio con la nuca en un bordillo y se quedó allí.
A otros les dio la polio, la meningitis, la leucemia…
Los niños morían a nuestro alrededor, pero nos educaban como si fuéramos inmortales.
El día de mañana, decían los adultos.
Si llega, pensaba yo.

Ya con dieciséis primaveras y un incontestable par de tetas, coincidí en un concierto de los Rolling Stones con unos chavales que vivían en el pueblo en el que yo veraneaba. En el pueblo nos mirábamos como los burros a los aviones, pero en el Vicente Calderón nos abrazamos como si fuéramos íntimos. Vi todo el concierto a hombros (la costura y el calor de mi inocente vaquero clavado en su nuca durante horas) de un recio y alto chaval llamado Paco, que se mató horas después volviendo a casa borracho como una cuba.

Unas semanas después murió Fernando, amigo de los hijos mayores del socio de mi padre. Un chico sano, que ni fumaba ni bebía: escalaba montañas. Y su madre sufría por ello cada fin de semana y envidiaba a las que tenían al borrachín de vuelta en casa a las tres de la mañana. Fernando murió dando un inocente tropezón en un tranquilo paseo por el campo: de nuevo la nuca.
De nuevo la muerte.

Llegarían después los que morían por sobredosis o no regresaban del viaje.
Los que morían sobre la moto o dentro de un coche.
Los que morían de sida.
Los que morían de cáncer.
Los que tenían el primer infarto a los treinta.
Los que tenían el último a los cuarenta.

Cuando me dijeron que la hija que esperaba podría morir, pensé que era un castigo. Que a nadie, salvo a mí, se le morían los hijos. Pero pasé larguísimos meses en un gran hospital, comprobando que morían los hijos de mucha gente, aprendiendo que era una privilegiada: vivía en la misma provincia del hospital – otras madres tenían que dormir en mugrientas pensiones y lavarse las bragas en el lavabo- , sabía leer y escribir, tenía el amor de un hombre bueno, una familia que me sostenía, amigos que nos sacaban de copas cuando el padre de la criatura y yo no podíamos más, y resistencia.
Mucha resistencia.
Y mucha fe.
Mi hija no se iba a por morir.
Por mis cojones.
De vez en cuando, para llevarme la contraria, a mi niña le daba por morirse y yo me mosqueaba.
Salía a fumarme un cigarro de tres caladas, regresaba a su lado y le decía con aliento a tabaco mientras me arremangaba para darle un masaje:

- Ni de coña.

Niños que estaban mucho mejor que mi hija, morían. Y ella, por la que ningún facultativo había apostado nada, seguía batiendo marcas. De cuatro días de vida pasamos a seis meses, de un año vamos ya por catorce.

La vida sólo tiene un sentido: luchar por seguir vivo.
Y seguir vivo es exponerse.
A perder.
Y a ganar.
Vamos a morir de todas formas.
Así que, relájate y disfruta.


Marisol Oviaño
proscritosblog.com

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padrenuestrodemisplaceres. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada
Sandra Bruna, mi agente literaria, me envió una entrada de su blog donde hablaba del tiempo, de que le gustaría volver a disfrutar de las cosas pequeñas, de su niñez… Yo estaba justo preparando una declaración de intenciones (padrenuestrodemisplaceres) sobre lo que he adquirido con los minutos que ahora tengo después de vender mis acciones de la empresa familiar y comprar mi vida (menos dinero pero más amor).

Y aquí va…

Sentir como
cabalgan mis ojos
sobre los contenedores
de basura
(de todas
las ciudades que visito)
para encontrar
tesoros.

Abrazar la
ternura impresa en
la piel de mi
hija pequeña
cuando se tumba
a mi lado
para ver una
película.

Ponerle nombre
a las hojas
que se caen
del limonero y
que bañan de otoño
mi patio y
mi pelo.

Morder los
huesos ardientes
de mi hombre
cuando se
me queda
a vivir
dentro.

Escribir poemas
en mis venas,
procurando
no manchar de
mentiras
mi sangre.

Decirle a mi
padre,
de 80 años y
al que no le
gustan mis
versos
(mis besos los adora)
que lo
quiero.

Todo esto,
junto con
tu lengua
que habita
en un tierno
rincón de
mi cerebro,
es el padrenuestro
de todos
mis cielos y
que me santifica
—cada día—
a los más
dulces
infiernos.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
“Tacones de Azucar”

Blog de la autora

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